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“Ya no vivo mi vida intentado ser un hombre ni pretendiendo ser una mujer” En red, Entrevista

Jacob Tobia, estadounidense con raíces sirias, ha puesto a la comunidad ‘genderqueer’ en el mapa. Con tan solo 26 años, escribe artículos para el New York Times, ha participado en la producción de la serie ‘Transparent’, ha protagonizado programas de la MTV y va a publicar sus memorias.

Jacob Tobia, en una fotografía de su archivo personal.

Jacob Tobia./Fotografía de Vero Bielinski ©.

Conocí a Jacob Tobia poco después de llegar a Sudáfrica, en pleno invierno austral, hace ya casi cinco años. Fue una de las primeras personas que me invitó a cenar en su casa. También fue una de las primeras que me llevó a trote por la agitada noche de Johannesburgo, a fiestas donde no iban las clases blancas y privilegiadas. Recuerdo con vértigo sus altos tacones negros, sus labios rojos, sus gafas de alambre sin cristal y sus calcetines arcoíris sobresaliendo por encima de unos ajustados pantalones vaqueros. A veces de su oreja colgaba un pendiente con una llamativa pluma, o algún broche moldeado por sus propias manos. Cuando bailaba, resultaba del todo imposible ignorarle. Pura electricidad. Se movía con una gracia que pocas veces he visto, atrayendo la atención de los presentes, que rápidamente querían saludarle o hacerse una selfie.

“LA PRINCIPAL LECCIÓN QUE APRENDÍ INVESTIGANDO LA LUCHA LGBTIQ SUDAFRICANA ES QUE LOS MOVIMIENTOS NO INTERSECCIONALES ESTÁN CONDENADOS AL FRACASO”
Jacob se encontraba en aquel momento investigando sobre el movimiento LGBTIQ sudafricano durante el apartheid. Estadounidense de nacimiento, y con raíces sirias, ha puesto a la comunidad genderqueer en el mapa. Cuando le conocí era un simple estudiante. Ahora, con tan solo 26 años, escribe artículos para el New York Times, está detrás de series como Transparent, sale en la MTV y va a publicar sus memorias.

En esta entrevista, Jacob nos descubre qué es la identidad genderqueer, y hablamos sobre la comunidad LGBTIQ, el racismo, la cultura pop, los privilegios, la libertad de expresión y Donald Trump. Pasen y lean.

Jacob, luchas sin descanso defendiendo tu identidad. Queremos conocer qué implica ser una persona genderqueer. Cuéntanos, ¿cómo vives tu identidad?

Para mí, la identidad genderqueer supone liberar tu expresión de género de la masculinidad y feminidad. Ya no vivo mi vida intentado ser un hombre, y tampoco la vivo pretendiendo ser una mujer. Simplemente intento vivir mi vida de forma que me haga sentir bien, sin importarme “qué se espera que haga” como una persona que fue asignada hombre al nacer. Solo por que tenga un tipo de cuerpo no significa que tenga que obedecer las reglas de la virilidad tal y como me las enseñaron.

Estados Unidos es un país lleno de contrastes ideológicos. ¿Cómo es ser una persona genderqueer en zonas rurales o urbanas?

Al igual que en muchos lugares, hay una diferencia considerable entre los espacios rurales y urbanos para la comunidad queer y para las personas que no se sienten identificadas con su género. En muchos espacios rurales, las personas que no se significan con una identidad de género sufren un mayor acoso y discriminación, y además muchas de estas personas se sienten completamente solas. En este sentido, creo que internet nos ayuda a conectar con otras personas a través de diversas geografías, pero nada puede reemplazar el impacto y la importancia que supone el apoyo que te brinda tu propia comunidad local.

En Sudáfrica investigaste la lucha LGBTIQ en la nación del arcoíris. ¿Qué te llevas de tu paso por Sudáfrica? ¿Tiene algo que aprender de Sudáfrica la comunidad LGBTIQ de Estados Unidos?

