Bruja, universitaria y feminista. El nuevo feminismo espiritual Participa

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Adriana Cortés

Sin demasiado escándalo y cada vez con más fuerza, el movimiento feminista actual reposa -incluso sin saberlo- sobre la profunda capa de millones de mujeres que despiertan al feminismo desde la espiritualidad: círculos de mujeres, bendiciones del útero, respiraciones ováricas, meditaciones de Luna y tantos otros nombres, toman día a día un papel más fuerte en la construcción de la nueva mujer.

El nuevo feminismo espiritual busca retomar con fuerza el poderío de millones de mujeres de la antigüedad y de culturas actuales ajenas aún al patriarcado para recolocar a cada mujer desde el interior, con apoyo del colectivo: empoderamiento del cuerpo, sanación del linaje materno, renovación de la sexualidad femenina y cierre de heridas de género son algunos de los denominadores comunes de esta variante del movimiento feminista global. ¿Y por qué nuevo? Básicamente, porque retoma una sabiduría ancestral con el papel de la mujer como guía espiritual de su colectivo, aderezada con la formación académica, intelectual y científica de miles de mujeres actuales.

Así, encontramos doctoras en medicina que abogan por el rescate de la intuición (Cristiane Northurp “Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer”), psicólogas que rescatan cuentos para sanar el inconsciente femenino (Clarissa Pinkola Estés “Mujeres que Corren con los Lobos”), psiquiatras que enaltecen el valor terapéutico de los círculos de mujeres (Jean Shinoda Bolen, “El Millonésimo Círculo”) o artistas que escriben para romper los tabúes sobre el ciclo menstrual y el cuerpo femenino (Miranda Gray, “Luna Roja”), es decir, mujeres educadas y cultivadas en el racionalismo, pero con la fuerza y el conocimiento suficiente para alzar la voz mientras tocan el alma de millones de profesionales, madres, trabajadoras, estudiantes.

Una de las bases del feminismo espiritual actual es que busca la reivindicación y equilibrio de la energía femenina en su globalidad ecológica, nutricional, amorosa y mixta. Mixta, porque reconoce que la herida del patriarcado sobre la energía femenina ha dañado el inconsciente colectivo de mujeres y hombres, provocando en estos últimos un daño a su sensibilidad humana, cierres emocionales y desequilibrios externos que aumentan la infelicidad inherente a la sociedad actual, y busca por tanto un trabajo conjunto para reinstaurar en ambos sexos la real energía femenina, aunque con prevalencia en la mujer. Quiero decir, no busca la venganza contra el hombre, sino una justicia y una recuperación de la energía nutricia, natural, en ambos sexos, apoyando desde el amor a movimientos como el de “Hermana Yo Sí Te Creo” o el “Me Too”.

El nuevo feminismo hila además con cuidado entre la sanación colectiva de 3.000 años de violencia de género -que se encuentra en el inconsciente de toda mujer actual- y el empoderamiento ajeno al victimismo, de tal manera que la recuperación de la fuerza femenina venga desde los cimientos de la psique femenina y no sólo desde medidas externas y necesarias.

Bruja, universitaria y feminista. El nuevo feminismo espiritual
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