Éramos unos niños Crítica, Ficciones

Nacida en un barrio pobre, inquieta y lectora voraz, Patti Smith no solo ha demostrado ser una de las rockeras mas emblemáticas de una época sino también una gran escritora. Y no solo de sus letras que cantaba con voz desgarrada sino también una creadora de una prosa límpida y sincera, mirando hacia atrás con ira pero también un inmenso amor y comprensión. “Éramos unos niños”, su libro de memorias más extenso, narra de forma original su relación con el célebre fotógrafo Robert Maplethorpe.

Portada del libro de Patti SmithEduardo Nabal Aragón

Smith fue casi el único nombre femenino destacado e independiente de la llamada “generación beat” estando cerca de Ginsberg (Aullido), Burroughs (El almuerzo desnudo) etc. Ambos libros fueron objeto de juicio por obscenidad, una palabra que se utilizó luego para definir la obra fotográfica de Maplethorpe en sus gráficas escenas de sexo gay sadomasoquista.

El accidentado periplo vital de ambos (juntos y por separado, contra viento y marea, viviendo luego entre famosos y desharrapados) está bien documentado en las páginas de este libro que es también un canto a la belleza y el reflejo de una época, además del relato intenso de una larga relación de amistad y compañerismo. Aunque ahora se la considera una leyenda viva, su trayectoria estuvo marcada por dificultades económicas, problemas serios con la droga (que se plasmaron en su canción “Heroína”) pero también por un sentido de la autenticidad y el compromiso nada comunes.

Su relación con el famoso fotógrafo – que pasó de una posición recatada a fotógrafo provocador- está narrada con cariño sentido y sensibilidad. La autora de “Tejiendo sueños” consigue un retrato/fresco social variopinto y dos psicologías complejas. Retrata los años sesenta del siglo pasado como una época en que creían que podían cambiar estructuras pero la violencia de la derecha institucional se impuso finalmente. Ambos intentaron vivir al margen pero se implicaron en luchas como la batalla social contra la Guerra del Vietnam o la ruptura de modelos artísticos canónicos. Una relación cercana a la ayuda mutua ante situaciones adversas en las que ambos conocían los puntos fuertes y débiles del otro y su relación, muchas veces conflictiva, con la sociedad de su tiempo. Se consideraban excluidos pero nunca perdieron la curiosidad y el amor por las artes.

‘Éramos unos niños’ nos da la voz de una escritora testigo de amor, dolor, rabia, pero con una increíble capacidad de lucha, autosuperación y seducción. Smith se define a sí misma como “una chica mala que intentaba ser buena” y a Robert M “como un chico bueno que intentaba ser malo”. A pesar de los cambios de los sesenta, ni al uno ni a la otra les resultó fácil vivir dentro de unos patrones de género todavía muy marcados. La pareja creció en medio de la pobreza, la inseguridad y los trabajos precarios antes de ser internacionalmente conocidos en el mundo de la música o la fotografía al desnudo.

Aunque la historia ha dado muchas vueltas, es un gozo oír la voz desgarrada de esta mujer única, que a pesar de sus condicionamientos socioeconómicos, patriarcales y su situación de precariedad, logró ser una artista comprometida con su época. Patti es una de esas viejas rockeras, comprometida con las causas, que se han adentrado con éxito en el terreno de la autobiografía o el relato intimista y que no ha abandonado los escenarios para cantar al pasado sin dejar de mirar al futuro.

 

Éramos unos niños
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Comentarios recientes

  1. Pepalotes

    Patti Smith nunca tuvo problemas con las drogas; de hecho, jamás cayó en la heroína -según explica ella misma, por su aversión a las agujas-. “Heroin” es una canción escrita por Lou Reed e interpretada por la VU, y Patti, como mucho, la ha interpretado en directo, pero no es “su canción”. Tampoco es cierto que su trayectoria estuviera “marcada por problemas económicos”; si acaso, los tendría durante alguna etapa concreta de su vida, como casi todo quisqui. Hay que documentarse un poco y no tirar de clichés, porque se nota que no la has escuchado ni de refilón.

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