‘Doctor Who’ es-era-será queer mucho antes de Jack Harness Ficciones, Pikara en serie

Este mes se estrena la onceava temporada de esta serie de culto, con su primera versión femenina (conocida). La habilidad regenerativa de este personaje implica un potencial para transitar por las identidades sexuales y de género.

Imagen promocional de la nueva temporada de 'Doctor Who', protagonizada por Jodie Whittaker

Imagen promocional de la nueva temporada de ‘Doctor Who’, protagonizada por Jodie Whittaker

Para Igor y Chloe

Although it may not always be evident,
research is always autobiographical.”
Andrew Ross

subversiveness is the kind of effect that resist calculation.”

Butler

Me interesa esta serie de televisión porque el rasgo más significativo de su personaje principal es que, cuando su cuerpo se agota, o muere, se regenera, adquiere un cuerpo completamente nuevo y empieza otra vez. Es una capacidad natural de su especie, que habitó inicialmente el planeta Gallifrey.

Como explica Jim Leach en un ameno libro de 2009, la invención de este recurso extremo de supervivencia fue “producto de una apresurada improvisación del equipo de producción” en 1966, cuando el actor William Hartnell tuvo que abandonar la serie por enfermedad. El proceso no sería nombrado “regeneración” hasta 1974, y sus límites se bosquejaron en 1976. Como suele ocurrir cuando hay dinero de por medio, las reglas se reinventaron en 2013 para que la serie pudiera seguir adelante. El recurso -explica James Brailsford- permite que el Doctor “pueda cambiar su imagen, personalidad, rasgos y acento” sin ninguna implicación (extra)dramática. Es, claro, una de las claves que hizo de Doctor Who la serie de ciencia ficción más larga de la historia de la televisión.

Por eso es que, en estos cincuenta y cinco años, veintiún intérpretes han representado a diecinueve encarnaciones del Doctor (en la continuidad principal de la serie). Este mes de octubre se estrenará la onceava temporada de Doctor Who del siglo XXI, con su primera versión femenina (conocida).

Esta habilidad regenerativa ubica al Doctor dentro de un tipo específico de alienígenas: los cambiaformas. De acuerdo con Patricia Meltzer en Alien Constructions: “Esta habilidad para moverse entre cuerpos -en ultima instancia entre identidades- da al cambiaformas una cualidad inequívocamente transgénero.” Si seguimos esta lógica, en tanto ser sin “ninguna forma estable”, la esencia misma de Who puede ser considerada implícitamente opuesta al binarismo de género. Nada mal para la muy respetable BBC en la década de 1960 ¿verdad?

Sin embargo, casi todo el mundo se fija en la relación del Doctor con sus acompañantes femeninas o en Torchwood, el spin-off escandalosamente queer del universo whoviano.

¿Cómo que no has visto Torchwood?

Jack Harness (dcha.) con Ianto Jones

Jack Harness (dcha.) con Ianto Jones

Empecemos por el principio: Jack Harness se cruza en el camino del Noveno Doctor y Rose Tayler mientras Londres en 1941. Sin dudas, el rasgo que hizo singular a Jack para el equipo creativo de la serie, para el público y la crítica, es que se trata del primer personaje explícitamente no heterosexual en la historia de Doctor Who. El Capitán Harness se hizo tan popular que la BBC autorizó la producción de una serie centrada en él: Torchwood. El asunto es significativo porque fue el primer spin-off televisivo de Doctor Who.

Torchwood presenta las aventuras de Jack Harness como líder del Instituto Torchwood de Cardiff (Gales). Al igual que Jack, su equipo tiene relaciones con humanos y alienígenas de diverso género sin ningún problema. Esta fluidez sexual normalizada fue aclamada por el público y celebrada por la academia. Además de cuatro temporadas televisivas, se puede disfrutar del equipo en novelas, radioteatros, audiolibros y una abundante literatura electrónica que juega con las realidades alternativas ya establecidas en el universo whoviano.

