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Lo siento, pero ahora tengo pareja… Participa

Nota: Esta es la sección de libre publicación en la que promovemos la participación de las lectoras. Publicamos contenidos que nos parecen interesantes aunque no coincidan con nuestra línea editorial ni con nuestros criterios de edición. Máximo 3 folios.

Isa Nadal

Describo, para empezar, una situación que pienso que hemos vivido casi todas las personas: alguien se encuentra, por casualidad, a su ex pareja, con quien tiene una amistad; esta, en el momento del encuentro, está saliendo con otra persona, la cual no acepta de buen grado el encuentro, y mucho menos la amistad. Bien, esta es una situación normal en el sistema de relaciones amorosas en el cual basamos nuestra idea de amor y todo lo que conlleva. Todas y todos hemos estado en el rincón de los celos irracionales, así como en el rincón contrario. Todas y todos hemos tenido que dar explicaciones alguna vez, así como también las hemos pedido. Ese es el amor que nosotros aprehendemos, comprendemos y vivimos, al fin y al cabo (un amor en el que los celos y la violencia son, a menudo, muestras de cariño y de enamoramiento). Nuestro sistema sexo-afectivo es vertical (y piramidal): en la cúspide, nuestra pareja actual; y a medida que vamos bajando los escalones, encontramos a nuestros amigos y nuestras amigas y, al final de todo, en la base, a nuestras parejas anteriores. Por tanto, la supremacía de la pareja actual es evidente. No deja de sorprenderme la capacidad que tenemos de borrar esos vínculos con nuestras ex parejas cuando estamos con otra persona, a pesar de que en su momento las amamos y, aún con menor intensidad, puede que las sigamos amando hoy. Asumimos, de manera casi natural que nuestros y nuestras ex quedan en un cajón aparte, un cajón que no debemos abrir, como si emanara de él un peligro abominable, una gran amenaza, un factor destructivo, mortal. Lo siento, pero ahora tengo pareja… Es una frase que he escuchado decir a amigos y a amigas un millar de veces a sus ex parejas. A mí también me lo han dicho y ha llegado un punto en que, de tanto pensar, tenía que escribirlo.

También yo me he visto forzada a dejar de hablar con alguien con quien he estado saliendo, a dejar de saber de, de reírme con, de confiar en… esa persona. Pero finalmente me he dado cuenta de que la monogamia, o más bien la gestión de la misma, en la que desarrollamos nuestras relaciones sexo-afectivas (pasadas, presentes y futuras) es un tumor maligno para las relaciones que forman parte de nuestra red, esa red que nos sostiene y que debemos cuidar si no queremos que se deshaga. Una red que, sobra decirlo, va más allá de nuestras parejas. Estas forman parte, claro que sí. Seguramente una parte muy importante, pero no única. Naturalmente, no todas las relaciones tienen una duración eterna. Claro que no. Hay personas que vienen, otras se van, y es saludable aprender eso para no frustrarnos a la primera de cambio. No todas las personas quieren formar parte de nuestra red y no debemos querer que todas lo hagan. Pero no veo motivos para abandonar una relación de amistad (especialmente con un o una ex) solo porque se tiene pareja, ni me gusta que se me “elimine” por ese motivo. Es importante darnos cuenta de que un sistema de relaciones más horizontal (no estoy hablando de poliamor; no a todo el mundo le gusta esa idea) es más sólido, más fuerte, más profundo, más duradero. Este sistema de amor monógamo (romántico) estrangula, no solo individualmente, sino a la pareja en sí, porque la aísla de otras relaciones que pueden comportar sexo o no. Y esta idea del sexo es también interesante, pues se entiende en esta monogamia estricta y restringida que las ex parejas son siempre vistas como potenciales relaciones sexuales (“un/a ex siempre será follable) y esta idea es completamente reduccionista, además de que cosifica a las ex parejas, como si no pudiera haber en ellas otro interés que el sexual. Si amamos a una persona en el pasado y tuvimos una relación de pareja con ella, no es ilógico que se le siga amando, aunque con una intensidad seguramente diferente. Si fueron importantes en el pasado, ¿por qué no van a ser importantes en el presente, aun cuando tenemos otra relación con otra persona ahora? ¿No es ridículo que solo podamos acercarnos a nuestros y nuestras ex cuando estamos libres? ¿No deberíamos ser siempre libres? Es importante tener en cuenta que patriarcado, monogamia y capital van de la mano y que es interesante, a nivel de sistema y orden, la formación de familias que no se salgan del cuadro normativo porque unidad familiar significa consumo. Romper la restricción de esa monogamia reductora y represiva es, a mi parecer, una forma de convertir en más fuertes, estables y poderosas no solo las relaciones de pareja, sino todas las relaciones que conforman nuestra red social, todos nuestros vínculos.

Lo siento, pero ahora tengo pareja…
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Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

Comentarios recientes

  1. laia

    lo siento, pero la monogamia no es incompatible con seguir siendo cercana y amiga de exparejas … la monogamia tiene sus limitaciones y normas, pero no tiene nada que ver con meter en un cajon a exparejas… lo siento, no estoy de acuerdo con lo que planteas. (no entro a debatir que tiene de bueno o malo la monogamia)

  2. Pedro

    También puede ser que las razones por las que un o una ex se vuelve ex son lo suficientemente poderosas como para no verle la cara otra vez. Porque tampoco se explica muy bien en el artículo que constituye o hace un «ex»: ¿dejar de follar o dejar de tener intimidad? Porque si es lo segundo, ¿qué razón tendríamos para retomarla, si la intimidad es lo que forma la amistad?

