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Tu vida fuera del eslogan Análisis, Ficciones

La obra de la diseñadora gráfica Barbara Kruger arremete contra el poder manipulador de los medios, el consumismo, los postulados del machismo y los estereotipos sexistas

Andrea Núñez-Torrón Stock

Tu cuerpo es un campo de batalla

Tu cuerpo es un campo de batalla

¿Es la publicidad un Gran Hermano feroz que escruta y dicta las normas que acotan nuestras libertades? ¿Las opciones sexuales son abordadas por la industria como frascos que demandan un etiquetado compulsivo? ¿Pretende la médula espinal del sistema que vivamos alienados, en una cuadrilla homogénea como corderitos drogados de anestesia? Puede que todas las respuestas sean afirmativas, y todas constituyan un enorme motivo para rebelarse y repensar nuestra existencia sin vivirla a través de una experiencia ajena que anuncios, series, modas y dogmas pautan que interioricemos a diario sin pensar.

En esta lucha contra los parámetros alienantes y los medios de comunicación de masas, una diseñadora gráfica llamada Barbara Kruger, (Nueva Jersey, 1945) ha dedicado su obra al arte conceptual contra el poder manipulador de los medios, elaborando una hábil lucha artística contra los postulados del machismo, el consumismo y los estereotipos sexistas. Compartiendo visión con autores como Foucault, Kruger concibe al sujeto construido por las fuerzas sociales; si para otros teóricos como Barthes el poder de definir al individuo se ejerce mediante el lenguaje, para Kruger se impone a través de la imagen, sosteniendo que nuestra sociedad está manejada por los códigos que los grandes medios de comunicación nos inyectan, hasta el punto de que las experiencias vividas se ven reducidas a la imitación de los clichés interiorizados en nuestra memoria.

Kruger, ávida de rebeldía, se alzó en los setenta y maduró definitivamente su estilo en la década siguiente con un formato original y llamativo: collages fotográficos en blanco y negro cubiertos con un pie de foto a modo de eslogan publicitario; letras blancas sobre rojo furioso en tipografía Futura Bold Oblique, para deconstruir los tópicos sociales, incluyendo a menudo el uso de pronombres en inglés con fuerte carga expresiva, como “you”, “your”, “I”, “we”, y “they”, y jugando con la dicotomía del uso de la imagen y el texto en prensa.

Barbara estudió arte y diseño con Diane Arbus, y al igual que otros genios de su tiempo como Warhol, empezó trabajando en los departamentos artísticos de diferentes revistas, como Mademoiselle y Condé Nast Publicaciones, influenciada por pioneras como Jenny Holzer o Martha Rosler, apropiándose de estéticas ajenas para crear nuevos significados como el expresionista abstracto Roy Litchtenstein.

No puedes llevarte tu dinero a la tumba

No puedes llevarte tu dinero a la tumba

Para que sus mensajes subversivos llegasen al mayor número posible de personas, decidió difundirlas en toda clase de espacios y soportes menos convencionales: Kruger siempre emplea, por encima de todo, un interesante recurso creativo, utilizando una fotografía como reclamo de seducción visual junto a un texto lapidario que invierte y cuestiona el mensaje asumido a priori. La belleza potencial de la imagen es interrumpida por unas palabras que, como señalan autoras como Kate Linker aluden al “Efecto Medusa” de Craig Owens: en la sociedad patriarcal la mirada en si misma ejerce una función de control que convierte a la mujer en objeto. Así pues, Kruger cuestiona la interrelación entre la obra y su observador y da la bienvenida al espectador femenino dentro del público masculino, entre la ironía cruda, la incitación al activismo y la crítica mordaz. Así, en los 70 se asoció con mujeres baluartes del movimiento feminista como Cindy Sherman o Sherrie Levine, estudiosas de la influencia de los signos en la sociedad, y la iconografía de las imagen de la mujer. Desmontando el estereotipo como la forma fundamental de sumisión en el orden patriarcal, Barbara comenzó a incitar la capacidad de transformación social de las mujeres de su tiempo.

Desde el espectro político al social, del económico al artístico y viceversa, del género al signo, todos los temas son cuestionados en la obra de esta artista ácida e inteligente, desde el lenguaje y la imagen masculinos nos convoca a todos los que somos “otro” para que no permanezcamos quietas e impasibles. El hecho de que las imágenes sean reproducidas y no originales es toda una declaración de intenciones, puesto que busca evidenciar su rechazo hacia las convenciones culturales en relación a la producción del proceso artístico: Las imágenes de los mass media eliminan “la mano del genio” y al difundirlas en multisoporte (carteles, portadas de libros, camisetas…) Kruger elimina lugares de recepción tradicionales como el museo y la galería.

We don't need another hero

No necesitamos otro héroe

Además, considera que el espectador de la obra de arte tampoco es universal, por ello usa los pronombres personales como imanes para situar al observador en el mundo de lo concreto, otorgándole un género en lugar de presuponer la mirada masculina impuesta hasta entonces. “You are not yourself” es un modelo claro de su modus operandi; una imagen cinematográfica y fragmentada nos recuerda con una consigna radical la falta de cohesión de nuestra identidad. “Your body is a battleground”, obra diseñada para apoyar el derecho al aborto, conjuga la preocupación por la construcción de la identidad femenina con la temática que dominará su obra en los años siguientes; la denuncia de la “obligación” de la mujer a “ser completa” según las imposiciones de la mentalidad patriarcal y, la reivindicación del derecho de la mujer sobre su propio cuerpo. En otras obras como “Buy me, I´ll change your life” o “I shop, therefore I am”, manipula las normas publicitarias para desmontar el consumismo, concebido como garantía del poder masculino.

Kruger atesora una obra de eslóganes atemporales que piden a gritos reacciones -viscerales, reflexivas, desbordantes, rupturistas-, añadiendo: Tu confort es mi silencio; compro, luego existo; tu cuerpo es un campo de batalla; no puedes arrastrar tu dinero a la tumba contigo; el futuro pertenece a quien puede verlo; no necesitamos otro héroe más. En definitiva, tú eres tuya y sólo tú puedes hacer frente a todos los demonios que te oprimen.

Tu vida fuera del eslogan
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