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Yo también soy una chica lista, Lucía Lijtmaer Ficciones, Para más señas

El último libro de esta escritora y periodista especializada en cultura pop es ideal para iniciar en el feminismo a jóvenes y no tan jóvenes, y para echar unas risas mientras cuestionamos el sistema en el que vivimos.

Portada ilustrada por...En primavera del año pasado fui a Madrid a La Casa Encendida a unas jornadas sobre feminismo y humor: ‘Princesas y Darth Vaders’. Mi amiguísima (y hermanísima en funciones) Bea las disfrutó el año anterior y le encantaron tantísimo, que allí nos plantamos en 2017 dispuestas a pasar un finde entre risas críticas y críticas de risas. Eso sí, aviso a navegantas, sobre todo a navegantes gordas: casi nos morimos. Menudo bochorno insufrible. Hacía tanto calor que estuvimos al borde del derretimiento más de una vez. Gordas que queráis pasar veranos soportables, subid al norte y os juro que no es un mito lo de que por las noches refresca y podréis llevar una rebequita y fular. Bueno. Y yo ya sé que a la gente le importa tres cojones mi vida y que nadie entiende por qué demonios cuento cosas antes de empezar con las reseñas. Y lo cierto es que luego yo misma cuando me releo no tengo del todo claro por qué narices me explayo, pero chica, no sé no hacerlo. Es que lo de entrar a matar con número de páginas, estructura, figuras literarias y notas a pie de página, así sin preliminares, se me hace muy brusco. Pero vamos al turrón, y no mareemos la perdiz. Pobre perdiz. Qué culpa tendrá ella. No sale bien parada en ningún refrán.

Ediciones Destino, sello de la conocida Editorial Planeta, ha sacado a la venta por casi 19 euros, la tercera obra de la comisaria de las jornadas ‘Princesas y Darth Vaders’. ¿Y quién es Ella, a qué dedica el tiempo libre? -habrás pensando canturreando-. Nacida en 1977 en Buenos Aires, barcelonesa de infancia y actualmente viviendo en Madrid, Lucía Lijtmaer colabora en diferentes periódicos y da clase de cultura pop en la universidad. Mi amiga Izaskun -educadora social, diseñadora de moda, actriz, madre lactivista y sexóloga, o sea, algo así como el hombre medieval de letras y de armas, pero en mujer y moderna-, puso en mis manos su libro como regalo de cumpleaños. Yo se lo agradezco porque me parece un acierto enterarme de que tal cosa existe. Trabajo con adolescentes y no siempre es fácil meter con calzador ciertos temas. Habitualmente, no me preguntes cómo, en vez de juzgar al sistema heteropatriarcal coitocéntrico, falocéntrico, gordofóbico, racista y clasista, a la chavalería le da por juzgarte a ti. Algo están haciendo muy bien desde arriba, o algo estoy haciendo yo muy mal. Pero lo que pasaba, ahora lo sé, es que yo no tenía entre mis posesiones este abc del feminismo. Gente que queréis iniciar a jovenzuelas en el tema, el capítulo de las revistas femeninas puede ser una desternillante lectura muy ilustrativa y no tendréis que abrir la boca. Las conclusiones se sacan solas. O gente que queréis que vuestra madre que ve Sálvame por las tardes tenga una panorámica de lo que está pasando más allá de María Lapiedra y Gustavo González sin que se le haga muy cuesta arriba el asunto: el capítulo de la mujer invisible es lo que buscabais.

Pero no me adelanto, que me gusta más un espoiler que a mis perras un charco.

Sólo quiero una serie de televisión en la que cuando el personaje masculino dice: “No eres como las otras chicas”, el femenino responde: “¿Qué puto problema tienes con las otras chicas?” Anónimo.

