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El ciberacoso nuestro de cada día En red, Opinión

Parece que el acoso vende. Que interesa. Pero ya me planteo seriamente si se consume con indignación o con morbo. Entonces, estratégicamente, ¿denunciar esto es mejor o peor para el feminismo?

Ilustración: Emma Gascó

Ilustración: Emma Gascó

Siempre que hablo de ciberacoso, me pregunto si estoy haciendo bien en denunciarlo públicamente o si sería mejor callarme para no parecer victimista. Pienso en cómo están las feministas en países de Latinoamérica, que por el mismo activismo que hacemos aquí, allí pueden matarte fácilmente. Pero lo cierto es que el hecho de que podamos darnos con un canto en los dientes a este lado del Atlántico nunca ha parado a las feministas para denunciar muchas otras formas de opresión. Y así es como entiendo que debe ser.

Yo, al igual que muchas feministas en Internet, tengo que leer, día sí día no, cosas como “feminazi muerta, abono para mi huerta”, “algo malo pasa en este país si Barbijaputa no ha sido asesinada aún”, “ojalá te viole un moro”, “lo que necesitas es que te metan un buen pollazo”. Recibo correos de mis redes sociales, de mi web y de mi email, avisándome de que alguien ha intentado entrar o ha pedido un cambio de contraseña. Recibo tantos intentos de violar mi privacidad que ya lo vivo con normalidad, como quien recibe un email de su banco. Y lo mejor es que ni siquiera puedo denunciarlo a ningún sitio, porque nadie ha conseguido aún entrar; hasta entonces no puedo hacer nada, sólo recibir los avisos día tras día de que alguien está intentando invadir mi intimidad y acceder a datos privados. Datos que ya he tenido la precaución de eliminar de todos sitios.

Entrar en mi propio correo es una yincana. Tengo doble verificación para todo. Tengo que introducir una clave primero en el sitio, luego me llega un aviso al móvil: “¿Eres tú? introduce este otro código”. Introduzco ese otro código. Entonces me llega un email: se ha accedido a tu correo desde esta IP, si notas algo sospechoso, pulsa aquí. Y si no tengo el móvil encima, directamente no puedo revisar mi correo en mi propio ordenador. Recordemos que no soy Snowden, que soy una chica que lo único que hace es opinar todo lo libremente que puede -o que la ley mordaza le permite-. Pero esto es lo que pasa cuando te metes donde no te llaman y hablas de lo que no debes, que de una u otra forma tienes que cambiar tus hábitos y rutinas.

También recibo fotos de erecciones por email y hasta públicamente en Twitter. Tener que verle la polla a quien te la quiera mostrar, porque sí, porque “así aprendes”, y quedarte para ti la sensación de que te acaban de agredir sin necesidad de tocarte o hablarte… la verdad es que a veces se me hace insoportable. (Curiosamente, en estas ocasiones no comparto con mis seguidores la agresión, me la quedo para mí, porque me resulta tan repugnante que no quiero que otras tengan que sufrirla. Es como “esto es demasiado, no quiero incomodar a este nivel a quien me sigue»). Así que, o no digo nada, o digo “me acaban de mandar otro pene”. Je. Risas.

En cada entrevista que me hacen, no suele faltar esta pregunta: “¿Qué tipo de amenazas recibes?” Da igual si me entrevistan como activista feminista o como autora de un libro, esa pregunta no falla. Lo cierto es que, ahora que estoy haciendo muchas entrevistas para la promoción de un libro, los medios suelen dar el protagonismo al acoso que sufro y no al libro en sí. Parece que el acoso vende. Que interesa. Pero ya me planteo seriamente si se consume con indignación o con morbo. Para lo que sí sé seguro que sirven las denuncias públicas es para que te tachen de victimista y te terminen, en muchas ocasiones, echando la culpa a ti de las amenazas que tú misma recibes. Porque el ciberacoso no sólo son promesas de violaciones o deseos de que te asesinen, también están los juicios cuando protestas, furibunda. Y casi siempre (por no decir siempre) son de hombres: “Te gusta mucho quejarte”, “amenazas recibimos todos”, “da la cara, eso no es excusa”, “te lo buscas tú solita”, etc. Es un juicio doble: primero unos te acosan y amenazan y luego otros te culpan de ser amenazada. Y ya no sabes muy bien si te ataca la rabia más por lo primero o por lo segundo.

