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“Usamos el futbol como una herramienta para dialogar sobre las normas de género” Entrevista, Ficciones

La séptima edición del Mundial de Fútbol Femenino, celebrado en Canadá del 6 de junio al 5 de julio, no llenó los bares de personas hipnotizadas frente a las pantallas. Las familias tampoco suspendieron su trajín habitual para comer palomitas frente a la TV y alentar con la camiseta preferida su equipo. La cobertura mediática fue mínima. Para entender un poco más acerca de las trabas que encuentran las mujeres latinoamericanas en un territorio masculino por excelencia, entrevistamos a Joanna Burgo, una de las integrantes de Guerreiras Project: un colectivo de atletas, académicas, artistas y activistas que usan el futbol como espacio para cuestionar los mandatos sexistas.

Imagen de portada del facebook de Guerreiras Project

Imagen de portada del facebook de Guerreiras Project

¿Por qué nadie le presta atención? ¡Porque juegan como perras!
(Respuesta de un hincha de fútbol argentino a esta cronista, acerca de la falta de interés de la audiencia hacia el fútbol femenino)

“Nos paramos en la cancha como en la vida, arraigadas y mirando el campo de posibilidades”, describe Juliana Román, jugadora colombiana del equipo de fútbol argentino La Nuestra. El fútbol como lugar de encuentro, resistencia y creación de igualdad. Mientras, un claro enigma late por debajo de lo que observamos y sólo obtiene un eco mudo como respuesta: ¿Por qué uno de los negocios más lucrativos del mundo no se posiciona en el mercado como fenómeno cuando cambia de género?

“A las mujeres que ‘osan’ querer ser aceptadas como iguales en la arena deportiva se les dice constantemente que no son femeninas, lo que, en la lógica patriarcal, es un problema”

Según Marta Antúnez, entrenadora física y anterior responsable del Área Mujer de la Secretaría de Deportes de Argentina, urge señalar “que el deporte es uno de los últimos reductos que le queda al patriarcado para determinar quiénes se quedan o salen del sistema, por dónde se entra, dónde se quedan y en qué canchas se juegan las decisiones”.

“Usamos el futbol como una herramienta para generar diálogos al respecto de normas de género”, indica precisamente la web de Guerreiras Project: “Creemos que las mismas normas estrechas de género que se encuentran en el futbol son reflejadas en la sociedad en general, y tienen una raíz de mucha injusticia social”. Y apelan a estudios que relacionan la rigidez de los códigos de masculinidad y feminidad con la violencia sexual y de género, tanto contra las mujeres como contra las personas LGTB.

Guerreiras Project está conformado por mujeres a las que les gusta el futbol y que tienen un interés en la desigualdad de género. ¿Cómo son consideradas en el mundo del futbol?

Generalmente somos bien recibidas por autoridades del mundo del futbol, y desconfío que eso sea, al menos en parte, consecuencia de nuestra metodología: nuestro enfoque  no está signado por la confrontación (inclusive creyendo en que ésta, a veces, es necesaria), pero sí por la conversación. Nuestro trabajo está más enfocado en las jugadoras que en las directorías – y, de parte de ellas, ¡la recepción es siempre calurosa! Solíamos encontrar más resistencia por parte de las instituciones pero la revolución feminista de los últimos cinco años, fortalecida por el activismo en línea, ciertamente colaboró con la diseminación del discurso de igualdad de género. Entonces lo que percibimos es que, hoy en día, hasta en los escalones más altos, existe una apertura mayor para iniciar el debate. No significa que las cosas ya hayan mudado significativamente – por el contrario: vean el furor suscitado ante la decisión de la FIFA de usar grama sintética en la Copa de Mundo de Futbol Femenino en Canadá este año. Pero igual parecemos estar en el camino.

¿Cuáles son los principales prejuicios sobre la mujer en el deporte que identifican en Brasil?

