Tecnología, vulvas y la violencia contra las mujeres Cuerpos, Opinión

María Llopis critica que sigue existiendo una moral en la que la honra de una mujer es un preciado bien que guardar bajo llave, sea la virginidad, sea la castidad o sea la imagen de sus genitales. Y recuerda que la exhibición de la vulva no siempre fue un acto de humillación femenina como lo es hoy.

María Llopis en UKI de Shu Lea Cheang

María Llopis en UKI de Shu Lea Cheang.

Una mujer se ha suicidado en Madrid después de que un vídeo sexual suyo circulara entre los grupos de Whatsapp de la empresa en la que trabajaba. Nunca sabremos la razón última por la que esta persona se quitó la vida, pero su muerte pone ante nosotros una realidad muy dura para muchas mujeres. He sintetizado cuatro cuestiones fundamentales:

1.- Verónica era madre de dos criaturas, una de ellas de solo nueve meses. Probablemente llevaba meses durmiendo poco y mal. Tal vez tuviera una depresión postparto a la que la obligación de incorporarse al puesto de trabajo tras una baja de maternidad de solo cuatro meses (la más corta de Europa) no ayudó. Trabajar ocho horas en una empresa, llegar a casa, maternar a un bebé, limpiar, cuidar, lavadoras, comprar comida, cocinar, débito conyugal… yo no sé como no hay suicidios en masa en este país. Necesitamos políticas de cuidados que tengan en cuenta el trabajo no remunerado que realizan las mujeres con la maternidad y/o el hogar. No hacerlo es violencia contra nosotras y contra nuestras criaturas.

2.- El periódico El Mundo del lunes 3 de junio cita que el marido de Verónica la amenazó con dejarla y con quitarle la custodia de los niños al enterarse de lo que estaba sucediendo. La persona que debería apoyarte en los momentos de crisis, en vez de posicionarse a tu lado y ayudarte, te culpabiliza y amenaza. Me pregunto desde qué lugar se puede acusar a una persona víctima de un delito. Muchas veces los celos parecen ser la motivación de un sinfín de comportamientos violentos hacia las mujeres. Los celos son una forma de violencia más.

3.- La tecnología forma parte de nuestras vidas, por lo que necesariamente forma parte de nuestros juegos sexuales. Las personas que compartieron el vídeo de Verónica cometieron un delito porque no tenían su consentimiento para hacerlo, pero en ningún caso podemos acusar a la mujer por haberse grabado en vídeo. Ella es libre de hacerlo, de hecho jugar a grabarse teniendo sexo es muy divertido. Pero el haberlo hecho no autoriza a los demás a cometer un delito. Sería como echarle la culpa a la minifalda en vez de al violador. Los empleados de la empresa de Verónica estaban cometiendo un delito y la empresa se negó a tomar medidas para protegerla. Esto es violencia.

4.- Ver los genitales de una mujer no nos autoriza a humillarla, de la misma forma que ninguna mujer debería sentirse humillada por que sus genitales hayan sido expuestos en público. La exhibición de nuestra vulva no debería avergonzarnos de la misma forma que la exhibición del pene no es motivo de humillación para ningún hombre, -a no ser que seas una persona trans, por supuesto-.

Existe una doble moral en base a la cual la honra de una mujer es un preciado bien a guardar bajo llave, sea la virginidad, sea la castidad o sea la imagen de sus genitales, escribe María Llopis. Clic para tuitear

Existe una doble moral en base a la cual la honra de una mujer es un preciado bien a guardar bajo llave, sea la virginidad o sea la castidad o sea la imagen de sus genitales. Sin embargo el hombre demuestra su masculinidad de forma opuesta, exhibiendo sus genitales (mi ciudad está llena de dibujos de penes), alardeando del número de parejas sexuales o de la temprana edad a la que perdieron su virginidad.

La exhibición de la vulva es un acto de humillación femenina hoy. Sin embargo, no siempre fue así. Existe el mito de Ana Suromai en la antigua Grecia, por el que la exhibición de vulva se consideraba una acto heroico y sagrado, un acto de fuerza y empoderamiento. Forma parte también del folclore en países como China, Nigeria o Irlanda.

Cuando leí la noticia del fallecimiento de Verónica, compartí en redes sociales el acceso a un vídeo sexual mío que un desconocido colgó en una plataforma de vídeos porno, y que me trae sin cuidado. Lo hice como forma de protesta, quería gritarle al mundo que nosotras también somos seres sexuales, que follamos y que nos grabamos en vídeo, y que a mí nadie me va a humillar por que pueda verme desnuda en internet. Como dijo Santa Teresa de Jesús: “La honra se pierde solo con desearla”.

Dejen de señalarnos con el dedo, porque no nos vamos a dar por aludidas. Vamos a seguir teniendo sexo, vamos a seguir grabándonos en vídeo y compartiéndolo con y donde queramos, vamos a seguir exigiendo la ampliación del permiso de maternidad, vamos a seguir luchando para que se culpabilice a las personas que cometen los delitos y no a las víctimas, pero sobre todo vamos a seguir exigiendo respeto a nuestra sexualidad, a nuestros cuerpos y a nuestra libertad.

 

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Mi nombre es María Llopis y soy escritora, artista y activista sobre sexualidad y feminismo. Tengo dos libros publicados 'El postporno era eso' (Melusina 2010), sobre alternativas al porno sexista, y 'Maternidades subversivas' (Txalaparta 2015), sobre maternidad y sexualidad gozosa. Para mí es fácil mostrarme en público por mi trabajo, pero sé que no es así para todo el mundo.

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