La epidural y la importancia de poner comillas Crónicas desde el sofá, En red

Un tuit relativo al podcast ‘Maternidades con gafas violetas’ ha indignado a muchas lectoras. Ahí van algunas reflexiones desde la redacción sobre nuestra línea editorial, sobre los debates en redes sociales y sobre el peligro de la autocensura.

Las trabajadoras de Pikara debatiendo sobre la que nos está cayendo./ ANA PENYAS

Las trabajadoras de Pikara debatiendo sobre la que nos está cayendo./ ANA PENYAS

Imaginad la escena: estoy escuchando tranquilamente y con entusiasmo el podcast de Maternidades con Gafas Violetas que toca republicar. Tengo que redactar al menos diez tuits para programarlos en Twitter. No me resulta difícil porque la entrevista de Marta Busquets Gallego a la matrona y fisioterapeuta Ascensión Gómez López es de lo más jugosa. Reflexionan sobre el embarazo y el parto como parte de la sexualidad de las mujeres, y citan las conexiones que hay entre ambos. Por ejemplo, comentan que masturbarse contribuye a secretar la oxitocina que ayuda al trabajo de parto, y señalan la similitud entre los gemidos que emiten las mujeres pariendo y follando, en contraposición con el ambiente aséptico y silencioso de los hospitales. Condenso esas ideas en tuits y con éste se lía parda:

 


No entrecomillo ni atribuyo la cita a quien la ha pronunciado, básicamente porque es el octavo tuit que redacto y en los anteriores ya he usado la fórmula de entrecomillar. Entusiasmada con lo que estoy escuchando, no pienso en cómo se interpretarán esas frases descontextualizadas, que es como las recibirán nuestras seguidoras (y nuestros trols).

48 horas después, el tuit de marras ya lleva más de 1.200 respuestas, la inmensa mayoría muy indignadas. Varias colaboradoras de Pikara Magazine también nos escriben a las editoras por distintos canales para expresarnos su preocupación y señalarnos el error de no haber entrecomillado, ya que tal y como está escrito parece una opinión editorial. Sí, probablemente haya sido un error no entrecomillar. Y no, no es una opinión editorial porque, como explicaré más adelante, eso es imposible.

Muchas mujeres que han parido interpretan en el tuit un cuestionamiento hacia aquellas que deciden pedir la epidural o incluso como una defensa de la maldición bíblica “parirás con dolor” (esto es curioso, teniendo en cuenta que la intención era hablar del placer como aliado, algo muy alejado del discurso católico).

 

 

No creo que en el podcast se cuestione en absoluto la elección de las mujeres, sino que se reflexiona sobre la forma de pensar el parto a nivel simbólico. Escuchemos a Marta Busquets Gallego, que ha decidido grabar este vídeo para exponer su intención con el programa:

Luego están aquellos y aquellas que han aprovechado para hacer sangre, para llamarnos “idiotas”, “irresponsables”, “enterás”, que publicamos “cretineces” y “chorradas posmo”. Y las que nos culpan de todos los males: “Con titulares como éste solo contribuís a empeorar la sociedad y la situación de las mujeres. Os habéis cubierto de gloria…”

Al mismo tiempo, el tuit de marras ha llevado a un montón de mujeres a contarnos sus partos y a aportar matices. Por ejemplo, una dice que su parto sin epidural fue mucho mejor que el que tuvo con epidural: “Diría que segregas algo que hace que se te olvide. Pero a veces simplemente no es posible o no te da la gana de pasar por el dolor de contracciones y ya está!! Pero decir q desconectas… No es verdad”. Y muchas han defendido la epidural como “el mejor invento de todos los tiempos”. También nos han repetido mucho eso de “Nosotras parimos, nosotras decidimos”. Pues claro que sí.

La avalancha de tuits resulta abrumadora, más si va trufada de insultos, descalificaciones y burlas, pero creo que, con todo, es positivo que se haya abierto ese espacio de debate, que toma como punto de partida una invitación a resignificar el parto. Precisamente el podcast no emplaza al “parirás con dolor” sino a cuestionar esa maldición bíblica, al igual que cuestionamos que la menstruación tenga que ser dolorosa, al igual que reclamamos la despatologización de otros procesos del cuerpo.

