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¿La vida bucólica es la vida mejor? Salida de socorro, Voces

Quiero pedir un fuerte aplauso para esas personas que deciden pasar de malos humos y cláxones, por haberse marchado a coexistir con vistas a las estrellas, tomates no transgénicos, pasifloras y leña para el invierno. Yo lo he intentado, pero en este momento no ha podido ser.

Ilustración: Núria Frago

Ilustración: Núria Frago

Hoy tengo un día de esos en los que pienso en los artí-culos escritos y me muero de vergüenza. “No me extraña”-pensaréis algunas. “Ya era hora”-dirán otras. “¡A la orca!”-escucho desde el fondo de mi cabeza. No sé cómo ni por qué me ha dado por releerme. Eso sí,  juro que me han recorrido miles de espasmos  por todo el cuerpo del estrés. Como yo escribo con mucho tiempo entre chapas, y soy tan impulsiva que doy al intro para enviar casi sin releer,  se me olvida lo que pongo. Pero no voy  a mentir. Admito que  meterme entre pecho y espalda la sarta de estupideces plasmadas en estas líneas unatrasotraunatrasotraunatrasotra, me ha dejado temblando. “¿Tú eres tonta? ¿Por qué dijiste aquello? ¿Qué leches pusiste aquí? ¿En qué momento te pareció buena idea soltar esa chorrada? ¿Desde cuándo repetir las mismas expresiones en 20 escritos diferentes es aceptable? ¿En serio te crees graciosa? ¿Cómo puedes tener tantas erratas? ¿Acaso tecleas con los dedos de los pies? ¿Estás segura de que quieres seguir escribiendo esta columna sobre “tu vida”? ¿Es verdaderamente “tu vida”? ¿En cualquier caso, a quién hostias le importa? ¿Es que de veras tengo “algo” que contar? ¿No será ya pura inercia y un listado de memeces que te vienen a la mente? “María Unanue, es hora de pensar de dónde venimos y adónde vamos. Intenta no hacer el ridículo”-me digo a mí misma con calma. “O al menos, no lo hagas en público”-matizo después de haberlo pensado dos veces. Las misiones imposibles nunca han sido lo mío. El verano pasado fue muy caótico en lo que a todo se refiere. Ruptura amorosa,  separaciones de bienes y cada cual a su casa, adopciones perrunas por partida doble para intentar pasar el duelo de manera más digna y ocupada (razón lícita donde las haya), trabajos veraniegos sin descanso y pocos euros en el bolsillo, la vuelta al cole, imposiciones familiares por decreto real y la gracia de dios…en fin. Nada de playa. Nada de fiestas. Nada de descanso. Necesitaba reestructurarme y poner un poquito de orden. En general. Así que como tomo decisiones sin ton ni son, me dio por alquilar una habitación en un caserío de un pueblito a 25 minutos de Bilbao. ¿A alguien se le ocurre una mejor solución? Al principio era todo fabuloso. Las perras corrían por las campas, mis amigas venían a cortar hierba y ayudarme en  quehaceres varios, yo me ponía morena a la velocidad de la luz  y todo parecía genial. Sé que tomar el sol sin protección es malo y que se me tachará de descerebrada, pero supongo que aún así quiero contarlo. Total, que no hay nada como acercarse a las cosas para comprobar lo equivocada que estás. Y esto es aplicable a diferentes contextos. Al menos en mi caso, que noto que me fallan las entendederas y tiendo a idealizar todo lo idealizable: personas, animales, cosas, situaciones, estados  etc.   Resumiendo y sin dar muchos rodeos: lo precioso de vivir en un caserío, son las vistas. Salir a la puerta mientras cueces macarrones y ver todo verde y azul, no tiene precio. Bueno sí, 235 euros al mes con gastos incluidos. Pero me explico. Yo que soy urbanita hasta la médula, he descubierto un noséqué  tranquilizante en el  frondoso silencio  de la naturaleza. Nunca me había dado por ahí. Cuando era pequeña mi familia me obligaba a ir al monte los domingos. Porque es muy saludable subir cuestas, comerte un bocadillo de tortilla y beber agua como si nunca la hubieras probado. Supongo que esa es la razón por la que no me había decantado por los árboles, los pájaros y  la nature en cuestión.  Sea todo fuere, no descarto que este arrebato temporal haya estado influenciado muy mucho por lo moderno que está empezando a ser esto de darse a lo rural. Y utilizo “moderno” sin ningún tipo de crítica. Está de moda. Para bien. En Bizkaia hay pueblos prácticamente repoblados por jóvenas idealistas  que quieren vivir al margen del asqueroso capitalismo, en una microsociedad creada con sus propias reglas. Hay quienes sueñan con empezar familias sin lazos de sangre, y otrxs con  criar a sus retoñxs recién paridxs  en comunidad. No podemos olvidar a quienes crean cooperativas, grupos de consumo, y actividades como cineclubs en antiguas  ermitas. A mí todo esto me parece la hostia. Lo aplaudo hasta con las orejas. Me fascina. Pero hacerlo tú sola es raro. Al menos yo me siento rara. Pasar un fin de semana de pseudorelax en un caserío del siglo XXVII con la escultura de una mujer con cuatro tetas y un coño ultratallado en el tejado, debería ser fabuloso. Y yo, la verdad es que después de dar tres paseos por el bosque con las perras, comer en la hierba, relajarme leyendo al sol y mirar volar a aves cuyos nombres desconozco… pues me metía en mi supersónico teléfono de mierda que en buena hora acepté como regalo en mi nueva compañía de teléfonos. Sacaba una foto, y la colgaba en Facebook. Cogía el Whatsapp y empezaba a mandar audios de diez minutos a mis amigas. Entraba en el email y leía el acta de aquella reunión sobre noséqué. Vamos, que por mucho que trabaje mi autonomía, revalorice mi soledad y me premie con paisajes de cuadro de museo… cuando estoy mucho tiempo sola me aburro. O sea, estando sola no me aburro, vamos a ver, me aburro cuando después de pasar tiempo sola, esa soledad no se acaba y no puedo juntarme con alguien a contarle lo que me ha pasado por la cabeza. ¿A alguien más le pasa? Se me ocurre mencionar la película Into the wild. Historia  basada en hechos reales, que de tener como protagonista a una mujer, no hubiera durado ni medio telediario, por exceso de agresiones machirulas y demás percales que todas conocemos. O “en el mejor de los casos” podría haberse dado un volantazo en el argumento, tirando más hacia la protagonista de Monster. Bueno, que no tengo claro si lo que me pasa es cosa mía individual intrínseca o si es aprendido y nos pasa a todas… pero cuando paso mucho tiempo sola, por muy verde que sea lo que me rodea y mucho aire puro que tenga en los pulmones, me aburro soberanamente. Me encanta leer. Pero no me las voy a dar de guay. Gracias al máster de literatura de tres años admito que me encanta leer sólo cuando no tengo nada mejor que hacer ni el ordenador a mano. Me encantan las palomitas, y me encanta el cine. Y aunque me consta que parece que quiero ir de molona con este comentario: me encanta ir sola.  