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El entorno de la Mujer Participa

Nota: Esta es la sección de libre publicación en la que promovemos la participación de las lectoras. Publicamos contenidos que nos parecen interesantes aunque no coincidan con nuestra línea editorial ni con nuestros criterios de edición. Máximo 3 folios.

Stella Maris Leone Geraci
Artista Feminista, Artivista

Fotos de la propia autora

No sólo en los tiempos de las redes sociales, antes también, el entorno de la Mujer podía ser privado o público, todo va a depender de cuanto ella cuente a su círculo de “amistades virtuales”, en el caso de las Mujeres Artistas el entorno privado siempre es público.

En la mitología doméstica, la utilización de los objetos cotidianos, la representación del entorno fue importante para las Mujeres Artistas para empezar a hablar de una iconografía femenina, los artistas hombres también se apropiaron de esa iconografía, intentaron hacerla suya, como una forma de dejar sin tema a las Mujeres Artstas, la diferencia entre la Mujer Artista y el artista hombre, es que ella desarrolla el tema en todos sus aspectos, él sólo tomó el tema, el objeto, es a partir de los años setenta cuando muchas artistas empiezan a valorar su condición de mujer en la obra, desde lo social, lo laboral, pueden ser irreverentes, irónicas y hasta sentimentales.

El entorno privado, se vuelve público, pero también el entorno público se vuelve objeto de representación, es puesto en escena, se reconstruye, para hablar de los distintos temas que empiezan a preocupar a la Mujer Artista, desde lo íntimo, lo social y lo político, Sophie Calle (Francesa) toma fotografías muy detalladas de las huellas que los huéspedes dejan en las habitaciones de un hotel, mientras son ocupadas por ellos, un espacio que es un no lugar, que es privado por un día, por una noche, y se vuelve público tras el registro fotográfico, el dormitorio es otro de los espacios representados muchas veces, fotografiado, pintado o puesta en una galería como lo fue “Mi Cama” de Tracey Emin (Inglesa) quien lleva su cama sin tender, con sábanas manchadas, botellas de bebidas, colillas de cigarrillos, que formaban parte de su mundo privado en ese momento, hace algo más de quince años; Diana Schufer (Argentina) intervino sábanas con cartas de amor, utilizando la técnica de la serigrafía, la instalación Cartas y Camas de Amor, se pudo ver en el Centro Cultural Recoleta, en el año 1994, la instalación se armaba y desarmaba lo que hizo que la artista volviera sus sábanas en arte utilitario; en la Última Cena de Judy Chicago (Estadounidense), se puede apreciar una gran instalación compuesta por más de 1000 nombres de mujeres algunos escritos, otros pintados en los platos por mujeres, con sus respectivos, manteles, la instalación es un homenaje a la mujeres que son parte del arte, la política, la ciencia, también se puede pensar como un gran altar, donde decoradoras y cocineras invitan a un gran festín, lo cotidiano se vuelve parte de la cultura popular, no puedo dejar de mencionar la obra de Meret Oppenheim (Alemana) una de las artistas surrealistas más destacada, en Desayuno en piel, utiliza una taza de té, que recubre con piel, mientras que en la obra Mi niñera, toma unos zapatos, los ata y los coloca en una bandeja de plata, como si los estuviera sirviendo para una comida importante, lo cotidiano, de uso diario, se vuelven obra y hablan de su propio mundo.

En los setenta muchas Mujeres Artistas tenían sus obras en salas marginales Kate Walker (Estadounidemse) y Sandy Gollop organizan la muestra de Arte Correo Postal “Feministo”, las mismas obras anteriormente habían sido expuesta bajo el título “Retrato de la Artista como Ama de Casa”, que genera un diálogo sobre la mitología doméstica, la feminidad y circulaba fuera del circuito comercial del arte; la muestra “Mujeres y Trabajo” donde participaron Mary Kelly (Estadounidense), Margaret Harrison (Inglesa) y Kay Hunt, las protagonistas erán mujeres trabajadoras de una fábrica la Metal Box Company de Southark, Londres, no sólo el ámbito del hogar se volvía púbico, también el del trabajo, la relación de la mujer con el ámbito laboral, donde trabajo, política y sindicalismo quedan expuesto en este trabajo documental que realizan las tres artistas; hacer visible por todos los medios el mundo de la mujer y llegar a más público que no fuera parte del mundo del arte, es así como que Susan Hiller (Estadounidense) entre 1973 y 1974 realiza distintas performance públicas, como lo fueron “Ceremonias callejeras y El trazado de los sueños, donde la participación del público fue importante, para la concretar el proyecto.

El universo femenino, se vuelve parte de la metáfora de la mujer, como lo hace María Luz Gil (Argentina) toma el bosque como representación del mundo interno, la búsqueda personal, la identidad, lo desconocido en la Video-Instalación Más cerca, Más Lejos, de 1997, que formaba de la muestra colectiva Tajos Bajos, en el Centro Cultural Borges, el video era proyectado en forma simultánea en diez televisores, mientras ella se internaba en un bosque oscuro; Silvia Gai (Argentina), para la misma muestra colectiva, teje al crochet, una técnica que se le enseñaba a las mujeres como parte de las labores femeninas que debía adquirir para ser una buena ama de casa, su tejidos eran órganos humanos con malformaciones, la enfermedad que convive dentro del hogar, se vuelve parte, de lo cotidiano, de lo doméstico y muestra otra realidad en la que conviven las mujeres dentro de su hogar.

No importa si son los límites del hogar, si es un objeto de uso cotidiano, si es el entorno laboral, social, si es su propio mundo interior, reflejar el ámbito de la mujer, apropiarce del entorno ajeno, para hacerlo propio, para hacerlo público, mostrarlo en una galería, en un espacio alternativo, en la calle, es algo que hoy todavía las Mujeres Artistas siguen haciendo, para hablar de la problemática femenina.

El entorno de la Mujer
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Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

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