La activista que escaló la Estatua de la Libertad: “Acabaré en prisión y se olvidará lo que hice” En red, Entrevista

Therese Patricia Okoumou será juzgada esta semana por haberse subido a la Estatua de la Libertad para protestar contra las políticas xenófobas del Gobierno estadounidense. Una acción viral por la que podría ser condenada a 18 meses de prisión.

Therese Patricia Okoumou fotografiada por Clàudia Prat

Therese Patricia Okoumou fotografiada por Clàudia Prat

El pasado 4 de julio, Día de la Independencia de los Estados Unidos, la imagen de Therese Patricia Okoumou subida a la Estatua de la Libertad para protestar en contra de la medida del Gobierno estadounidense de detener y separar a las familias migrantes, dio la vuelta al mundo. Su gesto despertó pasión y alegría en una sociedad consternada por las medidas de su presidente, Donald Trump. El próximo 17 de diciembre se iniciará el juicio contra esta migrada congoleña de 45 años, ahora ciudadana estadounidense, que lleva dos décadas viviendo en EEUU. Las noticias de niños y niñas enjaulados, los audios de menores llorando y la continua presión nacional e internacional consiguieron que la medida fuera revocada semanas después.

“LA ESTATUA DE LA LIBERTAD ES UNA TIENDA DE SOUVENIRS. NADIE RECUERDA NI CELEBRA SU HISTORIA, LOS VALORES QUE REPRESENTA DE LIBERTAD, IGUALDAD Y DE DAR LA BIENVENIDA AL EXTRANJERO”

Acciones como las de Patricia sirvieron para presionar al gobierno y movilizar a la opinión publica. Pero aun así, la separación de menores en la frontera continúa. Así lo asegura ProPublica, el medio de comunicación que publicó las primeras informaciones sobre las políticas de “tolerancia cero” y que durante meses ha organizado una red trabajo entre activistas, abogados y periodistas para encontrar a muchos de los niños y niñas que habían quedado perdidos entre centros de menores y burocracia.

La lucha por los derechos de las personas migrantes continúa a través de organizaciones a nivel federal, estatal, local y de base. Patricia Okoumou pertenece al grupo Rise and Resist, un grupo de base que surgió  en la ciudad de Nueva York después de la elección de Donald Trump.

Patricia, vives en Staten Island (Nueva York), donde cada día debes tomar el ferry desde Manhattan y pasar por delante de la Estatua de la Libertad. ¿Llevabas tiempo preparándote para escalarla?

¿Escalar la estatua? No, nunca lo imaginé. Pensé en visitarla como turista, pero después de tantos años aquí, sin visitarla… Para mí la Estatua de la Libertad era algo que había perdido su sentido. Es una tienda de souvenirs, nadie recuerda ni celebra su historia, los valores que representa de libertad, igualdad y de dar la bienvenida al extranjero.

¿Cómo decidiste entonces escalarla?

El 10 de abril de este año entré a formar parte del grupo Rise and Resist. Me gustaba su trabajo, luchan contra las injusticias sociales y hacen acciones directas. Me parecían un grupo serio. Las reuniones están bien organizadas, se toman actas, hay una agenda. Me fascinaron. Sentí que podía trabajar con ellos.

¿En Rise and Resist trabajáis de forma horizontal?

Cada persona habla desde sí misma. No hay líderes ni seguidores. Lo único que seguimos son ciertas estructuras. Tenemos distintos comités sobre inmigración, elecciones, acción directa…. Yo estoy en el de acción directa y desde ahí planeamos una acción para el 4 de Julio.

¿Que planeaban?

El plan era subirse al pedestal de la Estatua de la Libertad [abierto al público] y descolgar un pancarta con el emblema de “Abolish ICE” [Acabemos con la policía migratoria]. Otro grupo de gente nos daría apoyo desde la parte de abajo de la estatua, con las mismas letras de la pancarta dibujadas en grande en camisetas.