Estratégicamente, ¿denunciar esto es mejor o peor para el feminismo? Realmente no lo sé. Pero callar que esto pasa, y que pasa por ser feminista, me parece igual de negativo que no hacer visible que la violencia contra la mujer se produce por el hecho de ser mujer. Porque, al final, estamos hablando de lo mismo: las acosadas en la calle son mujeres, y los acosadores son hombres. Y en las redes es exactamente igual. Mucho peor si eres feminista, claro. Porque eres de las que pone directamente al hombre y al sistema en el centro de la cuestión, y no tachándolo todo de “un loco que”, como la sociedad se empeña en llamarlos.

A lo largo de todos estos años en Internet, todas y cada una de las amenazas que he recibido han sido siempre por parte de hombres. Es cierto que también hay mujeres que te critican por “exagerada” y por “histérica”, repitiendo frases que ellas mismas han recibido a lo largo de su vida y que han interiorizado como la verdad absoluta, repitiéndolo sin más análisis. Pero las amenazas, los intentos de invadir tu privacidad, los deseos de que te asesinen y de que te violen, o las promesas de que ellos mismos lo harán tarde o temprano, son siempre de hombres.

Creo que si cada una de nosotras no dejara pasar ni uno solo de estos insultos y amenazas y lo compartiera en sus redes sociales, Internet se convertiría en un campo de batalla. Pero es que a lo mejor se tiene que convertir en un campo de batalla. Al fin y al cabo, para nosotras ya lo es.

El ciberacoso nuestro de cada día
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Comentarios recientes

  1. Pili Larraona

    Soy d las q cree se debe denunciar, ya sea vía policial o denunciàndolo públicamente.
    Si, ya se q son más los problemas q te acarrea q no el éxito de tu lucha pero ahí radica la victoria del acosador.
    Pongo un caso, el mobbing laboral. Con lo q cuesta encontrar o mantener un trabajo, hoy en día, si sufres mobbing tienes dos opciones. 1) Que denuncies y aguantes el acoso cuadruplicado.
    2 ) q te busques otro curro, cosa bastante difícil con la tasa d paro actual.
    La diferencia más importante entre los dos acosos, (cibernético y laboral) es q en el primero no sabes «identidad» del acosador y en el otro caso si sabes quien te acosa.

  2. Vikc

    Muchas muchas veces escribo una respuesta en alguna página, un comentario en facebook, un tweet etc. Los escribo con pasión, concienzudamente. Lo releo, lo escribo siempre con respeto y luego, lo borro. Lo borro porque admito que no he tenido fuerza para soportar el ciberacoso que tan bien describe Barbijaputa en este artículo. Lo borro y me muerdo la lengua, y me molesta. Me molesta tener que callarme solo porque no me siento fuerte como para que no me importe lo que me digan. Me molesta tener dos cuentas de Twitter, una con mis fotos en la que no me meto en temas comprometidos y otra en la que soy yo la que escribe pero sin fotos que puedan usar en mi contra.
    También me pone muy triste que en el siglo XXI se use algo potencialmente tan útil como internet para hacer daño y acosar escondidos tras el anonimato.
    Y el acoso en la calle.
    Y los prejuicios contra las mujeres.
    Y los que dicen que exageras.
    Y la cosificación de la mujer.
    Y los estereotipos que tanto daño nos hacen.
    Y la publicidad.
    Y los que dicen que vemos machismo en todo.
    y…
    Luego veo hace media hora una noticia en la que una niña india ha sido condenada a latigazos por que su padre la violó. (!!!!!!!!!)

    Y todavía habrá quien piense que el feminismo no es necesario. Que aquí no estamos tan mal. Cuando muchas hemos sido «violadas» y posteriormente «condenadas» (si no quieres que te metan mano no vayas provocando, etc.)
    Pues este es el primer comentario que no voy a borrar, y desde luego no es el mejor que he escrito. Yo tengo la suerte de poder hablar, no volveré a ser yo la que se autocensure, ni en internet ni en la calle.
    Y ¿sabéis qué me da valor para enfrentarme al acoso? Que sé que no estoy sola.

    1. Beraz

      Me ha encantado leer tu comentario porque yo me siento exactamente igual. Aunque cada vez me atrevo a opinar con más libertad, ya que creo que hacemos un flaco favor a la sociedad callando.
      Yo creo que gracias a este tipo de opiniones conseguiremos algún día cambiar un poquito el mundo y dejar a nuestras/os hijas/os un mundo mejor.
      Gracias Barbijaputa por hablar en nombre de todas a las que a veces nos da miedo hacerlo.