  3. L

    No creo que esté criticando la monogamia en si, es más en algún punto dice que no está promoviendo el poliamor. Al igual que tampoco creo que haga falta aclarar que si las razones por las que un ex se vuelve ex son lo suficientemente poderosas como para no querer volver a tener ningún contacto, que así sea. Creo que aquí se está rechazando la idea de reducir a los ex’s a alguien con quien tuviste y podrías volver a tener sexo, y por lo tanto amenazante e innecesario en el caso de tener pareja. Si te gustaba pasar la mayor parte de tu tiempo con esa persona y saber sobre ella, ¿por qué no vas a querer seguir pasando algo de tiempo o mantener comunicación, en otras medidas, de otra manera, estando en una nueva relación?

  4. israel

    yo, sin embargo, sí creo en esa incompatibilidad.
    de hecho me parece que todos los esfuerzos por conciliar pareja y horizontalidad en las relaciones implican negar la razón de ser histórica y cultural de la pareja.
    creo, además, que buscamos esa conciliación por puro narcisismo. porque deseamos disfrutar de lo que nos gusta de la pareja aunque sepamos de sobra que no tiene sentido.
    conste que no estoy hablando de liberaciones sexuales, sino de alternativas feministas a la monogamia.
    aquí se expone mejor:
    http://www.contraelamor.com/2016/10/bienvenidxs-la-distopia-de-la-monogamia.html

  5. Emma

    Ay, qué buena reflexión, ya era hora de que alguien hablara de esto. Qué duro dejar a tu ex-pareja en el cajón, esconder que aun la echas de menos a tu nueva pareja, temiendo que se sienta triste y ofendido. Qué duro tambien escuchar a tu pareja hablar por teléfono con su ex-pareja, descubrir que aún la quiere, descubrir que te la oculta para que no sufras y sufres, da igual, sufres porque te la oculta y porque esa vocecita te dice que puede que la haya querido más de lo que te quiere a ti. Qué absurda y dolorosa contradicción. Pero los celos son algo que vienen con nosotros, no éramos acaso cuando niños también celosos? Creo que nadie me lo enseñó pero recuerdo teniendo celos de una niña que dijo ser novia de mi novio en la guardería. De dónde saqué yo eso? Creo que no es tanto la monogamia como el instinto de supervivencia, algo que viene con nuestro «pack» de humano. Pero está muy bien analizarlo con sinceridad para comprenderlo.

  6. Luna

    Y si tu relación con la ex de tu pareja es conflicitiva? Y si la ex de tu pareja te ha puteado, te ha provocado y entrando en la vida de tu pareja, y `por tanto en la tuya propia, cuando le ha dado la gana? Y si tu pareja le da siempre la razón, a expensas de kitartela a ti, constantemente? Y si, y si…Y si el nivel de intimidad, y no hablo de sexo, es superior o igual con el/la ex k contigo? Es poliamor puro y duro…el poliamor no tiene porque incluir el sexo entre varias personas…su propio nombre lo indica POLIAMOR…varios amores y tal y como dices no se ama a la pareja y a la expareja?,,,tal vez algunos casos, con las características que he expuesto a través de preguntas, son exagerados, pero en el fondo me pregunto, el amor es cantidad o forma?. Es muy difícil, no sé si por instinto, cultura impregnada, aprendizaje, manipulaciónj, tradición judeocristiana, sistemas de organización social y económica…me da igual…pero es MUY COMPLICADO. Se dan guerras de poder, competitividad sucia, malos rollos tremendos, cuestionamiento de la lealtad y la confianza…Si eres poliamoros@, reconócelo y busca gente como tú. Si no, procura ser leal, fiel y honest@ con tu pareja. Imagino k la especie tiende a formas cada vez más complejas, diversas, imaginativas y libres, tal vez a mi me pilla esto mayor, o tal vez cada uno nacemos como nacemos o nos hacemos como nos hacemos en base a nuestras experiencias vitales que empiezan desde que nuestra madre nos pare…pero creo que para llegar a una sociedad amorosa, deseo k comparto plenamente, necesitamos madurar más y kitarnos más kakitas emocionales para no dañarnos ni dañar, Abrazos

  7. Jandro

    Las personas envejecen, enferman, pierden atractivo, necesitan dinero y trabajo, buscan estatus, etc. Por eso toda relación aparece en grupos, jerarquías, con normas, con derechos en el grupo. Una relación entre dos personas no es diferente a otros grupos, obtienes unos beneficios a costa de unas obligaciones. Por eso ahí no hay lugar para poliamores, y tampoco una mujer está dispuesta compartir a su marido a medida que envejece, pues este gesto de «generosidad», puede suponer pérdida de derechos.

    Por tanto sí hay que exigir compromisos, normas… Y el «buen rollito» o el «haz lo que te plazca» lo dejamos para individuos que no están en ninguna relación, donde ya pueden copular con TODOS, con diez diarios, o tener mil amigos.

    Todas estas normas tan arcaicas, tan «viejas» tienen su razón de ser, no son un invento sin ningún sentido… No follamos todos con todos porque no puede haber familia, no se permite que alguien ande con sus ex porque puede apetecerle follar ¿por qué no? y tirar a la basura años de haber criado hijos o meterse en hipotecas, etc… Y tampoco a ninguna mujer le gusta ser un juguete roto que ya después de haber sido usado se tira a la basura. Por tanto la propia mujer debido a su inevitable decadencia, a su participación en el sistema capitalista (trabajo/posición) está interesada en ciertas normas «arcaicas»… y no permite a su marido cuarentón que se folle prostitutas o veinteañeras… Aunque según el buenrollismo debería estar bien ya que al marido «le apetece»…

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