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Ylenia es verdad En red, Opinión

Hoy por hoy sé exactamente qué es lo que admiro de Ylenia Padilla y lo puedo enumerar sin que me tiemble la voz. En cada programa de lo que ‘noséquién’ llama Telebasura, yo encuentro referentes (televisivos terrenales). Mujeres que hablan sin tapujos, generalmente bastante alto y parecen no temer a nada. Mujeres que saben reírse de sí mismas cuando ven que la han liado parda.

Ylenia y Adara, dos referentes televisivos terrenales para María Unanue

Ylenia y Adara, dos referentes televisivos terrenales para María Unanue

El otro día me enviaron por whatsapp un artículo que hablaba de Ylenia, feminismo, txonismo y clasismo. Lo leí con atención. Al cabo de unas horas, me enviaron lo que ella, ni corta ni perezosa opinaba sobre lo que se había dicho en ese artículo. Mira que no suelo perderme Sálvame ni Cazamariposas, pero esta semana estoy prerréglica y bastante desequilibrada por razones varias, además he andado un poco liada porque termina la evaluación y tengo montañas de exámenes por corregir. No estoy demasiado en la onda. Por cierto, diré que creo que haber visto a Carlota Corredera hablar sobre su nuevo libro (que me compraré y leeré con atención para reseñarlo próximamente) de cómo ha perdido muchos kilos, ganando seguridad, avergonzándose de su peso de antaño y haciendo afirmaciones gordofóbicas sobre salud y no salud, me dejó bastante tocada. Bueno, bastante tocada no, me dejó patidifusa perdida, y me faltó entregarme al llanto o a romper cosas con un bate de béisbol. Que por supuesto que ella tiene derecho a decir lo que le venga en gana de su experiencia personal, pero yo sentí cómo se me hinchaba la vena poco a poco, como me ruborizaba, cómo me hacía pequeñita y empezaba a querer meterme dentro del sofá como si fuera un agujero negro que me haría desaparecer. En fin. Esto, otro día. Aún no me he recuperado de aquello, pero el caso es que no sé si últimamente ha pasado algo especial para valorar a Ylenia Padilla más que antes. ¿Me he perdido algo?

Yo no vi Gandia Shore. Si soy franca, no tengo ni puñetera idea sobre por qué no lo vi. El formato me pega todo y más. Gente, convivencia, interacciones e intensidad. ¿Hola? ¿Acaso hay algo mejor para ver en la televisión? Que sí, que ya sé que la telerrealidad de realidad no tiene ni la erre, y que todo está guionizado blablablá. Pero es que a mí me da lo mismo. Si yo que me tengo marcados unos patrones a seguir en mi vida personal (y donde manda patrón, no manda marinera, ya se sabe) no soy ni mínimamente capaz de obrar como me he propuesto más de X minutos sin descubrirme a mí misma haciendo gilipolleces…entiendo que lxs concursantes de lxs realities, por mucho caché, dinero, representantes y posibles bolos que haya de por medio, no serán coherentes con el personaje que se les ha asignado las 24 horas del programa. ¿O qué? Porque si no…pues the Oscar goes to…¿no? El caso es que la primera vez que vi a Ylenia fue en Gran Hermano VIP y me llamó mucho la atención desde el minuto uno. Yo no voy a discotecas, porque sudo mucho y me agobio en sitios cerrados, pero quitando sus bolos, puedo asegurar y aseguro que cada vez que sé que sale en la tele, la veo. Y la veo no de manera casual, sino con dedicación y entrega. Siente ella y siento yo. No sé muy bien cómo explicarlo. Me veo muy afín a las cosas que dice y hace. Otro tema es que yo lo diga o lo deje de decir, pero huelga afirmar que todas somos Ylenia y que quien lo niegue miente desvergonzadamente o no tiene ni puñetera idea sobre de qué va la fiesta. Ylenia es la vida misma. Ylenia es verdad. Es más, aunque la principio era una atracción más o menos irracional, porque no la conocía pero me maravillaba verla, hoy por hoy sé exactamente qué es lo que admiro de ella y lo puedo enumerar sin que me tiemble la voz: admiro su humor negro, su rapidez verbal y mental, su mala hostia, su autocrítica, su capacidad de pedir perdón, su aspecto físico, su forma de vestir, su manera de expresarse, su capacidad de análisis de las situaciones, su perspicacia, su canción Pégate (con quien te toque mucho el coño), su forma de bailar, su manera de relacionarse con el resto de la gente, sus gestos, sus borracheras, su tono de voz, su alegría innata, sus ingeniosas expresiones, su valentía, sus ocurrencias de la nada, su carisma, su capacidad de liderazgo… amo a Ylenia Padilla desde el día que la vi y hasta el día de hoy. Nunca nada que haya dicho o hecho ha cambiado la percepción que de ella tenía. He podido coincidir con ella en algunas opiniones, y no en otras. Pero eso nunca ha sido motivo para no saber entender por qué y desde dónde hablaba ella. Que si la conociera de campamentos o en clase de macramé, sería su amiga, vaya. ¿Y por qué? Porque es de verdad. Porque no hay trampa ni cartón. Porque es genuina. Porque es auténtica. Porque es predecible e impredeciblemente ella. Porque es humanamente multidimensional, compleja e insimplificable.


