Mamake. La maternidad como construcción de la identidad en Lamu, Kenia Participa

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Ana Fernández

Fotografía facilitada por la ONG

23 de Agosto de 2018

En la ongd Afrikable en la que tengo la suerte de participar conviven más de 10 tribus de las 44 que existen en Kenia actualmente. Todas ellas tienen sus diferencias, pero hay algunas cosas que comparten. Una de ellas es la tradición consistente en que cuando las mujeres dan a luz a sus primeros hijos o hijas, pasan a llamarse “madre de” y el nombre que le hayan puesto. Así por ejemplo mi madre sería MAMAKE ANA (MADRE DE ANA).

Esto me dio que pensar en la importancia de la maternidad en África, en la necesidad de la mayoría de mujeres de completar el circulo de la vida y reproducirse. Esta regla cultural subraya este elemento, lo deja patente. Cuando eres madre por primera vez, tu nombre propio se difumina, pierdes tu identidad previa a la de la madre y este rol pasa a ser tu rol principal.

Y será así para el futuro ya que aquí en concreto en Lamu no hay corresponsabilidad en los cuidados en la mayoría de los casos ni de los maridos ni del Estado. Será la madre y su red familiar y tribal femenina las que se encarguen de ese niño o esa niña, pero la responsabilidad última será de su madre.

En España, nos encontramos en un punto muy diferente. Vemos positivo, por ejemplo, que físicamente no se note que eres madre. Que se te vea joven, guapa y delgada y que cuando digas que eres madre, todo el mundo se sorprenda.

Hay una creencia de que es mejor invisibilizar tu maternidad para que no se opaque tu carrera profesional o tus logros. Las mujeres que paran sus vidas por disfrutar de sus maternidades sufren sentimiento de culpabilidad social. Muchas nos hemos convencido de que hay que ser muchas más cosas además de madres y que es negativo vernos reducidas a eso.

Para nada podemos llegar a la conclusión de que las mujeres de las que estoy hablando sean sólo madres, hablo de mujeres con trabajos de 8 horas, responsables de familias de entre 5 y 6 personas, al cuidado de animales y que entre trabajos remunerados y no remunerados realizan una jornada de 17 horas diarias aproximadamente. Pero entre ellas se reconocen como mamakes.

No entraría nunca a valorar que es mejor o peor, ya que como Mohanty desarrolla en su Artículo “Bajo los ojos de occidente”, hay que tener evitar que las mujeres de occidente caigan en el etnocentrismo de juzgar a las mujeres de otros contextos desde una posición de “superioridad”. “La construcción del concepto de “mujeres del tercer mundo” como grupo homogéneo y “sin poder”, frecuentemente ubicado como víctima implícita de sistemas socioeconómicos específicos” (Mohanty, 2008, p. 143).

Personalmente siento mucha admiración en general por ellas y en concreto por la naturalidad con la que concilian la vida familiar y profesional, como si todo estuviera conectado, como si no se hubiera desconectado, como creo que ha ocurrido en Europa.  Pero reconociendo que siento una gran caída hacia el abismo si tuviese que pensarme toda la vida desde el nacimiento de mi primera hija o hijo como “madre de”. Cada día, un nuevo aprendizaje y algo sobre lo que reflexionar.

Mamake. La maternidad como construcción de la identidad en Lamu, Kenia
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