Ayer fue el cumpleaños de nuestra compañera Andrea Momoitio y desayunamos pasteles un poco avinagrados por ese aluvión incesante de críticas y de exabruptos. En ese desayuno decidimos compartir algunas reflexiones. Ahí van:

1- Sobre el papel de las redes sociales:

Cuando redactamos un tuit, buscamos que llame la atención, que incite a hacer click y a leer o escuchar el contenido. Mira, al menos este lo ha conseguido. Pero, frente a los medios que abusan del ‘clickbait’, a nosotras nos interesa generar debates tranquilos y ricos en matices, no cabreos que se quedan en el titular o que hacen que quien sí que entra al contenido lo consuma ya predispuesta a cabrearse más todavía.

Las redes sociales son aliadas de los medios digitales que permiten que nuestros contenidos se viralicen, llegando a más gente que la ya fidelizada. Por otra parte, son espacios en los que prima la visceralidad y escasea el sosiego, lo que imprime un tono determinado no solo en el debate sino también en la actitud con la que alguien se dispone a leer el contenido.

Lo explicaba muy bien La Santa Marica en su último artículo para Pikara:

144 caracteres, una especie de canapé ideológico, preparado para el consumo rápido (…) Para eso, reducimos complejidades. Convertimos la historia en un cuento de buenos y malos, alisamos cada arista y cada borde para hacer que la vivencia sea panfleto, propaganda. Así, no tenemos que detenernos a escuchar y podemos seguir gustando y compartiendo lo afín o linchando lo contrario.La Santa Marica
” Como solución contra esa dinámica de ciberodio, recomendaba la siguiente receta: 

Darle valor a detenernos, escucharnos y disentir. Aprender a convivir con la negatividad y la extrañeza. Renunciar al discurso patriarcal del blanco y el negro y generar un devenir en la escala de grises. Porque no podemos, ni debemos, entenderlo todo.La Santa Marica

Cuando nos dicen que vamos de disparate en disparate, probablemente sea porque quien tiene esa percepción de nosotras solo nos lee cuando en su timeline aparece un tuit nuestro que ha provocado una polémica. La semana pasada publicamos contenidos potentes sobre el derecho a voto de las personas migradas, sobre artistas afrodescendientes, sobre la falta de apoyo en el destete, sobre los orígenes de la justicia patriarcal, sobre el periódico del siglo XVIII ‘La pensadora gaditana’, sobre periodismo feminista…. Sin embargo, solo ha dado qué hablar el podcast y no por su contenido sino por una frase aislada, y esa frase aislada y no toda nuestra producción periodística semanal es la que ha determinado la percepción de muchas hacia nuestro medio.

Por eso, entre otras cosas, os animamos a que esquivéis la dictadura del retuit y del algoritmo y que entréis directamente a pikaramagazine.com.  

2- Sobre la pluralidad como valor frente a líneas editoriales cerradas:

En serio: Pikara no tiene una línea editorial cerrada ante la mayoría de debates feministas, no porque finjamos una neutralidad que es imposible, sino porque entre nosotras no nos ponemos de acuerdo. Para muestra, una conversación entre Andrea y yo que grabamos hace unos años, en la que yo me declaraba partidaria de partos desmedicalizados y ella imaginaba un parto en el que la duermen y le entregan el bebé limpito. Yo hablaba de conectarnos con nuestros úteros y ella me contestaba que “en mi útero no hay wifi”.

Andrea escribió una Carta a las lectoras de Pikara Magazine cuando nos vilipendiaron y acusaron de promover la explotación sexual por haber entrevistado a la actriz porno Amarna Miller:

Si algo nos ha caracterizado en estos años, si algo nos puede definir, es que no tenemos miedo a incomodar ni a incomodarnos. Hemos publicado temas que nos han escocido  muchísimo a nosotras también y lo hacemos conscientes de que nuestro trabajo tiene que contribuir a desarrollar el pensamiento crítico de la ciudadanía. (…) Sobre todo, no confiéis en ningún medio de comunicación con el que estéis siempre completamente de acuerdo porque será un panfleto disfrazado de periodismo.Andrea Momoitio

Nosotras no estamos ni a favor ni en contra de la epidural o del parto en casa, porque somos un medio construido sobre la pluralidad ideológica, identitaria y vivencial. Tampoco sobre prostitución ni sobre tantos otros temas en los que se nos ha asignado una posición fija basada en esquemas de pack ideológico que están haciendo mucho daño a las compañeras que los rompen. En el caso de la maternidad, estamos publicando firmas que defienden la crianza con apego y critican los permisos iguales e intransferibles, pero también estamos publicando firmas que ven en ese modelo un repliegue conservador. Algunas pikaras nos identificamos más con las primeras y otras con las segundas, pero todas creemos en que lo que determina publicar o no un contenido no es si se corresponde o no con lo que ya pienso, sino si me da elementos para replantear y ampliar nuestra visión sobre la realidad.

