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“Quiero una cultura diversa: la sociedad debe entender que hay más historias que tienen que ser contadas” Entrevista, Ficciones

Saga Becker, la primera actriz sueca abiertamente identificada como trans, ha sido premiada con el Guldbagge (premio de la academia cinematográfica sueca) a la Mejor Actriz por la película ‘Algo tiene que romper’, de Esther Martin Bergmark. Todo un hito para la lucha transgénero en el país nórdico.

Aleksa Lundberg./ Feministiskt Perspektiv
Traducción: Jenny Rönngren y Antonio Gallego Hernández

 

Saga Becker, en una imagen promocional

Saga Becker, en una imagen promocional

Si entiendes el sueco, lee la entrevista original y escucha el podcast

“Estoy muy agradecida por el cariño que he recibido de la gente que se ha puesto en contacto conmigo. Es obvio que el reconocimiento del lunes es extremadamente importante para muchas personas”, le dice a Aleksa Lundberg, en el podcast del periódico en línea Feministiskt Perspektiv.

Nos reunimos con una Saga Becker congestionada, en la estación de metro de Kista (barrio de la periferia de Estocolmo), y nos muestra el camino a su apartamento, decorado con objetos de segunda mano. En la pared del espacioso piso de tres habitaciones cuelgan gorros de piel y guantes blancos que parecen ser de la década de los 40. Sobre una pequeña mesa de madera se encuentra el Guldbagge.

– Creo que pesa como un kilo y medio o algo así. Es algo curioso. No es ni pesado ni ligero, como un paquete de leche.

Desde la gala del lunes todo ha ido muy rápido, con entrevistas en programas de televisión matinales y varios programas de radio. Cientos de personas de todo el mundo se han puesto en contacto con ella para felicitarle y decirle lo mucho que significa que una actriz que se identifica abiertamente como trans haya recibido el Guldbagge. Es una victoria para la lucha del colectivo trans, pero también para Saga Becker personalmente.

– No he recibido el premio porque sea trans, sino por mi rendimiento en ‘Algo tiene que romper’. Eso es algo que no hay que olvidar. Además, por supuesto, es fantástico ser parte del gran avance de la lucha trans en Suecia. En la actualidad estamos planteando muchas demandas y cuando abrimos nuevos caminos aporta mucho a muchas personas.

Silencio en la sala

La sala se quedó completamente en silencio cuando Saga Becker dio su discurso de agradecimiento. Las lágrimas que derramó el público, que incluía a estrellas como la actriz Suzanne Reuter, dejan la sensación de que la gente está preparada para abrazar la perspectiva trans.

– Ha sido fantástico. Nunca me he sentido tan vista y escuchada como en ese momento. La fuerza, el amor, y la comprensión que he recibido después es increíble. Mucha gente me dice que esto les ha dado esperanza, que de nuevo creen en el futuro. Esto se trata de algo más grande que una película, se trata de las vidas de las personas.

Desde su infancia, Saga Becker constató que el mundo está construido alrededor de los roles de género ”hombre” y ”mujer”, lo que negaba la posibilidad de elegir su propia identidad.

– No había nada intermedio. Me acuerdo de la única clase de educación sexual que tuvimos. Cuando íbamos a hablar de “minorías”, todo se volvió muy raro. “Es bastante raro ser así, pero no hay nada malo con esa gente”. ¡Es tan jodidamente anticuado que siempre se trate de decidir qué está bien y qué está mal! Creo que no escuché la palabra género ni una vez hasta que empecé mis estudios de género en la universidad. Dice mucho acerca de cuál es el tipo de sociedad en la que vivimos.

Alguien me entendió”

Saga Becker buscó el papel de Sebastian/Ellie después de ver un anuncio de casting abierto en el periódico. Como ‘Algo tiene que romper’ está basada en el libro de Eli Levén ‘Eres las raíces que duermen a mis pies y mantienen el suelo en su lugar’, salió corriendo a comprar un ejemplar. Inmediatamente se percató de que la experiencia con la lectura de ese libro iba a ser algo especial.

– Cuando leí las palabras y el lenguaje de Eli era como si alguien me hubiera visto y me entendiera por primera vez. Es algo muy raro sentirme comprendida de esa manera, cuando el lenguaje se te mete en la piel con tanta fuerza que se convierte en una parte de ti. Sentí tan claramente que tenía que buscar este papel… Era como un camino para encontrar mi propio espacio. Llevaba mucho tiempo buscando una vida para poder existir, y sentí que ahora había encontrado un foro para compartir mi historia.

Poco más de un año antes había hecho pública su condición de chica trans, y sentía una gran ira y decepción hacia la sociedad. En su equipaje había experiencias dolorosas de conductas autolesivas, que utilizaba como anestésico cuando la incomprensión de su alrededor pesaba demasiado. Saga Becker sufrió trastornos alimenticios, se cortaba en los brazos, abusó del alcohol y vivía el sexo de forma compulsiva. Se descuidó tanto a sí misma que fue hospitalizada y en tres ocasiones intentó activamente quitarse la vida.

– Fue como jugar con la vida y la muerte. No me preocupaba el resultado. Sometí a mi cuerpo y a mi mente a experiencias muy duras y dirigí todo el odio contra mí misma.

Sincerarse con su familia y amigas y amigos marcó el punto de inflexión.

– Es lo mejor que he hecho en toda mi vida. Llegué hasta un limite en el que o lo hacía o me moría. Me siento jodidamente enojada con tanto odio y opresión por parte de personas que se creen con el derecho de quitar la felicidad a otras personas. ¿Son más felices si yo no vivo?

Trabaja en una novela

Según el estudio más reciente del Instituto de Salud Pública, el 50 por ciento de las personas transgénero en Suecia han intentado en alguna ocasión quitarse la vida. Es considerado el grupo que peor se siente de todos los colectivos bajo el paraguas LGBT.

