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Las ideologías de la voz Análisis, Ficciones

La voz masculina se ha considerado en la cultura occidental como la de la autoridad y la razón; la femenina, en cambio, se ha tratado de controlar desde la antigüedad hasta hoy, relacionándola con los trastornos. El artista Jaume Ferrete Vazquez estudia la relación entre voz, género y poder. Invita a reflexionar sobre lo que la voz dice y sobre lo que también hace.

La famosa escena en la que Ariel pierde su voz

La famosa escena en la que Ariel pierde su voz

Lia es una sirena a la que la gente que atiende y contempla. Como Ariel, Lia no habla, pero necesita cuidados. Necesita que le viertan agua por encima de vez en cuando, o que la carguen para transportarla, porque no tiene piernas. Ella no puede hablar pero se hace entender con una sonrisa, con gestos para atraer a quienes la observan. Si el canto de las sirenas hipnotizaba a los marineros hasta llevarlos a la muerte, Lia logra comunicarse por medio del cuerpo para atraerlos igualmente. Pero, aunque permanece muda, en algún momento decide hablar y recuperar su voz dulce y grave.

La artivista mejicana transexual Lia La Novia Sirena ha decidido mantener su voz masculina a pesar de que podría trabajarla. Quiere utilizarla, sin embargo, como ejemplo activo y artístico de las jerarquías de género que se dan también en el tono y el timbre. Así lo explica el catalán Jaume Ferrete Vazquez, artista que estudia precisamente eso, la relación entre voz, género y poder es decir, las ideologías de la voz. Lo que la voz no sólo dice sino que también hace.

“La sirena es un animal trans, mitad mujer mitad pez. Hay que destacar que la sirenita, para convertirse en mujer completa y ganarse a su hombre, tenga que perder la voz”, señala Ferrete mientras, de fondo, un vídeo repasa la escena clave en que Ariel pierde su voz, en las versiones en distintos idiomas. Esa voz que es perfecta, dulce y cálida, femenina, no es exactamente igual en todas las lenguas, lo cual es un reflejo de que el tipo de voz que consideramos adecuada tiene influencias culturales.

La voz tiene formas de hacer que se corresponden con distintas ideologías. “Entiendo que voz y género están relacionados. Desde la teoría y los activismos feministas se ha trabajado mucho sobre las voces de las mujeres. Sobre los discursos que desde el patriarcado se producen sobre las voces de las mujeres. Discursos que leen esas voces desde lo animal, lo excesivo. Como voces con un potencial subversivo que ha de ser contenido”, afirma el artista. Su obra se enmarca en lecturas como la de El género del sonido de Anne Carson y pretende jugar con la voz como constructo cultural. En uno de sus últimos trabajos realizado con el Museo Reina Sofía, Ecolalias, ya se adivina algo de esta teoría: “El timbre vocal no es el resultado de un cuerpo esencial, es el resultado de una performance habitual que ha moldeado el cuerpo físico” (cita extraída de este texto de Nina Eidsheim).

Se espera que la voz lo diga todo de una persona: género, orientación sexual, clase. Durante la Matanza de Perejil en República Dominicana, en la que el dictador Trujillo quería limpiar la frontera de haitianos, las tropas obligaban a los habitantes decir la palabra perejil. Si el sonido no era el correcto y denotaba un acento haitiano, eran matados en el acto. Frente a esta violencia de las ideologías de la voz, Ferrete explora la voz como un proceso, un sonido que no está ligado necesariamente a un determinado cuerpo, sino que es una construcción cultural. El artista propone un ejemplo para mostrar esta construcción: ciertos cantantes latinos (como Romeo Santos) tienen la voz aflautada y dulce, aniñada, pese a lo cual se entienden como símbolos de masculinidad heterosexual. Es decir, la aceptación de un timbre y su asignación en el imaginario dependen mucho del discurso y de que éste se haga habitual, y no de una relación necesaria entre voz, sexo y género. Sin embargo, la cultura occidental dominante, desde los griegos, ha tratado de controlar el tono de voz de las mujeres. “Poner una puerta en la boca femenina ha sido un proyecto importante de la cultura patriarcal desde la antigüedad hasta la actualidad. Su táctica esencial es una asociación ideológica del sonido femenino con la monstruosidad, los trastornos y la muerte”, escribe Carson. La autora salpica su texto de ejemplos literarios donde la voz de la mujer es acallada porque molesta.