Actividad de Guerreiras Project con jóvenes en Curicica

Actividad de Guerreiras Project con jóvenes en Curicica

Existe un aparente “conflicto” entre femineidad y atletismo que siempre consta en las justificaciones machistas para dejar a las mujeres fuera del deporte. Las imágenes hipersexualizadas que los medios insisten en atribuir a las brasileras sólo ayudan a mantenernos al margen. La masiva y maciza objetificación del cuerpo femenino crea y  sustenta la idea de que las mujeres existen primordialmente como “cosas bonitas para ser miradas”, y el mayor daño que eso causa es la continuación de una cultura que percibe a las mujeres como meros objetos decorativos. Aún hay mucha resistencia social a las imágenes de cuerpos femeninos que sean atléticos y poderosos. A las mujeres que “osan” querer ser aceptadas y celebradas como iguales en la arena deportiva se les recuerda constantemente que no son lo suficientemente femeninas – lo que, en la lógica patriarcal, es un problema. La disolución de esos prejuicios precisa actuar en varios niveles. No hay nada inherentemente errado con la femineidad, pero cuando es usada como instrumento de control y exclusión de los cuerpos femeninos, precisamos repensar nuestra relación con ella.

En el sitio dicen: “El futbol femenino está comenzando a moverse de los márgenes hacia el ‘mainstream’ de la cultura brasileira”. ¿Cómo perciben ese proceso?

Dos fenómenos distintos ayudan a explicar ese movimiento: Marta (la mejor jugadora de fútbol femenino de Brasil) y el resurgimiento del activismo feminista. Marta es un fenómeno deportivo y mediático, es el ícono máximo del futbol femenino global, su mera existencia contribuye inmensamente para actualizar la representación de las mujeres deportistas. Ya el activismo feminista online es incansable – entonces, cada vez mas, más y más mujeres están percibiendo cuán injusto es el tratamiento que recibimos tanto de las instituciones como de los medios, y cada vez más, más y más mujeres están alzando la voz. La Copa del Mundo puede no estar siendo transmitida en los canales abiertos con mayor audiencia de Brasil, pero la aceptación cada vez mayor de la crítica feminista en internet y los medios alternativos está llevando a prestar atención a nuestras pautas e incluso a reproducirlas.

¿Cuál es la relación entre los equipos y las hinchadas? ¿La audiencia es diferente? ¿Tienen otra manera de disfrutar?

Percibimos que, en comparación con el futbol masculino, la hinchada para los equipos femeninos no solo es menor, sino que también tiende a estar compuesta de amigos, familiares y contactos de las jugadoras. Lógicamente, la hinchada no viene solo de las redes individuales de las atletas, pero quienes asiste a los juegos de fútbol femenino parecen ser todavía personas que apoyan el futbol femenino, y no necesariamente un equipo específico. Eso no tiene por qué ser un problema, pero ciertamente es un reflejo de la precariedad y falta de profesionalización del futbol femenino. Nuestro sueño es que un día hombres y mujeres alienten a los equipos con el mismo entusiasmo, independientemente del género de quien juegue en el campo.

¿Qué subyace bajo los prejuicios en relación a las mujeres en el deporte?

Nuestra sugerencia para el cambio es, primeramente, admitir que existen estructuras sistémicas que mantienen a las mujeres al margen del universo del futbol. A partir de allí es que podemos desnaturalizar ciertos hábitos machistas que están arraigados hasta en las personas más “modernitas”. El cambio de paradigma va a llegar cuando todas las personas entiendan que, por ejemplo, la decisión de regalar a un hijo o una hija un par de botines de fútbol o zapatillas de ballet debe responder al interés de la niña o niño, y no a las normas sociales.

Si el gol es el orgasmo del fútbol, ¿un gol de mujer vale doble?

Según la agencia de noticias brasilera EBC, el deporte más practicado por los hombres en este país es el fútbol, un 66,2%; el preferido por las mujeres es el voleibol, con un 20,5%. Según la encargada de planificación estratégica del Ministerio de Deportes de Brasil, Cassia Damiani, se aprecia un importante aumento en la práctica del futbol por parte de mujeres, hasta alcanzar el 19,2%. “Principalmente si se considera que, hasta 1979, la práctica no era permitida por ley para ellas, por ser considerada ‘incompatible con la naturaleza femenina'”, recuerda.

“Usamos el futbol como una herramienta para dialogar sobre las normas de género”
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Licenciada en Comunicación Social (UBA), ciberfeminista (@DominemoslasTIC) y azafata en aterrizajes forzosos (@petalosoy)

    Comentarios recientes

    1. Andrea de Buen

      Sin duda este tema es trascendental y transversal para comprender mucha de la realidad de las mujeres y de los negocios que nos rodean y limitan. Como jugadora de futbol y hermana de un fotbolista me alegra que a lo largo del mundo se estén tocando y batallando estos temas tanto en las palabras como en las acciones . Saludos

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