Pero tampoco voy a dármelas de cinéfila máxima, porque no lo soy ni de lejos. Vamos, que mi corta pero intensa experiencia vital me avisa, día tras día, de que si puedo estar hablando con alguna amiga en un banco comiendo pipas, controlo mi diaria ansiedad bastante mejor. No sé si serán los frutos secos, o la compañía. Pero funciona.  Aunque parezca mentira, me encanta escribir. Pero huelga decir que no tengo lo que se dice madera de persona que se organiza para contar nada con sentido y regularidad. Para muestra un botón.  Así que si puedo charlar en vez de teclear, parece que todo cuadra mejor. No sé. Lo de meditar no es para mí. Me quedo dormida. No tengo de melómana ni la tilde, porque no valoro la música si no es para cantar o bailar. Y además el otro día leí un artículo que decía que la gente que escuchábamos reggaeton éramos grosso modo: bobas. No pinto. Nada. En ninguna parte. Así que poco a poco se me van acabando las actividades para hacer en solitario, y me doy cuenta que me da por hacer esas cosas cuando no hay nadie alrededor. Parece que quitando dormir, el resto de las veces siempre priorizo compañía humana a todo lo demás. Pero no vayamos a pensarnos que es lo que no es. No hablo de compañía humana cualquiera. Hablo de compañía humana concreta, palpable y absolutamente cercana. No tengo capacidad para relacionarme con personas que no son mis íntimas amigas. Sé que hay gente que lo hace genial. Yo no sé. Sólo sé estar a gusto con gente que sé que me quiere, o sé que puede llegar a quererme. ¿Más pringadillas en la sala? Entiendo cómo suenan estas líneas, nos las releo y sigo p´alante. Parece que la finalidad de todas mis interacciones es la misma: crear un lazo estrecho. O en su defecto dar una muy buena impresión puntual para nunca volver a ver a ese ser a quien quiero impresionar. Y si no va a salir todo como espero que salga,  no me relaciono. Me escaqueo. Huyo. Tiro millas. Me las piro corriendo despavorida. Y así me va. Pero bueno, que no voy a mentir, uno de los motivos de peso para abandonar el caserío, es que mis cachorruelas de ocho meses corren tras todo lo que se mueve, y en un lugar no cercado, con vacas, caballos, ovejas y gatos alrededor…Anais y Simone se estaban convirtiendo en el terror del barrio. Y no es plan. No es plan llegar a la zona más pacífica que puedes echarte a la cara, y convertirla en estrés para todo kiski, yo incluida. Así que después de un mes, me fui por donde había venido. Por supuesto por la puerta pequeña. A mí lo de despedirme me da mucha congoja, incluso con gente con la que sólo he compartido un mes. Digo yo que habrá más gente por estos lares que se va de la fiesta haciendo bomba de humo, corriendo un túpido velo, o haciendo un mutis por el foro como la copa de un pino. Yo no sé despedirme. Aunque no tenga ningún tipo de vínculo con la gente, hay algo que me paraliza, me pone nerviosa y acabo quedándome más de la cuenta, hablando más de la cuenta y cagándola más de la cuenta. Creo que he visto demasiadas películas. Y le doy demasiado bombo a la vida. «No le des más vueltas», «no pienses tanto», «no te comas la cabeza», «no te lo tomes tan a pecho». Ya. Ya. Sé cómo me dices.  En otro orden de cosas, y por supuesto sin que venga a cuento de nada, quiero decir por activa y por pasiva  que llevo francamente mal trabajar a jornada completa. Y sé que la frase “teniendo curro en los tiempo que corren, no te puedes quejar”, está muy en boca de todxs… pero es que yo no quiero dejar de quejarme. Dame pan y llámame tonta.  Algo así creo que dice el refrán. Definitivamente he descubierto, gracias a la compi del caserío que me pareció un ejemplo a seguir en diferentes ámbitos, que no todo el mundo está hecha para la vida estructurada, metódica y salvaje de vivir a contrarreloj con una jornada completa, diez horas fuera de casa y las pulsaciones a setecientos por horas. A mí, se me revuelve el estómago y hay días que en cuanto me bajo del coche, estresada perdida al llegar de trabajar, después de haber pasado diez horas fuera de casa, se me nubla la vista. Es que me da la sensación de que el viernes nunca  parece estar menos lejos que ayer. No llega. Lo veo borroso. Difuminado. Y es que ya he visto por ahí más de un cartel que dice «no odias los lunes, odias tu vida» y mensajes similares. Será eso. Malditos ritmos frenéticos que nos imponen. Qué daño nos hacen. O bueno, al menos qué daño me hacen a mí. No puedo con mi vida. Literalmente no consigo hacer mío aquello de que el trabajo dignifica. Es que no lo veo. A mí lo que realmente me dignificaría sería vivir en un caserío bien cercado, con amigas y las facilidades que te ofrece la ciudad. Véase: una parada de bus cerca, Internet y alguna farola que otra para no cagarme por las patas al volver de noche. Porque esa es otra. La noches, las calles y los caminos recónditos de los pueblos a 25 km de Bilbao, también son nuestrxs. Por mucho que te entre un cague infinito al pensar que por mucho que grites fuego, o lo que te venga en gana gritar, en zonas rurales prácticamente incomunicadas, esa seguridad que me da pasear por calles con edificios repletos de gente que pasa de mí, no la tengo presente. Cosas que le entorpecen la vida a una. Ya tú sabes, el caso es no vivir tranquila nunca. El caso es seguir dando la tabarra. Pues nada, quiero pedir un fuerte aplauso para esas personas que deciden pasar de malos humos y cláxones, por haberse marchado a coexistir con vistas a las estrellas,  tomates no transgénicos, pasifloras y leña para el invierno.  Yo lo he intentado, pero en este momento no ha podido ser. Quizás la siguiente experiencia rural me vaya mejor. A la segunda irá la vencida. O a la tercera. O cuando venga. Necesito tranquilidad. Definitivamente currar a jornada completa como si fuera una persona adulta funcional me está llevando por el camino de la amargura. Yo no soy una adulta responsable funcional, ergo, debería dedicarme a alguna otra cosa. No sé cuál. Pero otra. ¡¡¡Socorrooooooooooooooooooo!!!