“Aristóteles nos dice que la voz aguda de la mujer es una evidencia de su inclinación malvada, porque aquellas criaturas que son valientes o justas (como leones, toros, gallos y hombres) tienen voces profundas y amplias”, señala Ferrete siguiendo a Carson. La misma Margaret Thatcher trabajó su timbre para hacerlo más grave cuando se preparaba para ser primera ministra, logrando estar entre la media masculina y la femenina. La filósofa y socióloga Marina Subirats explicaba, así mismo, cómo hablaba de forma más grave para mostrar más autoridad. De hecho, el estigma vocal no sólo se da en la voz femenina, sino en todas aquellas voces de quienes no se ajustan al modelo o en torno a las cuales se realiza un discurso de desprestigio.

Reivindicar la voz que se considera como enferma es lo que Jaume Ferrete pretende poner en relieve con este ejemplo de Entorno a la silla, proyecto de auto-construcción desde la diversidad funcional. Como se ve en los siguientes vídeos, el poema Cualquier Sistema de Leonard Cohen cambia según quién lo lea. Constantino Romero, la voz de Dios, la autoridad, frente a Oriol Roqueta, abogado con parálisis cerebral parcial y participante del Taller de Vida Independiente y en el documental Yes, we fuck! En la voz de Roqueta las palabras de Cohen trascienden sus propios versos, llenando de significado la idea de que cualquier sistema que sea creado sin nosotros –aquellos que tenemos diversidad funcional–, será derribado. Todo sistema que se piense para nosotros sin nuestra participación, será demolido. “Nada sobre nosotrxs sin nosotrxs”.


La metáfora del cuerpo

Mabel Gardiner Hubbard, mujer de Alexander Graham Bell, el inventor del teléfono, era sorda y pidió a su marido que le enseñara la lengua de signos, que él conocía. Pero el inventor se negó alegando que el uso de ese lenguaje era pernicioso y que la única forma adecuada de comunicación era transmitir el pensamiento sin traducirlo a ningún otro lenguaje. “¿Qué es eso tan pernicioso de la lengua de signos?”, se plantea Anne Carson. Para alguien como Graham Bell, “según el orden patriarcal heredero del modelo griego clásico”, lo extraño es exteriorizar lo que está en el interior cuerpo a través de una lengua que no corresponde al logos. Es decir, transmitir sin haber filtrado previamente lo que el cuerpo guarda en su interior a través de la razón. “Es curioso que la mayoría de sordos no son mudos, pero se les llama sordomudos, se les quiere sin voz”, señala Ferrete, que ahora está trabajando, precisamente, en el proyecto Voz Sorda con Tabakalera de Donostia para la capitalidad cultural.

La filosofía occidental, siguiendo la teoría platónica, entiende que la realidad sensible, la que percibimos por los sentidos, tiende a esconder la verdad. El ejemplo clásico para ilustrar esta confusión es el de un palo que está introducido en el agua hasta la mitad. La vista percibe un palo doblado, pero la razón nos dice que es una ilusión óptica, que realmente el palo es recto. Frente a esta idea, ciertas filosofías que han tratado de dar cabida a otras formas de conocer, han reivindicado lo corporal frente a la razón pura. “Entiendo el cuerpo como una metáfora. La voz, que siempre se ha considerado como inmaterial, es en realidad cuerpo, materia, te golpea la oreja, es física. Pero se ha relacionado con el alma, con el logos, uniendo voz a pensamiento. Pero la voz es carne en movimiento”, señala Ferrete. Y añade “La voz oral es cuerpo, no es inmaterial. Igual que la de signos, pero no se reconoce así”. La voz de la mujer también ha sido considerada como carnal, corporal. Según explica Carson, Freud entendía que, siguiendo el paradigma griego clásico, las mujeres no tenían la medida de la ética en sí mismas, por lo que actuaban bien cuando seguían lo que la sociedad consideraba como adecuado. Y eso estaba relacionado con la moralidad, es decir, en gran parte, con la castidad. Es más, en las teorías médicas y anatómicas de griegos y romanos se entendía que la mujer tenía dos bocas, el orificio vocal y el sexual, ambos conectados al cuerpo mediante un cuello. Basándose en este axioma consideraban poder entender lo que ocurría con una mujer sólo por su voz. Por ejemplo, la pérdida de voz temporal se relacionaba con un exceso de sangrado menstrual o con su bloqueo, y la pérdida de la virginidad se consideraba que ensanchaba el cuello o cérvix conector, provocando un tono más profundo.

