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#Zinemaldia. La Concha de Oro a la película más machirula Ficciones, Pikagramas

La última edición del Festival de Cine de Donostia se ha caracterizado por una sección oficial irregular. Destacamos sin duda ‘High Rise’ y ’21 nuits avec Pattie’, junto a la ya analizada ‘Sparrows’, ganadora de la Concha de Oro a la Mejor Película. Sin embargo, hay otra que se lleva la palma por abusar de los estereotipos sexistas: ‘El apóstata’


El Apóstata (Federico Veiroj, España, Uruguay, Francia, 2015)
[Mención especial del jurado, Premio Fipresci]

Gonzalo Tamayo es un joven que, desencantado con la religión católica, decide apostatar. El camino no va a ser fácil. Se trata de una historia interesante con una feroz crítica a la religión católica con momentos y diálogos muy jugosos de esos que hacen pensar mucho. El Apóstata ha sido una de las grandes triunfadoras del Festival ya que ha recibido dos importantes premios. Quizá no lo sepa, pero ha recibido un tercero, el de la Concha de Oro a la película más machirula.

El lamentable catálogo de personajes femeninos incluye a la madre castradora o la mujer madura que hace pajas en el autobús

No sé si detrás de la representación de los personajes hay una tremenda crítica al patriarcado que se me ha escapado. Prefiero apelar a mi poca agudeza, a pensar que en pleno año 2015 se pueda hacer una película y encima premiarla con el catálogo de personajes femeninos que tiene: la madre castradora y decepcionada, la prima de la que siempre has estado un poco enamorado con la que se inició en el amor y quien aspira a tener una casa en propiedad y un par de críos o crías, la vecina que tiene un hijo y está secretamente enamorada del protagonista o la mujer madura que en sueños le hace una paja en un autobús.

Y todo ello junto a un protagonista masculino que roza el fracaso personal y el patetismo porque no es capaz de acabar nada de lo que empieza. ¿Hasta cuándo?

High Rise (Ben Weathley, Gran Bretaña 2015)

High RiseEl cineasta británico lleva al cine la novela del mismo título de J.G Ballard en la que el doctor Robert Laing se instala en un nuevo edificio, la Torre Elysium, para intentar superar el reciente fallecimiento de su hermana. El edificio es el proyecto de Anthony Royal, un arquitecto obsesionado por crear una sociedad propia al margen de la sociedad, un edificio que sea el crisol para el cambio de la humanidad.

Pero dentro del edificio, que posee una atmósfera muy particular y especial que no presagia nada bueno, existen marcadas diferencias sociales, que harán que estalle un conflicto que comienza con la lucha de clases y termina siendo una cruenta pugna por la supervivencia y el control. La trama deriva en una historia de decadencia, sexo, violencia, destrucción y paranoia a través de secuencias de una tensión narrativa impresionante no exenta de cierto gamberrismo supremo.

En este ambiente destacan los personajes femeninos de Charlotte, la madre promiscua, Helen, la madre insatisfecha, y el personaje de la mujer de Royal, quienes en el inicio de la historia cumplen roles secundarios a los que parece condenarlas la feminidad. Además son objeto de violencia, sobre todo Charlotte, son relegadas a la cocina, al espacio doméstico, cuando los hombres se dedican atacarse entre sí. Pero consiguen organizarse entre ellas, son solidarias, vengativas y salen triunfantes, mientras que los hombres se destrozan. Y es que vivir en un rascacielos requiere de cierta actitud…

 

21 nuits avec Pattie (Jean-Marie, Arnaud Larrieu, Francia, 2015)
[Premio del Jurado al Mejor Guión]
Caroline, una mujer de 42 años, debe ir con urgencia al pueblo de los Pirineos en el que su madre vivía, para organizar su funeral. La misteriosa desaparición del cadáver dará lugar a una estancia más larga de lo previsto, y al encuentro de la protagonista con una serie de personajes variopintos que hablan mucho de sexo y además lo practican.

Una comedia sin grandes pretensiones que destaca por la liberadora actitud hacia el sexo de Pattie

Una comedia francesa que muestra diversos modelos femeninos como el de la madre ausente con poco apego a su familia y que viajaba sin cesar, la hija con problemas de deseo sexual tras sus maternidades, y Pattie, la vecina exuberante «esclava de las pollas».

Una comedia sin grandes pretensiones que vuelve a recurrir al modelo de mujer «madura» en crisis para entretener y divertir y que destaca sin duda por la liberadora actitud hacia el sexo de Pattie.

