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“Es el momento de las paradas y de las precarias” Crónica, Planeta

La Marcha Básica recorre a pie 350 kilómetros entre León y Madrid para exigir el fin de la precariedad y por el establecimiento de la renta básica. Hablamos con dos de las caminantes, Raquel y Marta.

Javier Mestre

Raquel, en un momento de #EnMarchaXloBasico. / Foto: Marta Sánchez de Ron

Raquel, en un momento de #EnMarchaXloBasico. / Foto: Marta Sánchez de Ron

Raquel Mlích Salamanca es una asturiana de sonrisa fácil y plurales femeninos en “es” que transmite con sus ojos una aguerrida ingenuidad. Tiene 19 años y ya es una militante bregada. Subió el Puerto de Pajares en la etapa prólogo de la Marcha Básica, tras semanas de actividad frenética del movimiento feminista en Gijón. Además de cumplir con su carrera universitaria de Trabajo Social, porque no se puede permitir, como tantas otras estudiantes, suspender ninguna asignatura, se ha dedicado a sembrar su tierra de carteles con las convocatorias del 8 de marzo y de la Marcha Básica.

Para ella, salir un día antes a caminar en medio de la ventisca estaba lleno de sentido, porque, además de recordar las Marchas de la Dignidad de 2014 y “a los compañeros que faltan”, servía “como impulso de que la lucha feminista no se acaba el 8, aparte de que ya venía de atrás, y se enlaza con lo de la precariedad, porque si hablamos de precariedad, las mujeres somos doble o triplemente precarias”. Raquel es de las caminantes que completará las catorce etapas de la Marcha Básica, más el duro prólogo del 9 de marzo, “por alcanzar la justicia social, para que no haya nadie por debajo del umbral de la pobreza y para tengamos suficientes recursos para satisfacer tus necesidades básicas”.

Le preocupa que en la marcha haya poquitas mujeres y no duda en decir que “inevitablemente, entre la gente concienciada de la clase obrera sigue habiendo mucho círculo cerrado donde no se deja que entren las mujeres, los espacios están copados por hombres y, aunque esos hombres tengan conciencia, claro, renunciar, dar un paso atrás y dejar que entre una mujer, como que jode y cuesta”. Raquel sabe que las cosas “están bien en mi casa”, pero vive en su día a día las dificultades de sus compañeros y compañeras. “Dentro de la Universidad hay mucha gente que tiene que estudiar y trabajar, aunque su padre y madre sí que trabajen en distintas cosas, porque te pueden dar la beca para la matrícula y demás, pero luego hay que añadir el transporte, las fotocopias… y eso no lo cubre nadie”. Tiene en mente que cada vez se ve más gente “que tiene que dejar la carrera o ir aplazando y sacándosela en más años, porque no pueden pagársela, vaya, porque las tasas no paran de subir y las becas no paran de bajar y, claro, no hay trabajo además”. Raquel siente que “no nos pueden poner una piedra más grande porque no saben cómo”.

Raquel (izda) y Marta (dcha), autorretrato. / Foto: Marta Sánchez de Ron

Raquel (izda) y Marta (dcha), autorretrato. / Foto: Marta Sánchez de Ron

Marta Sánchez de Ron no para. Como dicen las abuelas, es “un rabo de aire”. Desarrolla una actividad incansable que incluye tareas de comunicación, organización y empuje anímico de las personas caminantes. Marta es la principal encargada de tomar fotos y grabar vídeos de la Marcha Básica, y lleva, en ruta, la web de la movilización y de la Marea Básica. Todos los días añade varios esprines al paso uniforme de la columna, porque, cámara en mano, los adelanta a todos y vuelve para atrás para conseguir buenas tomas de la hilera de militantes. No da tregua, es una luchadora integral porque le va vida en ello. Le robaron lo básico y ahora, aunque a veces no tenga “ni para un bonobús”, ha puesto todo el corazón en que la Marcha llegue a su destino arrastrando la marea del paro y la precariedad para inundar Madrid el día 24 de marzo.