En esta visión logocentrista del mundo, el pensamiento se da en la oralidad masculina, pero no sólo eso, se da en la oralidad como lo presente. La mujer es así lo no presente, lo que es representado por otro –el hombre–, que tiene no sólo voz, sino también voto.

La escucha como acción política

Esquema de la ponencia sobre las ideologías de la voz./ Jaume Ferrete

Esquema de la ponencia sobre las ideologías de la voz de Jaume Ferrete./ Txelu Balboa

La comandanta zapatista Esther se expresó así en su discurso en el Congreso mexicano: “La palabra que traemos es verdadera. No venimos a humillar a nadie. No venimos a vencer a nadie. No venimos a suplantar a nadie. No venimos a legislar. Venimos a que nos escuchen y a escucharlos”. En una sociedad donde la comunicación es un valor, lo importante no es sólo tener voz, sino que ésta sea escuchada. “La escucha puede ser pensada como una práctica políticamente instituyente. Me gusta la idea de escuchar como ‘entregar la oreja’, ‘poner el cuerpo’, pasar a la otra por el propio cuerpo. La escucha como la capacidad de ser afectada por la otra”, dice Ferrete siguiendo al artista y escritor Brandon Labelle.

Cuando la comandanta es capaz de hacerse oír desde el Congreso se da una acción política. No es una escucha como cualquier otra. Ser escuchada en ese momento es agencia, en el sentido de que es la capacidad de un sujeto (agente) de actuar en un mundo, y además, supone una agencia política, es una acción política. Es decir, la escucha no es espontánea, sino que está mediada por estructuras de poder. “Cualquier dispositivo de escucha que queramos armar”, dice Ferrete, “debe tener eso en cuenta. No es lo mismo que tú escuches a un policía a que un policía te escuche a ti”. Para invertir esta jerarquía, la artista Fiona Whelan reunió a policías y adolescentes de Dublín obligando a los primeros a escuchar las historias de los segundos sobre discriminación, el acoso o las sospechas que recibían por parte del cuerpo policial. Los agentes se mostraron muy receptivos y reconocieron en aquellos testimonios temas que tenían que trabajar. La idea del proyecto era dar un espacio de poder a los adolescentes desde el que pudieran hacerse escuchar.

Esta estructura de la escucha jerarquizada también debe ser cuestionada, dado que también es una construcción cultural. Los tojolabales, que forman parte del movimiento zapatista, tienen una lengua no jerarquizada en cuanto a la escucha, en el sentido de que las acciones no se expresan mediante un sujeto que las hace y un objeto que las recibe, sino que ambas prácticas se encuentran al mismo nivel. Como explica Carlos Lenkersdorf en el libro Aprender a escuchar, en tojolabal hay dos conceptos para hablar de lengua. ‘Ab’al es la palabra escuchada y el k’umal la palabra hablada. Estos dos elementos, el hablar y el escuchar, son indispensables para que haya lenguaje. En español, sin embargo, cuando un sujeto le habla a alguien, el receptor se encuentra subordinado al emisor en la misma estructura de la frase y no le corresponde ningún verbo. El receptor es pasivo. En tojolabal, en cambio, hay dos sujetos agenciales: yo y el que escucha. Este idioma maya utiliza dos verbos, correspondientes a dos acciones, y elimina así la estructura de subordinación y jerarquía. La estructura lingüística organiza nuestra manera de nombrar el mundo y las relaciones que vivimos en él. Es decir, la lengua manifiesta nuestra cosmovisión y ser conscientes de esa jerarquía puede ser la manera de generar dispositivos de escucha nuevos, de resistencia o de ataque frente a la jerarquía establecida.

Esa intención de ser escuchadas sin traducción, sin ser representadas a través de otros, ha servido así mismo como estrategia feminista. Ferrete pone un ejemplo al respecto: “Hubo una manifestación donde la mayoría de las asistentes eran mujeres y estaban gritando. Un policía les dijo que eran unas histéricas, que gritaban como unas histéricas. Fue interesante porque era la propia policía quien lanzaba el insulto y, cuando me contaba esta anécdota un amigo nos pareció que se le podía dar la vuelta a esta situación”. Es decir, el grito de la mujer puede ser reapropiado, creando un dispositivo de escucha en el que esa voz vaginal incontrolada tome un significado nuevo, sea un arma, como quien se reapropia de la palabra puta o del adjetivo queer. Hablar, como la diosa Baubo, desde la entrepierna, es un agenciamiento de nuestra propia voz. Provoca que seamos escuchadas mediante un gran grito que viene de nuestro cuerpo, no mediado por otros. Un rugido que trate de invertir el orden de la escucha al tiempo que asume su propio tono de voz. Así que ya sabéis, ¡gritad, gritad! ¡Histéricas!