¿La vida bucólica es la vida mejor?
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María Unanue

Adoro aprender por ciencia infusa, las flores y las patatas en todas sus formas.

    Comentarios recientes

    1. Mai

      Maria Unanue…no estás sóla, jejeje.
      Me ha encantado tu post! Me ha hecho sonreir y te entiendo en varios detalles.
      Eskerrik asko!

    2. monicaca

      Uy, uy, uy … qué identificada me he sentido!!! somos almas gemelas macho! (oops se nota que no soy feminista, sorry) Me ha gustado mucho tu texto. besos

    3. Angeloide

      Me ha encantado! Yo también me siento identificada. Bueno en realidad estoy en un momento en el q tengo que empezar mi vida laboral,pero,al mismo tiempo pienso en que la vida estresante en la ciudad no me gusta y me encantaría probar en el campo, intentando no aburrirme…jeje

    4. caracola

      Eres un amor,sigue contándonos tus aventuras vitales porfa. Es una gozada leerte

    5. Esty

      Te adoro… Tu forma de expresión es tan real que da hasta miedo!!! Con tu escritura nos acercas, quizás sin querer, a lo más crudo de nuestros pensamientos. Todas somos Maria Unanue, todas somos jodidamente raras y adaptativamente de estructuradas…y me encanta. Te quiero…y creo que eres la persona más honesta del planeta

    6. Argizka

      Gracias por compartir estas experiencias Maria, me río mucho y añadiré que, al parecer, tener en cuenta las emociones propias a lo largo del día y reconocer cómo los sentimientos influyen en los pensamientos y comportamientos es un rasgo de personas mentalmente fuertes, así que, estupendamente. Digo esto y me quedo tan pancha… muuuach!

    7. Marina Martinez

      En los anteriores post no me voy a meter…pero este me ha encantado. Y sí, hay muchas que le pasa lo mismo que a ti en la sala. Yo me uno como vecina del caserío!

    8. LaTomasa

      quién no tiene contradicciones? Yo vivo en el campo y hay días que odio a muerte tener que encender el fuego por la mañana… Lo único que horca de ahorcar es con hache me parece, aunque me ha gustado un montón imaginarme que se trataba de lanzar gente a las fauces de Willy por la borda, mucho mejor.

      1. Maria Unanue

        Queridaaaaaaaaaaaaas!!! Muuuuuuuuuuuchas gracias por vuestros mensajes maravillosos!!!! 🙂 Y para La Tomasa…tia…era precisamente eso!! Sorpresa!! Era una broma! Un juego de palabras! Las orcas son mamiferas blancas y negras sin h! Y me referia justamente a ellas!! Logicamente con toda la mierda que me echo a mi misma, sobra decir que si se me olvida una h lo digo sin verguenza, pero no, no era el caso…era una broma que veo que igual tenia que haber entrecomillado para que las personas que sufren con las cagadas ortograficas ajenas estuvieran tranquilas. Lo sientoooooo!!!!Mea culpa!!! Pero siiiiiiiiii, Willy estaba muy presente en esas lineas. Asi que me congratula que te haya gustado!! 🙂 😉 Abrazos a todaaaaaaas!!!!!!!!

    9. Sorginak eta Suak

      Maritxu… eres una genia expresando! ¿Komo se pueden decir tantas kosas vitales seguidas y sin parar ni pa´ respirar? Eres una Krak.

      Y sí, la vida sin urbe es la vida mejor. Si enkuentro baserri cerkano y cerkado pa kolegas perrunas te aviso, en serio!!! (eso sí, te eskonderé el móvil y sabotearé el wifi jajaja).
      Besazos artisssssta!!!