En Doctor Who, a Jack Harness le siguieron otros personajes queer recurrentes: River Song -la esposa del Doctor, famosa por su frase “me recuerdas a mi segunda esposa”-, Madam Vastra -fémina de la especie Silurians-; Jenny Flint -esposa de Madam Vastra – y Bill Pots, no ocultan su interés por otras féminas. Por cierto, al menos dos acompañantes anteriores del Doctor pueden ser leídos como queer: el robot Kamelion (1983-1984) y la joven Ace (1987-1989). De todas maneras, aquí no interesan tanto las sexualidades de quienes acompañan (¿acompañaron?, ¿acompañarán?) al Doctor, sino la del Doctor mismo.

¡Es tan queer el Doctor en su Día!

A partir de este punto, les invito a hacer una lectura queer de “The Day of the Doctor” (S05 E08). Este capítulo especial se transmitió el 13 de noviembre de 2013, para celebrar la quinta década de la serie. El argumento reúne tres regeneraciones del Doctor para salvar a la Tierra y Gallifrey -como es usual en los episodios de aniversario-. Participan el Onceavo Doctor (Matt Smith), el Décimo Doctor (David Tennant) y el Doctor Guerrero (Sir John Hurt). La aventura ocurre en Londres, en 1562 y 2013, y en Gallifrey, al final de la Guerra del Tiempo entre la especie del Doctor -los Señores del Tiempo- y los Daleks del planeta Skaro -seres de agenda clara: deben exterminar, exterminar y… ¡lo adivinaron! Exterminar.

El tema central de la historia discute las implicaciones éticas de la guerra y el uso de armas de destrucción masiva. Para desarrollar este argumento, nos presentan al Doctor Guerrero mientras intenta destruir su propio planeta en un esfuerzo desesperado para concluir la Guerra del Tiempo. El Doctor es interpelado por Momento, un arma de destrucción masiva autoconsciente, de factura gallifreyana. Momento, con la apariencia física de Rose Tyler (acompañante entre 2005 y 2010), abre diversas ventanas temporales para hacer entender al Doctor las terribles implicaciones del genocidio que planea.

Sexualidad queer: confundidos con acompañantes

El primer ejemplo de rasgos queer en el Doctor comienza alrededor del minuto veinticinco: Cuando el Onceavo Doctor llega a 1562, encuentra a su Décima encarnación con dos mujeres idénticas. Comienza un saludo galante a las damas, pero es detenido por Décimo. Extrañado por la inusual actitud de su identidad pasada, Onceavo le asegura “Oye, lo que hagas en la privacidad de tu propia regeneración es asunto tuyo”, pero Décimo explica que “una de ellas es Zygon”. Tras una breve expresión de disgusto, Onceavo afirma: “No te voy a juzgar”.

¿Por qué es significativo el diálogo? Recordemos que, a partir de 2005, el Doctor es uno de los dos últimos representantes de su especie, por lo tanto, solo puede tener relaciones sentimentales inter-especie. Hasta este momento, el Doctor solo tuvo dos parejas conocidas: Rose Tyler y River Song, mujeres humanas. Esta escena entre Décimo y Onceavo rompe la aparente heteronormatividad del personaje, explicita que las relaciones no binarias e inter-especies no parecen ser inusuales en la (larga) vida del Doctor.

Unos minutos después, llega el Doctor Guerrero. Como no reconoce a Décimo y Onceavo (son su futuro), una breve -e hilarante- situación de identidades confundidas revela otro elemento sobre Who.

Doctor Guerrero: Buenas tardes. Estoy buscando al Doctor.

Décimo Doctor: Bueno, ciertamente vino al lugar correcto.

Doctor Guerrero: Bien. Perfecto. ¿Quiénes son ustedes, chicos? [pausa] Por supuesto. ¿Son sus acompañantes?

Onceavo Doctor: ¿Sus acompañantes?

Doctor Guerrero: ¡Por favor, son cada vez más jóvenes!

Así como Onceavo no juzgó a Décimo por una triada potencial con una humana y un Zygon, el Doctor Guerrero solo se preocupa por la edad de los “chicos” que cree acompañan a su identidad futura.