  3. Currinque

    Por más que no llevo en mi bolsillo las llaves de cualquier verdad me atrevo a escribir algo. Callar nunca es bueno. Hay que hablar, hay que compartirlo todo pa’ que todas y todos tengamos más llaves interpretativas del mundo que nos rodea y pa’ que quienes sufran el mismo problema no sufran como pena adiccional la sensación de soledad que siempre acompaña este tipo de experiencia existencial o, peor, el sentido de culpabilidad que a menudo hiere la víctima como si su pema no fuera el fruto del albedrío de otro. Creo que cualquier lucha tiene su propio precio y que tú y un montón de mujeres lo tuvieron lo tienen y lo tendrán que pagar a pesar de ser inocentes y de tener que hacer cosas más bonitas o útiles. El acoso, físico o cibernético que sea, a pesar de ser injusto, molesto, pesado, asqueroso, cruel (cuando no fatal) y a pesar que a menudo quien gana no es la justicia sino el sopruso, no es la inteligencia sino la fuerza bruta, a pesar de todo, en fin de cuentas es la involuntaria admisión de la incapacidad existencial de quien lo actúa. Es bien que no compartas las imágenes que nombras porque al final se transformarían en publicidad gratuíta o acabarían compaciendo las ganas emulativas de algun otro cobarde o peor excitar a algun frustrado en busca de fácil solución compensatoria por su incapacidad de enfrentarse con sus problemas reales sean cuales sean. No te caygas en la trampa de tenerte que justificar porque así descuídas lo realmente importante. Déja que no te ataque la rabia sino la pena para quienes malgastan horas y días y años de la única vida que tienen por desconocer por completo la existencia de un órgano superior llamado cerebro. Desde tu altaestatura humana mira con piedad hacia abajo, hacia esos pobres seres quienes de hecho te envidian y por eso los obsesionas. Jamás lo admitirían conscientemente pero inconscientemente sienten que algun rincón de su mente está escrita la única verdad: jamás tendrán tus capacidades…así no pudiendo alcanzar tu cumbre intentan derrumbarte hasta su ínfimo nivel. Porque sea cual sea su clase social, su nivel cultural así como su ciudadanía ¡no! No son locos! Simple y llanamente son ignorantes e incapaces de evolucionarse. Necesitan santas o esclavas por ser incapaces de medirse con la normalidad, con el vuelo de la libertad intelectual y de acción de un ser lleno y libre. Son incapaces de entender la que es la abismal diferencia entre un hombre y el macho de cualquier raza animal. Enviarte la foto de una erección, o sea, la foto de un pedazo de carne sin alma ni cerebro o, si lo prefieres, la foto de lo que cualquier macho de cualquier raza animal es capaz de hacer, cual explicación de sus razones o castigo por tus presumidas faltas es igual que admitir su propia incapacidad de ser hombres en sentido cultural. Es evidente como es verdad que siempre hay que tener cuídado. Qué siempre es posible que álguien quiera pasar de la gramática a la práctica, pero eso, lastimosamente, es parte de la vida de cualquier mujer de la Historia y del mundo y callar nunca protegió a nadie. ¡Ánimo mujer! Sigue evolucionando y pensando. Estás bien así como eres.

  4. Andrea

    Jo, Barbie. Es horrible el acoso que recibes diariamente. Me pregunto si te compensa soportarlo. Sé que mientras muchos te acosan, muchas otras aprendemos mogollón contigo, y visibilizas muchísimo el feminismo, pero es demasiado el acoso que recibes, así que espero que sí que te compense, que digas «hoy me han mandado 100 pollas por twitter, pero hoy también he conseguido que un hombre apoye el feminismo y nos dé voz dónde nosotras no podemos llegar (a él no le lloverán pollas) sin que me diga cómo tenemos que llevar nuestra lucha, sino que la va a apoyar y a empezar a ponerse las gafas violetas». Además, piensa que los insultos que recibes a diario no son ataques personales contra tu persona, es un ataque al feminismo en sí, y eso es porque algo estás haciendo bien (y bendito el día que decidiste ponerte pseudónimo! No entiendo como a día de hoy te preguntan por qué no te identificas!!). Porque las mujeres necesitamos gente como tú, que nos vaya graduando las gafas violetas, porque no vale solo con ponérselas, hay que seguir leyendo y seguir aprendiendo. Eres muy valiente, eres una heroína 🙂 Gracias por todo!

  5. P.

    «Porque eres de las que pone directamente al hombre y al sistema en el centro de la cuestión, y no tachándolo todo de “un loco que”, como la sociedad se empeña en llamarlos» Bingo. Me llama la atención que muchas veces, cuando he hablado del tema del acoso con hombres, me salen con un «pero es que esos son gente con problemas mentales» y similares. Precisamente hoy estaba escuchando una entrevista a Whitney Bell, la artista que hizo una exposición con todas las fotos no solicitadas de penes que le habían ido mandando. En ella contaba cómo muchas veces ella podía acceder sin problemas a los perfiles de los hombres que la acosaban, y ver cómo eran maridos o padres de familia de lo más normal. Ni «locos», ni «raros», ni nada.

