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Catalunya: un país nuevo, ¿con o sin patriarcado? Análisis, En red

La vieja y nueva política se citaron el pasado domingo en las urnas. La Directa analizó si los programas de electorales contemplaron una sociedad no androcéntrica y si pasan el filtro de la perspectiva de género

Anna Celma Melero

Foto de un debate televisivo entre los cabezas de lista a las elecciones catalanas

Foto de un debate televisivo entre los cabezas de lista a las elecciones catalanas

Este análisis fue escrito originalmente en catalán para La Directa y publicado dos días antes de las elecciones: Un país nou, amb patriarcat o sense? Su autora ha accedido a traducirlo a castellano para Pikara y a incluir una actualización valorando los resultados del 27S.

La alarma saltaba desde el colectivo Alerta Feminista, a través de un comunicado que cuestionaba la representatividad de los partidos políticos que concurrieron a las elecciones al Parlamento catalán celebradas el pasado domingo: de las siete personas que encabezan las listas, tan sólo una es una mujer. Pero esto sería la punta del iceberg, porque el comunicado afirma que no se han promovido voces declaradamente feministas dentro de los partidos. “El 27-S nos vuelve a mostrar que las feministas tenemos que estar en alerta. Si parecía que con las municipales se dibujaba un cambio de tendencia, estos comicios nos muestran el contrario”, lamentan. Las identidades no androcéntricas “volvemos a ser invisibles como representantes políticas. Una vez más, los asesinatos, la precariedad, la discriminación y las injusticias que sufrimos por el hecho de ser mujeres vuelven a no ser centrales en el debate político“, afirman.

Las diferencias entre los programas políticos se encuentran, sobre todo, en el grado de asunción del feminismo como un eje troncal de la organización

Alerta Feminista cree que, si bien las mujeres o la igualdad se han incorporado parcialmente en los programas, esto no es suficiente. “A menudo, se trata de un enfoque formal, desde una perspectiva de derechos y paridad. Queda pendiente incorporar la perspectiva de género o, mejor todavía, las perspectivas feministas” para poder repensar y revisar todo el programa de estas organizaciones. ¿Qué podemos encontrar en los programas electorales? Alerta Feminista lo resume así: “Apartados dedicados a las mujeres, a la igualdad o a los colectivos LGTBI elaborados por mujeres feministas de los partidos. Son las encargadas de los temas de mujeres y de ir difundiendo esta mirada, gota a gota, a paso”. Para ellas, a menudo, es “un proceso agotador”, ante las dificultades para ir más allá y convencer que el feminismo no es un tema aparte. “Es necesario repensar el urbanismo, la economía, el deporte… en definitiva, todos los ámbitos de actuación desde una perspectiva inclusiva y no heteronormativa”, aseguran.

Para ellas, resulta evidente que hay diferencias en el alcance y la profundidad de las propuestas feministas dentro de los diferentes partidos. Diferencias que se encuentran, sobre todo, en el grado de asunción del feminismo como un eje troncal de la organización. ¿Cómo se pueden empezar a evaluar los programas electorales de este 27-S? Desde Alerta Feminista, proponen hacer una búsqueda de los términos siguientes: feminismo, patriarcado, mujeres, género, LGTBI+… Hemos usado esta propuesta para hacer un primer repaso en los programas electorales. Además, hemos leído estos documentos punto por punto y hemos evaluado en qué medida reproducen el androcentrismo patriarcal vigente. Pero, antes de resumir este análisis, empecemos por valorar los resultados electorales.

Actualización: Y llegó el 28S

Tras los resultados del pasado domingo ya podemos constatar un primer cambio. A peor, lamentablemente: se ha reducido el número de diputadas que integran el Parlament de Catalunya. 52 mujeres y 83 hombres ocuparán los escaños durante la XI legislatura catalana.

De entre sus 62 escaños, Junts pel Sí acogerá a 25 diputadas, menos de la mitad. Cuatro diputadas por parte de los once escaños de Catalunya Sí Que Es Pot; otras cuatro para el Partido Popular. Ciutadans tendrá a once diputadas formando parte de sus 25 escaños. El PSC cumple un poco más con la paridad en sus dieciséis escaños, de los cuáles siete los ocuparán mujeres. Paradójicamente, la CUP, que cuenta con un programa feminista y antipatriarcal, es el partido que tendrá menos porcentaje de mujeres sentadas en sus escaños: tres diputadas de los diez de la Candidatura d’Unitat Popular.

