Los dineros de la reacción: a propósito de los presupuestos andaluces En red, Opinión

La autora analiza los nuevos presupuestos de Andalucía, recuerda la importancia de la pedagogía y de la acción conjunta como respuesta al fascismo.

Debate Investidura Presidencia de la Junta de Andalucía - Flicker de Vox

Debate de investidura Presidencia de la Junta de Andalucía – Flicker de Vox

El mismo día de las elecciones del pasado año al Parlamento andaluz, tras ver parte de los resultados que iban dando los noticiarios, escribía en mi tablón de Facebook: “Que la ultraderecha entre por Andalucía me parece una paradoja histórica. Que el fascismo sea legitimado por las urnas en mi tierra me provoca una tristeza en las entrañas que no puedo expresar con palabras”.

De aquellos polvos, estos lodos

Señala Esther Alberjón, en su artículo ‘Raíces y horizontes del feminismo andaluz: tejiendo un camino revolucionario’, escrito para Feminismo Andaluz. Un monográfico de Labio Asesino Femzine:

La investidura del nuevo gobierno de corte fascista se afronta como una amenaza para las clases populares andaluzas, centrando su programa en un recrudecimiento de las políticas económicas liberales, el españolismo y la lucha contra las conquistas de derechos de las mujeres y por la memoria histórica. Esta es una situación que ha sido favorecida por las políticas del PSOE durante 40 años, en los que han dejado a nuestra tierra sumida en la subordinación, en la emergencia económica y social, y en la alienación cultural y política. Años en los que las condiciones de vida de las personas trabajadoras han empeorado: trabajos precarios, desempleo, autoexplotación, pobreza, alquileres desorbitados, redes vecinales resquebrajadas, emigración forzada de la juventud, etc.

No puedo estar más de acuerdo con el análisis de la compañera y es necesario, para hablar del hoy, retroceder un poco en lo que ha estado pasando en Andalucía durante estos años.

La puesta en escena: el miedo, el odio, la reacción

Decía Goebbels que se debían “reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada”. Este es uno de los once puntos de la propaganda nazi. Si leemos el resto de puntos, podemos ver su aplicación en las distintas campañas que están poniendo en marcha los partidos de extrema-derecha en todo el mundo con el objetivo de seducir a las masas.

En el Estado español, la ultraderecha también ha puesto en práctica estos principios de la propaganda nacionalsocialista. Lo vemos, por ejemplo, en el retorno a la centralidad del discurso a propósito de la necesidad de fortalecer el estado-nación, con alusiones constantes a un pasado glorioso bajo el que debemos sentir orgullo, o en el énfasis en cuestiones ligadas, bajo su imaginario nacional-católico, a la identidad nacional.

Esto no encarna más que la puesta en escena de un discurso basado en el miedo y el odio a lo diferente, al otro. Y ese otro, que se presenta como una sola categoría, es la amenaza absoluta para un ideal de sociedad, el suyo, tremendamente estrecho y caracterizado por su intolerancia.

Sin embargo, a muchos les extraña que los partidos de “centro” y los mass media estén normalizando estos discursos. Por el contrario, a muchas de nosotras no nos sorprende. Ya venimos diciendo desde hace tiempo que el parche de la “Transición democrática” no fue más que un lavado de cara para mantener la misma estructura franquista bajo una máscara distinta. En Jaén, sin ir más lejos, vemos como grupos de ultraderecha (Iberia Cruor, The North Fans, etc.) realizan sus actividades sin obstáculos institucionales e incluso con ayuda por parte de sectores bien posicionados de la capital. Esta misma gente que recogía alimentos solo para españoles y pintaba nuestras calles con mensajes homófobos, machistas, xenófobos y patrióticos, ahora están en candidaturas de partidos como Vox o Respeto.

En resumidas cuentas, y como ya han señalado otras compañeras, estamos asistiendo a una reacción ante los cambios que se están llevando a cabo gracias a las grandes luchas sociales de nuestros días: feminismo, antirracismo, movimiento lgtbi+, ecologismo, sindicalismo combativo y anarcosindicalismo…; el otro les da miedo, precisamente, porque les está tambaleando los pilares del chiringuito de privilegios que habían montado para España.