    10. Mario UnAno Retarded

      He hecho un esfuerzo sobrehumano para leer este ¿artículo? al igual que otros de la autora y me ha sido imposible resistirme a la tentación de compartir mi opinión ante tanta majadería mojigata. Así que a continuación voy a compartir contigo, MARÍA UNANE & FANS-LAMECULOS una pequeña reflexión a ver si volvéis a la tierra porque me repugna y me asusta a partes el saber que he de convivir con gente que seguramente tendrá más de veinte años pero con taras tan graves y que éstas arrastren a otros. Y si me tomo las cosas tan a pecho es porque el que suscribe nació un día de Abril de 1994 y al hacer un balance retrospectivo le entra vértigo. A veces me consuela a ver nacido en el mismo mes y año en que murió el tarado de Kurt Cobain.

      PROSOPOGRAFÍA DE LOS PO(TA)ETAS, POS»FEMINISTAS» Y BOBOLUCIONARIOS POSMODERNOS EN EL SIGLO XXI

      Todo lo que no es directo es nulo. Así que mi querido lector, presta atención porque no voy a tratar de persuadirte sino de ir directamente a la evidencia.
      Racistas, clasistas, elitistas, narcisistas-egoístas, oportunistas, hipócritas, cínicos y miedosos.
      Este es el acervo moral e ideológico de la mayor parte de la «generación mejor preparada de la historia», de sus predecesores más inmediatos y especialmente del relevo que se avecina.
      Las dificultades aumentan cuando los lectores de estas líneas (empresarios de ideas, tartufos y jóvenes) se niegan a ser persuadidos porque al tratarse de la «mejor generación que ha parido la humanidad» todo su bagaje físico, moral, intelectual y afectivo es incuestionable y quién lo haga se expone a ser tildado de radical, resentido, ignorante y en última instancia de mal follado/a porque además de intelectuales y artistas son expertos en el arte de follar (o eso dicen).
      A los retrasados e ingenuos los podrán amedrentar con sus galimatías pseudocientíficos y sus títulos académicos pero a los que prestamos atención e intentamos organizarnos a pesar de fracasar siempre contra la imposición de una realidad infame, estos tipejos solo nos producen sensaciones que basculan entre la repugnancia y la irrisión ya que es bastante cómico (y patético) contemplar a estos individuos zozobrar en la trivialidad de la existencia cotidiana donde se ven forzados a trabajar, a vivir pero además a defender determinados puntos de vista que no coinciden con su sentido de lo justo y verdadero, oponiendo a su pereza intelectual el manido mantra de así es la vida ya que así SE curra, SE coexiste y SE piensa. Así que pa’quembolarselacabesacontonterías. He aquí el retrato de la vida absolutamente impersonal, impropia, inauténtica y banal.
      Los rasgos de una vida así se pueden encuadrar en tres categorías: ambiguedad, charlatanería y falsa curiosidad.
      La primera se caracteriza por no distinguir entre lo que se comprende y lo que no, ¿resultado? todo parece genuinamente comprendido cuando en realidad no lo está.
      La segunda consiste en hablar de todo sin entender nada y asumir el eco de lo que SE dice y SE oye.
      Y la tercera consiste en un ardor de novedades en la cual estos hollow men & women saltan de una cosa a otra sin profundizar nunca en NADA, salvo en la nada que ellas mismas son.
      No hay que olvidar que estos seres informes se aferran a su juventud como si les fuera la vida en ello y se percatan de que la vida va enserio al final de ésta.
      Y como no existe joven que no pretenda llevarse la vida por delante, zamparse el mundo y dejar huella en él para despedirse entre aplausos, envejecer y morir solo son epifenómenos.
      Así, cuando pasa el tiempo y esos «accesorios» se sienten de forma insoslayable, la sensación de estafa hace irrespirable e insufrible la idea de que envejecer y morir son el único argumento de la «obra» a la cual estos mentecatos actualmente autoproclamados poetas, filósofos, escritores y artistas llaman «su vida».
      A falta de talento y conciencia crítica, cualquier paralogismo es válido para convertir la esterilidad junto a la mediocridad en algo loable.
      Estos espectros, al igual que el Poder, no pudiendo justificar nada de lo que dicen o hacen en base a la verdad y la justicia, se ven abocados a sostener una estricta disciplina de mentiras porque de lo contrario estarían proscritos de cualquier contacto con otros fantasmas. ¿Y qué tienen en común los espectros, los agonizantes y los enfermos? pues que no se asocian, ni se sublevan… ¿Pa’que organizarse? ¿Eso da dinero?
      Es por esto que dichos elementos tienen en alta estima la sinceridad, la bondad de corazón, la sencillez, la franqueza, la modestia, es decir, todas las «virtudes» (la virtud solo es un producto del vicio) que consideradas una a una y por separado son sinónimos de esclavitud y servidumbre.

