In the Guetto Opinión, Voces

La mayor parte de las personas gitanas vivimos en guetos, que son fruto de una política urbanística antigitana consistente en aislar, alejar y concentrar para mejor reprimir a la población gitana y para transmitir al resto de la ciudadanía tranquilidad de conciencia: “Los tenemos controlados”.

Estos son algunos de los guetos que existen en España. / Infografía: Señora Milton

Estos son algunos de los guetos que existen en España. / Infografía: Señora Milton

People, don’t you understand
The child needs a helping hand
Or he’ll grow to be an angry young man some day?
Take a look at you and me
Are we too blind to see
Do we simply turn our heads, and look the other way?
Canta Elvis Presley, ‘In the Ghetto’ en su álbum ‘From Elvis in Memphis’

 

La canta Elvis y la cantó El Príncipe Gitano, Enrique Castellón Vargas, en una memorable versión.
Hay quien dice que Elvis -sí, sí, Elvis, el Rey del Rock- era gitano. Él nunca lo dijo. Quien sí es gitano es El Príncipe y éste sí que pregona con orgullo su gitanidad. Pero además, es que su familia es bien conocida, y bien reconocida, por la comunidad gitana. Una familia que ha dado gitanas tan valientes como la transgresora Dolores Vargas, La Terremoto, que en gloria esté.

Las gitanas no somos nadie, ni queremos serlo, sin nuestras familias. Esta afirmación mía, aunque lo parezca, no es un tópico: yo no voy a ningún lado sin mi familia, yo no puedo salir del gueto si no saco conmigo al resto de mi gente.

Hey! Gente ¿No entendéis?
La niña necesita una mano amiga
o crecerá para ser una joven indignada algún día.
Mírate y mírame.
Estamos demasiado ciegas para ver
¿Simplemente giramos la cabeza y miramos para otro lado?

Ésta podría ser una traducción al español con lenguaje inclusivo.

La canción de Elvis, que se tituló originalmente ‘Círculos viciosos’, pretende promover la ayuda a la gente del gueto, en prevención de que cuando sean mayores se conviertan en chicos malos que roben los coches a los pequeños burgueses. Aunque es interesada, me viene bien como excusa para llamar vuestra atención, queridas hermanas. Yo no pretendo una sororidad ni una lucha antirracista definida por cuestiones morales sino que busco un espacio político en el cual el antirracismo deje de ser una consigna para significar que las mujeres racializadas dejamos de vivir, sobrevivir o malvivir, en el gueto.

El feminismo debe ser antirracista, debe de serlo y no cabe otra posibilidad

De no ser así, si las feministas no asumimos como propia la lucha antirracista, estaremos dejando a la intemperie a millones de mujeres además de estar contribuyendo a perpetuar un sistema de opresión racista.

En el caso de la minoría étnica más numerosa en Europa, y también en España, además, estaremos contribuyendo con nuestro silencio a perpetuar un sistema racista de opresión étnica antigitana que lleva 500 años intentando exterminar y borrar del mapa a las gitanas y, por supuesto, a los gitanos.

La mayor parte de las personas gitanas vivimos en guetos. Guetos diseñados por el Poder. Da igual quien lo ostente. Gobiernos de izquierdas o de derechas. Gobiernos nacionales, autonómicos, provinciales o locales. Todos son responsables de la creación y el mantenimiento de los guetos. Guetos presentes en todas las grandes y medianas ciudades ¡Incluso en localidades pequeñas hay guetos!

