Anticoncepción hormonal y salud femenina Participa

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Christine Lanz

Una mujer aparece sentada en un banco con posado triste y mirando hacia el suelo

En el campo de la medicina es muy conocido el uso de ciertos preparados hormonales, como Diane35, Yaz o Yasminelle para el tratamiento de hirsutismo, acné o alopecia, ¿pero qué pasa cuando entre estos medicamentos hormonales se encuentran algunos que son los propios desencadenantes de este tipo de problemas? En muchas ocasiones las mujeres no somos informadas sobre los diversos componentes químicos de la anticoncepción hormonal y los efectos devastadores que pueden tener a corto y largo plazo en nuestra salud.

Mi primera, única y última experiencia con anticonceptivos hormonales la viví en el 2012 cuando por recomendación de mi ginecóloga empecé a usar en anillo hormonal (Nuvaring) como método anticonceptivo. Ella me lo ofreció diciendo que así no tendría más cólicos menstruales. Aunque constantemente tenía dolores de cabeza desde que lo empecé a utilizar (la ginecóloga negó que esto se deba al anillo), debo decir que al inicio mi pareja y yo estábamos satisfechos de los beneficios y la comodidad que brindaba el producto.

Sin embargo, y casi cinco años después, en diciembre del 2015 mi cabello comenzó a caer sin explicación alguna. Tanto mi médico de cabecera así como mi ginecóloga achacaron el problema al estrés laboral, me aseguraron que no tenía nada que ver con el anillo hormonal y que en unas semanas todo volvería a la normalidad. Pero pasaron más de 3 meses y mi cabello seguía en las mismas. Caía al tocarlo, peinarlo y que se diga al lavarlo. Comencé a tener miedo de ducharme. Dejé de hacer deporte para poder lavar el cabello con menor frecuencia.

Desesperada y buscando una respuesta comencé yo misma a hacer mis propias investigaciones sobre el tema. Encontré la página web en inglés “american hair loss association” que redacta de manera muy clara el aspecto de las hormonas y su acción en el cuero cabelludo femenino. La misma página ofrece una lista de medicamentos que son letales para la salud capilar, entre ellos Nuvaring. Al leer el prospecto del anillo me di por primera vez cuenta que entre los efectos secundarios se menciona “caída de cabello” (nada muy específico). Pero ese mismo día dejé de usar el anillo y tuve la esperanza que mi problema se solucionara.

Hace unos meses cumplí 30 años y ahora ya son casi dos años que sufro de una caída crónica de cabello. Esto y sin que yo me diera cuenta tuvo su inicio durante el uso de Nuvaring. Tras varias visitas a dermatólogos y estudios de todo tipo que aseguraron una clara reducción de la densidad y calidad del cabello. Me fue diagnosticado el pasado junio de 2017 una enfermedad muy extraña para una mujer de mi edad: alopecia androgenética (AGA). En mi caso la AGA no está presente en ningún otro miembro de mi familia (tanto por parte de mi madre como por parte de mi padre), no se debe a problemas pseudo-hormonales (deficiencia de hierro, vitaminas o zinc), o a un trastorno endocrinológico (SOP, síndrome de ovario poliquístico). Simplemente inició con el uso de Nuvaring, pero a que se debe esto y después de tantos años utilizándolo?

La respuesta es más simple de lo que parece. Por desgracia y sin yo antes saberlo, la alopecia androgenética puede y es un muchas ocasiones desencadenada por el uso de anticonceptivos hormonales que contontienen derivados de la 19-nortestosterona (Errol R. Norwitz,John O. Schorge, Obstetrics and Gynecology at a Glance, 2013). Y requiere de varios meses e incluso años hasta que la usuaria detecta los primeros síntomas.

Actualmente se utilizan en la industria farmacéutica como componentes de los anticonceptivos hormonales gestágenos derivados de la 19-nortestosterona, la espirolactona, la 19-norprogesterona y la progesterona. Entre los componentes hormonales derivados de la 19-nortestosterona se encuentran Levogestrel (DIU Mirena, Norplant, Norgeston), etonogestrel (Nuvaring, Implanon), desogestrel (Mini píldora-Cerazette), gestodeno o norgestimato (Parche Evra) caracterizados por ser esteroides anabólicos con muy altas propiedades androgénicas. Esto quiere decir que una mujer al utilizarlos presentará en el cuerpo un aumento de andrógenos, es decir, de testosterona. Entre los efectos secundarios más comunes de este tipo de gestágenos se incluyen seborrea, acné, pérdida de cabello/alopecia androgenética, potencial de disminuir la tolerancia a la glucosa y aumentar la resistencia a la insulina, crecimiento de vello facial y corporal, entre muchos otros.

Por desgracia, existe muy poca información sobre la actividad androgénica en la anticoncepción hormonal y sus posibles consecuencias. Las diferencias estructurales de los gestágenos hace que no podamos hablar de un metabolismo único y común a todos ellos, ya que van a tener diferencias tanto en su faramacocinética, como en su farmacodinamia. Las mujeres usamos productos hormonales generalizando sus posibles beneficios dermatológicos y no tenemos ni la menor idea de que existe una gran gama de medicamentos y que muchos de ellos conllevan graves problemas dermatológicos.

En mi caso el Nuvarig, una mala información por parte de mi ginecóloga y mi falta de conocimiento fueron los desencadenantes de una alopecia androgenética, pero mientras no exista una mejor información por parte de los medios de comunicación y centros de salud, no seré la última mujer que se confronta a tan dura situación.

¿Hasta cuándo se va a seguir jugando con nuestra salud? A qué se debe que no tengamos el derecho a recibir informaciones claras y oportunas sobre nuestro cuerpo y los riesgos que conlleva usar determinados medicamentos que son de venta pública?

¡Ustedes seguramente tienen el poder para ayudar a informar a otras mujeres!

Anticoncepción hormonal y salud femenina
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