Si bien los partidos políticos han cumplido con la Ley de Igualdad aprobada en 2006, que implica que no haya más de un 60% ni menos de un 40% de representación de un sexo en una lista electoral, en la práctica esta regla de tres se boicotea a sí misma. Esto es así porque el orden de elección de los escaños, según los resultados de cada circunscripción territorial, no tiene en cuenta esta paridad. Por ejemplo, las tres diputadas de la CUP pertenecen a Barcelona, ya que no había mujeres encabezando las listas de Tarragona, Girona y Lleida. Esto se reflejaba ya en los cabezas de lista por cada partido: de siete contendientes, sólo Inés Arrimadas de Ciutadans marcaba la diferencia, siento la única mujer candidata a presidir la Generalitat de Catalunya.

La derecha crece y el feminismo tiene un reto por delante

Los resultados han dejado fuera del Parlament de Catalunya a Unió (UDC), cuyo programa quedaba en la cola respecto a medidas en pro de una igualdad de género real. Centrados en la idea de familia íntimamente ligada a los valores cristianos de la Iglesia católica, su preocupación respecto a los derechos de las mujeres y de los colectivos LGTBI era escasa, cuando no nula.

El programa de Unió menciona fundamentar la igualdad “respetando igualmente los valores propios de cada género”; ¿cuáles son estos “valores propios de cada género” que da por supuestos?

Sin embargo, sí permanecen en el Parlament los diputados del PP, que pierde por goleada en el análisis con perspectiva de género. Además, el 27S precedía las movilizaciones del 28 de septiembre en pro de una maternidad libremente escogida y un aborto legal, seguro y garantizado para todas las mujeres, sin discriminación por razones de orientación sexual, clase u origen, entre otras. Algo que, desde luego, parece no entrar en los planes del Partido Popular catalán, que sigue apoyando la decisión del gobierno de Mariano Rajoy de prohibir a las menores de edad el aborto sin consentimiento paterno.

Además, cabe recordar que hay varias caras familiares en este Parlament y diversas promesas incumplidas de gobiernos pasados siguen sobre la mesa. Diputadas y diputados que provienen de CiU, ICV, ERC y PSC, todos ellos parte de anteriores mandatos en la Generalitat de Catalunya. En consecuencia, la coalición de Junts pel Sí, Catalunya Sí Que Es Pot o la lista socialista no llegan libres de antecedentes en materia de género, para bien o para mal.

Por otro lado, quizás no hay que caer en la desesperanza. Es palpable que en los programas electorales de PSC, Junts pel Sí, y en especial en los de CSQEP y CUP, hay una sensibilidad y una preocupación crecientes hacia la igualdad, o, todavía mejor, hacia el feminismo y el desmantelamiento del sistema patriarcal vigente. Puede ser que veamos algún cambio de rumbo que ponga sobre la mesa de un gobierno de la Generalitat este afán de derrumbar el machismo desde la raíz del sistema. Lamentablemente, no tendremos presidenta. Por ahora.

Análisis en clave de género: suspensos, aprobados y notables

Podemos emplear la imagen de una pirámide para hablar de la perspectiva de género en los programas electorales. De la punta a la base, quien emplea menos y quien emplea más el feminismo como hilo conductor de sus propuestas. Arriba, situaríamos al Partido Popular (PP) y Unió (UDC). En la franja siguiente, Ciutadans, un caso particular. Después, Junts pel Sí y el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). Finalmente, en la base, Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP) y la Candidatura d’Unitat Popular – Crida Constituent (CUP-CC).

Hay quien suspende sin derecho a la reevaluación. Es el caso del PP, que en su breve programa electoral sólo presta atención a las mujeres embarazadas para garantizarles que “tendrán el apoyo económico, social y psicológico necesario para tener su hijo”, a la vez que afirma que aprobará una ley de apoyo a la maternidad y de protección de la vida. Como era previsible, el PP no muestra ninguna preocupación por garantizar el derecho al propio cuerpo y a una maternidad escogida libremente.

Por otro lado, en el decimoséptimo punto, se anuncia que, “si tienes un trabajo exigente y familia a tu cargo, podrás conciliar tu vida laboral y familiar a través del impulso de la reforma horaria y de bonificaciones a las empresas que favorezcan la conciliación”. Esto podría ser entendido como una medida con perspectiva de género que pone de relieve las tareas de cuidados y reproductivas; pero sería necesario imaginar que toman a las mujeres como interlocutoras cuando hacen mención a tener “familia a tu cargo” –algo que encaja poco con la visión tradicional del breadwinner. Eso sí, afirman que, “en nuestra sociedad, no tienen que tener espacio aquellos que no respetan la dignidad de las mujeres o que promueven el odio contra nuestros valores”. Aún así, ¿cuáles son y de quién son estos valores? A partir de aquí, ninguna otra línea que –ni haciendo una evaluación generosa– se pueda interpretar como perspectiva de género.