Por favor, que alguien haga esa serie. Tú que lees estas líneas: HAZLA. ¡¡LA NECESITAMOS!! Y así reza la primera verdad clarividente que ves según abres las tapas del ameno manual. Esta frase debería estar tallada a llave en todas las puertas de baños, escrita con pintalabios en todos los espejos, y yo me estoy planteando tatuármelo en un cacho de brazo que tengo libre. Libre de estrías quiero decir, que tinta en carne no tengo tanta. Por ahora. Las dicotomías, los bandos, las jerarquías entre nosotras, son el truco más cutre del sarnoso heteropatriarcado para, haciéndonos sentir especiales, alejarnos de ser lo que nos salga de la axila. Y noooooooooooooo, eso sí que noooooooooooooooooo. Que ya sé que no somos todas iguales, ni falta que hace; que ya sé que algunas nos hemos aprovechado de otras con nuestros privilegios, y además de señalar al patriarcado como verdugo, tendremos que mirarnos el dodotis y ca(r)gar con el bochorno de diseccionar la mierda que tenemos pegada al culo. Pero separarnos en buenas y malas, esposas y putas, guapas y feas, gordas y flacas para ponernos en contra… ESO SÍ QUE NO.

Con tal comienzo, en las siguientes 259 páginas, Lijtmaer se explaya sobre diferentes temáticas de lo más variopintas a la par que actuales. En este decálogo del feminismo donde podrás encontrar pinceladas sobre más o menos todo, se manejan conceptos abstractos y profundos como: el golpe en la cabeza, el síndrome de La Vieja Loca Que Habla Con Sus Gatos, el increíble caso de la mujer invisible, cómo leer una revista femenina, ¿es gordibuena la nueva anorexia?, cómo no morir en las pelis si eres la cheerleader putón y hasta un Manifiesto para Las Chicas Listas. Lo curioso del asunto es que la autora trata de manera muy muy muy ligera temas de lo más profundos. Es como si quitara la tirita, metiera el dedo un poquito en la heridita, y cuando ve que se abre, se pira corriendo, te deja sola y te mira desde el taburete de un bar mientras se bebe unas cañas. ¿Me explico? Y esto está bien. Esto es necesario a veces. Yo no siempre quiero soluciones, en ocasiones con quejarme un rato largo y acabar echando fanta naranja por la nariz en un ataque de risa mientras me despotorro del patetismo que manejo, me sirve igual que una hora de terapia humanista integrativa a 65 euros.

Por cierto, el título del manifiesto y del libro en sí, sobra decir que es un epíteto, porque ser chica y no ser lista, como bien es sabido, no es posible. Además, por si fuera poco, de vez en cuando, se te facilitan los momentos cifras, donde la autora te da porcentajes y números para ilustrar la que está cayendo. Saber números no sé si te hace aún más lista, pero deja con cara de memo desconcertado al machirulillo de turno que te lleva la contraria sistemáticamente.

Del mismo modo, en el anteúltimo capítulo, “Diez grandes chicas listas sin orden aparente ni razón alguna”, te encuentras una mini Wikipedia de señoras con las que a lo mejor luego querrás forrar tu carpeta: Rosa Parks, Mary Poppins o Courtney Love among others, hacen las veces de interesantes, realistas e inspiradores “modelos a seguir”.

No me voy a enrollar mucho más. Sólo añado que una alumna del centro en el que trabajo, Iranzu, se alegró tanto al vérmelo en el bolso a medio leer, que decidí que tenía que correr la voz y conseguir que llegara a manos de otras tantas y tantas adolescentes que merecen echarse unas risas: pasar un rato entretenido y cuestionar el sistema en el que vivimos no deberían ser excluyentes, joder.

Por cierto, en la misma línea, por si aún no conocéis a Isa Calderón, compañera de fatigas de Lucía Lijtmaer en DEFORME SEMANAL, creo que tampoco podéis perdérosla. Yo hay ocasiones en las que me meo literalmente encima de la risa. Menos mal que tengo el dodotis con mierda del que os he hablado antes.

¡A cuestionar y a reír se ha dicho!

Yo también soy una chica lista, Lucía Lijtmaer
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María Unanue

Adoro aprender por ciencia infusa, las flores y las patatas en todas sus formas.

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