¿Por qué Hillary no podía ganar? Participa

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Alba Asensio

Parece que la sociología tiene los días contados en lo que respecta a las encuestas. Tal y como sucedió en las últimas elecciones del Estado español, no paran de meter la pata. O quizá sea otra estratagema de los mass media para movilizar a los votantes que pudieran quedarse en casa. Pero este no es el objeto de este artículo.

Lo admitamos o no, la mayoría de las feministas teníamos esa pequeña esperanza en que Hillary Clinton fuera la primera mujer presidenta del país más influyente del mundo (creo que el auge chino no nos permite hablar ya de “el país más poderoso”) más allá de que significara que todo iba a seguir igual tanto dentro como fuera de EEUU. Una mujer al frente de La Casa Blanca. Bill Clinton como Primer Damo.

No. Esto no podía pasar.

Después de ocho años de mandato de un hombre negro, lo que le faltaba a Estados Unidos era tener a una mujer presidenta.

Una mujer a la que se le asocia con la época de su marido. Ahí está la sombra de una figura masculina que todo lo cubre.

Una mujer que representa el establishment de la caída estadounidense. No, no ha sabido leer lo que la población estadounidense quería: recuperar su supremacía y volver a una época casi idéntica a la de G. W. Bush en su primer mandato, centrada en la política interior, en la seguridad nacional. En definitiva, a lo que ha apelado Trump durante toda su campaña: “Make America Great Again”

Y siguiendo con la perpetuación del régimen, lejos quedan las apuestas en materia sanitaria que defendía en las primarias demócratas de 2007. Hillary no ha arriesgado. Una mujer que ha sido la Reina de los Drones y, a su vez, señalada como la principal responsable del desgaste de la virilidad estadounidense: su ejército.

Pero además, los medios de comunicación han hecho sobrevolar la idea de que Hillary está enferma. Si una mujer es débil de por sí, ¿encima enferma? Eso no haría de Estados Unidos un país grande en absoluto.

La victoria del populismo de Trump es lógica en la coyuntura actual de EEUU. No nos asustemos. Sin entrar en vaticinios, tendremos un ligero deja vu de la época Bush.

Ella habla de que algún día una mujer romperá el techo de cristal para llegar a la casa blanca. Yo digo que una mujer burguesa que no arriesga y representa al régimen en proceso de desgaste sin “maquillaje” no podía ganar estas elecciones.

Hillary es Maria Teresa Fernández de la Vega y lo que necesitaba el Partido Demócrata para ganar era a Cristina Cifuentes: ese atisbo de “feminismo rancio” blanco, liberal, emprendedor y patriota.

¿Por qué Hillary no podía ganar?
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