Le sigue Unió Democràtica de Catalunya, cuya gran preocupación es la familia. El partido de Duran y Lleida propone mecanismos de conciliación, con racionalización horaria y un aumento de los permisos de paternidad, entre otras. Es cierto que toma la esfera reproductiva como espacio clave en la construcción del discurso político respecto la sociedad, pero ninguna de sus propuestas tiene a las mujeres –y todavía menos los colectivos LGTBI– como protagonistas. Y entendemos que, cuando afirman –basándose en sus “valores cristianos con una irrenunciable vocación social”– que nunca claudicarán en su esfuerzo y su trabajo “por la garantía y la tutela efectiva de los derechos humanos (empezando por el derecho a la vida)”, esto significa, nuevamente en consonancia con el PP, no hacer prevalecer el derecho al aborto de las mujeres ante una maternidad no deseada.

Junts pel Sí y PSC incluyen propuestas marcadamente feministas, pero no emplean la perspectiva de género como eje estructural de sus programas electorales

El programa de Unió menciona que “la convivencia plena en igualdad se fundamenta en el respeto a la identidad de las personas y, por lo tanto, respetando igualmente los valores propios de cada género”; ¿cuáles son estos “valores propios de cada género” que Unió da por supuestos? En este punto, reconocen que hay desigualdades salariales entre hombres y mujeres, pero también afirman: “En muchos casos, se ha querido confundir la defensa de la igualdad de género con otros debates que no tienen nada a ver. Por lo tanto, queremos manifestar que Unió siempre estará por fomentar políticas de igualdad, pero no políticas de escaparate que quieren trasladar el debate de la igualdad en debates estériles que no tienen nada que ver con esto”. Todo ello plantea dudas sobre si esta formación tiene la voluntad de perseguir una igualdad real –y aún menos la aceptación y la confrontación de la existencia de un patriarcado que sistematiza la desigualdad.

Suspensos y aprobados bajos

Unió sí que propone, sin embargo, ilegalizar las webs y la publicidad que promuevan actitudes que induzcan, entre otros, a la anorexia. En esto, coinciden con Ciutadans, que también hace propuestas respecto a los trastornos alimentarios. Ahora bien, ambas formaciones políticas abordan esta cuestión como un asunto sanitario o de salud mental, sin considerar la responsabilidad que tiene el sistema patriarcal en la presión estética que, a menudo, causa estos males. A la vez, C’s se posiciona en contra de la ablación genital y afirma que protegerá las mujeres y otros colectivos vulnerables de ser víctimas del tráfico de personas.

La brecha salarial preocupa a C’s, que aboga por su eliminación “de una vez por todas y por la integración de las mujeres al mercado laboral en condiciones de igualdad”, además de afirmar que promoverá medidas de conciliación de la vida laboral y familiar, tanto para los hombres como para las mujeres. Sus propuestas hablan de guarderías, cambios de horarios, permisos más amplios… Eso sí, C’s también asegura: “Aunque estamos absolutamente comprometidos con la igualdad entre hombres y mujeres, rechazamos toda política encaminada a imponer artificialmente sistemas de cuotas rígidas de representación de cualquier sexo o minoría”.

Tanto Unión como C’s son formaciones políticas que abordan la violencia de género como una cuestión policial, de seguridad, o bien desde el ámbito doméstico y sentimental, pero no como consecuencia del sexismo vigente. C’s propone programas educativos y nuevas actuaciones –no detalladas– que permitan prevenir y detectar situaciones de violencia o precursoras de la violencia. Afirman que agilizarán los trámites y la atención a las víctimas de violencia de género y que aumentarán los programas de atención a las familiares. Ahora bien, terminan asegurando que plantearán “mecanismos de control que eviten y penalicen las denuncias falsas” –quizás olvidan que tan sólo representan alrededor del 0,0001% de las denuncias presentadas.

Otra medida polémica fue su propuesta de regular la prostitución ejercida voluntariamente (de los puntos 136 al 138 del programa electoral). Si bien a primera vista parece inspirado en el modelo de Amsterdam, después añade la penalización a los “clientes que hicieran uso de los servicios sexuales fuera de los ámbitos legalizados”, que es donde quedaría restringida “esta actividad económica”. Parece que C’s haga una aproximación más presupuestaria que no feminista a la prostitución, abogando por una posición regulacionista con afán recaudatorio. En cuanto a los derechos de los colectivos LGTBI, se limitan a afirmar que examinarán “el correcto cumplimiento de la ley aprobada al Parlamento en 2014”.