Participantes del taller de charlan en grupos pequeños./ Txelu Balboa

Participantes del curso ‘Tecnologías Blandas’ conversan en grupos pequeños./ Txelu Balboa

La entrevista y conferencia de Jaume Ferrete que han permitido este artículo se dieron en el curso de Tecnologías Blandas de la Universidad del País Vasco, organizado por Colaborabora y la artista Saioa Olmo. Las tecnologías blandas se entienden como aquellos dispositivos y técnicas a través de los cuales nos organizamos.

Amador Fernández-Savater también realizó una jornada sobre ‘Organizarnos’, proponiendo dos paradigmas de organización política: el del gobierno –relacionado con la visión logocéntrica–, y el del habitar, atravesado por la energía de lo femenino. Puedes leer un resumen aquí y más textos suyos publicados en eldiario.es, en Interferencias.

Saioa Olmo expuso sus obras artísticas en la jornadas sobre ‘Comportarnos’, haciendo un recorrido artístico y una propuesta de arte de contexto. Además de su presentación, puedes ver sus proyectos en Ideatomics y en concreto su serie de performance, Eromecánica, en la que está trabajando en la actualidad para tratar los flujos libidinosos de la maquinaria social.

#Tecnoblandas

Las ideologías de la voz
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Teresa Villaverde

Licenciada en Filosofía y periodismo, forma parte del consejo editor de Hordago El Salto y trabaja en comunicación cultural.

Comentarios recientes

  1. Marco del Campo

    Se dicen varias tonterías aquí. La voz no es el resultado de una “performance”, hombres y mujeres tienen diferentes voces por cuestiones anatómicas determinadas por las hormonas. Y la voz femenina no se ha asociado con “lo animal, la mostruosidad, los trastornos y la muerte”, sino con una dulzura y suavidad que forman parte del atractivo femenino.

    El feminismo tiene un problema con la feminidad, no la soporta, sobre todo porque es un movimiento plagado de muejes que quieren ser hombres y no se sienten cómodas con lo femenino en ellas.

    1. Ro Glez

      Marco, para dar una opinión no es necesario catalogar de tontería lo que no te parece correcto. Basta con que lo argumentes.
      La voz la determina en parte la biología, claro, pero tiene una grandísima carga cultural y de contexto. Se sabe que hay países donde el timbre es más grave en general y otros donde ocurre lo contrario, la población habla con el timbre más agudo. Cualquier bilingüe podría hablarte de cómo su entorno percibe esas variaciones cuando se habla una lengua con una variación marcada en el timbre (ocurre, por ejemplo, en españoles que hablan inglés, sobre todo en ellas). También te lo podrá explicar cualquier cantante de lírica, en España las mujeres solemos tener un rango de contralto (ocurre en general en hablantes de lenguas romances), frente a otros países donde las mujeres suelen ser sopranos. Otro condicionante es la familia (y es condicionante por una cuestión social). Las mujeres que tienen muchos hermanos suelen tener la voz más grave, los hombres que tienen muchas hermanas suelen tener un timbre más agudo. Cualquier lingüista podría explicarte también cómo se adquiere el lenguaje, cómo el oído aprende, se acostumbra, y condiciona la fase de desarrollo del habla a través de la imitación. El timbre también se copia.
      En cuanto a lo tradicionalmente asociado a la voz femenina tienes razón solo en parte. Lo que tú enumeras forma parte de la visión idílica de la mujer. La “buena” mujer, la correcta, ha de tener una voz suave y dulce, que inspire calma, mesura y pureza. En cuanto una mujer se sale de esa expectativa viene todo lo demás: las sirenas cuyo canto mata a los marineros, las histéricas que necesitan pastillas, la loca del ático a la que domina su lado animal y con la que no se puede hablar porque no atiende a razones… Hay todo un mundo de referencias esperando a que las descubras. Ignorarlas es ignorar la realidad.
      En algo más tienes razón. El feminismo tiene un problema con la feminidad impuesta como construcción cultural (lo que a ti te parece femenino seguramente no lo sea para un hombre de otra cultura). Las feministas queremos ser personas, es así de sencillo.

