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‘La chica danesa’ y la ilusión del género Análisis, Ficciones

El film de Tom Hooper muestra cómo se hace una mujer entre acto y acto.

Lili Elbe, anteriormente conocida como Einar Wegener, un reconocido pintor holandés, mira al cirujano que se halla sentado ante él y pronuncia, con la inseguridad de quien afirma lo absurdo:

-Creo que soy una mujer por dentro.

Su esposa le sujeta la mano. Está decidida a acompañar a su alma gemela hasta el final.

-Yo también lo creo —dice ella.

La chica danesa es un film basado en la obra autobiográfica Man into Woman, una recopilación de cartas y escritos del diario de Einar Wegener/Lili Elbe, una de las primeras personas trans sometidas a cirugía de reasignación de sexo.

El conflicto comienza cuando Einar Wegener (Eddie Redmayne) posa con medias y zapatos de bailarina a petición de su esposa, la ilustradora Art Deco Gerda Wegener (Alicia Vikander), para que esta pueda terminar el retrato de una bailarina. Las reticencias del pintor se convierten en complacencia. Algo se remueve por dentro. Mientras acaricia la tela del vestido que sostiene contra su cuerpo, experimenta antiguas sensaciones. El pintor tiene sed de más.

Fotograma de la escena en la que Einer posa para Gerda

Fotograma de la escena en la que Einer posa para Gerda

Encuentra complicidad en su esposa Gerda, una mujer poco tradicional, de mente abierta y sexualmente aventurera para satisfacer el deseo que le obsesiona: ponerse en el papel de una mujer. Gerda se encarga de elegir vestidos, zapatos, una peluca adecuada y maquillaje para su marido. A Einar le toca aprenderse el papel, elaborar la mímica, imitar los gestos. Juntos crean a Lili y la presentan oficialmente en una fiesta. Se supone que es la prima de Einar, recién llegada a la ciudad. Todo el mundo parece estar encantado, muchos no advierten la trampa. Pero la diversión del juego que el matrimonio se lleva entre manos termina cuando Gerda ve a un hombre besar a su esposo. Eso no era parte del plan.

La chica danesa mantiene el estilo ambiental almibarado de su director, el británico Tom Hooper, conocido por sus películas para grandes audiencias, Los Miserables (2012), y El discurso del rey (2011), por el que ganó el Oscar al mejor director. Esta historia, en manos de un director como Hooper tiene un efecto inesperado. El director crea un producto de gran difusión con una historia históricamente silenciada o relegada al cine independiente. Y el resultado es revolucionario. Hooper pone en escena la viva representación del género en construcción, paso a paso.

La audiencia tiene ante sus ojos una celebración del cuerpo en movimiento. Un festín de dramatizaciones, gestos, expresiones, juegos de espejos, disfraces, pelucas y colores. Con intención o sin ella, Hooper establece un paralelismo entre el proceso de creación de Lili Elbe y el elemento teatral, el ámbito de la actuación y la ficción por excelencia.

En varias ocasiones, Einar/Lili aparece en un vestuario lleno de disfraces y vestidos. Los personajes, hacen referencias directas a los escenarios y al acto de la representación dramática. “Estamos aquí para actuar”, dice la encargada de una tienda de cosméticos a sus empleadas, uniformadas y maquilladas como dependientas. Entre ellas se encuentra Lili, como una más de ellas. En otra escena, Einer explica a su mujer que no le gusta asistir a las fiestas, “Me siento como una performance de mí mismo”, dice.

Fotograma que muestra la performance de Lili imitando el gesto de su retrato

Performance de Lili imitando el gesto de su retrato

Probablemente, algunas mujeres de la audiencia se reconocen en toda la parafernalia que entraña la representación de sí mismas. Movimientos de manos, gestos amanerados, el cuerpo de Lili en movimiento constituye la ilusión del género femenino. La coprotagonista aprende a ser mujer observando a otras mujeres, en la calle, en los retratos, en un prostíbulo en París. En una escena, Lili/Einer observa en la penumbra, a través de un cristal, los movimientos sensuales de una prostituta e imita sus gestos como en el juego del espejo. El reflejo yuxtapuesto de ambos en el cristal que los separa los une al mismo tiempo.

A lo largo de la película, Lili Elbe florece como si todo el tiempo antes de esas medias hubiera estado en letargo. Pero desea ir más allá y culminar su transformación en su cuerpo. Pero pronto llegan la sanción social y la violencia y Lili entra en crisis. Hooper pone el conflicto sobre la mesa y la audiencia se pregunta ¿será Elbe feliz una vez logre el cuerpo que desea?

Lili llega hasta el final en su deseo de transformación. Se pone en manos del cirujano que fundó la primera organización de derechos para homosexuales y abrió el Instituto de Investigación sexual en Berlin. Su esposa Gerda, que ama profundamente a Einar/Lili, la acompaña en el proceso pese a su conflicto interno. Ve diluirse a su marido progresivamente en Lili hasta desaparecer. Pero al mismo tiempo siempre está ahí y Gerda interpela a la persona, sin sexo, sin género:

-No hace mucho estábamos casados, tú y yo —dice Gerda.

-Tú y Einar —contesta Lili.

Gerda pone la palma de su mano sobre la de su alma gemela.

-Ya sé que era Einar, pero realmente, éramos tú y yo.

La ilustradora conoce muy bien a quien fue su marido. Cuenta que cuando se besaron por primera vez sintió como si se besara a sí misma. Es de su propio pulso que nació Lili. Esta siempre se encuentra a sí misma en el lienzo de Gerda. Mira sus retratos y la pintura le devuelve su mirada. Su mujer fue quien le dio forma desde el comienzo. “Siempre me haces mejor de lo que soy. Como me dibujas he vuelto. Haces que sea bonita y ahora me haces más fuerte” —le dice.

 

‘La chica danesa’

Intérpretes: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Matthias Schoenaerts, Ben Whishaw, Amber Heard, Sebastian Koch
Director: Tom Hooper
Género: Drama
Sinopsis: La vida de Lili Elbe, una de las primeras personas trans sometidas a cirugía de cambio de sexo.
Duración: 120 mins
País: EUA, Reino Unido.

‘La chica danesa’ y la ilusión del género
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Keren Manzano

Escritora. Feminista interseccional. Madre gatuna.

    Comentarios recientes

    1. m

      esta película ha sido muy criticada por diferentes colectivos trans porque es una historia hecha por hombres cis al servicio de un público cis que no tiene ni idea de la experiencia de ser trans pero que sabe que es drámatico (siempre), que las mujeres trans lo son cuando se ponen tacones y vestidos y son más tradicionales que nadie (pero les dejarían ser mujeres de otra manera?), que “pobrecitas que han nacido así”,… + las mujeres trans al final son hombres porque si no podrían por una vez escoger alguna actriz trans.. creo que no mencionar todas estas críticas en un medio feminista perpetua la invisbilización de la realidad trans que no sea para el consumo de masas (sobre todo porque la mayoría de gente que vaya a ver esta peli/lea esta crítica va a ser cis, su mirada sobre ella va ser la del privilegio cisgénero y no va a tener ni idea de la angustia y la rabia que estas pelicula crean en las personas trans)

    2. Monique

      Estoy de acuerdo con m. Y es que además Lili Elbe era intersexual, y ese aspecto queda absolutamente velado en la peli.
      Me ha sorprendido mucho eso de “la audiencia se pregunta ¿será Elbe feliz una vez logre el cuerpo que desea?” No sé en qué audiencia piensas, la verdad.
      Y, en fin, me ha parecido mucho más interesante el análisis de Mar Gallego.

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