Dos modelos de Orgullo, dos modelos de ciudad Crónica, En red

La polémica rodea el día del Orgullo LGTBI desde hace cinco años en Bilbao y en otras ciudades del Estado español. Instituciones y movimientos sociales protagonizan un choque de trenes irremediable. ¿Qué está pasando? ¿Cómo se ha llegado a este punto? ¿Por qué son incompatibles ambos planes? Abordamos las claves de la controversia.

Ilustración de gorka olmo

Ilustración de gorka olmo

Llega junio. Wow! Las ciudades se visten de gala, de las fachadas de los edificios institucionales cuelgan arcoiris impresos en tela y administraciones y empresas privadas se colocan la pegatina LGTBIfriendly durante unos días. Ha llegado el “mes del Pride” (Orgullo in english). Es un poco como las rebajas. Antes había unos días de descuentos, después un mes, más tarde toda una temporada, hasta llegar al engaño de las “primeras, segundas, terceras rebajas” y lo que surja para incentivar el consumo voraz. Este año se cumplen 50 desde el día en que un grupo de personas LGTBI dijeron basta frente a la represión que sufría el colectivo. El bar Stonewall de Nueva York fue el lugar en el que comenzaron los disturbios y, lo que desde entonces se ha recordado como la primera revuelta del colectivo, se ha convertido ahora en una fiesta bien chula y bien rentable para algunos. Por eso conviene hacer revisión. Y qué mejor que empezar por casa, por nuestra ciudad, para conocer de primera mano qué está ocurriendo.

Bilbao, Bizkaia, Euskal Herria. 28 de junio de 2019. Decenas de miles de personas recorren las calles de la ciudad para reivindicar los derechos de las personas LGTBI, como cada año desde 1976, convocadas por la Coordinadora 28J, y apoyadas esta vez también por la Plataforma HARRO —recién nacida para aglutinar y conectar a las coordinadoras 28J de las diferentes provincias de Euskal Herria—. Los cánticos de siempre resuenan en las paredes, los barrotes, el asfalto, las ventanas y los árboles de la ciudad. Hasta el agua de la ría se ha enterado de que es nuestro día, el de las insurrectas del género, el de las desviadas del camino, el de las marikas, las bolleras, las personas trans, las asexuales, las bisexuales. Aquí estamos: gritando las vivas y presentes las que fueron. También otros cánticos más novedosos se dejan caer durante la manifestación. Pero hay una frase que hace vibrar el aire como ninguna: “Harrotasuna ez dago salgai” (El orgullo no se vende). Un momento, ¿quién ha dicho nada de vender? Ni que esto fuera el mercadillo Dos de Mayo del barrio de Sanfran. El disfrute es palpable, pero cierto halo de enfado también. Y llega la lectura del manifiesto, con unos recursos precarios como no se recordaban ya.

La lectura está atravesada por la denuncia de la actuación de las instituciones y algunas empresas privadas con respecto a la celebración del Orgullo. Perdón, del Pride. Bueno, ¿y qué diferencia hay entre Orgullo y Pride? ¿Qué está pasando? Rebobinemos. Entre los días 20 y 23 de junio de este año se ha desarrollado el programa oficial de la quinta edición del Pride organizado, entre otras entidades, por el Ayuntamiento de Bilbao. Conciertos, bertsos, talleres y hasta carrozas por la ría se han podido ver en diferentes puntos del centro de la villa. Sí, has leído bien, por la ría, en barco. Musicote, gasolina y mucho gay acomodado a bordo para celebrar todo lo exótico de pertenecer a un colectivo oprimido. Si ojeas los medios tradicionales todo está yendo sobre ruedas, o flotando, mejor dicho. Hasta que, de repente, te despiertas un día y pam, titular de El Correo: “Un grupo que critica el ‘mercantilismo’ del Día del Orgullo Gay obliga a cancelar un concierto”. Lo primero, si el Orgullo fuera solo Gay, seguramente no hubiera habido ni la mitad de gente el 28J recorriendo a pie desde el Sagrado Corazón hasta el Arenal ni el Pride hubiera contado con un programa igual de extenso. Lo segundo, ¿por qué no echamos un vistazo a lo que dicen al respecto la protagonista de ese concierto y la otra artista que también se desvinculó del Pride? Tanto la rapera La Basu como la soprano Cynthia Gijón, que hizo el pregón, se desmarcaron del Pride para adherirse al boicot convocado por la Coordinadora 28J por estar de acuerdo con el discurso de los colectivos que la componen: “Me he dado cuenta de que las reivindicaciones de la Coordinadora 28J son las correctas y estoy con ellxs. Gora borroka transmaribibollo”, decía Gijón en su perfil de Facebook. La Basu, por su parte, actuó finalmente en el concierto organizado por la Coordinadora 28J en el gaztetxe 7katu.