      AHORA, VERSEMOS SOBRE LA ESTÉTICA

      Si hay algo que preocupa a estos cruzados de la NADA, estos asesinos del tiempo, estas reminiscencias de la Ilustración, es la estética. Estos espartanos del Progreso, la Historia en movimiento, que batallan contra la incultura, la iniquidad, la miseria y los sufrimientos de todo tipo, están donde algo se trastoca, donde algo sucede (¡Internet es maravilloso!), NADA escapa a su circunspecta sensibilidad… además de humildes y audaces, están al servicio de un interés divino que les guía el cual no es accesible a cualquiera (¡AMÉN!). También son santos y profetas, no hacen milagros por pereza, verdaderos socialistas, todo intento de revolución pasado solo fue una falacia porque ellos conforman LA VERDADERA REVOLUCIÓN. Solo se trata de tener una ‘punk attitude’, un smartphone y de estar hipercomunicados 24/7 para glosar sobre el desastre (en «tiempo real») en una realidad que se asienta sobre el tedio, la injusticia, la estupidez, el cinismo, la alienación y la superficialidad más desarmante en la cual la policía sólo es el garante de su desastrosa coherencia. La génesis de estos quintacolumnistas la podemos encontrar en ese mítico tratado del pensamiento reaccionario occidental denominado «Cartas sobre la educación estética del hombre» cuyo autor es… No me acuerdo, pero seguro que tu si porque haces parte de la pléyade más mejor de la Historia histórica del tiempo universal del cosmos espacio temporal del orbe estelar e infinito.
      Publicada cinco años después de la revolución francesa, su propósito es contener y frenar el avance de la plebe bajo el siguiente razonamiento: En los seres humanos están presentes dos impulsos antagónicos, de una parte está el impulso sensible que ancla al hombre a las particularidades, las necesidades vitales y los sentimientos, en resumen; la determinación. Y en el otro extremo encontramos una pulsión razonada, formal, que a través del pensamiento y la reflexión (de ahí esa manía de los espectros a una pseudoinstrospección) lo separa de los afectos, la particularidad, elevándose así a las verdades universales (falsa introspección = falsedades universales).
      Ambos instintos guerrean el uno contra el otro por doquier porque el otro tiene lo que previamente éste le quitó y viceversa; el enfrentamiento cesa en un punto de armonía en que se reencuentran y se confortan mutuamente.
      Este confortable y armónico punto de encuentro es el estado estético y el instinto que le corresponde es el del juego.
      A continuación transcribiré con mis palabras un fragmento de dichas cartas el cual esclarece lo anteriormente dicho:

      *****Por tanto, uno de los cometidos más importantes de la cultura consiste en someter al hombre físico (sensible) a la forma, aun en la vida puramente física, para volverlo estético en la justa medida en que la belleza pueda ejercer su imperio…
      En resumidas cuentas, para volver razonable al hombre sensible, la única senda a seguir pasa por hacer de él un hombre estético…
      El hombre físico (sensible) deberá entonces ser trasplantado bajo otro cielo…
      En el estado estético, todos, incluso los instrumentos (instrumento=trabajador), se convierten en ciudadanos libres cuyos derechos son iguales a aquellos de más noble linaje, y así se obtiene un juicio que se impone cruelmente a la masa resignada la cual está obligada aquí a pedirle su asentimiento.
      De esta manera, en el estado estético (pura apariencia), la idea de igualdad está consumada y se deja sentir de forma efectiva*****

      Aquí nos encontramos ahora mismo, en el imperio de la anestesia y la neutralización planetaria, en el cual cada Amok esteta simula hacer lo que hace, fingiendo ser lo que es o querría ser (el currante, jefe, ministro, artista, hombre, mujer, amante, madre) sin unirse nunca a su propia facticidad, anulando así de antemano todo conflicto. -«No soy quién crees que soy ¿sabes?», os espeta la criatura urbanita. No es de extrañar que actualmente sea el tiempo de la cita (de 140 caracteres, más, es bullying psicológico) y de la prudencia existencial en donde todas las vidas se contienen para mantenerse a raya porque de ahora en adelante a lo sumo son proyectos, posibilidades, Arte, Historia, pasado, cualquier cosa menos vida. Esta hermosa crónica sobre nuestro presente se puede explicar fácilmente de la siguiente manera: todo el trabajo de la civilización en la que vivimos (Occidental) ha consistido siempre en escindir, paso a paso, el individuo de la comunidad, la conciencia del mundo, el trabajo de la existencia, lo humano de lo inhumano, el saber del poder, la forma del contenido, el arte de la vida, el ser de sus determinaciones, la contemplación de la acción, etc… Cualquier persona con sentido común puede intuir que ninguna de estas cosas existe antes de disociarla de su contraria que al mismo tiempo, la produce. Es aquí donde entra en juego la estética cuya misión es suturar y ANIMAR esta desolación para reunificar todo lo que esta civilización se ha empeñado en separar. Esta reunificación se hace pero desde el exterior, es decir, se une todo EN TANTO QUE SEPARADO. De aquí deriva el actual descrédito y la crisis de todas las instituciones (hospitales, escuelas, etc) e incluso el derrumbe de los diques de la individualidad posmoderna y burguesa.
      Así las cosas y para evitar el descontrol, se le asignará a cada muerto viviente un dispositivo (un smartphone, por ejemplo) para que éste lo incorpore al resto de ser que le queda. ¿Esbozo de un futuro atestado de payasos biónicos?
      Una vez que nuestro zombie cumpla su destino de devenir-smartphone cada segundo de la existencia estará marcada por la reflexividad alienada, nadie dará un paso, ni hará nada sin ser al mismo tiempo su espectador, nadie fornicará sin ser consciente en todo momento de ello, lo cual convierte el acto en absoluta y universal pornografía. No faltarán los insensibles que pongan en duda tanto romanticismo y amor. En resumidas cuentas cada cual se convertirá en su automedida con respecto al mundo y los otros.
      ¡Es el advenimiento del comunismo de robots donde todos comparten todo con todos! (de forma virtual, claro)
      ¡Es la socialización de lo más íntimo y metafísico (emociones), aquello que supuestamente no debería salir de cuatro paredes! Este pornográfico exhibicionismo lo único que ha conseguido es envalentonar aún más a todos los desharrapados y desposeídos que contribuyen con su hambre y desnudez al derroche. Obviamente todo esto no tiene mayor importancia para ésta caterva de achantados porque su infierno ideal está aislado de todo lo demás por un cordón de seguridad que va desde el vigilante de supermercado al cuerpo de marines de la OTAN. Democracia no es relajo.
      Lo expuesto hasta ahora nos llevaría a pensar que nuestro modo de vida (Occidental) ha llegado a su fin y tenemos las horas contadas. Todo lo contrario. Nuestra civilización ha sobrevivido a todas las profecías sobre su fin de una forma muy particular que podría resumirse así: Nos sacrificamos como civilización particular para imponernos como cultura universal, es decir, se sacrifica el contenido para que sobreviva la forma y de esta manera el individuo-zombie (¡VIVA TWD!) se salva como pura forma vacía que gracias a su prótesis existencial (teléfono móvil) y a las tecnologías espirituales new age de la autoayuda le permitirán seguir arrastrándose como el gusano mutilado que nunca dejó de ser pero “vivo” . El patriarcado sobrevive instilando en las mujeres todos los atributos más penosos del macho, a saber: voluntad, autocontrol e insensibilidad. Y la sociedad, desintegrada, se sobrevive diseminando una epidemia de sociabilidad y diversión compuesta por bares hip & cool, tapitas, gimnasios, zonas de esparcimiento canino, centros comerciales y todo el BUEN ROLLO de las redes sociales. La globalización actualmente se ha concretado en la dictadura del relativismo resumido en la manida frase de «eS Tu pUntO De VIstA» (traducción: ¡MUÉRETE!), la mirada ofendida de reojo o la protesta airada contra todo aquel que sea lo suficientemente dogmático (¿que no lo es para estas monadas?) y autosuficiente para encarnar una idea y sostenerla. Pero como ningún orden social se puede cimentar duraderamente sobre el principio de que nada es verdad es necesario emplearse a fondo para hacerlo resistir aunque sea un orden falaz. Resulta entonces obvio que el concepto de seguridad se haga omnímodo y se anteponga a cualquier otro e incluso al de la libertad. El problema de esta concepción del mundo y los seres, presupone que la libertad debe servir al zombie cuando es al revés para que ésta resulte inclusiva y no excluyente, por tanto quién antepone la seguridad a la libertad en última instancia no merece ni lo uno, ni lo otro, pero muestra a todas luces el terror que lo subyuga y de ahí la parálisis generalizada de estos lobotomizados consumidores que solo salen de ella bajo la consigna de un BLACK FRIDAY.
      ¿De verdad que nadie se ha preguntado por qué los centros de «belleza» rivalizan en número con los bares?