El centro de la pirámide

Junts pel Sí y PSC compartirían espacio en medio de la pirámide; es indiscutible que tienen propuestas con valor de género, algunas marcadamente feministas, pero no emplean la perspectiva de género como eje estructural de sus programas electorales.

El PSC afirma que hará “una apuesta contundente por la igualdad de género”, defiende garantizar la paridad en todos los ámbitos públicos dependientes de la Generalitat y afirma que incorporará una perspectiva de género a todas las actuaciones del gobierno. Retoma la vinculación entre trabajo y desigualdad de género y aboga para combatir la brecha salarial y garantizar la conciliación familiar.

Junts pel Sí coincide con Unió y C’s en tratar la violencia de género como algo propio del ámbito de la seguridad y, por lo tanto, responsabilidad directa de las fuerzas policiales

El partido de Miquel Iceta asegura que retirará la financiación a las escuelas concertadas que segreguen por sexo. Propone una oficina neutral de los presupuestos, adscrita al Parlamento de Cataluña, para evaluar el impacto económico, social, ecológico y de género de cada propuesta legislativa. Defiende una “democracia ejemplar” que incorpore, entre otras, un sistema “cremallera” para garantizar la paridad de las candidaturas. Asegura que combatirá la desigualdad de género también en el ámbito del deporte –algo que Unión también defendía en su programa– y en el acceso de las mujeres a las TIC. Bajo el lema Cataluña al frente de los derechos LGTB, el PSC afirma que defenderá la no discriminación en las adopciones a escala estatal y que implementará la Ley 11/2014, además de recuperar los niveles de prevención del VIH anteriores a los recortes.

Sin embargo, parecen medidas puntuales que, exceptuando la evaluación del impacto de género de las propuestas legislativas, carecerían de transversalidad. Falta, por ejemplo, un posicionamiento respecto a la legislación del derecho a decidir la maternidad; el acompañamiento a las personas transsexuales en sus procesos de transición; la sensibilidad hacia las personas migrantes que sufren doble o triple vulnerabilidad… En resumen, el programa muestra cierta sensibilidad de género, pero hace un análisis superficial de las necesidades reales para erradicar el sexismo.

Junts o juntes?

En cuanto a Junts pel Sí, retoma la inquietud por las familias y la baja tasa de fecundidad catalana. De nuevo, surge el tema de la conciliación familiar, la racionalización horaria… Se incorpora la preocupación por la pobreza en las personas mayores, un fenómeno que afecta especialmente a “las mujeres que viven solas”. Y menciona que la crisis económica “impacta de manera especial y diferente sobre las mujeres”, tanto porque reciben salarios inferiores como por el regreso a la esfera doméstica –aisladas del mercado laboral o precarizadas– o bien la asunción de una doble jornada laboral extenuante. También destaca la maternidad como aspecto clave, “que se tiene que considerar desde una perspectiva de la protección, pero también (y yendo más allá) como el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre el hecho de ser madre”.

El programa de Junts pel Sí dice: “La presencia real de mujeres en los ámbitos de visualización pública, representación y toma de decisiones todavía es muy minoritaria respecto a la participación real de las mujeres en la vida pública”. Esto provoca una “carencia clamorosa de modelos de referencia femeninos en todos los ámbitos, resultado de estructuras sociales que se fundamentan en numerosos estereotipos presentes en la familia, la educación, la cultura, los medios, el mundo laboral y la organización social, entre otros ámbitos”.

Señala la violencia machista como “otro problema social que persiste” y se traspasa a las nuevas generaciones; proponen la formalización de convenios internacionales por el reconocimiento mutuo de los medios de prueba para la identificación de las situaciones de violencia, así como de la ejecución de las medidas de asistencia social integral dictadas “a favor de las mujeres”. Finalmente, se remiten a desplegar la Ley 11/2014, con el reto de “disponer de herramientas para erradicar situaciones de discriminación y violencia” hacia los colectivos LGTBI.