Echad un ojo a la ilustración que acompaña este artículo y flipad. Todos esos guetos existen en la actualidad. Su recopilación no ha sido fruto de ningún estudio científico exhaustivo. No. Simplemente lancé una propuesta en Facebook tan sencilla como ésta: “Seguir la lista: La Mina de Barcelona, Las Tres Mil de Sevilla, La Cañada en Madrid, Las Mil Viviendas en Alicante… Conocéis más?”. Y mis amigas y amigos completaron la lista de los guetos que conocen o en los que viven. Aprovecho para darles las gracias a todas y todos por tan preciada información.
Guetos que son fruto de una política urbanística antigitana consistente en aislar, alejar y concentrar para mejor reprimir a la población gitana y para transmitir al resto de la ciudadanía tranquilidad de conciencia: “Los tenemos controlados”. Guetos que se han seguido perpetuando a pesar de la constitución, a pesar de los movimientos sociales, a pesar de las numerosas reivindicaciones.

Oficialmente se afirma -cuando lo oye, mi marido dice que él conoce a más del doble, jijijiji- que en España somos 725.000 gitanos y gitanas, lo que vendría a suponer casi un dos por ciento de la población total. Tiene gracia que constantemente se nos acuse de que tenemos muchas hijas e hijos y a la vez, sin atisbo de lache ni vergüenza, se afirme que somos tan poquitas. No me lo creo. Es imposible. Entre otras cosas, llevan manejando esas mismas o parecidas cifras desde el siglo pasado. ¿Qué pasa? ¿Que somos tan extrañas que ni siquiera nos afecta el crecimiento vegetativo? ¡Venga!

Dando por buenas sus cifras, que ya es demasiado conceder, las mujeres gitanas también somos la mitad de ese dos por ciento con el que se nos califica como “minoría”. Es decir, seríamos unas 362.500 mujeres. Es decir, somos más del doble que las mujeres que residen en Alicante o en Bilbao o en A Coruña o en Córdoba o en Granada; somos más numerosas que todas las mujeres que viven en Cantabria o en Navarra o en La Rioja. No sé yo eso de minoría a qué se refiere. ¡Ah! ¡Ya lo entiendo! Afirmando que somos una minoría se nos quita la posible relevancia que deberíamos tener y se nos sitúa en un territorio distinto al de la ciudadanía. Eso es, se nos subalterniza, que dicen las pensadoras decoloniales. Vaya, vaya con las trampas del pensamiento hegemónico.

“AFIRMANDO QUE SOMOS UNA MINORÍA SE NOS QUITA LA POSIBLE RELEVANCIA QUE DEBERÍAMOS TENER Y SE NOS SITÚA EN UN TERRITORIO DISTINTO AL DE CIUDADANÍA. ESO ES, SE NOS SUBALTERNIZA, QUE DICEN LAS PENSADORAS DECOLONIALES”

Dicho de otro modo, por si acaso la mitad del dos por ciento os parece poco, ¿nos atreveríamos a dejar fuera, excluidas, tanto de nuestras ciudades como de nuestras luchas, a todas las alicantinas o a todas las cántabras?

El feminismo no es responsable de esta situación pero lo será si seguimos callando impasibles ante la situación que viven cientos de miles de mujeres gitanas. Cada ciudad, cada pueblo, me atrevo a decir cada pedanía recóndita de este país, tiene un gueto que responde a los nombres de: Poblado Gitano, Barrio Gitano, Barrio Conflictivo…, etc.

Estos barrios o pueblos suelen estar bastante delimitados geográficamente e incluso delimitados físicamente con muros u otros obstáculos intencionalmente situados para impedir que sus habitantes huyan y para impedir que la gente biempensante nos vea, no vaya a ser que le dé un dolor de conciencia o algo.

Estén donde estén tienen cualidades especificas y comunes: las casas están cochambrosas, rotas, derruidas; las calles sucias, con poca iluminación ¡ni siquiera en Navidad llega aquí el alumbrado!; apenas hay comercios y, si los hay, son tiendas de gueto, en ocasiones alegales o casi, en las que se venden productos de primerísima necesidad, chucherías, pan, potitos, latas de comida…, alimentación barata que las tenderas improvisadas fían, fían más de lo que venden y subsisten gracias a los pagos trimestrales de los puntos de los niños, al salario social o el REMI o cómo quiera que se llame en cada Comunidad Autónoma. Así como subsisten las deudoras trimestrales con las mismas ayudas asistencialistas y ridículas. Y todo eso incide negativamente en la salud, llevando a que las gitanas padezcamos un peor estado de salud porque el hábitat, evidentemente, es un determinante social de la salud, y así lo demuestra la Segunda Encuesta Nacional de Salud a Población Gitana.