      LIBERASLISMO & EXISTENCIA

      No hay que olvidar que somos Occidentales, es decir, gente libre y defensores del libre mercado, la propiedad privada y la libertad de expresión. Esto es indiscutible. Vivimos una realidad utópica y quién ose criticarla «que se vaya a África o al tercer mundo». Ésta al menos es la égida sobre la cual se parapetan los defensores del «existencialismo liberal» que no es más ni menos que el liberalismo de toda la vida unificado con la informática.
      ¿Cuál es la genealogía de la consciencia del individuo partidario del existencialismo liberal? Además de lo expuesto al inicio de esta catilinaria, despuntan la depresión, la apatía, la insatisfacción crónica, el aislamiento, el déficit inmunitario, la negación de los vínculos, solipsismo de alcantarilla, la pérdida de toda generosidad y una irrestricta disponibilidad a la traición para consigo mismo y los demás. La drogadicción y el alcoholismo solo son el corolario de tanta dicha.
      El ideal político de este residuo de individuo es la socialdemocracia en donde Suecia o Suiza (nada más ficticio que un universo neutral) vendrían a representar su Arcadia particular.
      Los que han aguantado la lectura hasta aquí dirán «-Si, ya sabemos que todo está muy mal pero ¿Que propones tú? ¿Por qué mejor no trabajas, vago de mierda? Es muy fácil criticar y no hacer nada.» «La gente es como es, punto, así que nomeralles». Las letanías de los impotentes varían pero todas coinciden en lo fundamental.
      La mala noticia para estos campeones del marasmo es que sus absurdas conminaciones son producto de la fatiga y ésta no es un argumento sino un estado. ¿Y que caracteriza a esta fatiga? Una cerrazón transmutada en sordera, de ahí la imposibilidad de debatir cualquier proposición. Lo únicos que si están abiertos a un debate entre las filas del existencialismo liberal se hacen llamar Humanistas y por ello son los más peligrosos de todos ¿Por qué?
      Ellos, Humanistas, defensores de la libertad, la civilización y la democracia, omiten deliberadamente que bajo esas premisas se llevó a cabo entre 1914 y 1918 la primera Gran Carnicería que de un plumazo barrió con los trabajadores del campo y la ciudad en Europa. Otro hecho que resulta perturbador es que desde mediados de los años cincuenta del siglo XX éstos devotos del Hombre no han cejado en su tentativa de hacer como si «el Hombre» pudiera pensarse incólume y sin mácula después de Auschwitz. Los mismos que ante estos interrogantes y la falta de respuestas, echan mano del comodín que sirve para justificar el cambio climático, las infidelidades a la pareja, la insolvencia e incluso infortunio personal: «-La culpa es de Stalin, los comunistas, el gulag, etc…» y mientras dura su alocución sobre el terror rojo, la realidad más inmediata dice que la URSS implosionó en 1991 y que nuestros amos han decidido que en lo tocante al reparto de la riqueza ellos solo se quedarán con las materias primas, la industria (farmacéutica, armamentística, tecnológica…) y los bancos; mientras que a nosotros nos toca la parte del león que consta de discotecas, raves, miseria y emigración también conocida en estos tiempos de jauja como «movilidad del talento». Y vaya si se mueve el talento, los físicos y los psicólogos están bien cotizados.
      Ellos son capaces de proporcionar verdades esquemáticas para el vulgo ya que el área del conocimiento donde se mueven les predispone a ello. Sin embargo nuestros repeinados zombies pasan por alto que antes de que la psicología y la física irrumpieran en nuestro mundo, el alma y la materia eran y son pulverizadas por la angustia y el dolor.
      -«¡BASTA!» dirá más de un lector. Pues no. Esto solo es el borrador y el principio de un manifiesto que pretende interpelar a toda la recua de paniaguados cuya única pasión es un frenético apego a la diversión, la dispersión y el hedonismo más rancio que hunde sus raíces en el sentimiento de su inanidad atómica, preludio del tratamiento psicológico y prozac, esquizofrenia difusa.
      Estos insectos son los mismos que te exhortan a cada instante a decir SI a todo tipo de infamias entre insultantes risitas porque ellos si han podido mimetizarse de rondón con el infierno presente hasta encarnarlo a golpe de mendacidad, recalcitrante moralismo cristiano, embrutecimiento y pastillas. El summum de la ignominia corresponde a los periodistas cuyo deporte consiste en describir interminablemente y con fruición el desastre presente fingiendo preocupación por las novedades idénticas a las del día anterior.
      (Pienso en ese maniquí tan mono pero execrable que exhibe modelitos todas las tardes en La Sexta o en el gacetillero-escribidor-académico de la RAE padre de un capitán de alas tristes de profesión sicario sin plomo). Este comportamiento es su modo de decir: «Así es la vida».