Me pasó igual con Malena Gracia en Hotel Glam. Aunque menos cañera, su paso por el programa se me hizo sublime. Su canción Loca, fue mi hit del verano por antonomasia. Todas mis amigas me recordarán poseída gritando y bailando en cualquier bar que sonara. Cada vez que aparece en los medios, la observo sonriente. Me cae bien. No comparto muchas de sus actuaciones, pero le tengo respeto y cariño. También sería su amiga.

A pesar de que entre Ylenia y Adara no hubiera un feeling demasiado bueno, al menos de cara a la galería, este último Gran Hermano de ciudadanxs de a pie también he vivido como si fuera mi propia vida lo que Adara nos ha compartido de sí misma. Una vez más, la gente que la critica no tiene ni puñetera idea de lo que habla y me vais a perdonar pero pienso a pies juntillas que o no ha seguido el programa con atención o es idiota. Así lo pienso, y así lo digo. Durante meses, si Adara se reía, yo era plenamente feliz; si se pillaba un mosqueo de agárrate y no te menees me lo agarraba yo también y cuando estaba de bajón, me daban ganas de meterme en el confesionario con ella y acercarle un kilo de helado y kleenex.

Clara, su archienemiga, también me transmitió mucho, aunque debo admitir y admito que me daba un miedo que me cagaba viva. Te suelta una hostia y te desmonta. ¡Y bien por ella, oye! ¡¿A ver qué va a ser esto?! ¿Quiénes no hemos gritado de esa manera cuando veíamos que no nos miraba nadie? ¡Les están grabando día y noche, no tienen comida y duermen mal! Anda no me jodas. Con Nagore Robles me pasó igual: ese ingenio malicioso me cautivó en cero coma dos. Con el tono de voz y los gestos de Ainhoa de GH5, sentí que me veía a mí a través de la pantalla.

En cada programa de lo que noséquién llama Telebasura, yo encuentro referentes (televisivos terrenales), que aunque no entendáis por qué, me llenan de energía para mi día a día. Y diréis ¿pero qué dices, chata? Pues lo que oyes. Que yo soy bastante introvertida y no muy sociable, acabo muy cansada de currar y la tele o la lectura me ayudan a poner el cerebro en blanco. Cuando me pasan cosas que me descolocan, me acuerdo tanto de personajes de series, como de novelas o de ellas, mis heroínas de la pequeña pantalla. De su fuerza, de cómo actuaron en su momento, de lo que dijeron en aquella entrevista, de lo que pensarían si fueran yo. Esto sé que no sólo me pasa a mí, así que podéis intentar patologizarme todo lo que queráis, pero no va a colar porque no tengo nada de pato ni de lógica. ¿Qué tienen en común todo estos nombres que acabo de mencionar? ¿Se parecen en algo? Para mí sí. Todas ellas son mujeres que hablan sin tapujos, generalmente bastante alto y parecen no temer a nada. Aún sabiendo que crearán conflicto, se meten en camisas de once varas y son suficientemente listas como para con una facilidad de palabra envidiablemente pasmosa, reírse de ellas mismas si ven que la han liado parda, dejando su ego a un lado. Porque sin el maldito ego ya se sabe, que todo es siempre bastante más fácil. Last but not least, son buenas amigas. Y diréis: ¿y? Pues que yo no aspiro a muchas cosas en la vida, porque no soy especialmente ambiciosa (aparte de tener el pelo largo, cantar en el coche a voz en grito sin que me rayen, llegar a fin de mes de forma holgada y conseguir cierta imperturbabilidad que me permita ser algo menos intensita, no aspiro a mucho más) pero sí me encantaría ser como son ellas. Atrevidas. Osadas. Valientes. Y todo desde la diversión máxima. En fin, que la imitación es la mejor de las adulaciones dicen, ¿no? Pues entonces sólo puedo decir que el título de la canción de Ylenia seguro que no se llama Pégate for no reason, y esto:

  

 GRACIAS por ser inspiración total e infinita. TIKI TIKI.

 

Ylenia es verdad
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María Unanue

Adoro aprender por ciencia infusa, las flores y las patatas en todas sus formas.

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