Si bien todo ello trabaja y reconoce el sesgo de género que invisibiliza las mujeres, no interconecta los ámbitos entre sí. El género no se menciona en los apartados sobre urbanismo, movilidad, deporte… Además, coincide a tratar la violencia de género como algo propio del ámbito de la seguridad y, por lo tanto, responsabilidad directa de las fuerzas policiales, en vez de señalarlo como consecuencia directa de los estereotipos de género. Por otra parte, en el apartado dedicado al empleo, las mujeres no aparecen en ninguna parte: de la página 71 a la 116, la presencia femenina se desvanece del programa electoral de Junts pel Sí.

Visión feminista transversal

Quienes parece que se han esforzado más por hacer los deberes en materia de género son la CUP y Cataluña Sí Que Es Pot. Las dos formaciones incorporan una visión feminista transversal que no se reduce a pequeñas parcelas tituladas Igualdad o Mujer. Si bien el programa de la CUP, que ronda las ochenta páginas, no desglosa con tanta precisión las políticas feministas como el de CSQEP en sus 327 páginas, la voluntad antipatriarcal está presente. Ambas formaciones, además, hablan de “colectivos LGTBI”, para marcar la diversidad existente en éstos y no encasillarlo en el inmovilismo habitual.

CSQEP aporta ideas innovadoras sobre empoderamiento para las mujeres y los colectivos LGTBI dentro del mundo rural o un plan de comunicación sobre diversidad sexoafectiva y de género

Hay que destacar la presencia constante del feminismo en la mayoría de los bloques que configuran el programa electoral de CSQEP; esta formación política ha conseguido emplear una perspectiva de género en ámbitos diversos y capitales. Desde el urbanismo y la movilidad, pasando por la sanidad, la educación, la ocupación… Consiguen introducir esta visión feminista en prácticamente todos los ámbitos que desarrollan en su programa electoral, con ideas que casi ninguna otra formación incorpora, como por ejemplo la propuesta de crear programas de empoderamiento para las mujeres y para los colectivos LGTBI dentro del mundo rural. O bien la idea de desarrollar un plan de comunicación que visibilice la diversidad afectiva sexual y de género.

También es innovador el análisis que hace de la configuración urbanística, que constata que ésta “no pone las tareas de cuidados en el centro, sino que se ha construido pensando en un ciudadano genérico autónomo y dentro del mercado de trabajo formal”. Una propuesta que aglutina ideas a favor del transporte público, del comercio de proximidad, de los horarios de las instalaciones… Para acabar la muestra, se hace una defensa de la economía feminista, con un análisis argumentado sobre el sexismo del modelo económico capitalista actual y cómo esto vulnera los derechos de las mujeres.

Feminismo y patriarcado, antagónicos

En el programa electoral de la CUP, las palabras feminismo y patriarcado tienen protagonismo por sí solas, como hilo conductor del argumentario político. Para esta formación, la construcción de una sociedad justa pasa por combatir un patriarcado que impone desigualdades. Defienden una “República Catalana decididamente igualitaria y feminista. Con plenos derechos para las personas inmigrantes, feminista, con el aborto libre y gratuito, que detenga la violencia contra las mujeres, reconozca el trabajo de curas y aplique políticas feministas y de liberación LGTBI”.

Transversalidad e interseccionalidad, perspectiva de género en todos los aspectos de la propuesta, desde la negativa a reproducir roles tradicionales hasta la propuesta de nuevas maneras de hacer que combatan el binarismo patriarcal. Se trata la brecha salarial, pero también se plantean temas hasta ahora inexistentes: el acoso sexual; la despenalización del aborto; el reconocimiento colectivo del trabajo reproductivo, doméstico y de cuidados; la penalización de la publicidad sexista; el empoderamiento de las mujeres; los derechos de las trabajadoras sexuales; la detección y la actuación ante la violencia de género y la ideología del amor romántico…

¿Vieja y nueva política? En cuestiones de género, sí

En conclusión, se podría afirmar que, en relación con el género, los programas electorales por este 27 de septiembre muestra un cambio sustancial en las maneras de hacer de los partidos políticos. Se puede constatar una sensibilidad mucho más grande hacia los feminismos desde las nuevas coaliciones o grupos, que encaran la sociedad desde una perspectiva de género contundente y argumentada.

La lectura de estos programas marco, que son clave para la fiscalización del gobierno hasta que acabe la legislatura, pueden ser un buen reflejo de qué apoyo tendrá el movimiento feminista desde las sillas del Parlamento el día después de unas elecciones que se han interpretado como rompedoras. Quizás, para el patriarcado, las cosas continuarán igual. O bien la Alerta Feminista podrá empezar a sumar buenas prácticas a las políticas que ocuparán los escaños.

Catalunya: un país nuevo, ¿con o sin patriarcado?
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