Estos diez minutos destruyen todo el esfuerzo que el equipo creador de la serie hizo de 1963 a 1989 por presentar al Doctor como hetero, o mejor, asexual. A partir de 2005, el Doctor actúa mayormente como un hombre heterosexual, pero sus interacciones con Jack Harness ponen eso en duda.

Si vamos a por todo, solo que yo tenga que escribir esto es prueba de cómo la heteronormatividad permea nuestra vida. Si el Doctor es un alien cambia-formas, las categorías de sexualidad binarias no se le aplican. No podemos “asumir que todos los personajes de un filme son heterosexuales a menos que sean etiquetados, codificados o señalados de cualquier otra manera como obviamente queer.” ¿Dónde está si no la mirada queer?

Tiempo queer y planes de vida: ser acompañantes

Mi segundo ejemplo está relacionado con el impacto del viaje en el tiempo en el amor y las convenciones sociales. Un mundo en el que consideramos a cada acompañante del Doctor como persona sexualmente activa puede ser incómodo para una parte del público, pero no es extremadamente radical.

Radical es la idea de tres o cuatro personas viviendo fuera de los límites de deberes reproductivos que demanda el tiempo lineal. El Noveno Doctor baila con Rose, pero también con Jack. Esa es la parte “perturbadora” de la homosexualidad, como bien explica Focault: “El modo de vida homosexual, más que el acto sexual en sí mismo.”

En este sentido, creo que solo las historias de viajes en el tiempo como las de Doctor Who permiten concretar en términos narrativos las metáforas de “lo queer como resultado de temporalidades extrañas, cronogramas de vida imaginativos y prácticas económicas excéntricas” que recomienda Halbertsam para comprender las ideas de Focault. En la TARDIS, como acompañante del Doctor, una persona siempre acaba “fuera de las relaciones institucionales.” Esto genera en personajes y espectadores una inquietud sobre las posibles combinaciones que puede traer vivir y viajar con el Doctor. Digo más: el Doctor y la TARDIS hacen a sus acompañantes y a su público conscientes de que las “nociones de lo normal” están a menudo entrelazadas con las “lógicas pequeñoburguesas de temporalidad reproductiva” que denuncian Focault y Halbertsam.

Tiempo queer e historia: para sobreponerse al genocidio

Mi tercer ejemplo es la solución al conflicto central de “The Day of the Doctor”: la guerra entre Gallifrey y los Daleks. Cuando el Doctor Guerrero está listo para apretar el botón, sus identidades futuras se le unen. Décimo y Onceavo se reconcilian con la terrible carga de los 2.47 miles de millones de infantes de cuyas muertes son responsables. Es en ese momento cuando la naturaleza radicalmente diferente del espacio y el tiempo que presupone este universo entra en el juego dramático: “Cambiamos la historia todo el tiempo. Lo que sugiero es algo mucho peor”, afirma el Onceavo Doctor, porque su solución es salirse del tiempo para terminar la Guerra del Tiempo.

Con su (sus) negativa, el Doctor expresa su visión queer de la política. Este es un ejemplo radical de “comportamiento no-normativo” referido por Halbertsam en sus lecturas de Focault. El Doctor destaca la importancia de la esperanza para superar la guerra. Mantener la esperanza es más importante que seguir existiendo en este tiempo lineal, la vida vale la pena de ser vivida y para ello crearemos un universo paralelo de bolsillo, si es necesario.

La idea de Onceavo Doctor no puede realizarse solo con sus fuerzas. Se necesitan a todas sus iteraciones, pasadas y futuras, para lograr esto. La secuencia puede ser leída como metáfora de las ideas que el personaje propone: ese es el potencial emancipador del “tiempo queer” frente al “tiempo lineal” y sus expectativas de producción y reproducción: la esperanza vence a la muerte.

Cuerpos queer: el proceso de regeneración

Un comentario final sobre el cuerpo del Doctor. Veo el proceso de regeneración como un caso extremo de performatividad de género. El proceso de la regeneración implica una reinvención física y sicológica del personaje. El Doctor no muere, se regenera. Como el máximo seguidor de Judith Butler, su piel es literalmente una representación, una herramienta.

