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Colonialismo en la retina: El caso de Jung A-Kim y Robert Kelly Participa

Nota: Esta es la sección de libre publicación en la que promovemos la participación de las lectoras. Publicamos contenidos que nos parecen interesantes aunque no coincidan con nuestra línea editorial ni con nuestros criterios de edición. Máximo 3 folios.

Laura Estrada Márquez

Hace aproximadamente un mes, un nuevo video se tomaba las redes y se hacía viral. Como suele suceder con los videos, imágenes, fotos o lo que sea que hace viral, siempre surgen polémicas alrededor de estas, artículos posteriores explicando quiénes son las personas o elementos involucrados, historias… y un gran etc. La reproducción de la información es tan incontrolable que en ocasiones no vemos obligadas a involucrarnos en las situaciones. Y es que después de que un vídeo es compartido cien veces en tu timeline de Facebook, no queda más remedio que verlo. Definitivamente, hay veces en que la curiosidad es más potente que la resistencia.

El vídeo que estuvo revolucionando las redes, al igual que la historia detrás de este, fue el del académico Robert Kelly. Este estadounidense, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Punsa, Corea del Sur, es un experto en política de este país. De hecho, mientras sucedía la graciosa escena de sus hijos interrumpiendo la entrevista de la BBC, él discutía con el periodista sobre la destitución de la presidenta de Corea del Sur.

Además de haber una escena extremadamente graciosa, los comentarios sobre la actuación de Jung A-kim, la mujer asiática del vídeo, fueron el centro de atención.

En las redes se predijo el destino de la que todxs creíamos, era la niñera de Kelly, pero que en realidad era su esposa. Inmediatamente se crearon unos muy poderosos lazos de empatía con la “pobre” mujer que iban a echar de trabajo por haber descuidado a los niños y haber permitido que entraran a interrumpir la importante entrevista del padre. Antes de entrar a juzgar si somos o no súper racistas –como hicieron muchos medios–, hablemos de lo pobres y penosas que son nuestras condiciones laborales en general. De hecho, es por eso que sentimos empatía instantánea con Jung: creímos que perdería su trabajo sólo por haber cometido un error –de esos que sabemos nos pueden costar el puesto–, porque en nuestro tenebroso sistema de esclavitud laboral, en donde somos más maquinas que humanos, un descuido puede ser fatal. Todo este tejido de empatía, y en algunos casos de sororidad, se ve reforzado cuando muchxs pensamos que además de que esta mujer fuese la trabajadora doméstica de un importantísimo académico blanco, ¡era extranjera! Y es que la xenofobia es una realidad durísima para lxs inmigrantes y más en el entorno laboral, en donde el acoso y las humillaciones son muy comunes. Esto fue una de las razones de la empatía que generó esta situación. Ignorábamos que el video fue grabado desde el país asiático.

Pero hay varios puntos que tocar sobre esta situación, y es que los medios de comunicación mainstream, además de personas particulares en las redes, no tardaron en lanzar juicios de valor sobre lo racistas que éramos por creer que Jung A-Kim era la empelada doméstica y no la esposa de Kelly, como luego nos enteramos. La misión de este artículo es hacer que todxs nos liberemos de esa culpa que tanto gusta que sintamos. Los medios de comunicación de influencia son un reflejo, en la mayoría de las veces, de la basura que somos como sociedad, y lo peor, es que estos entran en el juego de la perpetuación de los modelos sociales. En este caso, el hacernos sentir mal y culpables –gusto muy propio de nuestra hermosísima tradición judeo-cristiana occidental–, en vez de entrar en la raíz del problema: ¿por qué creímos lo que creímos? ¿Por qué no pudimos pensar que la mujer asiática del vídeo fuese la esposa de un hombre blanco? ¿Pasaría lo mismo si en vez de Jung, una mujer rubia, blanca y de ojos claros hubiese protagonizado la escena? Una posible respuesta a estas cuestiones puede ser que vivimos en una sociedad que reproduce de muchísimas maneras modelos colonialistas de organización social, en donde el interés para educarnos sobre las problemáticas sociales que estas ideologías crean, es obsoleto. Es más, nuestro modelo neoliberal hace muy bien su trabajo: establecer, no dejando margen para duda, quiénes son lxs oprimidxs y quiénes son lxs opresorxs. Pero lo hacen con un gusto tan exquisito que en la mayoría de los casas no nos identificamos como oprimidxs y menos en el papel de opresorxs. Poco interesa que estemos instruidxs en temas tales como el colonialismo y sus derivadas xenofobias, racismos… etc. Es decir, si siguen, como hasta ahora hacen, perpetuando los roles de mujer-inmigrante-servidora-doméstica, no es descabellado que hayamos creído que Jung fuese la niñera. Es más, lo normal es eso. Lo anormal sería haber creído que esa persona ‘superior’ que supone un hombre-blanco-académico-reputado-escritor –aparentemente heterosexual–, tuviese de esposa a una asiática proveniente de un país que por mucho tiempo ocupó el lugar de unos más pobres del mundo. La realidad también sigue siendo que a las mujeres se nos han asignado históricamente el rol de guardianas de todo tipo de cuidados. ¿Y a quiénes se contrata mayoritariamente para que ejerzan estas labores? Pues a lxs inmigrantes, que cobran más barato (si eres mujer… ya ni te cuento), y se les ayuda, además, a cumplir su “destino impuesto” de siervxs de lxs blancxs.

Tristísimo es que después de siglos, sigamos en esta misma historia colonial-sexista-machista-discriminatoria-violenta. Al final, muchas personas nos sentimos identificadas con Jung porque no hay más (des)humano que una mujer inmigrante muerta de pánico por haber cometido una falla en el trabajo.

En fin, otro día hablamos de por qué si la BBC quería informar sobre la situación de Corea del Sur, en vez de entrevistar a cualquiera/er academicx coreanx, quien seguramente habla inglés perfectamente, entrevista a este hombre gringo llamado Robert Kelly. Otro día, porque eso también, es colonialismo.

Colonialismo en la retina: El caso de Jung A-Kim y Robert Kelly
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