El espejismo de la igualdad, también en el baloncesto escolar Participa

Nota: Esta es la sección de libre publicación en la que promovemos la participación de las lectoras. Publicamos contenidos que nos parecen interesantes aunque no coincidan con nuestra línea editorial ni con nuestros criterios de edición. Máximo 3 folios.

Madres y padres del equipo de baloncesto Atxuri-Solkoetxo

Acaba de terminar la temporada de baloncesto de nuestras hijas y aprovechamos el momento para mirar atrás.

Tomando como punto de partida la noticia publicada el 8 de marzo en el que las mujeres de la Federación Bizkaina de baloncesto hablaban de igualdad, hemos querido compartir situaciones cotidianas con las que todavía hoy, nuestras jóvenes jugadoras tienen que convivir, porque como algunas de esas trabajadoras de la federación mencionan, todavía queda mucho camino por recorrer.

A comienzo de esta temporada 2018-2019 un Club de Bizkaia invitó al equipo de baloncesto de nuestras chicas a jugar un torneo. A lo largo de todo el día, se jugaron varios partidos en distintas canchas y para las 18:00 de la tarde se programaron las finales femenina y masculina. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando vimos que la final masculina se jugaba en una cancha con gradas, speaker, dos árbitros y marcador y las chicas, sin embargo, eran relegadas a una cancha interior sin asientos para el público, sin speaker, con un solo árbitro y con el marcador apagado.

La impotencia y el enfado fueron monumentales, no podíamos entender cómo se podía hacer semejante ejercicio de discriminación entre chicas y chicos de 13 años. Unos con todos los honores, como un equipo de baloncesto profesional y las chicas… bueno, bastante que jugaron ¿no? Ya les daremos cursos de empoderamiento cuando tengan 16 años.

Lo más serio es que parte de la organización no fue capaz de ver la gravedad que suponía la desigualdad ni la discriminación que habían planteado, lo consideraron un fallo de organización sin mala intención. A la hora de dar los trofeos podían haber cambiado el orden para compensar, pero tampoco. Por supuesto, desde el tercero al primer puesto, primero equipo femenino y en preferente, el equipo masculino.

Seguramente este club en próximos torneos tendrá en cuenta la igualdad, pero nuestras chicas, con esta experiencia, han interiorizado formas de actuar que son espejo de lo que ocurre en casi todos los ámbitos de nuestra sociedad. El problema real es que bajo el espejismo de la igualdad, prevalecen formas de actuar que no propician la igualdad de oportunidades, sino todo lo contrario.

Hablamos de privilegios. Maneras de hacer que se han naturalizado porque lo hemos hecho siempre así y que no tenemos ninguna necesidad de cambiar. Abrir la puerta al deporte femenino no es suficiente, hay un gran escalón delante de la puerta que hay que superar para poder entrar. La igualdad no llega por ósmosis, ni viene porque sí. Se pelea todo el rato y si no hacemos ruido seguiremos relegadas a una esquinita.

Una de las claves para apuntalar que las chavalas hagan cualquier deporte, es reforzar y visibilizar referentes en los que se sientan reflejadas. Impulsar políticas que favorezcan la representación de entrenadoras, jugadoras, árbitras y directivas para que sea algo real y no un espejismo o un sueño inalcanzable. Para conseguirlo, es imprescindible dotar dichas políticas de recursos económicos para que las declaraciones de buenas intenciones no queden en un brindis al sol.

Sin ir más lejos, llama poderosamente la atención que el nuevo equipo de seleccionadores para este curso sea exclusivamente de hombres. También sorprende que en el programa de tecnificación todos sin excepción hayan sido entrenadores. ¿No hay mujeres con titulación? ¿No hay mujeres sobradamente preparadas y con experiencia para ser seleccionadoras o tecnificadoras?

En esa misma línea la Federación acaba de entregar siete premios; sólo el destinado a “Mejor jugadora” ha sido entregado a una mujer. Todos los demás, son para hombres, sin excepción el mejor club; entrenador de la temporada; árbitro de la temporada…

Vaya, ya nos han metido otro triple.

(Firman también: Izaskun Aranbarri, Idoia Campo, Ainhoa Basterretxea, Cristina Sánchez, Rodri Tombo-Tombo, Koldo Larrinaga, Susana Landa, Susana Payán, Marta Imaz, Gorka Bilbao, Jon Eguia, Estitxu Gonzalez de Betolaza, Alberto Arenal, Javi Zabalza, Natalia Aranburu, Patxo Markoartu, , madres y padres del grupo de baloncesto Atxuri-Solokoetxe; y María Ruiz y Beñat Lasuen, entrenadores).

El espejismo de la igualdad, también en el baloncesto escolar
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

Uso de cookies

Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies