Los dragones -también- son políticos Ficciones, Reseñas

En ‘Contar es escuchar’, Ursula K. Le Guin nos deja pasar a su mente para entablar un diálogo y reflexionar sobre la creación, el género, los estereotipos… también en torno a la literatura fantástica y de ciencia ficción.

Ursula Le Guin: Retrato de Ursula Le Guin en 2009./ Marian Wood Kolisch

Retrato de Ursula K. Le Guin en 2009./ Foto: Marian Wood Kolisch

No he conocido a nadie que lea más libros que mi hermana. La cantidad que tiene, y la velocidad a la que los lee es tan impresionante que un día mi madre, con un poco de incredulidad, le pidió que le contara la trama del libro de turno. Para su sorpresa y orgullo materno, mi hermana le respondió con lujo de detalle.

Yo no he leído con predilección libros de literatura “fantástica” o de ciencia ficción. Sin embargo, desde que tengo memoria he sido cercana a ellos, pues estos ocupan el 90% del “tipo” de libros que mi hermana lee. (De hecho, el referente de Ursula K. Le Guin, aunque durante años fue sólo de nombre, se lo debo a ella).

Es por eso que sé que, cuando mi hermana da a conocer a las personas que le gusta mucho leer, y éstas le preguntan sobre el “tipo” de libros que prefiere y ella les contesta que libros de fantasía y ciencia ficción, muchas pierden el interés inmediatamente. Puedo ver reflejadas en sus caras todos aquellos prejuicios que demeritan ese tipo de historias. Los libros sobre mundos y personajes alternos a los de nuestra realidad han sido categóricamente infantilizados.

En Contar es escuchar, el último libro de Le Guin publicado en castellano con la autora en vida -moriría tan sólo veinte días después de que saliera de la imprenta-, Ursula nos tiende la mano y, por medio de una selección de ensayos, nos deja pasar a su mente para entablar un diálogo y reflexionar sobre la creación, el género, los estereotipos…

La humildad y sinceridad con la que escribe sobre la escritura misma y sus procesos creativos personales (siempre y, como reitera en varias ocasiones, subjetivos), humanizan la profesión de escribir. No hay gurús, no hay secretos a los que sólo algunos tienen el privilegio de acceder. No existe esa supuesta superioridad del artista que tanto daño le ha hecho al arte al alejarlo de la vida cotidiana. Ursula deja claro que escribir -y hacerlo bien- es simplemente fruto de la disciplina y el trabajo.

Al mismo tiempo que humaniza la figura de les artistas, enfatiza que el fin último del arte no es su misma existencia al recordarnos que también tiene la capacidad de formar vínculos y crear comunidades, incluso cuando la relación entre la autora y su receptora se establezca solamente por medio de páginas y palabras impresas.

“Las artes tienen una enorme capacidad para establecer comunidades humanas y cohesionarlas. Las historias, contadas o escritas, sin duda nos sirven para ampliar el entendimiento que tenemos de los demás y de nuestro lugar en el mundo. Tales usos son intrínsecos a la obra de arte”. Ursula K. Le Guin

Pero uno de los temas más recurrentes a través de la serie de ensayos del libro, y que personalmente me parece imprescindible de abordar en nuestro tiempo, es la reivindicación de la literatura y la imaginación para la vida, para la construcción de un buen-vivir.

Así, aboga por la literatura que las editoriales han denominado como ciencia ficción o fantástica al presentarla como un género literario mucho más complejo de lo que muchos imaginan cuando se refieren a él como poco serio o mero entretenimiento que nos “aleja de la realidad”. Le Guin dignifica este género literario al sugerirnos que también puede tener dimensiones políticas importantes.

“(…) Al presentar una realidad alternativa imaginada pero convincente, sacudir mi mente, y también la mente del lector, a fin de que ambos abandonemos la costumbre perezosa y timorata de pensar que la manera en que vivimos ahora es la única manera en que se puede vivir”. Ursula K. Le Guin

De esta manera, Ursula nos recuerda que la literatura de ficción, ya sea oral o escrita, es un medio efectivo para repensar nuestros contexto, autoanalizarnos y propiciar la transformación social.

“No conoceremos nunca nuestra propia injusticia si no podemos imaginar la justicia. No seremos libres si no imaginamos la libertad. No podemos exigir que alguien intente alcanzar la justicia y la libertad si no ha tenido la oportunidad de imaginar que se pueden alcanzar”. Ursula K. Le Guin

Así mismo, a través de este tipo de enunciados, se invita a les escritores a tomar consciencia y responsabilidad de lo que escriben y el mundo que nos presentan con sus palabras. ¿Qué ideas se ponen en juego? ¿Qué referentes se da a las lectoras de cómo es la vida, de cómo puede ser?

Sin lugar a dudas, Contar es escuchar es una de las mejores inversiones: es, a la vez, buena literatura y una buena herramienta para seguir imaginando, creando y construyendo el mundo en el que queremos vivir.

Así que, si mi hermana llega a leer este pequeño escrito, me gustaría decirle que siga leyendo lo que le dé placer sin dejarse intimidar por aquellas voces prejuiciosas que temen a los dragones e ignoran el alcance político que puede tener el fuego que emana de su boca.

Si lees esto hoy viernes 21 de septiembre y estás cerca de Bilbao, estás a tiempo de disfrutar de la proyección del documental Worlds of Ursula K. Le Guin (Arwen Curry, 2018) en el Ansible Fest, el primer festival de ciencia ficción feminista, en el espacio La Morada.

Los dragones -también- son políticos
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Sara Guerrero Alfaro

Licenciada en Teatro y actuación, estudiante del postgrado Artes escénicas y acción social del Institut del Teatre, Barcelona. Creadora del performance Tejiendo Cómplices, iniciativa contra el acoso sexual callejero. Administra el blog 'El pequeño grupo'. Es, sobre todas esas cosas, lectora voraz.

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