Eva no duerme (Pablo Agüero, Argentina, 2015)

Eva no duerme es una perturbadora historia que, a través de las vicisitudes que sufrió el cadáver de Eva Perón, mediante una estructura teatral de cuatro actos, repasa la historia de Argentina, desde el año 1952, año del fallecimiento de «la jefa espiritual de la nación», hasta el golpe militar capitaneado por el General Videla.

La película combina la fascinación que siente hacia la figura de Eva su embalsamador -de nuevo Imanol Arias despegándose de Antonio Alcántara-, los militares o la población. Eva es una zorra, un símbolo que hay que enterrar. Funcionan las reconstrucciones y las impresionantes imágenes de archivo que evidencian la influencia de Eva Duarte, aquella joven hija de madre soltera, que dejó la provincia para irse a Buenos Aires a triunfar como actriz y terminó casándose con Juan Domingo Perón.

La figura de Eva Perón requiere de mayor análisis, más biografía y menos hagiogafría

Una mujer con una influencia impensable, por mujer, por haber sido pobre y por el poder que llegó a poseer. La Reina de los Descamisados, cumplía aquella máxima de «Perón cumple, Eva dignifica», y realizó destacables acciones como impulsar en 1947 la ley de sufragio femenino, ayudar a los desfavorecido desde una concepción muy particular de la caridad que disfrazaba de justicia social, y lideró aquella Gira del Arco Iris que trajo a España trigo y cierto escándalo.

Una figura femenina de referencia y con una influencia innegable en Argentina y en el inconsciente colectivo con muchas más luces que sombras, que sin duda requeriría de un mayor análisis y de una necesidad de no proyectar la figura de Eva Perón, como adalid de la izquierda, el futuro y la revolución, algo que la película hace. Más biografía y menos hagiografía.

Lejos del mar (Imanol Uribe, España, 2015)

Lejos del mar es el fallido intento de Imanol Uribe de ahondar en la relación que surge entre un etarra, que ha salido de la cárcel tras la aplicación de la Doctrina Parot, y la hija de una de sus víctimas. Las posibilidades eran infinitas: olvido, perdón, justicia, ética, venganza….Pero Uribe decide tirar por un extraño camino que nos hace pasar del posible cine político al melodrama y al culebrón. Ni las excelentes interpretaciones de Elena Anaya y Eduard Fernández impiden el naufragio.

El pase de prensa se recordará como algo épico.

#Zinemaldia. La Concha de Oro a la película más machirula
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María Castejón Leorza es Doctora en Historia. Tiene diversas especialidades de conocimiento como la historia y teoría de género, pero sobre todo es especialista en representaciones, género y medios de comunicación. Es editora del blog Las princesas también friegan, donde escribe sobre cultura y feminismos. Es autora del libro "Fotogramas de género. Representaciones de feminidades y masculinidades en el cine español (1977-1989)" (Logroño, Siníndice, 2013)

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    2. Lorena

      Eva Duarte (o Eva Perón) no hizo nada porel sufragio femenino en Argentina.
      Solo le adjudicaron el mérito de la lucha previa de miles de mujeres y de la estrategia del tirano de su marido.
      Necesitaban asegurar el voto y dieron el voto a las mujeres, no porque creyeran que teníamos derecho, si no porque les convenía.
      Eva Duarte no es un personaje feminista si no que encarga valores del patriarcado, subir de clase social a través del metrimonio, etc.
      Si bien hoy las feministas ya no marcamos patrones de conducta de feministas (o al menos lo intentamos), hacemos ver aquellas conductas de hoy o de antes que nos atan al patriarcado.
      Eva Duarte quiso para sí fama y poder y lo logró. Lamentablemente murió jóven y a partir de eso se construyó el mito y la endiosaron.
      Como feminista y argentina me causa profundo rechazo, porque parecía importarle los demás siempre y cuándo obtuviera beneficio propio.
      La ostentación frente a la pobreza, era su mayor «virtud». En el archivo fotográfico de Madrid, podréis encontrar fotos de una visita que hizo a Madrid un verano para encontrarse con el dictador golpista y genocida Franco. En pleno calor madrileño, la «reina de los desamparados», lucía joyas que siguen siendo una fortuna y piles de animales asesinados. Esa es Eva Duarte. Pero a los argentinos les gusta tener dioses mediocres; ella pertenece a ese olimpo.

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