  6. rafael centeno

    …mujer…compañera…señora Ó señorita REBELDE…..:BARBI….no se rinda….le queremos…y GRACIAS…
    pero …CUÍDESE

  7. sla

    Creo que el acoso que recibes no debes comértelo con patatas tú sola porque va dirigido a todas las mujeres que opinan como tú o se lo plantean. Hacer públicas esas amenazas no es victimismo, es poner en evidencia las vergüenzas ajenas y hacer que a ti te resbalen. Es problema de los acosadores y no es justo que te dañe a ti. Y tampoco es justo que quienes te seguimos (siempre o a ratos, pero siempre aprendiéndo y beneficiándonos de tu inteligencia y valor) vivamos en las nubes y creamos que en este país ser feminista y opinar es muy fácil. Yo te agradezco de corazón todo lo que has escrito aunque no me acuerde de todo, aunque no haya leído todo, porque me has ayudado a comprender mejor el mundo que he vivido y en el que vivo. El público tenemos que saber lo que cuesta eso para que nadie se atreva a dar la lucha feminista por descontada o una victoria ya conseguida. Un abrazo, señora Barbijaputa.

  8. Jaime

    Me parece tremendo es que no se considere delito hacerle la vida imposible a una persona por el motivo que sea… si eso sucediera en la calle o en el trabajo, sería acoso. ¿Por qué si es en internet no se considera tan grave? Y que tampoco sean delito los intentos de suplantación de identidad: si alguien intenta entrar en mi casa, aunque no consiga robarme, le puedo denunciar por allanamiento. Lo mismo debería suceder en internet.
    Todavía queda mucho por hacer, pero poco a poco lo vamos consiguiendo. Muchos ánimos y muchas gracias por tu lucha, que debería ser la de tod@s… ojalá pudiéramos ver el día en que el feminismo ya no fuera necesario, aunque me temo que para eso tendríamos que vivir 1000 años…
    ¡Abrazos!

  9. Ser

    Todo acoso es una maniobra cobarde, carente de cualquier tipo de honor, no es inteligente y es denunciable. Cuenta con mi apoyo.

    Ahora bien, a mi no me sorprende, odias al 50% de la humanidad…. bueno al 2 o 3% de la humanidad a la minoría blanca heterosexual como recalca en tus artículos, recibes dinero público, en este caso de Pikara (dinero del Estado, aunque no hayas cobrado te publicita) y de los diferentes think thank globalistas (esos mismos think thank que patrocinan guerras como Libia y Siria), como es el caso del Eldiario.es de Ignacio Escolar que pertenece al mismo que Felipe González.

    No sólo te conformas con atacar al 2 o 3% de la población sino que generas un odio hacia ellos con ánimo sino de exterminarlos, al menos de marginarlos y hacer que sean esclavos sin derecho «trabajad y callad»

    Por si fuera poco , rozas la ley o la violas directamente al sugerir denuncias falsas, como en tu artículo sobre los «follaamigos» del metro, querías que ella denunciará a su amigo/novio

    Estadísticamente que unos cuantos te acosen es grave, pero matemáticamente no relevante

  10. Idolop

    Hola Barbi.

    Suelo leer tus artículos en El Diario. Decirte que este no tiene nada que ver con lo que escribes allí en la forma de expresante aunque si en el fondo. Este es más tranquilo, mucho más calmado. Te aseguro que escribiendo de está forma, en la que expones claramente el problema que pasan las mujeres, no tendrias tantos ataques como tienes.

    Un saludo.

    1. Idolop

      Y por cierto, no creo que nadie, absolutamente nadie tenga que verse amenazad@ o acosad@ por expresar su opinión.

  11. Marita Seara

    El acoso vende. El morbo vende. Lamentable, pero cierto. Que si es bueno o no para el feminismo? Creo que no es cuestión de esto. Hay que denunciarlo y eres valiente al hacerlo. Quienes acosan quieren causar miedo, silencio. La mejor arma es la palabra, es contarlo. Por otro lado, si, es lamentable que algunas/os periodistas centren la historia que deben contar en una sola pregunta y se repiten y se convierten en eco. No van más allá. Así que, me encantaria saber sobre tu libro.

  12. ingeniero

    Bienvenidas al mundo real. El internet, la mayoría del acoso se dirige a los hombres, es el precio de la fama. No seáis niñas quejicas necesitadas de protección. De esto se trata ser adulto!

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