Yogurinha Borova, una de las transformistas de referencia de la escena bilbaína, mantuvo su actuación en Bilbao Bizkaia Harro y también participó en el Orgullo Vallecano -el Orgullo crítico de Madrid-, bajo la convicción de que es positivo colaborar en todo tipo de espacios a favor de la diversidad sexual. “Si estamos definiendo dos bandos polarizados, yo tengo amigos y amigas en ambos, aunque me decante siempre más por la lucha. Pero si te llaman para trabajar, yo soy autónomo y tengo que ganarme las habichuelas, y participar en el Bilbao Bizkai Harro me pareció fenomenal”, explica a Pikara Magazine.

Pero ¿qué es exactamente lo que ha llevado a la Coordinadora 28J a llamar al boicot al Pride organizado por las instituciones? En un hilo de Twitter, la Plataforma HARRO atribuye esta situación a la apuesta del partido de gobierno (PNV) y otras organizaciones como OrtzadarLGTB por “intentar absorber la lucha para su propio beneficio económico y rédito político”. Esto viene de largo. En 2010, el Ayuntamiento de Bilbao puso en marcha una ordenanza del espacio público que incluía algunos artículos que penalizaban las “prácticas sexuales incívicas” en la vía pública. Los colectivos LGTBI anticiparon que se usaría para limitar la libertad sexual y que legitimaría actuaciones discriminatorias por parte de los cuerpos policiales. Como consecuencia de esa ordenanza, ha habido iniciativas municipales para restringir las zonas de cruising, comentarios homófobos incluidos por parte del concejal de Seguridad, Tomás del Hierro, en el pleno: “Fuimos a investigar el cruising y nos entraron”, bromeó, según recogió El País en marzo de 2015. Ese mismo año 2015, la Diputación Foral de Bizkaia, también en manos del PNV, le propuso a la Coordinadora 28J la organización de un Pride y esta rechazó la iniciativa de forma rotunda.

En lo que para los movimientos LGTBI ha sido históricamente una jornada de reivindicación y lucha contra las violencias hacia el colectivo y por la defensa y el avance en derechos, las instituciones y algunas empresas privadas han encontrado un nicho de mercado. Y quieren sacarle el máximo jugo, claro. Como quien se come un mango en pleno verano en la playa. En 2012 nació la revista gay de Euskal Herria BLUE que se convertiría muy pronto en lo que desde la Coordinadora 28J llaman “el boletín oficial del Pride”. Después, en 2018, Bilbao participó por primera vez en el espacio LGTB de Fitur en Madrid para promocionar el turismo gay y dos años más tarde, los responsables de la revista BLUE crearon la asociación IKUSGAY-TURISMO para promocionar el turismo gay en Bizkaia. En esas que el PNV pone publicidad electoral en esa revista. Entre 2012 y 2015 se preparó la estructura y ese último año arrancó la apuesta institucional con la primera edición de lo que llamaron Bilbao Pride.

El Bilbao Pride de 2018 costó 60.740 euros, de los cuales 19.000 euros fueron aportados por el Ayuntamiento, según confirmó un concejal del Ayuntamiento de Bilbao en octubre de 2018, previa pregunta al pleno de EH Bildu. Otros 36.209,25 euros llegaron desde el Departamento de Desarrollo Económico de la Diputación de Bizkaia, según publicaba El Salto. Y además del Ayuntamiento, empresas como Euskaltel, la sala BBK o Basque Water y organizaciones como Cruz Roja, OrtzadarLGTB o InterPride también patrocinaron el evento. Y el partido continúa. Siguiente jugada: Bilbao solicitó su incorporación a la Asamblea General de la European Pride Organiser Asociation para organizar el Europride en 2022 en la ciudad, que se celebrará en septiembre de este año 2019. Asamblea que, por cierto, tiene un presupuesto estimado de 113.060 euros, con una aportación de 70.000 euros al cincuenta por ciento entre el Ayuntamiento y la Diputación de Bizkaia, según se confirmó también en octubre de 2018 con la pregunta al pleno de EH Bildu sobre las cuentas del evento.