      CONVIVENCIA PAXCIFICA, RESPETO, FRATERNIDAD E IGUALDAD

      Las cavilaciones del resentimiento tienen la pericia de invertir las relaciones lógicas. Así que conviene aclarar ciertas nociones básicas para los más despistados. La propiedad privada y todo lo edificado bajo el infecto signo de lo privado tiene por misión única y exclusivamente privar a los demás del uso y disfrute de aquello de lo que se ha apropiado (espacio, cultura, bienes, materias primas, personas, etc). Cualquier objeción a lo anteriormente dicho solo es fruto del miedo porque cualquiera que tenga ojos en la cara y los use junto al sentido común puede constatar que nuestro putrefacto y carcomido orden social el único argumento que esgrime para perdurar son las armas que lo protegen. Así las cosas, la cuestión de ¿Qué hacer? se hace perentoria, máxime en una sociedad que a una velocidad de vértigo adquiere el aspecto de un hospital militarizado en la cual cada zombie solo es capaz de expresar su deseo de cambiar de cama.
      Estos seres carentes de valentía, aplomo, informes, indefensos e incluso por debajo de lo humano cualquier subterfugio les vale para mantenerse por debajo de la cuestión de los fines ya que estos han sido secuestrados por los medios. Todo vale para aplazar ese momento en el que habrá que adoptar una forma porque se prefiere esperar ¡PACIENTEMENTE! esa luz que no llega. La libertad que defienden a ultranza estas momias es la de la indeterminación extrema, donde flotan en medio de mil solicitudes cuyo contenido no se diferencia al de una fosa séptica. Aquí se acaba de cometer un crimen inefable contra la inteligencia porque se nos ha obligado a trocar la libertad más alta, la de luchar, por la más plástica, falaz, vulgar y mediocre que consiste en comprar y venderse…
      -«Si, bueno, pero es lo que hay. Y si no eres capaz de convivir con los demás, pégate un tiro». Rebuzna la acémila metropolitana aquejada de amnesia, agrafía y alexia cuya experiencia vital no son más que una serie de traumatismos inasimilables a los cuales responde con la paramnesia pero una vez agotada esta «solución» no le queda más remedio para defenderse que proyectar sobre los demás esa idea con la que sueña (su único sueño en realidad) porque no es capaz llegar nunca al fondo de NADA. Es lo que ocurre cuando se tiene una sensibilidad de dispositivo y una consciencia tautológica; [YO+YO=SMARTPHONE] que impide ver más allá de la pantalla y analizar que en las condiciones actuales las únicas formas de convivencia autorizadas están en el hospital, la cárcel, la escuela con sus matices, el cuartel, el asilo y el geriátrico.
      Todos los que no se adapten a dichos lugares tienen reservado un habitáculo privado (habitación) en el cual pueden aislarse y recomenzar un plañidero examen de consciencia tan inútil e infecundo como los anteriores. Quienes vuelven invariablemente y se acostumbran a su cubil no son conscientes hasta qué punto esta condición de presos en libertad vigilada adopta las formas de múltiples síntomas como la astenia y otras patologías que los vuelven demasiado vulnerables. Este es el reino de los GAMERS, YouTubers y de toda una generación que Internet atrapó en sus redes como moscas.
      Marchitos y afásicos a fuerza de interactuar únicamente con máquinas y otros estólidos vía Internet que además se enorgullecen de su modo de vida, los mass-media les han bautizado como «Hikikomoris». No resulta sorprendente que el término «deseo» en el hocico de estos autómatas no sea la tensión que experimenta cualquier ser orgánico y mortal hacia otro o lo que sea, sino que se trate meramente de una DIFERENCIA DE POTENCIAL en el sentido netamente eléctrico.
      En un mundo enteramente producido como símbolo, todo aquel que participe por voluntad propia o forzosamente debido a sus circunstancias ha de tener en cuenta que si quiere interactuar y formar parte en cualquier empresa (¿pero a día de hoy que no es una empresa?) con semejantes monstruos debe de ponerse entre paréntesis sino quiere morir ahogado en un océano de infantilismo y acrimonia. Algunos objetaran que no está bien hacer escarnio de los minusválidos.
      Este reclamo solo puede provenir de un ciego o un ofendido por el simple hecho de no ver que la minusvalía será en el futuro-presente la condición sine qua non para ser ciudadano ¿Quién no se ha burlado alguna vez de otro ciudadano?
      Si llegados a este punto los más recelosos quisieran escamotear la realidad descrita diciendo lo de siempre: «A mí todo eso me da igual, yo tengo la conciencia limpia (de no usarla todo sea dicho)» o «No hay que ser tan extremista. Todo se consigue con moderación (la moderación es anuncio de traición)», habría que recordarles que su intención de desertar cuando el sagrado deber de tiranicidio los llama está condenada al fracaso por la estructura panóptica de la dominación presente.
      La vigilancia perfecta no es más que una suma de insidias en donde cada soledad ciudadana vigila a las otras solidarizándose con la policía que se desloma por nuestra seguridad. Tampoco hay que olvidar a todos esos fornidos G.I. Joes y sus macilentas adláteres con silicona, botox y rímel hasta en las uñas para disimular una fisonomía vitrificada.
      Estos muñecos de cera vivientes se encierran gustosamente en sus chalets para dedicarse a un cuidado maniaco del cuerpo y de sus neurosis.
      Pues aunque no se entierren en la drogadicción como sus otros congéneres a los que desprecian por no ser guapos y bellos como ellos su falta es igual de objetiva a la de los otros aunque muda, omnipresente y cautiva: no es fácil soportar una culpa tan desmesurada en medio de la chusma, de ahí que el miedo los empuje a aislarse en complejos residenciales. Ah, si, la cocaína en este caso si adquiere carta de nobleza porque compensa la impotencia sexual provocada por los roids.
      En cuanto a los salaryman, facción imperialista de la estética y del “existencialismo liberal”, es peligroso, además de un acto de pésimo gusto importunarles con este tipo de jeremiadas porque ya están emancipados (léase, tener un jefe) hecho que contribuye a que no presten atención a nada que se salga del valor mercantil.
      Quienes se irritan por su veleidad, molicie e indiferencia hacía la retórica de la explotación, la precariedad y el desempleo no comprenden que es inútil intentar persuadir a alguien que NO QUIERE ESCUCHAR. Actualmente trabaja tanta gente para que otros puedan vivir sin sobresaltos que es absurdo querer privarles de su sometimiento. ¿Afirmación gratuita? Considérese el siguiente ejemplo: “Todo trabajo es digno”, “Bueno, podría estar peor”, “Hay que aceptarlo. Es lo que nos ha tocado vivir”. Todas estas excusas aparecen cuando la masa resignada, olvidadiza, despolitizada, íntegramente desarmada y transparente a todos los rayos del poder hasta el cáncer, atribuye cualquier tipo de vasallaje a la “necesidad”. Es aquí donde empieza la maratón del infierno y la extrema desdicha en la cual el apego a la supervivencia sustituye a todos los demás apegos. ¡El apego se ha apegado al desapego!
      Y pensar que hay envidiosos por ahí que dudan de su felicidad del sálvese quien pueda la hora.
      Este consumidor final de la existencia, expresión perfecta del hombre moderno, afligido por una incredulidad total con respecto a los demás hombres y por supuesto al lenguaje, vive en los confines de una interminable experimentación SOBRE SI MISMO. Situación que por otra parte no abandonará nunca porque ya se sabe póstumo. El footing, la interpretación, la danza, el turismo, la fotografía, la pintura o el solfeo serán de ahora en adelante sus “pasiones-hobbies” para así poder darse autobombo y esparcir su inoperancia crónica entre los paralíticos que él considera sus amigos. La panoplia de identidades postizas de la metrópoli da la exacta medida de lo que el esnobismo es capaz de lograr.

