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“El cómic transmite a los jóvenes arquetipos y representaciones irreales de las mujeres” Entrevista, Ficciones

Para evitar la normalización de la desigualdad en la cultura, especialmente la más visual, conviene mantener una apuesta en firme por su análisis, indagando en “su transfondo patriarcal y capitalista”. Es lo que llevó a Bruno Lorenzo (Ferrol, 1991), sociólogo ganador del premio de trabajos académicos con perspectiva de género Ángeles Alvariño, promovido por la Universidad de A Coruña, a elegir como objeto de estudio el análisis de los roles de las mujeres en el cómic estadounidense y el manga japonés de los años ochenta. Pretende aportar un método de análisis sociológico del noveno arte, que reivindica como “campo de estudio válido”.

Bruno Lorenzo, durante la presentación de su trabajo en fin de grado en la sede de la UNED en A Coruña./Bárbara G. Vilariño

Lorenzo, durante la presentación de su trabajo en fin de grado en la sede de la UNED en A Coruña./Bárbara G. Vilariño

Vamos a empezar por los títulos de crédito. ¿Por qué esa conexión entre Sociología de género y la novela gráfica?

Gracias a mi tutora, Rosa Cobo, me di cuenta de que para poder analizar la sociedad en la que vivo tenía que ir a su origen, a ese trasfondo patriarcal y capitalista en el que nos movemos. Puede parecer una obviedad, pero no será por ocasiones en las que me han indicado que los estudios de género son solo «ideas» o «cábalas» que no se basan en nada real. Por si la Sociología no estuviese lo suficientemente infravalorada… El caso es que pude unir esta razón de ser de la Sociología con otra de mis pasiones, el mundo del cómic, el cual también quiero reivindicar como campo de estudio y arte válidos. Además, mi trabajo es pionero en España por los modelos de análisis que toma, y porque la mayor parte de los análisis de género parten del cine o de la literatura.

Pretendo entender por qué las mujeres han aparecido y aparecen de determinada manera en las viñetas. Por qué las mujeres en los primeros años de MARVEL Comics eran personajes secundarios a la sombra de los varones, siempre representadas con habilidades defensivas o basadas en la magia, nunca con la fuerza física… Las ramificaciones sociales de esa situación son inmensas, así que mi idea es profundizar en un método de análisis sociológico del noveno arte; ésta no es una investigación acabada.

¿Cómo valoras el poder del cómic para promover roles?

Decía Alan Moore, el guionista, entre otros clásicos, de Watchmen y V de Vendetta, que el cómic tenía, a su manera, tanta culpa como los medios de comunicación de masas a la hora de representar una imagen distorsionada de las mujeres a los lectores. El cómic que él hacía cuando pronunció esas palabras estaba destinado a una audiencia joven. En algunos casos, el primer contacto, decía él, que tienen los jóvenes con las mujeres, antes de conocer y empezar a relacionarse con una mujer real, era a través de unos arquetipos y unas representaciones que en nada se parecen al mundo real. Por tanto: sí, tuvo, tiene y tendrá un gran poder, igual que otras artes, para promover determinados roles. Muchas veces se ejerce como violencia simbólica, como algo involuntario, que es tal vez lo más poderoso.

¿Esta influencia se ha visto aumentada desde los ochenta, punto álgido de impacto, hasta nuestros días?

Ha disminuido porque ha encontrado, como forma de ocio, muchos y muy poderosos contrincantes. Por otra parte, eso ha permitido al cómic globalizarse y abrirse a nuevas formas, aprender de los errores, ser consciente de sí mismo y del papel que ocupa. El cómic debe ser un medio que permita aumentar la visibilidad de colectivos y organizaciones, de minorías sobre las que debemos poner nuestro foco sociológico.

Entrando en materia, ¿de qué manera ha reflejado el cómic la evolución de esos roles de género desde los ochenta a la época actual? ¿Hay diferencias entre la representación de modelos en Japón y EEUU?

Bride StoriesSon dos sociedades muy parecidas, con muchos puntos en común, especialmente a partir de los ochenta, comenzando por ese carácter globalizador y en cierto modo imperialista. La mayor parte de la edición en estos dos países está sujeta a las reglas de un mercado capitalista globalizado.

En los años ochenta, llega el momento de que el cómic sirva para dar voz a la sociedad, a determinadas minorías, pero también para mostrar cómo es la vida de las personas. La pérdida de poder de la regulación del Comics Code certifica esta importancia del poder de influencia del cómic. Desde entonces ha cambiado. Muchas veces es porque los guionistas de hoy en día, en el caso norteamericano especialmente, proceden de la televisión y el cine. Es una forma diferente de contar, y eso afecta también a cómo respiran los personajes. Además, su continuidad debe actualizarse constantemente, pues viven en un eterno bucle con una apariencia de cambio: ahora se actualiza el pasado del personaje y se presenta una creación que a los lectores actuales no les resulte tan grave por el choque cultural. Trasladándolo a asuntos de género ocurre lo mismo: deben adaptarse los arquetipos de hace décadas a la sociedad de cada momento para que siga siendo sostenible esa ficción.

El caso de Japón es mucho más complicado por el carácter sus publicaciones. Los cambios son mucho más sutiles, sin embargo la idea es que haya un manga para cada tipo de persona. En cierta forma los géneros del manga son compartimentos estancos, cuyos límites están muy bien definidos, que en muchas ocasiones funcionan fuera de Japón casi más por su carácter exótico que por otras razones o características literarias.

Tenemos casos como el yuri, un género que se centra en el amor entre dos mujeres. No se debe confundir con el hentai, de corte pornográfico. Su equivalente gay sería el yaoi. Ya en los setenta comenzaron a aparecer historias de estos géneros en las revistas, cuando la sociedad japonesa comenzó a ser consciente de la homosexualidad. Se han popularizado estos géneros por el anime, por sus adaptaciones a televisión y cine. Cabe mencionar que el que creó este género fue un editor, no es algo que surgió como respuesta de una necesidad o reivindicación social. El manga lo leen desde las personas más jóvenes a las adultas, así que el mercado ha ido cubriendo todos los posibles públicos objetivos, y en cierto modo que existan el yuri y el yaoi responde a esa necesidad de mercado.

¿Qué cómics consideras ejemplo de un buen tratamiento de género en la banda diseñada japonesa y norteamericana actual?

Lo cierto es que en los últimos años hemos vivido regresiones a un pasado caracterizado por la hipersexualización de los personajes.

Portada de Wonder Woman

Portada de Wonder Woman

En el cómic norteamericano me quedo con Wonder Woman, de Brian Azzarello y Cliff Chiang, editada por DC Comics en Estados Unidos y ECC en España, y Captain Marvel, de la escritora Kelly SueDeConnick y dibujada por varios artistas, editada por Marvel en Estados Unidos y Panini Comics en España. La primera es un oasis dentro de las historias que publica DC en estos momentos, por su carácter original, alejado del núcleo de eventos y series principales, recuperando la esencia del personaje y conectándola, inteligentemente, con la mitología clásica. La segunda es una serie moderna de un personaje tan tridimensional y con tanto recorrido e historia como es Carol Danvers, en un universo de ficción como el de Marvel en el siglo XXI.

En Japón hay dos series que son rupturistas, dentro de su contexto, claro. Por un lado tenemos Bride Stories, que edita Norma Editorial en España, escrito y dibujado por Kaouru Mouri. Se trata de un drama/romance histórico, con una sensibilidad muy especial, una ambientación cuidadísima y que nos pone en la piel de una mujer en una época muy complicada. Por otro, más cercano al público juvenil, FullMetal Alchemist, publicado aquí también por Norma, y escrito y dibujado por Hiromu Arakawa. El primero es un manga histórico, protagonizado por una joven en el siglo XIX en Asia Central. Ganó uno de los grandes premios del Festival Internacional de Cómic de Angouleme. Esta obra es un shonen, un manga de aventuras del corte de Dragon Ball o One Piece, grandes éxitos que han estado asociados siempre a un público más masculino.

¿Hay espacio para el feminismo en el cómic actual?

Hay espacio, otra cosa es que no sea a la escala que debería ser. Aunque yo he tratado el caso norteamericano y japonés, creo que hay un gran potencial en el cómic europeo, que siempre ha tenido una larga tradición costumbrista y una gran sensibilidad por la temática social. Es ahí donde precisamente muchos autores, alejados del control de las grandes corporaciones editoriales, están encontrando un espacio para dar visibilidad tanto al feminismo como a otras ideologías y movimientos.

¿Qué opinas de iniciativas como la feminización de Thor?

Son un arma de doble filo. De cara a gran parte del público, puede pensarse que se trata de un mero movimiento de marketing. De hecho no es la primera vez que sucede esto con un personaje icónico de la editorial Marvel, y tampoco será la última vez. Este tipo de editoriales necesitan atraer la atención de su público objetivo y más allá constantemente, para además favorecer sus proyectos cinematográficos, que hoy en día es donde encuentran el verdadero negocio.

En este sentido, Marvel trata de hacer responsabilidad social corporativa, en la que une un gran movimiento de marketing y una acción muy significativa, muy simbólica, como es convertir a Thor en «Diosa» del Trueno y dar continuidad de esta forma al gran trabajo autoral de Jason Aaron como guionista de la serie, un guionista muy premiado y con un gran peso en la industria norteamericana. Está claro que quizás no es el camino, porque de hecho aún está por ver, según avancen los números del nuevo volumen, si el hecho de que haya tenido lugar esa feminización es realmente relevante para la trama y el personaje. El tiempo lo dirá.

En este enlace puedes leer la investigación Modelos de mujer en el cómic norteamericano y el manga japonés en los años 80

“El cómic transmite a los jóvenes arquetipos y representaciones irreales de las mujeres”
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Periodista. Tributo al Estado como asesora de comunicación realizando cobertura informativa para instituciones y empresas privadas. Fuera de horario laboral escribo sobre cultura, género y teoría queer. http://www.gepuntovilarinho.com/

    Comentarios recientes

    1. Susanna Martín

      Hola Bruno. Con todos mis respetos hacia ti y tu trabajo, tengo que rebatirte varias de tus respuestas, como dibujante y también como lectora de cómics. No es que me haya sentido aludida sino todo lo contrario, invisibilizas a las autoras y a las lectoras, cuando nosotras desde hace ya diez o quince años somos motor también de este mundillo todavía tan masculinizado que es el comiquero. Dejas evidente que es necesario luchar por reivindicar nuestro espacio y reconocimiento.
      Creo que en los 80 hubo una crisis muy fuerte en la industria del cómic y eso permitió que el cómic underground, marginal, los fanzines o de autorx, se abrieran hueco dentro del mercado, a pesar de la precarización de la profesión. Hubo una apertura de temáticas y eso amplió el público, que llevó a una demanda de referentes también. El cómic social, por ejemplo, es fruto de esa madurez. A parte, las luchas feministas de los 70 y 80, que permitieron a las mujeres una autonomía y un acceso a estudios superiores, hizo que muchas de nosotras pudiéramos dedicarnos al cómic sin tener que ser las coloristas de maridos dibujantes. Ahora mismo vivimos un boom de autoras y cada vez las lectoras somos más. De ahí que editoriales gordas como Marvel decida cambiar el género a Thor; quiero decir, han visto un filón comercial en este nuevo público. El feminismo en el cómic actual es algo transversal, como lo es en otros campos. He echado en falta que no mencionaras a Emma Ríos entre las autoras que lo están petando en EUA. Espero que no te moleste mi comentario, seguramente habrá quien me rebata a mí también, pero mi intención es compartir ideas y seguir aprendiendo. Un abrazo.