El pasado 2 de diciembre, entraron en el Parlamento andaluz 12 diputados por Vox, de los 109 que conforman la cámara. El resto quedó así: 33 PSOE, 26 PP-A, 21 C’s y 17 para Adelante Andalucía. Pronto nos pusimos a hacer números. Lo vimos bastante claro, el pacto de las tres derechas estaba asegurado. Y además, los 12 escaños de Vox los posicionaban en la llave de un pacto a tres en el que ellos no querían un papel secundario, sino marcar la agenda política del Gobierno en Andalucía. Aquí no se ceden los votos a cambio de nada. Ya sabíamos lo que se nos venía encima el mismo 2 de diciembre. La ultraderecha no tiene reparos de mostrarse tal y como es.

Presupuestos de la Junta de Andalucía 2019-2020: acuerdo para retroceder hacia una vieja política

Sabíamos que el hecho de que Vox esté en el magma parlamentario hace que los partidos que se consideran de centro aseveren su discurso. Sabíamos también que, en el momento que Vox entrase en las instituciones, este discurso se iba a materializar rápidamente, repercutiendo de forma directa en la vida de muchas de esas personas que son vistas como el otro, las otras, las diferentes.
Y así llegamos hasta los presupuestos de la Junta de Andalucía que, tras un largo teatro por parte de la formación verde, han sido aprobados, una vez retirada por estos la enmienda a la totalidad que los bloqueaba. Sin embargo, negociación mediante, el “trifachito” ha redactado y firmado un acuerdo que, bajo 34 puntos, marca los pasos al gobierno andaluz de PP-A y C’s.

          El lenguaje está cargado de ideología

Como todo lo que hacemos en esta vida, desde comprar la ropa que vestimos hasta comer lo que comemos, el lenguaje es un sistema comunicativo cargado de contenido político. Dice Antonio Orihuela en El lenguaje secuestrado (Piedra Papel Libros, 2018):

Las palabras y las cosas, sí; ante el centrifugado de lo real y el vacío de sentido que promueve el poder, acaso sea la revolución devolver el significado a las palabras, provocar un desplazamiento de los significados para el que no hallaríamos genealogía alguna.

Y es que lo primero que se nos pasa por la cabeza al leer el documento de acuerdo del “trifachito” es la utilización del lenguaje; la modificación de las palabras para volver a lo de antes, a no nombrar por su nombre las realidades que escuecen, a volver a lo viejo y querer vendérnoslo como algo nuevo.

         Ataques

Uno de los ataques directos a las conquistas de los movimientos sociales es el que se está haciendo contra las políticas de género puestas en marcha por el avance, y la presión, del movimiento feminista: “Revisión de la nomenclatura de transversalidad de género a favor de la inclusión del concepto igualdad en las políticas presupuestarias”. Quieren borrar la palabra género. Como si la desigualdad la padecieran ambos géneros por igual. Otro ejemplo: “Teléfono de atención a las víctimas de la violencia intrafamiliar”. Niegan la violencia machista, niegan la palabra y la niegan porque su discurso es explícitamente machista; no hay que irse muy lejos, como ejemplo, las declaraciones de Francisco Serrano, juez y diputado andaluz de Vox, tras la sentencia de La Manada.

Otro de los ataques es a las personas migrantes. En el Plan de Infraestructuras Judiciales se dará de baja una partida destinada para asociaciones relacionadas con la promoción e inserción de personas inmigrantes, y se destinarán esos 600.000 euros a edificios y otras construcciones judiciales. Esto es de un cinismo que no tiene cabida, juegan con la vida de personas vulnerables.

Y el mayor énfasis que se hace en el documento es el de la necesidad de generar un marco de “control y reducción del sector público instrumental y en materia de subvenciones”. Quieren cercar las entidades públicas institucionales. En ese sentido, y aprovechando los casos de corrupción que han salido a la luz en Andalucía bajo el Gobierno del PSOE, el “trifachito” encuentra la oportunidad perfecta para meter mano a un montón de entes que, seguramente, no funcionen bajo su cuerda, pretendiendo con ello ponerlos bajo sus directrices ideológicas.

La “delimitación de actuación en materia de memoria democrática” es otro punto de los acuerdos. Ellos quieren un relato de la historia basado en la tergiversación de los hechos, el ocultamiento, el enterramiento del relato. Los “buscahuesos”, por el contrario, queremos justicia y reparación, contar el relato de los sucesos tal y como fueron. Quieren seguir con el pacto del silencio (Pactos de la Moncloa). Quieren que sigamos siendo uno de los países con más fosas comunes. Porque si todas esas fosas se abrieran y nos contaran toda la verdad…

         ¿Un nuevo qué?

El punto 31 del acuerdo se llama “Programa 1492: Un nuevo mundo”, sin embargo hace alusión al expolio y la masacre que tuvo lugar en América con hace 527 años. Para ellos el “descubrimiento del Nuevo Mundo no solo fue una empresa innovadora y colonizadora, fue una hazaña científica y técnica”.

Está bien claro que este es un acuerdo para retroceder hacia una vieja política.

Pacto ¿a la andaluza?

Desde el movimiento feminista andaluz, llevamos diciendo desde hace tiempo que la visión que se tiene de Andalucía no se corresponde con la realidad de las personas que vivimos aquí. Se nos pinta como catetas, atrasadas, exageradas, que nos gusta mucho la siesta, el cante y trabajar poco… El estereotipo está servido. La mirada sobre nuestros cuerpos y formas de vida genera un discurso que nos categoriza.

Las casualidades del azar hicieron que las elecciones andaluzas fueran antes que las elecciones estatales o las elecciones en otras comunidades autónomas. Y de este hecho azaroso se saca una verdad universalizable: que en Andalucía somos lo que se lleva diciendo desde hace tiempo, somos el estereotipo, y en este caso, las urnas lo evidencian. Sin embargo, unos meses después, cuando son las urnas de otras elecciones las que hablan, se prefiere cargar sobre lo andaluz el peso de la vergüenza. Es mejor no asumir las propias responsabilidades. Es mejor mantener la categoría de lo atrasado en Andalucía, aunque los pactos se hagan en Madrid, Barcelona o Valencia.

En ese sentido, y como ejemplo de las políticas reaccionarias aplicadas por los nuevos gobiernos recién salidos de las urnas, la primera medida que ha llevado a cabo el Ayuntamiento de Madrid ha sido contra las políticas de igualdad, contra el feminismo. Han suprimido el área de Género y Diversidad integrándola en Familia y Bienestar Social. Han retirado todas las pancartas en contra de la violencia machista.

en la línea blanca de un paso de cebra está escrito es violencia de género y un lazo morado

Imagen de la acción que el 27 de junio se realizó en diversos pueblos de Andalucia #EsViolenciaDeGénero. / Foto: La Medusa Colectiva

Andalucía somos miles de lazos moraos

Entre lo malo y el mal menor, una cosa debemos tener clara: ninguna nos ha de servir. Es necesaria la organización desde la base. La transformación de la realidad se consigue con mucha pedagogía, sí, pero sobre todo trabajando día a día desde la horizontalidad. Propuestas que abogan por el reforzamiento de los lazos vecinales, por la proliferación de las asambleas de colectivos, por la entrada en sindicatos combativos o en el anarcosindicalismo, por la creación desde lo colectivo. Parafraseando a Ángel Malatesta en su artículo ‘El fascismo que viene no es ninguna broma‘ para Regeneración Libertaria, creer que al fascismo se le combate desde las instituciones es una quimera. Al fascismo no se le para votando cada cuatro años, se le para “con la acción común y organizada”.

Precisamente el pasado jueves 27 amanecieron muchas ciudades y pueblos de Andalucía inundados de lazos morados: sedes institucionales, pasos de cebra, árboles, verjas, estatuas… El movimiento feminista andaluz puso en marcha una acción conjunta para dar visibilidad a la unión que tenemos las feministas en todo el territorio. No vamos a ceder ni un paso frente a la ofensiva de la derecha y la ultraderecha por intentar mermar nuestros derechos. Nos tienen en frente desde el principio.

Los dineros de la reacción: a propósito de los presupuestos andaluces
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Araceli Pulpillo

Coordinadora del fanzine feminista 'Labio Asesino'. Editora de Piedra Papel Libros. Psicóloga, leo mucho y a veces también escribo cosas.

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