Micromachismos y macropenes Participa

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Silvia Rodríguez Geiszt

Ilustración animada de Emma Gascó

Soy asidua a las redes sociales desde hace unos 11 años: me abrí mi cuenta de Facebook allá por el año 2008, y las de Twitter, Instagram, Blablacar, Uber y, por supuesto, la de Tinder, en años posteriores, con esto de ser ya, por entonces, una treinteañera recién convertida en singlefucker, era indispensable esta herramienta para conseguir sexo seguro, igual de práctico y necesario que conseguir un taxi en estos dias…

Pues bien, ahora que soy una cuarentañera singlefucker, ( si, sigue la cosa fatal), decido borrar mi cuenta de “Kinder”, después de haber llegado a mi cúlmen en artes pseudoconquistadoras, ya que mi último“fuckerfriend” era un bombón, rockero y malote, y, después de comprobar, que, al igual que él, que se las daba de machote y, después de hacerme el gosthing consabido (es decir, esfumarse de tu vida sexual), a mí y a tropecientas más, que para eso lo vale el muchacho, decido por entonces que iba a quedar cuando me diera la gana con éste, con el fulanito aquél que me habló por Instagram ( y que no sé de qué narices me conoce) y que se liará a hacerse pajas con mis fotos, ya que no lo conozco en persona, o el menganito que me solicitó amistad por Facebook, que somos amigos de cervezas y de aficiones varias.

Pero cuál es mi sorpresa que me encuentro con un nuevo espécimen en las redes sociales, hace unos días. Este envía directamente un video a tu cuenta de una de tus redes sociales con su miembro viril erecto pasándoselo bomba, no se sabe con quién y a santo de qué…en este caso iba yo acompañada de unas amigas muy correctas y recatadas, cuando lo visualicé, en plena calle, paseando y comiéndome un helado, y, no, no tuve una fantasía sexual con aquello, al contrario, me repugnó.

Y esto es porque este especimen te la manda bien erecta y orgulloso de su genética masculina, sin preguntarte, ni nada, igual te ve cara de“malfollá”, o de “ninphomaniac”, como diría Lars Von Triers, la verdad es que yo ya estoy vieja para estas cosas (“mari”), y, la verdad, casi que nazco en los años de los tan de moda “nativos digitales”, y, aunque me manejo divinamente con las Tecnologias de la Información y de la Comunicación (TICS), prefiero el “face to face”, mira tú por donde…o si no, una “cerve”, o un concierto.

Fuera coña, me sentí agredida en mi intimidad “virtual”, ya que yo decido cuándo ver un pene erecto y cuando comerme un helado tranquilamente; yo sí soy capaz de discernir.

En fin, Mari, que si quieres te sigo contando con un cafelito, algún día…

Micromachismos y macropenes
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Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

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