      1. Bruno Lorenzo Teijo

        Hola Susanna! Antes de nada, darte las gracias por tu comentario y darte la enhorabuena por tu trabajo. Ya sabes lo mucho que lo disfruto, especialmente desde que nos conocimos en persona hace un tiempo. Para seguir, tengo que darte la razón en muchas de las cosas, por no decir en todo, lo que comentas, y no por ello me ofendo ni mucho menos.
        Siento que en la entrevista, ciertamente, dejo bastante de lado la parte autoral de todo el proceso y me centro demasiado en las circunstancias editoriales y en el producto más comercial. Esto no está hecho por azar, y es que mi trabajo, como bien está enlazado al final del artículo, se ha centrado en ello. Es el punto de vista que seleccioné, y ahí ya podemos entrar a valorar de lo acertado o no de ello, pero tiene una explicación que está relacionada a su vez con las dimensiones de ese trabajo y de sus características (un Trabajo de Fin de Grado con unas dimensiones estipuladas, no puedo abarcar todo lo que me gustaría). Con ello no lo estoy justificando, pues también he hecho algunas ampliaciones del mismo para otros eventos, pero quiero que al menos se entienda que lo que aquí digo está muy relacionado con ese punto de vista más editorial, y sobre todo centrado en los años 80, en la editorial Marvel y en el cómic japonés, que en otro contexto diferente.
        No vengo aquí a sentar cátedra (ya se lo dije a Bárbara de hecho), ni mucho menos, y acepto con gusto todas las críticas que puedan venir. Porque yo lo que intento es empezar a dar pasitos en este tipo de investigaciones, este es mi primer paso, el primero espero de muchos, y estoy seguro de que con el tiempo aprenderé bastante más y que sea el comienzo de tratar de ver todo con muuuuchisima más perspectiva.
        Dicho todo esto, que creo que es importante aclarar, y que repito, no es una justificación pues yo mismo soy consciente de mis limitaciones y de que tengo mucho que aprender, tengo que matizar simplemente una cosa sobre el tema de Thor. Se trata de un doble objetivo: llamar la atención de los lectores habituales, e intentar atraer a ese público que tu bien identificas a la causa. Es una estrategia de marketing brutal, el camino hacia el que va, aparentemente, el mercado, y por tanto una necesidad para la propia editorial, o al menos lo veo yo asi. Muy de acuerdo en la transversalidad del feminismo, y es algo que también en mi trabajo dejo claro al hablar de los autores y como «viven el género» en sus obras. Por último, créeme que no me olvido de Emma, soy su fan número 1. De hecho se ha quedado en el tintero una respuesta en la que alabo el grandisimo trabajo que los autores gallegos están haciendo en este sentido, de ahí que en la respuesta sobre el material norteamericano no aparezca citada. De hecho aún hace poco en un listado Navideño lo seleccioné como lo mejor del año
        Te enlazo esta otra entrevista, previa a esta de hoy y complementaria, que creo que puede aclarar un poco más mi mensaje. Un abrazo enorme http://vivirnacoruna.es/sabias/charlas/bruno-lorenzo-mi-pretension-reivindicar-el-comic-como-campo-de-estudio-y-arte/

    2. Importa?

      y me pregunto,¿de todos los trabajos presentados con perspectiva de género el mejor para llevarse un premio pertenecía a un hombre? eso es perspectiva Señor Jurado! y estoy pensando solo en la estadística de los sociólogos 😉
      Pd. la crítica de Susanna Martín a la invisivilización de autoras y lectoras me dice algo….

      1. Bruno Lorenzo Teijo

        Hola Importa?

        La categoría en la que gané otorgaba dos premios. Uno fue para mi y y el otro fue a parar a una compañera de otra carrera 😉