Otra peculiaridad de estos barrios son los colegios de colores que plantan en medio de estos barrios, colegios de colores con frases bonitas de solidaridad y eso. Esos colegios son también guetos. Sí, en España hay segregación escolar como bien denunciaron las primas Carmen Santiago y Ostalinda Maya en su investigación. Son colegios que, por muchos colorines y frase bonitas que los adornen, no acogen en sus aulas a las hijas e hijos de las maestras que allí trabajan.

El feminismo debe ser antirracista, insisto

El racismo también es un sistema estructural masculino hegemónico contra el que debemos rebelarnos.

No podemos quedarnos mirando, debemos actuar. No podemos hablar de urbanismo feminista, por ejemplo, si no incluimos una mirada transgresora, una mirada sororidaria y antirracista. No podemos crear nuevas ciudades para mujeres si no incluimos a las mujeres guetizadas, mujeres que son gitanas y negras y moras y payas y migrantes… Esas otras mujeres que el imaginario payocentrista se empeña en situar fuera de la definición de lo que es humano. Esa deshumanización que se construye al afirmar, al asumir como verdad, que hemos decidido vivir así porque nos gusta, porque somos un pueblo libre y nómada y que además forma parte de nuestra cultura. Pensar que nuestros barrios están destartalados porque somos salvajes, que están sucios porque somos sucios, pensar que el total fracaso escolar de las niñas gitanas es por nuestra culpa, por la cultura o por irresponsabilidad es categorizarnos en lo infrahumano, además de estar siendo conformistas acríticas e irracionales con el sistema que nos oprime a todas.

“PENSAR QUE NUESTROS BARRIOS ESTÁN DESTARTALADOS PORQUE SOMOS SALVAJES, QUE ESTÁN SUCIOS PORQUE SOMOS SUCIOS ES CATEGORIZARNOS EN LO INFRAHUMANO, ADEMÁS DE ESTAS SIENDO CONFORMISTAS ACRÍTICAS E IRRACIONALES CON EL SISTEMA QUE NOS OPRIME A TODAS”

Lo que realmente quiero decir es que esta situación no es normal. No, no es normal ni necesario que en todas las ciudades haya un gueto o más de uno.

Además, hermanas, la vida en el gueto es una mierda. Lo digo con conocimiento de causa: he vivido en el gueto. En este excepcional documental de mi hermano José Heredia Moreno un buen puñado de mujeres gitanas dan cuenta de cómo se malvive en el gueto.Y no se puede salir de allí. Es imposible salir de un pozo cavando hacia abajo. Solo se puede salir si alguien te echa una mano tal y como cantan Elvis y El Príncipe Gitano. Así salí yo.

Y si aún así os parece que en la lucha feminista no se debe incluir el antirracismo, cuando el patriarcado haya muerto ¿cómo explicaréis a vuestras hijas que las mujeres gitanas sigan viviendo en los guetos, oprimidas, denigradas, agredidas por un macho llamado antigitanismo?

In the Guetto
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Silvia Agüero Fernández

Gitana, mestiza, feminista. Trabajadora en mi hogar. En el gueto descubrí mi gitanidad, fuera de él he descubierto el acoso antigitano. A la playa voy con moño, marido y 4 chavorrillos (a los hospitales y supermercados también). Actualmente, colaboradora de Pikara con orgullo e ilusión. Gestiono, con mucho comadreo, La Revolución de las Rosas Romaní, en la lucha contra la violencia obstétrica y, con amor, el blog familiar: Pretendemos Gitanizar el Mundo https://gitanizate.wordpress.com/

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