El podcast Maternidades con gafas violetas puede coincidir más o menos con vuestra forma de pensar la maternidad, pero os aseguro que es un programa muy estimulante, enriquecido por los discursos subversivos de compañeras como Patricia Merino, María Llopis, Desirée Bela-Lobedde, Daniela Ortiz, Silvia Agüero Fernández o Alicia Murillo Ruiz, por mencionar algunas.

Apostar por esa pluralidad nos fortalece y nos blinda contra el pensamiento único. Siempre que no caigamos en el siguiente punto:

3- Sobre el peligro de la autocensura:

“Una polémica así justo la semana en la que vamos a lanzar la campaña de crowdfunding para editar el número 7 de Pikara en papel”. Esa fue una de las inquietudes que afloró en ese desayuno cumpleañero. ¿Y si un montón de gente, recién cabreada por el tuit de marras, decide mandarnos a la mierda cuando le llegue la invitación a ser mecenas de Pikara Magazine, porque somos “las que estamos en contra de la epidural”? Confiamos en que nuestra comunidad nos apoye precisamente por visibilizar discursos diversos, transgresores, a veces desconcertantes. Tuvimos ese miedo cuando la polémica con la entrevista a Amarna Miller: una suscriptora se dio de baja explicitando que el motivo era que ya no se identifica con nosotras, pero mucha gente decidió dar el paso de hacerse amiga de Pikara precisamente por entender el valor de nuestro proyecto.

Hace unos meses, Patricia Simón publicó un reportaje en La Marea titulado ‘La urgencia de recuperar los matices’, en el que subrayé estas líneas:

Ganar seguidores o depender económicamente de tu comunidad, en el caso de los medios de comunicación, no está exento de riesgos para la independencia. Porque el peaje en forma de campañas de descrédito, unfollows e, incluso, destierro de determinados espacios o eventos, puede también desembocar en la tentación de abstenerse de informar sobre temas incómodos o enrevesados. Y aquí llega otra cuestión importante: otra forma de autocensura, tan vilipendiada cuando nacía de la dependencia de los medios a los intereses económicos y políticos de sus financiadores, pero tan difícil de admitir cuando se trata de nuestros propios lectores y lectoras. Es decir, en algunos casos, se ha pasado de la autocensura por la publicidad a la autocensura por las audiencias.Patricia Simón

En 2011 muchas se enfadaron con nosotras por el artículo de Beatriz Gimeno Estoy en contra de la lactancia materna (de nuevo, un titular bomba que llamaba la atención pero también enconaba y simplificaba el debate). Y hablaron de Pikara como un medio antimaternal, lo que alejó a muchas de nosotras. Ahora somos las que publicamos contenidos “en contra de la epidural” (una simplificación, pero son los mensajes simplistas los que más calan) y eso nos llevará a perder otros apoyos, quien sabe si a recuperar alguno. Tenemos que vivir con esa inquietud sin que condicione nuestro trabajo como periodistas y editoras.

La próxima Pikara en papel lleva por lema ‘Pasa la palabra, hermana’ y hablará de muchas cosas, pero también de la comunicación para la paz entre feministas y en el rol de las redes sociales como espacios de confrontación y de debate. La palabra es nuestra herramienta y no vamos a dejar que sea acallada. Ni por los machistas organizados ni por las lectoras que no entiendan nuestro compromiso con el pensamiento crítico. Ni tampoco por nuestro miedo.

Aprovecho para recomendar con fervor la guía Mi embarazo y mi parto son míos que acaba de publicar Marta Busquets Gallego en Pol·len Edicions, y que me está acompañando en mis decisiones respecto a mi embarazo.

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Periodista. Madre orgullosa de Pikara. Colaboro con eldiario.es, Diagonal y Argia. Me gusta contar historias de personas libres y rebeldes. También me gusta romper tabúes y provocar cortocircuitos contra los sectarismos (el mío incluido).

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