Y los movimientos LGTBI, a través de la Plataforma HARRO y de la Coordinadora 28J dijeron basta. Beatriz Macías, de HARRO, explica: “Solo con el fin de semana del Pride, se supera el presupuesto que el Gobierno Vasco destina a la formación del alumnado en materia de diversidad sexual”. Macías cree que igual deberían atender más a otras cuestiones como las agresiones que sigue sufriendo el colectivo LGTBI o la falta de acceso de las personas del colectivo al empleo. “Y luego cosas más pequeñitas: el día de la manifestación de Bilbao, pedimos al Ayuntamiento el kiosco del Arenal para leer el comunicado y nos dijeron que, de ahora en adelante, como mucho nos dejarán la toma de electricidad para poner un altavoz. Ni siquiera nos ceden la infraestructura que debe ser pública. Hay un rechazo claro al movimiento LGTB de Bizkaia”, añade. La Coordinadora 28J, en el contexto de una rueda de prensa para valorar el boicot al Pride de este año 2019, se posicionó “totalmente en contra de la instrumentalización que diferentes organismos, al frente de Bilbao Bizkaia Pride, llevan a cabo con el objetivo económico de aumentar el turismo y gentrificar nuestros barrios cubriéndolos de banderas arcoiris” y recordaban “la necesidad urgente de recuperar y fortalecer una red de cuidados entre las diferentes luchas sociales”. Y ahí no acaba la cosa. La cadena hotelera Axel entra en la ecuación con el plan de abrir dos hoteles gays en Bilbao y Donostia de cara al Europride 2022. Beatriz Macías explica que “estos hoteles que venden como LGTBIfriendly no lo son. Están organizados para un grupo muy específico y pequeño dentro del colectivo LGTBI, especialmente hombres gays blancos con alto poder adquisitivo”. ¿Qué quiere decir esto? “El resto de la población LGTBI vivimos cerca de la marginación social, de la exclusión, de no poder acceder al mercado laboral”, recuerda.

Esta dinámica mercantilizadora recuerda un poco a lo que está ocurriendo en Madrid entre el Pride y el Orgullo Crítico: ante la colonización del Pride organizado desde las instituciones, el movimiento LGTBI se ha visto obligado a ponerle apellido al histórico día de reivindicación. La integrante de HARRO ve Madrid como un futuro que no quiere que llegue: “Aquí, en Euskal Herria, a día de hoy, no hemos llegado a ese punto. Aquí al Orgullo no hay que denominarlo crítico porque ya es anticapitalista, antifascista, etc. Pero ese mismo viaje que hizo Madrid para llevar el WorldPride allí, en el que crearon una estructura en la que había medios, revistas, empresas, instituciones implicadas y cómo funcionaban entre ellas, ese entramado que se formó de ir a Fitur y demás, es lo mismo que se está intentando hacer aquí, exactamente con las mismas estrategias”. ¿Qué reclaman desde las coordinadoras 28J y desde HARRO? Lo primero, “no necesitamos más hoteles en Bilbao. Este camino de la turistificación, de la gentrificación, de la precarización de Bilbao está destruyendo nuestros barrios y es algo a lo que tenemos que hacer frente”, apunta Macías. Lo segundo, “no necesitamos algo especial, lo que necesitamos es que se respalden nuestros derechos en aquellos espacios a los que se supone que debemos tener acceso. Que no tengamos problemas a la hora de ir a un hotel, no que nos hagan uno”, resume.

La controversia que desde hace casi una década rodea al día del Orgullo en Euskal Herria en general y en Bilbao en particular deja a la vista no solo dos modelos de Pride, sino dos modelos de ciudad. Hay quien, como Yogurinha Borova, apuesta por una convivencia constructiva e incluso se ofrece como mediadora, de forma que tanto Bilbao Bizkaia Harro como el Orgullo autónomo desarrollen sus programaciones en un clima de colaboración. “Es importante que haya este revuelo, porque esa disputa va sentando los cimientos de la lucha”, añade, aunque reconoce también que la disputa es económica. Otras voces, como Mikel Martin, del Movimiento de Liberación Gay-Les de Euskal Herria (EHGAM) llaman a un posicionamiento del colectivo contra la mercantilización: “Deberíamos hacer boicot a todas las empresas que han visto en la población LGTBI un nicho comercial para enriquecerse”.


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Andrea Liba

▼ Todo lo que soy es todo lo que tengo, y no tengo nada, un desierto atravesado y algunas ideas. 🇪🇭 Curro en Pikara Magazine y practico el feminismo.

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