      1. Marco del Campo

        Muy bien, sobraba lo de “tontería”, pero cuando se dice: “El timbre vocal no es el resultado de un cuerpo esencial, es el resultado de una performance habitual que ha moldeado el cuerpo físico”, así de tajantemente, es evidente que es falso, y es necesario recordar las diferencias por naturaleza. Por otra parte, cuando hablas de la frecuencia de sopranos y contraltos según el país o la lengua, o de la influencia del sexo de los hermanos en la voz, me gustaría ver las fuentes de esas conclusiones, porque a priori me parecen cosas de difícil demostración. Sé de gente con voz grave que tienen varias hermanas, y en la lengua, quizá la diferente entonación hace parecer que el timbre varía cuando no es así.

        No es una visión idílica de la mujer, las voces femeninas suaves y dulces existen de hecho, y son uno de los rasgos más atractivos de las mujeres. Conozco a alguno que se ha llegado a enamorar solo hablando por teléfono. Y los rasgos que en verdad son atractivos no pueden ser un papel adoptado, algo falso como una risa forzada, sino naturales, la expresión de algo interior. Lo que encontramos atractivo en una mujer ha ido “modelándolas” a lo largo de la evolución mediante selección natural. Cuando éramos monos nuestra apariencia por sexo era muy similar, ya que nos bastaba el mero instinto reproductor. Pero a medida que fuimos adquiriendo un mayor conocimiento surgió en nosotros la percepción de lo bello, su búsqueda, y con ello la diferenciación sexual humana y su puesta en valor.

        El artículo yerra al intentar mostrar la voz femenina como estigmatizada y recurriendo a ideas y curiosidades de la antigüedad. No, la voz femenina, en general, es un valor, y por eso es tan usada en publicidad, por ejemplo, por todo lo agradable que sugiere, y por eso es tan frecuente en el mundo de la música pop y otros géneros. Cuando se habla de “la histérica” o “la loca”, lo de menos es la voz, es la irracionalidad lo que se pone de relieve, lo mismo que cuando un grupo de hinchas bebidos se comportan violentamente gritando.

        Y bien, queréis ser personas. Pero ¿queréis ser mujeres? ¿Por qué tanta insistencia en salir de la naturaleza, en pensar en la posibilidad de inventarse y construirse? ¿Por qué incomoda lo femenino? Una mujer femenina no intenta huir de su feminidad, no le importa que sea su naturaleza, al contrario, se siente cómoda en ella y la despliega. Yo entiendo que en el feminismo son muy frecuentes las mujeres poco femeninas por naturaleza, normalmente lesbianas, y es legítimo lo que piensen y lo que sientan (sobre todo la presión de lo que se ha esperado de una mujer). Pero no pueden representar a todas las mujeres.

        1. Ro Glez

          Me habría encantado tener un debate serio, pero no es posible después de leer tu último párrafo. Buenos días.

          1. Marco del Campo

            Sí es posible, otra cosa es que no quieras. Todo lo que digo es serio.

          2. Ro Glez

            Marco, si estás convencido de que tu último párrafo es un comentario serio, tienes un problema que yo no puedo solucionar.

          3. Marco del Campo

            No te pido que soluciones problemas que no existen, ni siquiera si existiesen, si acaso que defiendas unas ideas e intentes rebatir otras si no las ves acertadas.

        2. Olga Rodriguez

          Marco, creo que Ro te ha respondido satisfactoriamente. Todos los organismos biológicos también son moldeados por el ambiente, es lo adquirido. ¿Por qué tanta resistencia a aceptar esa idea? Los mecanismos epigenéticos, la plasticidad neuronal, el aprendizaje (por citar ejemplos) son mecanismos tan comunes en la naturaleza, que no entiendo tu desconcierto.

          1. Marco del Campo

            Pero Olga, yo también he respondido satisfactoriamente, creo, a Ro, y en cambio es ella la que al parecer ha quedado desconcertada.

