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La sobresexualización del siglo XXI Participa

Nota: Esta es la sección de libre publicación en la que promovemos la participación de las lectoras. Publicamos contenidos que nos parecen interesantes aunque no coincidan con nuestra línea editorial ni con nuestros criterios de edición. Máximo 3 folios.

Carmen

Fotografía en blanco y negro de una calabaza con un tanga negro

Fotografía de Stefano Liboni a través de Foter.com / CC BY-NC-SA

Cuando era pequeña, sentía que el sexo en mi entorno era un tabú terrible. No tengo una familia excesivamente conservadora ni cerrada al respecto, quizás el mensaje me llegaba más por los medios o el colegio, pero siempre lo he percibido como algo que, por alguna razón, no estaba bien.

A medida que iba creciendo, este tabú iba desapareciendo, y a día de hoy me encuentro con que se han vuelto las tornas. He pasado de percibir un entorno con fobia al sexo a percibir una sed desmedida, enfermiza, irreal, de sexo.

Si hay algo que me duele es ver a personas que defienden la liberación de las mujeres, defender también el porno. Me resulta contradictorio.

Cada año 1,39 millones de personas, principalmente mujeres y niños, son sometidos a esclavitud sexual, incluyendo en esta esclavitud la industria del porno.

Muchas actrices porno, empezando por la legendaria Linda Lovelace, han denunciado abusos y violaciones en su trabajo, malos tratos, enfermedades de transmisión sexual y todo tipo de torturas y sometimientos y cómo son obligadas a fingir que su tortura es placer.

En España tuvimos el caso de Torbe, magnate del porno, encarcelado por explotación sexual y abusos a mujeres, algunas de ellas menores.

Sabiendo todo esto, ¿quién puede justificar el porno? No es casualidad que todos los opresores de la industria sean hombres y las oprimidas mujeres y niños, ya que el porno y la prostitución no son necesidades que se necesitan cubrir, sino que son necesidades que se crean, dirigidas a los hombres, para motivar los abusos a mujeres. La inmensa mayoría del porno y de la prostitución es consumido y está dirigido por y para hombres, ya que no se considera que las mujeres necesiten consumir sexo.

¿El abolicionismo del porno y de la prostitución es exagerado? ¿Considerar que el porno es la causa de la escasa educación sexual que reciben los jóvenes es acertado? Yo creo que la prostitución y el porno, tal y como están enfocados hoy en día, sí, deberían prohibirse. Deberían perseguirse los abusos y la esclavitud sexual, la manera que el heteropatriarcado tiene de convencer a los hombres de que su mayor preocupación debe ser estar sexualmente satisfechos de manera constante por mujeres, como si estas fueran objetos y sin creer que deban tener ninguna consideración hacia ellas. Debería eliminarse la creencia de que es lícito que un hombre pague por sexo en tanto a que lo considere una necesidad básica como el comer. Y debería eliminarse el porno mainstream y regular un tipo de porno en el que se vea que las partes implicadas disfrutan de verdad, no sufren, y todos sus actos sean consensuados y seguros, en el caso de las prácticas de BDSM, por ejemplo.

Los medios están jugando muy bien a favor del porno, visibilizando a actrices en buenas condiciones, o a prostitutas independientes que seleccionan a sus clientes, haciéndonos tragar que esta manera de sexualizar a las mujeres nos gusta también a nosotras, pero no es más que un engaño social para mantener una de las más profundas lacras del patriarcado.

Por otro lado, esta reacción de entusiasmo desmedido de la sociedad hacia el sexo, está invisibilizando a colectivos asexuales, o con necesidades sexuales divergentes, ya que se está enseñando que la falta de deseo sexual o la carencia de ello es negativo, raro y estigmatizable, provocando una fuerte alienación y opresión en muchos individuos a los que la sociedad no considera que deba tener en cuenta, ya que no encajan en modelos de comportamientos tradicionales.

Es lógica la curiosidad sexual, no creo que un porno ético, diverso y bien regulado llegase a ser negativo, todo lo contrario, pero el primer paso es entender que la sexualidad está mal planteada, no debería ser nunca un arma, sino una parte más de las personas, siempre desde el respeto mutuo, y para eso es necesario condenar el porno y la prostitución actuales cuanto antes para que en el futuro puedan existir relaciones más sanas.

Espero que alguien pueda reflexionar con estas líneas, y que el futuro nos traiga más justicia y diversidad sexual para todas.

La sobresexualización del siglo XXI
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Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

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