Ni sumisas ni malvadas Participa

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Sara Cabrera

Tres mujeres vestidas con tejanos y camiseta blanca saltan y rien

Fotografía de Mel From The Burbs a través Foter.com / CC BY-NC-SA

Los medios de comunicación y el cine son una potencial herramienta para el empoderamiento de la mujer.

En Star Wars las mujeres han dejado de ser princesas en apuros para convertirse en intrépidas jedis. La bella durmiente de Disney ya no se despierta con el dulce beso de su príncipe azul. Las brujas han dejado de ser las malas de la película y se han transformado en protectoras de aquellas niñas a las que antaño odiaban.

“El feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas”, explica Irantzu Varela, periodista conocida por su activa lucha feminista. Según ella, ese es el camino para conseguir la igualdad.

Los medios tienen en sus manos el poder de visibilizar o invisibilizar a las mujeres, de convertirlas en dueñas de su destino o en seres indefensos a los que proteger y rescatar. Franklin D. Roosevelt dijo: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, y las grandes multinacionales no siempre hacen lo correcto.

Carlos Olías de Lima, máster en Periodismo multimedia en la Universidad del País Vasco, asegura que los medios “favorecen la consolidación de los estereotipos”. Explica que “si en un anuncio o película se representa al género masculino mediante cualidades como la fuerza o la destreza y al femenino con características como la belleza o la fragilidad, será probable que estas mismas caracterizaciones se repitan en la sociedad a través de los roles”.

Además, ambos coinciden en que hay tópicos que no benefician en absoluto a las mujeres. Es el caso de la frase “Ni machismo ni feminismo, igualitarismo”. Según Varela y Olías de Lima, esta es una expresión desacertada y una falacia en sí misma, ya que se equiparan dos concepciones antagónicas de entender la relación que se da entre ambos géneros.

Sin embargo, de vez en cuando la industria del cine juega un buen papel. El 18 de noviembre de 2015, se estrenó una película que recordaba la intensa labor llevada a cabo por un grupo de mujeres que luchó por su derecho al voto, las sufragistas. Carey Mulligan representa a una de aquellas valientes jóvenes que perdieron su trabajo, a su familia y su vida tal y como la conocían para que las futuras generaciones pudieran disfrutar de una igualdad electoral.

Estas y muchas otras historias llevadas a la gran pantalla ayudan a visibilizar a las mujeres, dejan de pintarlas como sumisas damiselas que aguardan a sus caballeros de brillante armadura, o como brujas malvadas que claman venganza.

“El feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas”

Ni sumisas ni malvadas
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