La principal lección que aprendí investigando la lucha LGBTIQ sudafricana es que los movimientos no interseccionales están condenados al fracaso. El movimiento LGBTIQ solo puede ser efectivo si es inclusivo con el conjunto de la comunidad queer, y si incorpora en su agenda demandas que no sean únicamente “LGBTIQ”. En el contexto sudafricano, el movimiento tuvo que lidiar contra la homofobia y también contra el racismo para poder liberar a las personas queer bajo el régimen del apartheid. Y a día de hoy, todavía queda mucho por hacer. Tanto en los Estados Unidos como en Sudáfrica, una gran parte de personas queer blancas no comprenden ni luchan por las necesidades de las no-blancas. Como movimiento, tenemos que mejorar mucho y conseguir que las personas queer blancas integren en su lucha una posición más honrada e interseccional.

¿Cómo es la relación entre la comunidad genderqueer y la transgénero? ¿Compartís la misma agenda?

“TANTO LAS PERSONAS TRANS COMO LAS GENDERQUEER NECESITAN LA LIBRE DETERMINACIÓN DE SU GÉNERO Y EL DERECHO A EXPRESARLO SIN SUFRIR DISCRIMINACIÓN ALGUNA”
En mi opinión, las personas genderqueer somos una parte vital de la comunidad transgénero. Puedes estar en un proceso de transición “a otro” género, viviendo en algún punto intermedio o bien estar pensando, o no, en un proceso de reasignación. Sin embargo, tanto las personas trans como aquellas que no se identifican con su género necesitan una única cosa: la libre determinación de su género, y el derecho a elegir y expresarlo sin sufrir discriminación alguna. Por lo tanto, creo que las personas que no encajamos con nuestro género y las personas trans somos parte de una misma familia, y de una misma lucha por nuestra libertad.

¿Reconoces a algún aliado clave? ¿Hay alguna comunidad defendiendo la identidad genderqueer?

Si nos centramos en el sistema penitenciario, y en el racismo policial entre otras cosas, creo que la lucha por la justicia racial en Estados Unidos es un gran aliado de la comunidad genderqueer, y de todas aquellas personas que no se reconocen en un género. El sistema impacta negativamente contra las personas trans no-blancas, y este hecho supone y representa una lucha común para todes. Cuando combatimos la brutalidad policial o la cultura carcelaria, estamos liberando tanto a las personas negras y de color como a las que no se identifican con un género, ya que todes somos víctimas del mismo sistema en Estados Unidos.

Estamos viviendo una proliferación de referentes trans y no binarios en el mundo de la moda o en las series de TV. ¿Se trata de un avance, o la cultura pop se está apropiando de lo queer vaciando su potencial subversivo?

Creo que se trata de un avance positivo y negativo a la vez. El aumento de la visibilidad trans ha sido realmente importante para la comunidad, ya que en muchos sentidos les ayuda a comprender que no se encuentran solas. También se trata de un avance que ha ayudado a las personas cisgénero a comprender mejor a la comunidad trans, así como a las personas que no encajan con un género determinado. Dicho lo cual, la cultura pop tiende a simplificar demasiado y a vaciar lo que realmente supone una experiencia trans, soslayando nuestras biografías y mensajes más importantes. Por ello, creo que tenemos muchísimo trabajo que hacer para profundizar en nuestro relato, y tener conversaciones más complejas y menos unidimensionales. De hecho, este es mi compromiso como escritor y productor.

Hay personas que sienten que las identidades queer, no binarias, género fluido… han puesto en crisis las identidades marica y bollera. ¿Qué opinas de este recelo?

Creo que las identidades marica y bollera pueden vivir en tándem con las identidades genderqueer, no binarias, género fluido… Me identifico como una persona genderqueer marica sissy lady gay boy, y no siento que haya ninguna competición o contradicción entre esos términos. Simplemente son diferentes formas de describirnos. En mi opinión, cuantas más palabras tengamos para describirnos a nosotres mismes, ¡seremos muchísimo mejores!

Considerando la intersección entre la raza y la clase social, ¿te consideras una persona privilegiada?

Como una persona estadounidense de ascendencia árabe pero leída como blanca, que ha tenido acceso a una educación elitista, ciertamente estoy en una situación de gran privilegio en el mundo. Desde esa posición, asumo la responsabilidad de hacer todo lo posible para visibilizar las biografías y relatos queer y trans. Bien porque he tenido acceso a personas que tienen recursos para producir películas, o porque he conectado con personas que editan libros, estoy intentando utilizar esas oportunidades para beneficiar a mi comunidad. Al trasladar mi voz a la esfera pública, espero ser capaz de volcar mi privilegio para la comunidad.