      ALIENACIÓN, CULTURA DE MASAS, IDEOLOGÍA Y SOCIEDAD

      Estoy seguro que este panfleto es un atentado contra la ternura de esos cyborgs que actualmente se hacen llamar “Hombres de Letras” (En el sustantivo Hombres se subsumen también mujeres). Esta guardia pretoriana del Verbo sabiéndose excluida de cualquier saber productivo en el sentido peripatético del término (los técnicos, pero la pedantería de estos esnobs exige una escritura alambicada) para no sucumbir al calamitoso desierto de su día a día se lanzan en bloque a ejercitarse en una acribia verbal para que emerja ese profundo y circunspecto poeta que llevan dentro eligiendo el camino más tortuoso cuando hubiera bastado con dejarse infestar por sus propias taras o abandonarlo todo abrazando el fracaso accediendo así al lirismo pero sin el apoyo del talento. Cosas del esnobismo.
      La mayoría de estos “inofensivos” defensores de la palabra escrita, licenciados en filologías varias, poliglotas, prosélitos de una vida zen, bio y chic se especializan en brutalizar el léxico durante horas para extraer de él pseudoideas buscando así el signo en detrimento de lo que quieren significar. Estos aprendices de intelectuales son en realidad unos trastornados afectivos que consideran el lenguaje como un fin en sí mismo erigiéndolo como rival de la realidad que nos aplasta.
      Renovación a nivel de las apariencias… Algo obvio y “coherente” en una civilización donde la sintaxis predomina sobre lo absoluto y el sabio es desbancado de su sitio por el gramático.

      PD: ¿Tres años «estudiando» literatura para expresarte de una forma tan ramplona y encima dices que te gusta leer cuando no tienes nada mejor que hacer? No me extraña que actualmente los analfabetos editen libros y arrasen.

    11. MARI

      Aquí pringadilla en sala!!! me hace mucha gracia leerte María… a mí también me pasa eso de sólo poder estar con gente querída, cercana… sigue escribiendo!! 😉

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