Pero Rise and Resist no sabía que tú querías escalar la estatua…

No, la idea de escalar la estatua la tuve tres días antes de nuestra última reunión.

“NUESTRO GOBIERNO ESTABA PONIENDO NIÑO Y NIÑAS EN JAULAS. ESTABA ENOJADA, ¡HABÍA QUE HACER ALGO! ESTA ERA MI MISIÓN”
En ese momento, era solo un esbozo de idea, no tenía nada concreto en mi cabeza. Era como si estuviera empezando a escuchar una voz que venía como de dios.

¿De dios?

¡Sí, sí! [Se ríe]. Entonces, claro, quería estar segura que era la voz de dios, no sólo mis pensamientos. Me preguntaba: “¿Cómo va a ser esta mi misión?”, “¿Cómo voy a subirme ahí?” Pero así fue. Nuestro gobierno estaba poniendo niños y niñas en jaulas. Estaba totalmente enojada, ¡había que hacer algo! Esta era mi misión.

¿Pero te preparaste de alguna manera antes de escalar uno de los monumentos más famosos de Nueva York y de todo el mundo?

Rise en Resist fue unos días antes a probar que en la estatua había buena conexión de wifi para emitir en directo, ver dónde pondríamos la pancarta, si había mucho viento… Yo no hice nada de eso. Lo único que hice fue buscar en Google si alguien más había escalado la estatua, y no encontré nada.

¿Cómo cumpliste tu “misión”?

Una vez llegamos a la Estatua de la Libertad, y después de desplegar nuestra pancarta, vino un vigilante del parque a echarnos. Yo había avisado a mis compañeros y compañeras de que no quería que me arrestaran así que cuando apareció el vigilante hice así como si nada, empecé a caminar hacia atrás y me salí del grupo como si nada [se ríe a carcajadas].

¿Y de ahí te fuiste a subir la estatua?

Sí, [sigue riendo] como no había hecho mis deberes, empecé a dar vueltas alrededor del pedestal, para ver realmente cómo podía subirme, ¡si es que era posible subirme! Vi que la única manera era saltar a la parte de abajo del pedestal y de ahí, una vez estás ya casi tocando la estatua, empezar a trepar.

¿Y de ahí subiste a los pies de la estatua, a la zona donde vimos tus imágenes virales?

Sí, de ahí pude subirme rápido a los pies. Pero yo quería realmente escalar la estatua. Así que intente subirme por el vestido, por la zona donde las telas se juntan. Todo resbalaba así que me gire de espaldas a la estatua y empecé a subir con los brazos y piernas completamente abiertos [Patricia mueve pies y manos como si fuera Spiderwoman]. Pero todo eso resultó ser muy cansado.

Estabas a casi 50 metros de altura, sin ningún tipo de cuerda, ni protección, ni equipo. ¿Tuviste miedo?

¡No conozco el miedo! De verdad, soy así. ¡Nací sin miedo! Pero en un momento dado sí que me preocupé. Estaba baja de hierro, y hacía mucho calor. Me empecé a sentir mareada y deshidratada. Ahí fue cuando decidí dejar de intentar escalar y sentarme a los pies de la estatua y reivindicar la acción con la camiseta de Rise and Resist. Entonces ya llegó policía y el helicóptero. El helicóptero era especialmente molesto por el viento. Pero ahí aguanté, sentada, hasta que me sacaron.

La activista muestra en el interior de su abrigo mensajes como 'Impeach' (Impugna) y 'Resign' (Dimite)./ C.P.

La activista muestra en el interior de su abrigo mensajes como ‘Impeach’ (Impugna) y ‘Resign’ (Dimite)./ C.P.

¿Cómo estás preparando el juicio que tienes ahora en diciembre? Piden 18 meses de prisión por tres faltas.