    3. Milo

      Hola Bruno, enhorabuena por tu trabajo y el premio recibido es muestra de la calidad del mismo. Yo también soy sociólogo e hice mi TFG sobre la representación de roles de género en la saga Crepúsculo. Me pusieron un 9 pero no me dieron ningún premio jejeje. Bueno el caso es que el cómic es una de mis grandes pasiones, y me alegra mucho que personas como tú sean valientes y se atrevan a investigar en esos campos poco tratados en la sociología, puesto que esta es muy clasista a nivel institucional y le gusta mucho clasificar lo que es «serio» investigar y lo que no. Por ello, me ha encantado la entrevista y estoy enormemente interesado en tu trabajo, así que seguiré de cerca tus estudios e investigaciones. Simplemente me gustaría comentar, y cambiando un poco de tercio, que me sorprende enormemente que comentarios como el de «importa?» sean pasados como algo normal y la falta de critica a éstos o el simple silencio no hacen mas que legitimarlos como parte de la filosofía feminista actual. A mí como sociólogo me molestaria enormemente que por el hecho de tener pene no premien mi esfuerzo y trabajo y se lo den a alguien que se lo merece menos y su trabajo es inferior en calidad por el hecho de tener vagina, y viceversa, que por la condición de ser mujer no premien o reconozcan mi trabajo, algo que por desgracia sigue ocurriendo en muchísimos ámbitos. Pero es exactamente el mismo caso, y comentarios como ese legitiman este tipo de acciones discriminatorias. Además, será que existen muchos autores en género, cuando la inmensa mayoría son mujeres, y encima queremos seguir discriminando positivamente a estas en un campo en el que los investigadores masculinos son escasos por desgracia. Eso desde luego no va a incentivar el interés por el género en los investigadores, y reproduce aun más ese discurso actual de que los hombres no apoyan el feminismo ni se interesan por él. Igual habría que hacer un poco de pedagogia y mostrar que el patriarcado nos afecta a todos en la representación de roles, y en el caso en el que me estoy refiriendo, de la masculinidad, para que así puedan sentirse identificados, se interesen por estos temas y apoyen más la lucha feminista. Claro que por el camino por el que vamos desde luego esto no va a ocurrir, de ahí que salgan muchos cazurros últimamente calificando de feminazis, no los justifico, simplemente pienso que si queremos que este tipo de calificativos no se sigan reproduciendo en la población, habría que hacer pedagogía y todo lo que he dicho antes. Desde luego, con el silencio y falta de critica hacia comentarios como el de «importa?» esto va a seguir así mucho tiempo y no beneficia a nadie. Cambiando de tercio otra vez, ¿Qué opinas de la polémica que se produjo hace unos meses con la portada alternativa de Manara para Spiderwoman? Un saludo.

      1. Bruno Lorenzo Teijo

        Hola Milo

        Un placer poder compartir ideas también con un compañero de gremio. Sobre el comentario anterior, solo quiero matizar que a mi personalmente no me ha molestado. Que cada uno opine y considere lo que quiera, de ahí también mi aclaración posterior. Otra cosa es, y me parece ciertamente interesante, lo que comentas sobre realizar un poco de pedagogia, algo que en la propia entrevista y en otras intervenciones e tratado de hacer. Y es que tienes mucha razón: yo aún me horrorizo cuando compañeros de gremio ningunenan la sociología de genero o se burlan de su contenido. Compañeros que no entienden muchas veces que nuestro campo es algo más que realizar un análisis social a través de los métodos clásicos, y que para llegar a la realidad de las cosas debemos acercarnos también a las personas y aprender mucho, mucho más. Es por ello que siempre trato de defender este campo como válido y animo a todos a al menos interesarse por ello. De hecho, me siento bien sabiendo que al menos en mi universidad, en A Coruña, ya se lleva celebrando dos años un curso de teoría feminista al que cada vez acuden más personas (y más hombres), se lleva celebrando una jornada interuniversitaria y se llevan celebrando multitud de eventos gracias a gente que, como yo al menos intento, está interesada en los temas de género. Es algo fundamental para mi como sociólogo pues explica gran parte de la realidad en la que vivimos.

        Dicho esto, que espero no haberme enrollado mucho, me preguntas por la polémica con la portada alternativa de Manara. Ciertamente es un asunto espinoso, pues aunque Manara ya venía colaborando con la editorial norteamericana meses atrás, lo cierto es que ninguna portada levantó tanta polvareda como aquella. Y ciertamente, es una polémica comprensible si tenemos en cuenta el tratamiento que recibe la sexualidad en los cómics USA, muy alejada en ocasiones de lo que estamos acostumbrados en europa. En este caso yo pondría el foco de atención no en Manara, que es, por suerte o por desgracia, un maestro en lo que hace, sino en los editores de Marvel que levantaron un poco la mano sobre estos temas y la dejaron «pasar», para mi desacertadamente. Si aún fuese otro tipo de cómic, estoy seguro de que no hhabría pasado nada, pero siendo el cómic USA, el cómic de las grandes editoriales, un territorio tan proclive a la hipersexualización de los personajes, es normal que se considere como desacertada, pues promueve una representación que además, en muchos sentidos, se está tratando de cambiar en la propia editorial (por razones de marketing incluidas). El peor error también lo cometió el propio Manara al comentar que «había otros asuntos de los que preocuparse» o «las mujeres son así», un error mayúsculo, pues desprecia tanto al propio debate como a las personas que luchan que esa situación cambie. Una concatenación de errores del que, espero, Marvel haya aprendido.

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