Porque puede moverse “entre cuerpos y sin una esencia que le defina como mujer u hombre” nuestro conocimiento de su identidad siempre será externo, limitado. El Doctor no es en realidad un hombre, solo parecía uno, y a partir de octubre de 2018, solo parecerá una mujer. Como dice Patricia Meltzer: la naturaleza cambia-formas de Doctor Who presenta un “reto al humanismo exclusivo” que nos acuna, y su capacidad regenerativa puede leerse como metáfora de la libertad que surge al tomar consciencia de que “el cuerpo no es esencial en su configuración y por lo tanto no se determina el deseo con base en la anatomía; al contrario, el cuerpo es absoluto en su maleabilidad, en dependencia de a dónde lo lleve el deseo.”

¿Hubo – Hay – Habrá una conspiración queer en Doctor Who?

En este ensayo presenté ejemplos de la presencia de elementos queer en el universo del Doctor Who y en el mismo personaje protagónico. Debo confesar que soy como Alexander Doty: “Para mí, cualquier texto es siempre potencialmente queer”, pero no olvido que lo queer debe ser “entendido como una sugerencia más que un concepto normativo.” Con eso quiero decir que estoy lista a que todo lo antes expuesto sea refutado -aunque no por John Barrowman, claro.

Creo que todo el universo de Doctor Who, y no solo las series Torchwood y The Class, pueden ser leídos como un caso de resistencia queer inserto a plena vista dentro de un espacio de producción mediática hegemónica, la BBC. Es un universo queer porque su personaje principal “reta los presupuestos heteronormativos sobre género y sexualidad” y “abraza normas y valores que transgreden en lugar de las normas y los valores prescriptivos, tradicionales.”

En el universo whoviano, la desconocida identidad -sexual y temporal- de su protagonista genera un arreglo impredecible de acompañantes (diversos géneros, especies, épocas de origen u orientaciones sexuales) y relaciones sentimentales. Si su presencia en las pantallas cambió al menos la vida de una persona en cincuenta y cinco años, entonces Doctor Who en verdad ha salvado a la Tierra.


Textos citados o de lectura recomendada:

  • Clery, Adam. 8 Mind-Blowing Doctor Who Facts You Never Knew. WhatCulture, 2018.
  • Dee, Christel. “LGBTQ In The Worlds Of Doctor Who.” YouTube, 28 July 2017.
  • Dhaenens, Frederik. “The Fantastic Queer: Reading Gay Representations in Torchwood and True Blood as Articulations of Queer Resistance.” Critical Studies in Media Communication, vol. 30, no. 2, June 2013, pp. 102–16.
  • Doty, Alexander. “Introduction.” Flaming Classics, Routledge, 2000, pp. 1–22.
  • Falzone, P. J. “The Final Frontier Is Queer: Aberrancy, Archetype and Audience Generated Folklore inK/S Slashfiction.” Western Folklore, vol. 34, no. 3–4, Summer – Fall 2005, pp. 243–61.
  • Foucault, Michel. “Friendship as a Way of Life.” The Essential Works of Foucault 1954-1984, Oaul Rabinow, vol. Volume One-Ethics: Subjectivity and Truth, The New Press, 1997, pp. 135–40.
  • Halbertsam, Judith. “Queer Temporality and Postmodern Geographies.” In a Queer Time and Place, New York University Press, 2005, pp. 1–21.
  • Hurran, Nick. The Day of the Doctor. BBC, 2013.
  • Melzer, Patricia. Alien Constructions: Science Fiction and Feminist Thought. University of Texas Press, 2006.
‘Doctor Who’ es-era-será queer mucho antes de Jack Harness
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Yasmín Silvia Portales Machado

Marxista crítica, feminista, y madre queer nacida en Cuba. Graduada de Crítica Teatral y Escritura Creativa, ha sido desde conserje hasta editora web. Apasionada con Tolkien desde adolescente, primero salió del armario como activista LGBTIQ y mucho después como fan del cine de ciencia ficción. Se mudó a Oregon para hacer un MA en Español con foco en las sexualidades de la literatura cubana de ciencia ficción. Foto de Neysa Jordan, San Juan de Puerto Rico, mayo de 2015

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