Lxs niñxs del campo Participa

Nota: Esta es la sección de libre publicación en la que promovemos la participación de las lectoras. Publicamos contenidos que nos parecen interesantes aunque no coincidan con nuestra línea editorial ni con nuestros criterios de edición. Máximo 3 folios.

María Almansa Sánchez

Niño refugiado jugando

Para toda la gente que me ha preguntado por el campo de refugiadxs y para la que no. Hoy me urge hablarles de “lxs niñxs del campo”. Hay un montón de niñxs que aún no han empezado el colegio.

En el aeropuerto volviendo del campo, me encuentro con una niña emocionada ¡tiene 4 años y se va a subir a un avión! Sonrío y me acuerdo de lxs niñxs de campo. Me pregunto cuál de ellxs se subió a un avión y cuál no, pero sin embargo tengo la certeza de que todxs viajaron en patera. Una patera por la que se paga mucho dinero, una que no se toma voluntariamente, una que deja una identidad atrás y muchas vidas en el mar… Ya no sonrío, quiero que la niña se vaya, no puedo escuchar más su ilusión. Perdóname niña, pero me recuerdas tanto a lxs niñxs del campo, tanto que duele. La niña se va y siento un alivio terrible, tétrico y psicópata, como el que se siente cuando miras para otro lado.

Lxs niñxs del campo tienen nombre y tienen cara. Se la borran y la convierten en cifras, cifras que se escriben en la arena y que se borran con las lluvias europeas. Pero hoy vamos a hablar de ellxs, hoy no vamos a mirar para otro lado. Ellxs existen y son un lote de reír, ahí os cuento:

Jahid, Shajin, Shijam…ains, ¿cómo es??…no importa, porque yo tengo mal oído y jamás dije su nombre bien, pero él tiene altas capacidades adaptativas que suplen mis deficiencias, y siempre se gira cuando lo llamo, y con su tremenda paciencia y su amplia sonrisa me vuelve a decir su nombre entre las risas de sus hermanxs y primo. Tiene a su padre en Alemania y no consiguen aún la reunificación familiar.

Mayusdli canta el primer número musical del teatro que hemos preparado, no os imagináis qué nervios y qué profesionalidad actoral. Me mira desde detrás de telón con una complicidad tremenda. La miro y sé que no hablamos el mismo idioma ni parecido, pero que ya nos hemos dicho todo, nos hemos dicho “todo va a salir bien, a por ello” y por eso, sonreímos e inspiramos llenas de ilusión y a la par. Mayusdli comparte los 60 baños del campo con 1000 personas más.

Sidra es pequeña y le gusta parecer una princesa, pero con sus collares y su corona le arrea una torta a Mohamed Batman (un chico al que nadie en el campo se hubiera enfrentado jamás, imaginaos que se apellida Batman, eso no es fácil de conseguir), volviéndole la cara después de que este le explotara su globo. Sidra no es una princesa aburrida e indefensa y eso me llena de admiración. Qué distinto sería el mundo si nos hubieran hablado de princesas como Sidra, de princesas que se enfrentan a Batman. Actualmente nadie está escribiendo un nuevo cuento para las sidras y los batman más allá de las pausas de sus vidas en el campo.

Duda, te mira y siempre te dice “Tomorrow Germany” luego se ríe y te dice que era broma. Se te cuelga de algún miembro del cuerpo y lo tienes que llevar a remolque, es difícil llegar a otro acuerdo. Él fue una de las miles de personas que quedaron atrapadas en Idomeni, al cerrar la frontera de Macedonia y no pudo llegar a Alemania.

Mohamed “taxi” siempre está paseando su bañerita con ruedas, tira de ella con una cuerda y asegura que es un taxi. Siempre insiste para que nos subamos y tirar de nosotrxs. Con esto nos hace reír hasta decir basta. Entre carcajadas debatimos con mi compañero si es ético o no, aceptar su propuesta. No obstante, Mohamed taxi, no te dejará ir fácilmente, es tenaz y te perseguirá hasta el final del campo, gritando “¡my friend, taxi taxi taxiiiiii!”. De esa misma manera, gritaron él y su familia “¡asilo, asilo, asilo!” al llegar a Lesbos para no ser deportadxs en caliente, como así pasó con otras familias.

Ellxs no van a empezar el colegio, no tienen libreta y si la tuvieran estaría mojada porque todas sus pertenencias a día de hoy, lo poquito que llevaban consigo, está empapado. Ha llovido y sus haimas se han inundando, sus ropas empapadas y otras pertenencias que llevaban han quedado inutilizadas. Son lxs niñxs de lxs muertxs que nos televisan a la hora de comer. Son las principales víctimas del ISIS y de nuestros gobiernos que bombardearon sus casas con nuestro dinero. Son lxs olvidadxs, lxs que esperan día tras día en el campo a que algún gobierno lxs llame para empezar con el derecho internacional del refugiado. Este es un derecho internacional de las personas y las Naciones están obligadas a cumplirlo pero Europa lo está vulnerando. De estarse cumpliendo con este deber nada de esto que os cuento estaría pasando, ya que no estarían en el campo, sino en los países de acogida, iniciando una nueva vida. Los campos nos deberían existir más que como medida muy transitoria.

España se comprometió a más de 17.000 personas acogidas, a día de hoy cumple con apenas 400. Y los días pasan en los campos, empapándose la ropa, los sueños y el futuro.

Lxs niñxs del campo, no tienen avión, no tienen escuela, lxs niñxs del campo sonríen como lxs niñxs de afuera del campo. No hay que llorar, no tenemos derecho a llorar, ellxs sonríen y juegan, juegan muchísimo a pesar de todo. No necesitan nuestras lágrimas, necesitan nuestro apoyo. Lxs niñxs del campo, no serían lxs niñxs del campo si los gobiernos europeos cumplieran sus cuotas de acogida. Lxs niñxs del campo, no tienen más voz que nuestra voz, dejemos de mirar hacia otro lado.

Lxs niñxs del campo
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Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

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