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Libera tu mente Participa

Nota: Esta es la sección de libre publicación en la que promovemos la participación de las lectoras. Publicamos contenidos que nos parecen interesantes aunque no coincidan con nuestra línea editorial ni con nuestros criterios de edición. Máximo 3 folios.

Alba Molas

Hubo un tiempo en el que yo vivía ajena al feminismo, un tiempo en el que yo no sabía ver el machismo en las calles, en la televisión, en las tiendas, en los amigos… Un tiempo durante el cual yo creía que era normal tener miedo al volver de noche a casa, en el que no me quejaba si mis amigos me hacían comentarios sexistas, un tiempo en el que si leía un caso de violencia de género en el periódico pensaba que se trataba de un hombre loco o enfermo, nada más.

Pero a pesar de eso, recuerdo a la perfección, una sensación de molestia constante, de injusticia y de inferioridad que no sabía explicar… Y entonces el feminismo nació en mí y creció poco a poco, como alguien que riega una semilla hasta que sale la flor. Me costó tomar conciencia de hasta qué punto el machismo invadía mi día a día y fue un proceso largo y en ocasiones doloroso que tuve que ir asumiendo. No fue fácil darse cuenta de ciertas actitudes de familiares próximos y amigos queridos. Pero tal vez lo más difícil fue aceptar los errores cometidos por mí misma y la mentalidad machista que había tenido (incluso siendo mujer) en muchas ocasiones.

El día que conseguí librarme de todo eso, me sentí como Neo al despertar de Matrix.

Y ahora cada vez que comparto mis ideas con personas ajenas al feminismo, me siento como Morfeo.

Morfeo – ¿Quieres saber qué es Matrix? Matrix nos rodea, está por todas partes, incluso en esta misma habitación. Puedes verlo cuando miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirlo cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.

Neo – ¿Qué verdad?

Morfeo – Que eres un esclavo.  

Y a pesar de que lo imito casi a la perfección, aún hay mucha gente que elige tomar la pastilla azul… Ya que como bien dice Morfeo: “Solo puedo mostrarte la puerta, tú eres quien la tiene que atravesar”. Es decisión de cada uno, asumir y aceptar la realidad que nos rodea, con todo lo que ello conlleva. No es fácil, es un proceso en el que uno tiene que superar la vergüenza, el miedo y el ego. Así que no encuentro mejores palabras para animar a aquellos a los que la palabra «feminismo» aún les pone nerviosos, que las que usa Morfeo para ayudar a Neo a ver la realidad: «Libera tu mente».

Libera tu mente
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Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

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