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«Las violencias vividas en los espacios blancos siguen siendo atroces» Opinión, Voces

Entrevistamos al colectivo Gitanas Feministas por la Diversidad para hablar del movimiento feminista.

Varias mujeres posan ante la cámara con carteles rosas

Gitanas Feministas por la Diversidad. / Foto de su archivo

¿Por qué montáis Gitanas Feministas por la Diversidad, con qué agenda e inquietudes, y qué camino lleváis andado?

Gitanas Feministas por la Diversidad nace enfrentando el hecho decisivo de que históricamente, cualquiera que fuera el proyecto político que imperase en España y Europa, la cuestión gitana ha estado y aún está vinculada intrínsecamente con los servicios sociales, la caridad, el oenegismo y el paternalismo propio de un pensamiento que asume que hay personas a las que “salvar y rescatar” de esa “pobreza” cultural que las define de manera homogénea.

El patriarcado estructural de la sociedad intersecciona con el antigitanismo y se genera un efecto multiplicador que vulnerabiliza en mayor grado a las mujeres gitanas. La situación actual del Pueblo Gitano en toda Europa está marcada por el antigitanismo. El antigitanismo es la forma específica de racismo que sufre la población gitana. Es una ideología basada en la superioridad racial. Es una forma de racismo institucional alimentado por una discriminación histórica. Es particularmente persistente, violento, recurrente y banalizado. Es la causa principal de las desigualdades que padece la población gitana

En Gitanas Feministas por la Diversidad estamos haciendo un ejercicio de visión más amplia, apostando y diseñando a medio y largo plazo. Por el Eje central de Acción Feminista Romaní (empoderamiento, estatus político de la causa, diversidad, antirracismo y reconocimiento identitario) exigimos  un cambio de estrategia política tanto a nivel local como estatal que ponga el acento en la visibilidad de la heterogeneidad gitana y en el cuestionamiento del marco político formulado hasta ahora sin nosotras como protagonistas de nuestra propia emancipación.

¿Qué entendéis por feminismo contrahegemónico en el contexto del Estado español?

Un feminismo contrahegemónico en nuestro contexto es aquel que rompe con la lógica/estructura racial nacida del colonialismo, en sus diversas formas.

¿Cómo describiríais la relación actual entre colectivos como el vuestro y el movimiento feminista mayoritario? ¿Cómo ha reaccionado el movimiento feminista a vuestra interpelación?

Hemos vivido varias formas de violencia como respuesta a nuestra interpelación que marcan la relación actual con el movimiento feminista mayoritario. Por un lado, estan las que nos han negado alegando que es imposible un feminismo gitano o romaní. Esta sería una respuesta racista, sin más. Luego están las que nos han tratado con condescendencia y nos han invitado a espacios para representar la cuota de color que necesitaban, pero no han reflexionado ni cambiado nada de su perspectiva feminista. Aquí veríamos cierta exotización y paternalismo: “Mira, son gitanas y feministas”. No se dan cuenta que esa sorpresa es también racista. Por último, estarían las que nos han intentado instrumentalizar para ejercer violencia sobre otras mujeres que estan articulando feminismos contrahegemónicos. Por ejemplo, espacios o grupos que han tenido problemas con las musulmanas o las negras por su racismo y prácticas coloniales, que nos han pretendido utilizar para lavarse la cara. Sea el ejemplo que sea, y sea el tipo de feminismo mayoritario que sea, no han sido capaces de descentrarse de la práctica feminista de este país y están obstaculizando un movimiento feminista real y que no busque solo la mejora de las condiciones de existencia de las mujeres blancas de clase media.

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La interseccionalidad implica reconocer la complejidad con la que se cruzan los distintos sistemas de poder, observando las opresiones pero también los privilegios que nos atraviesan. ¿Podéis hablarnos un poco de esto segundo, de qué inclusiones/exclusiones estáis trabajando en vuestro colectivo y qué alianzas con otros movimientos contrahegemónicos os interesan?

Con quienes construimos alianzas, que para nosotras son naturales e imprescindibles, es con las otras mujeres racializadas y relegadas a la periferia. Con ellas compartimos experiencias parecidas sobre el racismo en los barrios, instituciones y en el feminismo. Articularnos y crear espacios de seguridad y reconocimiento con ellas es mucho más fácil.

También hemos tenido diálogos y construcciones de alianzas muy positivos, con mujeres blancas que a día de hoy son aliadas incondicionales, que están en nuestros espacios, pidiendo aprender y colaborar con nosotras de la forma que necesitemos. Pero son minoría, desgraciadamente.

¿Cómo valoráis el contexto actual de eclosión y visibilización de iniciativas como bloques racializados en el 8M, nuevos colectivos, campañas virales en redes, etc.? ¿Cuál es el siguiente paso ahora que el discurso está bien posicionado?

Hay que dejar claro que la eclosión y visibilización de las mujeres racializadas en los espacios feministas ha sido después de un duro trabajo de las propias mujeres racializadas y como se ha dicho en numerosas ocasiones, las violencias vividas y que se siguen viviendo a día de hoy en esos espacios blancos sigue siendo atroz. No estamos de acuerdo con esas visiones positivas en las que las mujeres blancas nos han incluido porque son una gran mentira que solo contribuye a legitimar su poder y hegemonía. Nosotras lo hemos batallado y lo seguimos batallando a pesar de vosotras y la inclusión de un párrafo en el manifiesto o de un bloque en la manifestación no garantiza que el movimiento haya cambiado lo más mínimo. Prueba de ello es que muchas mujeres racializadas que hemos estado en esa batalla estemos exhaustas y cansadas de las violencias de la blanquitud. Esa inclusión se ha llevado por delante nuestra energía y salud y nos ha quitado tiempo para dedicar a nuestras propias agendas ¿Cuál es el siguiente paso? Están aún todos por hacer. Nosotras no hemos pedido nunca la inclusión en un feminismo que sigue siendo racista y colonial. No queremos entrar en el selecto grupo de privilegiadas, queremos que se acabe con el racismo y el antigitanismo estructural y con todos los mecanismos que lo hacen posible en todos los ámbitos, también el feminismo. Y la inclusión, la integración, es un mecanismo más que utiliza la blanquitud para ejercer violencia sobre nuestro Pueblo, nuestros barrios.

Especial #PikaraLab
Este post se enmarca también en ‘Feminismo desde mi piel’, una colaboración con Mujeres con Voz y Calala Fondo de Mujeres. Financiado por el Gobierno Vasco

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