            No comparto esa idea tan restringida sobre lo que somos. No somos el mero resultado de unos genes, pero lo epigenético y la plasticidad neuronal son también nuestra propia naturaleza. De hecho la dicotomía “nature-nurture” es falsa porque en el fondo, todo es naturaleza. La cultura no es un ente extraño y externo que nos modela, es una nacesidad humana, nace de nuestra propia voluntad, es decir, de cómo es el ser humano.

          2. Marco del Campo

            quería decir más bien “no defiendo esa idea tan restringida…”

          3. Marco del Campo

            Para que quede claro: si se afirma: “El timbre vocal no es el resultado de un cuerpo esencial, es el resultado de una performance habitual que ha moldeado el cuerpo físico”, es evidente que aquí se atribuye todo a lo adquirido, lo cual es falso. Este es el problema, que aún hay partidarios de las tabulas rasas.

  2. Jaume Ferrete Vazquez

    Muchas gracias a Teresa y Píkara por el interés!

    Otro muy recomendable artículo reciente sobre los discursos en torno a las voces de las mujeres es este (english) : http://nymag.com/thecut/2016/07/female-voice-anxiety-c-v-r.html?mid=fb-share-thecut

    Por cierto, el concepto de ‘Ideologías de la voz’ es de la antropóloga Amanda Weidman, y ella tiene un libro muy bueno en el que se habla mucho de esta identificación entre feminidades adecuadas e inadecuadas y las voces de las mujeres: https://www.dukeupress.edu/singing-the-classical-voicing-the-modern

    Estoy atento por si alguien quiere comentar algo por aquí.

    De nuevo gracias,
    abrazos

  3. Aurora Moneo Martinez

    Hola, me parece muy interesante la investigación sobre la voz… y quisiera aportar que llevo muchos años haciendo publicidad con la voz (ahora está cambiando mucho este asunto), y es curioso, siempre que nos juntan a dos locutoras, la mayoría de las ocasiones, es para representar a dos enloquecidas, envidiosas, celosas, y los cierres de las cuñas, suele ser un locutor hombre con la cabeza y las palabras bien dichas, poniendo orden…
    Escuchar los anuncios en tv, radio, etc.nos confirma muchas de las cosas que decis en el articulo. Tambien interesante las voces de mujeres para qué se utilizan (alimentación, cosmética, salud,) y la de los hombres (economía, seguros, coches, y sobretodo mensajes importantes de campañas)…
    Apasionante el tema. Gracias por la revista. Es un placer oir otras voces.

    1. Marco del Campo

      ¿No estás exagerando? Yo veo muchos anuncios donde no es como dices. En cualquier caso, eso sería más bien una cuestión acerca de la mujer en la publicidad, no tanto de la voz femenina en sí. En cuanto a la voz, es innegable que se extiende en publicidad y en música por lo que tiene de agradable. Sois muy atractivas por vuestra voz, y la sociedad así lo reconoce. Pero parece que vais siempre fijándoos en lo negativo.

    2. Jaume Ferrete Vazquez

      Hola!

      Súper tu aportación!

      Yo entrevisté a Gloria Cámara, dobladora y directora de doblaje española con mucho bagaje ( dobló luz de luna, encontró la voz española de Bruce Willis… ) y ella explicaba que en la mayoría de las películas de las que pasaban por los estudios de doblaje donde ella había trabajado, las mujeres hablaban menos sistemáticamente. Y como las actrices hablaban menos, las actrices de doblaje tenían menos trabajo. punto pelota.

      Me pareció un ejemplo muy claro de cómo algo que tiene que ver con la representación del género, acaba convirtiéndose en algo muy material, en carencia de trabajo para las dobladoras.

      Hay artículos muy interesantes sobre el rechazo que se ha dado a las voces de las mujeres en la radio, como este de The Guardian, aunque sólo en inglés :/ https://www.theguardian.com/tv-and-radio/2013/feb/01/fear-loathing-women-radio

      Un saludo!

  4. Maria

    Es cierto que se prefieren voces más graves que denoten autoridad y poder, y por el otro lado, voces agudas, que sean suaves y maternales. Nunca había pensado en que es cierto que la voz la podemos modular para hacernos escuchar, de pendiendo de la situacion y las personas con las que estemos, no es lo mismo hablar con tu grupo de amigos, en una reunion de trabajo o en una protesta. Otro punto interesante es que las personas que so bilingües llegan a tener otro tono de voz al hablar el segundo idioma que cuando se habla en la lengua materna.

    Me encanta la página, ¡¡Saludos desde México!!

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