– No sé si reír o llorar. Y esto es algo que hemos sabido hace ya mucho tiempo, que el grupo trans es el que peor se siente. ¡Vergüenza, políticos! Lo que se denomina “cuestiones de las minorías” se aparca, desacreditando a la gente y anulándonos como si tuviéramos menos valor. Qué vergüenza. Hay mucho odio y la gente tiene miedo. Esto va desde pequeñas cosas de todos los días a amenazas mayores. Tenemos que preguntarnos en serio cuáles son las estructuras que tenemos que cambiar de raíz. Debemos cuestionar las bases del odio.

Aleksa Lundberg entrevista a Becker la noche de los premios./ Ulrika Westerlund

Aleksa Lundberg entrevista a Becker la noche de los premios./ Ulrika Westerlund

Saga se encuentra terminando su primera novela, protagonizada también por una persona que hace pública su condición de transgénero. La trama gira en torno a una historia de amor entre una persona soñadora y otra que anda buscando algo. El título del trabajo por el momento es ‘Debajo de la tierra’ y en pocos meses se espera que esté terminado el manuscrito para ser enviado a editores interesados.

– Quienes han leído el libro de Eli probablemente se reconozcan. Abordo duras experiencias de mi propia vida, la escritura funciona un poco como terapia. No creo que uno deba tener miedo de acercarse a las cosas difíciles. A pesar de la oscuridad, es al mismo tiempo una historia de luz y de esperanza.

El encuentro con la novela de Eli Levén le ha inspirado mucho en su propia escritura. También el trabajo con ‘Algo tiene que romper’ ha reforzado el proceso creativo.

– Me ha vuelto una persona más honesta, sin miedo. Definitivamente me ayuda en mi trabajo creativo.

La estructura binarista es un obstáculo

Saga Becker no ha notado hasta ahora dinámicas binaristas que hayan supuesto un obstáculo para su trabajo en la industria del cine, porque acaba de empezar su carrera. Pero a través de amigas, amigos y colegas sabe que esas estructuras existen. Normas de hetero- y cis- impiden que proyectos de películas queer lleguen lejos. Hay quienes sostienen que los modelos transgénero son difíciles de conseguir y por eso no se ven en los medios. Pero en realidad no se les da la oportunidad a las personas transgénero, sino que solo se las invita para tratar temas trans.

– No creo que el problema sea que faltan actores y actrices identificadas como trans. La estructura es un obstáculo para que la gente se desarrolle como es. Las perspectivas y experiencias que tenemos las personas trans no son las mismas que las de otra gente. Estas experiencias deberían de ser valoradas e incluidas en todos los asuntos. Vivimos en una sociedad multicultural, pero no sentimos que esto se refleje en las películas y los medios de comunicación. Es un grupo el que puede expresarse y el considerado como la norma.

¿Qué grupo es ese?

– Blancos, heterosexuales, personas cis de la clase media. Toda la gente que no pertenece a ese grupo puede discutir sus “pequeños” asuntos a un lado. La sociedad debería absorber esa crítica, que hay más voces que quieren ser escuchadas y más historias que tienen que ser contadas. En vez de excluir, todas y todos deberían tener la oportunidad de formar parte. Por lo menos yo lo quiero así en mi vida. Quiero una cultura diversa, diferentes voces de diferentes personas, escuchar historias que nunca he oído y aprender de las experiencias de otras personas. Llegar a conocerme a mi misma a través de otros seres humanos. Para poder desarrollarnos tenemos que empezar a escucharnos.

Esperanza y miedo

En paralelo al avance de la lucha trans, el racismo y el fascismo crecen en Europa. La islamofobia, el antisemitismo y que el partido xenófobo Sverigedemokraterna se haya convertido en el tercer partido más votado en Suecia, son algunos ejemplos de que la sociedad está dando grandes pasos en una dirección alarmante, al mismo tiempo que se están dando grandes pasos en la lucha por la igualdad. Una explicación podría ser que las personas con simpatías racistas salen a la luz cuando la sociedad cambia. El racismo y el fascismo se hacen visibles, desde recovecos ocultos, y comienzan a batir los tambores cuando los grupos vulnerables exigen más espacio, el respeto y la igualdad de trato.

– Es alarmante. El odio se vuelve más físico y muy claro. Sé que mucha gente tiene miedo, siente una gran desesperación y quiere rendirse. Al mismo tiempo, siento tan claramente el amor que tenemos entre nosotras y nosotros. Sverigedemokraterna es el tercer partido más votado, pero también somos muchas las personas que no votamos por ellos. Tenemos que unirnos – hacer frente a la opresión y al odio – y decir basta ya.

Obtener un poco de coraje civil, tenemos que cuidarnos lxs unxs a lxs otrxs, de verdad. ¿Qué ha pasado con lo que nos enseñaron de pequeñas y pequeños, eso de ”tratar a las demás personas como quieres que te traten”? Lo más importante ahora es que nos movilicemos y actuemos en contra del fascismo y el odio. Ahora es un buen momento para que las personas, simplemente, estén unidas.

Edad: 26

Profesión: Actriz y escritora

Actualidad: Acaba de ganar un Guldbagge a la Mejor Actriz en un papel principal y ahora trabaja con su primera novela, con el título de trabajo de ‘Debajo de la tierra’

Un libro feminista que recomienda: ‘El Manifiesto SCUM’, por Valerie Solanas

Peli feminista que se debería de ver: ”Baise moi” dirigida por Virginie Despentes y Coralie Trinh Thi

Modelo feminista: Mi madre y mi abuela

 

“Quiero una cultura diversa: la sociedad debe entender que hay más historias que tienen que ser contadas”
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