Marta vive con su abuela, duerme con ella porque no hay más espacio en una vivienda en la que “estamos las tres generaciones, mi abuela, mi padre y yo”. Su madre cobra la ayuda de 430 euros y también está haciendo la marcha, “estamos teniendo más relación ahora que en los últimos diez años”, explica. Para Marta, “el activismo sana, estoy viendo aquí a mucha gente caminando que lleva en sus piernas las de otra mucha gente como nosotras”. Marta trabajó durante diez años “en la inseguridad privada”, cuenta con ironía, y acabó dejando el curro porque sufría un duro acoso de su jefe de equipo. Le habían ofrecido ser jefa de equipo y delegada sindical, “pero ya sabes que el hecho de ser mujer, en la seguridad privada, no es precisamente una suerte”. Por entonces trabajaba en el Hospital Clínico, en Moncloa, y “no toleraron que una mujer fuera jefa”. El acoso le pasó una dura factura, y pasó un año entero “con un problema se salud mental gordo por el tema de este hombre”. Y entrar en el activismo social, desde la más absoluta precariedad, la sacó del hoyo. Desde que se incorporó a las filas del 15M, a pesar de las estrecheces económicas de su día a día, mira con distancia los años de pesadilla que sufrió como trabajadora precaria: “Lo que más infeliz me ha hecho en la vida ha sido tener una nómina como esa, en el sector de la inseguridad privada; para mí, lo que realmente es trabajar y esforzarse es el activismo”.

“Tío, está claro que la pobreza es femenina”, exclama mientras marcha a buen ritmo, “fíjate que solamente aquí, en la marcha, nos cuesta ponernos de acuerdo para que nos dejen un espacio para nosotras, es algo generalizado”. Marta lo tiene claro, la Marcha Básica contra el paro y la precariedad “tiene nombre de mujer” y tiene que recibir el impulso de desborde social que se hizo visible el pasado 8 de marzo. Por eso hizo también la dura etapa previa a la salida del 10 de marzo desde León, porque “las mujeres tenemos un poquito más que andar”. Ahora afronta la recta final de la caminata con la sensación de que “esto está creciendo día a día”. Atenta a la movilización vecinal de Lavapiés, entusiasmada con la respuesta social a la convocatoria por las pensiones públicas que vivieron en la etapa de Medina del Campo, tiene claro que “es nuestro momento, el de las paradas y precarias, porque nuestra lucha condensa la de todos los movimientos por los derechos sociales” y espera que “el día 24 Madrid se vuelva a desbordar con la Marcha Básica, que para eso nos estamos dando esta paliza”.

Marcha por lo básico

Otra vez salimos a la calle, otra vez, sí, por la renta básica, contra el paro y la precariedad, para llenar los caminos de reivindicaciones y de lucha porque ¡ya está bien de que continúe la pobreza afectando cada vez a más personas! Convocamos desde la Marea Básica una Marcha de la Dignidad para llegar a Madrid el sábado 24 de marzo con el fin de exigir el fin de la precariedad en la que nos hacen sobrevivir y por el establecimiento de la renta básica. Hacemos un llamamiento a la unidad de acción contra la pobreza y por un cambio de modelo”, recoge el manifiesto de la iniciativa Marcha Básica, movilización secundada por más de cien colectivos de todo el país.

n momento de la marcha. / Foto: Marta Sánchez de Ron

Un momento de la marcha. / Foto: Marta Sánchez de Ron

Unas 70 personas salieron de León el pasado día 10 desde León y tienen previsto llegar a Madrid el día 24, donde harán una manifestación que partirá a las 5 de la tarde de la Plaza de España y llegará hasta la Plaza de las Cortes.

Los cinco puntos básicos sobre los que reposa la reivindicación de la garantía de vida digna para cualquiera son:
1 · Renta Básica Universal. Cumplimiento de la Carta Social Europea: ningún subsidio, ayuda, prestación o pensión por debajo del umbral de la pobreza (684 euros mensuales hoy)
2 · Derecho a un trabajo digno. Derogación de las dos últimas reformas laborales.
3 · Pensiones decentes. Subida según el IPC. Pensiones mínimas de acuerdo con la Carta Social Europea.
4 · Derecho a la vivienda. No a los desahucios de la vivienda habitual. Ocupación social del parque de viviendas rescatadas a los bancos.
5 · Defensa de la Sanidad y la Educación públicas. No a los recortes: recuperación e incremento de la inversión pública. No a la privatización.

 


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