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No fue AirFrance, fuimos nosotras Participa

Nota: Esta es la sección de libre publicación en la que promovemos la participación de las lectoras. Publicamos contenidos que nos parecen interesantes aunque no coincidan con nuestra línea editorial ni con nuestros criterios de edición. Máximo 3 folios.

 

-Relato sobre cómo comencé el 8M-

Imagen cedida por la autora

2.00am. Aeropuerto de El Cairo. 8 Marzo 2019.

En las primeras horas del 8 de Marzo del 2019 el aeropuerto de El Cairo no dormía. Cuerpos cansados se desmadejaban en las sillas correderas entre maletas, bolsas y antifaces para el sueño.

Sonó el megáfono y anunciaron nuestro vuelo: AF1476 AirFrance: puede ir embarcando. Algunos apresurados salieron de su letargo y se pusieron en pie. Primero dijeron algo en árabe que no comprendí; un tipo empezó a hacer aspavientos pero no me sorprendió, eso era algo habitual. Después, lo repitieron en inglés anunciando que, “dado que era el día internacional de la mujer, las mujeres tendrían prioridad y podían embarcar primero”.

Medio anestesiada por el cansancio me levanté, cogí mi maleta, cerré la guía y cuando miré a mi alrededor… pasó algo, el tiempo se detuvo: Mujeres de todos los rincones del planeta, esparcidas entre las sillas, como despertando, estaban haciendo lo mismo que yo. Mujeres negras, mujeres con hiyab, con el pelo suelto, teñido, afro, cubierto de canas, con turbante. Mujeres jóvenes, ancianas, francesas, turcas, koreanas, vascas1,.. y comenzaron las miradas cómplices, las risas. Y ellos quedaron atrás. Por fin, ellos quedaron atrás. Tuvieron que dar un paso atrás. Tuvieron que esperar.

La mayoría de ellos desconcertados… alguno incluso enojado pero todos nos miraban pasar por delante de ellos, incrédulos, mientras hacíamos una fila callada, respetuosa y cómplice.

Subimos al avión tranquilas, sin tener que correr para adelantar a nadie, disfrutando del espacio seguro.

De pronto sentí la certeza, de que el 8M era lo que queríamos, internacionalista, interseccional y que sin darme cuenta, antes de que hubiera amanecido, ya había empezado. (Sentí una tranquilidad pasmosa, y supe que todo iría bien, que no sería un esfuerzo ir de gaupasa a la concentración de las 12.30 de la mañana en la pasarela Pedro Arrupe).

Cuando ya estábamos todas sentadas me levanté y me giré para ver el espectáculo… sólo mujeres, un Airbus A340 sólo de mujeres, sonreí todo lo ancho que pude… -muchas me devolvieron la sonrisa- fue mágico. Por un momento desaparecí, mi dolor, mi energía, mi potencia, mis desgarros, mi pasión por vivir, mi fuerza se diluyó para ser parte de algo más grande. Para juntas ser infinitas, como seguro iba a suceder al día siguiente.

Eso sí, para no distorsionar del todo el escenario, el marcaje mainstream no podía faltar y al subir nos obsequiaron a todas con un complemento femenino (que por supuesto era un espejo de mano), donde se leía la inscripción “You are beautiful Inside and Out”. Porque claro, ¿acaso alguna osábamos a aspirar a algo más? A que nuestro centro fuera algo más que nuestra imagen? Desolador pero ya no importaba.

Unos minutos después comenzaron a entrar los hombres, pasaban por los pasillos mientras los mirábamos caminar, cargar con sus maletas, tropezarse, buscar sus asientos con caras apáticas…. Y recordé todas las veces que había sentido en mi cuerpo las miradas lascivas, incisivas de quienes estaban sentados mientras subía mi maleta a la cabina. La invasión, el acoso, los ojos no autorizados sobre mi cuerpo, incomodándome siempre. Esta vez no ocurrió.

Lo que al oír el comunicado de la compañía me pareció un purple washing de libro, fue un espacio de comunión y de empatía, de ocupación consciente del espacio público, y no un espacio cualquiera, sino una máquina de 60m de envergadura y 920 km por hora, un espacio de poder simbólico.

He cogido muchos aviones, pero el modo en el que subimos a éste fue por mucho el más memorable de todos los que recuerdo. Y Lo que tengo claro, lo que constaté por encima de todo, es que no fue Air France. Fuimos nosotras.

No fue AirFrance, fuimos nosotras
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Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

Ianire De la Calva

Mujer, feminista, lesbiana, ingeniera, madre adoptante y miembro de FeministAlde.

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