Aunque fuera una acción individual, los compañeros de Rise and Resist enseguida me dieron todo su apoyo. Desde que me vieron ahí subida y se dieron cuenta que era yo. Estuvieron abajo negociando con la policía y me consiguieron un abogado. Me han dado mucho amor y alegría. Pero, la verdad, no confío en el sistema. Quería tener un juicio popular, pero me lo han denegado. Todo va a depender de un juez. Seguramente acabaré ocupando una celda de otra prisión y la gente se olvidará de lo que hice.

¿Cómo ha cambiado tu vida esta acción?

La gente piensa que me he hecho rica. Si fuera blanca tendría un millón de dólares en mi cuenta, después de esto. Pero este país está segregado.

¿Eras activista antes de la elección de Donald Trump?

He estado envuelta en política como el americano medio. Había ido a algunas manifestaciones, pero no era una activista.

“CUANDO TRUMP SALIÓ ELEGIDO ME HICE UN PEQUEÑO CARTEL EN CASA Y ME FUI CADA DÍA A PROTESTAR DELANTE DE SU EDIFICIO EN MANHATTAN”
Estuve apoyando mucho a Obama por Facebook y cuando ganó pensé, ¡perfecto, me vuelvo a mi vida! Y durante ocho años tuvimos una buena vida. No escuchabas estas historias de niños y niñas enjaulados o de ataques a la comunidad musulmana… Cuando Trump salió elegido me hice un pequeño cartel en casa y me fui cada día a protestar 2 o 3 horas delante de la torre de Trump [el edifico que tiene Trump en Manhattan y donde actualmente residen su mujer y su hijo]. Y así es como entré en contacto con Rise and Resist.

Tienes una web, una página de Facebook, diseñas tus propios vestidos…

Alguna gente pensó que me había vuelto arrogante después de subir a la estatua. Pero, ¡dadme un respiro! Después de la acción tuve mucho trabajo. Tuve que crear mi página web y hacer un crowdfunding porque ¡estaban apareciendo crowdfunding que no eran ni para mí! Era trabajo que había que hacer y quise pagar a quien me hizo la web, etcétera.

Suze GX Design crea para Therese Patricia vestidos con sus consignas./ C.P.

Suze GX Design crea para Therese Patricia vestidos con sus consignas./ C.P.

En el contexto actual, se te ve muy positiva y muy creativa con tus lemas, tu merchandising

Desde que Trump fue elegido he estado en la calle. Mi lucha no empezó el 4 de julio, pero ahora mucha gente me ha contactado. He dado apoyo a Youth Over Guns [Jóvenes Hartos de las Armas], a los estudiantes de la matanza de la escuela de Parkland. Viajé hasta Virginia y conocí a David Hogg y Emma Gonzalez [líderes del movimiento de Parkland], también di mi apoyo a la Black Women March…. La mayor parte de [Estados Unidos de] América no está haciendo nada frente a todo lo que está pasando. Llevo 20 años aquí y sigo escuchando sobre encarcelamiento masivo, violencia por las armas… entonces la carga que llevamos los que sí nos movemos es mucho más pesada.

En tu primera aparición ante el juez fuiste con un vestido que decía “I really care, why won’t u? Be best”. [Me importa de verdad, ¿a ti no? ¡Sé mejor!] Hacías referencia a la chaqueta que Melania Trump llevaba cuando visitó a los niños encarcelados, donde se podía leer “I really don’t care. Do U?” [En realidad no me importa. ¿Y a ti?]

Después de mi acción en la estatua, una diseñadora me contactó por Facebook y se ofreció a hacerme los vestidos, como donación. Después de la primera vista ante el juez, con tanto apoyo, me he vuelto más fuerte. Y en diciembre haré lo mismo, apareceré ante el juez y BANG! [hace un ruido como si despertara a alguien] ¡Aquí estoy yo! ¡Y no voy a parar hasta que los niños y niñas detenidos sean libres y estén con sus familias!

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Clàudia Prat

Video-periodista especializada en innovación residente en Nueva York. Docente del Máster de Género y Comunicación de la UAB.

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