Se suele considerar a Sylvia Riviera y Marsha P. Johnson como las referentes del movimiento queer: travestis, negras y latinas, trabajadoras del sexo. ¿Crees que ha habido una deriva al pasar de los márgenes a las élites, ya sean académicas o de un activismo blanco?

“LA COMUNIDAD LGTBIQ NUNCA HA SIDO NI TAN CONSERVADORA NI TAN REVOLUCIONARIA COMO LO ES AHORA”

La academia siempre ha sido superblanca, y las personas académicas queer no blancas siempre han tenido que luchar por ser escuchadas. Dicho esto, espero que el reconocimiento de personas feministas intelectuales no blancas como Roxane Gay o Kimberle Crenshaw ayude a posicionar a todas aquellas personas queer negras y de color en la academia. Creo que es inmenso el trabajo que queda por hacer.

Han pasado casi 50 años desde los disturbios de Stonewall Inn. ¿Es la comunidad LGBTIQ cada vez más capitalista y conservadora?

Depende de por donde lo mires. La comunidad LGBTIQ nunca ha sido ni tan conservadora ni tan revolucionaria como lo es ahora. Por una parte, existe una legión de personas gays blancas trabajando en el sector financiero y en la banca, que han amasado un gran poder y que tienen una visión muy conservadora del activismo LGBTIQ. Pero también es cierto que las personas queer revolucionarias en los Estados Unidos y en el mundo, nunca antes han sido tan visibles ni han estado tan conectadas con nuestra historia. De esta forma, existe un increíble movimiento revolucionario que lucha día a día por cambiar el mundo. Yo solo deseo que aquellas personas LGBTIQ conservadoras y poderosas encuentren la forma de financiar y ayudar a la lucha diaria de las personas queer revolucionarias.

En España, un autobús promocionado por un grupo ultracatólico intentó circular por las capitales del país defendiendo que “los niños tienen pene y las niñas tienen vulva”. Un autobús similar también circuló por las calles de Nueva York. ¿Dónde crees que empieza y acaba la libertad de expresión de los discursos de odio punibles?

Es una pregunta complicada que siempre me he hecho. Creo que la libertad de expresión es fundamental, ya que en el momento que empecemos a controlar el discurso de aquellas personas que nos combaten, podrían comenzar a hacer lo mismo contra nosotres. De todas formas, creo que en nuestra sociedad la libertad de expresión nunca se ha aplicado de igual forma para todes. Aquellas personas que tienen el poder siempre encuentran más espacios para hablar más alto que aquellas sin poder. Por lo tanto, se trata de un arma de doble filo. Necesitamos la libertad de expresión como herramienta de protesta y para transformar nuestro mundo. Pero la libertad de expresión también ayuda a intensificar el discurso de odio de aquellas personas que nos combaten. Se trata de un debate complejo, y no quiero pretender tener una respuesta simple.

Con la vuelta del Partido Republicano al poder, ¿peligran los derechos hasta ahora conquistados por la comunidad LGBTIQI?

El Partido Republicano es una auténtica basura, y representa una triste excusa dentro de una coalición política donde abunda la corrupción, el nepotismo, el egocentrismo, la arrogancia, el racismo, el sexismo, la transfobia, y todas aquellas cosas malas que puedas imaginar. Siempre que los Republicanos están en el poder, todes tenemos que preocuparnos por nuestros derechos y libertades. En las últimas tres décadas de la historia de los Estados Unidos, los Republicanos han hecho todo lo posible por empobrecer a los más pobres y por enriquecer a los más ricos, por hacer más débiles a los débiles y dar más poder a los poderosos. Ciertamente, los Demócratas no son perfectos, pero los Republicanos son simplemente repugnantes. Por lo tanto, la respuesta es sí; la victoria del Partido Republicano pone completamente en riesgo a la comunidad queer, así como a otras muchas comunidades en los Estados Unidos.

Una última pregunta. Alguien te organiza una cita sorpresa y aparece Donald Trump. ¿Qué le dirías?

Si alguien me organiza una cita sorpresa con Trump, reconsideraría seriamente mi amistad con esa persona. Le diría, ¿en qué momento se te ha ocurrido hacerme esto? Creo que si alguna vez se cruza en mi mirada, probablemente vomitaría.

“Ya no vivo mi vida intentado ser un hombre ni pretendiendo ser una mujer”
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