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Los intocables y sus máscaras Participa

Nota: Esta es la sección de libre publicación en la que promovemos la participación de las lectoras. Publicamos contenidos que nos parecen interesantes aunque no coincidan con nuestra línea editorial ni con nuestros criterios de edición. Máximo 3 folios.

Bárbara Cortés

Hay algo realmente perverso en la manera de funcionar de muchos (algunos, demasiados) de los hombres (bio-hombres) que habitan los movimientos sociales: me refiero a aquellos que se autodefinen como feministas (no a todos ellos, solo algunos, demasiados), que se llenan la boca, y los gestos de “respeto”, “cuidado”, “empatía”. Aquellos que abanderan la escucha como principio básico de la relación con la otra (porque hablan en femenino inclusivo, por supuesto). Aquellos que critican la talla 38 (porque a ellos, obviamente, también les aprieta el chocho).

Algunos de ellos han leído textos fundamentales de los feminismos de ahora y de los de antes, otros no lo han necesitado, en cualquier caso conocen el discurso, lo han interiorizado, lo han hecho suyo.

Viven rodeados de feministas: sus compañeras de colectivos, de vida, sus amantes, sus amigas… con ellas comparten proyectos, cotidianidades, casas, locales, sueños, crianzas, risas, bailes, placeres, miedos…

El problema es cuando, al compartir ese cotidiano, ese día a día, nos vamos dando cuenta de que todo eso es sólo una puesta en escena, un personaje construido durante años, sólido, limado, afinado…
y es perverso porque ellos se lo creen (y eso les hace intocables a cualquier crítica e incapaces de cualquier autocrítica)
y es perverso porque nosotras lo creemos (y bajamos la guardia, las defensas construidas durante décadas para luchar contra los envites de este maldito patriarcado).

Bajamos la guardia porque ellos son “compañeros”.
Ellos están junto a nosotras en nuestras luchas, ellos son conscientes de sus mochilas de privilegios, ellos escuchan, ellos entienden, ellos cuidan. Ellos jamás alojarían su deseo en los cuerpos heteronormativos. Ellos nunca forzarían, de ningún modo, una relación sexo-afectiva. Ellos rechazan, con toda su rabia, el uso de la violencia en las relaciones emocionales.

Y bajamos las defensas…y nos volvemos vulnerables…y poco a poco, sin darnos cuenta, todos esos monstruos con los que venimos luchando se van despertando: las inseguridades, el entender lo que no es entendible, el miedo al juicio externo, el priorizar las necesidades/deseos del otro como forma de cuidado, el miedo (a la soledad), el miedo (a nuestros cuerpos), el miedo…

Por supuesto, todo esto no es culpa suya. Ellos, al igual que nosotras, que todas, son parte de este sistema patriarcal. No es culpa suya haber nacido bendecidos de privilegios. No es culpa suya haber aprendido desde la infancia cómo ejercerlos. No es culpa suya que la sociedad les haya otorgado los dones de la razón, la verdad y el uso legítimo de la violencia.
Pero sí es su responsabilidad desmontar todo eso, desmontarse, capa a capa y deshacerse de ello…
… Y, si nos sois capaces, compañeros, al menos desmontad y deshaceros de ese maldito personaje, para que así podamos veros venir desde lejos, para que así podamos defendernos.

Los intocables y sus máscaras
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Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

Comentarios recientes

  1. Iñigo Alonso

    Este artículo me entristece. ¿Cómo distinguir cuando esos monstruos de los que habla son fruto del patriarcado y cuando de la condición humana? ¿Tenemos todos las mismas responsabilidades en ambos casos? ¿Hemos de asumir que jamás habrá igualdad porque cualquier sociedad futura nacerá de la actual? ¿Es el patriarcado como el pecado original y hace falta pasar a la otra vida para librarse de él? Ojalá tuviese el don de la razón y la verdad, tantas preguntas sin respuesta y ni tan siquiera tengo derecho a hacerlas o a tener una opinión al respecto 🙁

  2. sorgintxo

    No me gusta mucho este artículo. No me gusta ese ambiente de desconfianza que crea, que parece que no puedes fiarte de ningún hombre feminista a tu alrededor, porque al final caerá en las dinámicas del patriarcado y te acabará jodiendo la vida. Claro que hay mucho feminista de mentirijilla, pero mi experiencia es que o se les nota a la legua, o son los menos. Preferiría que usáramos nuestras energías en cambiar a los abiertamente machistas, o a aquellos que no están cerrados a repensarse aunque no se consideren feministas. Bastante trabajo tenemos con esos como para andar vigilando a los que ya se están esforzando. Y tampoco me gusta que Pikara publique en esta sección cualquier cosa sin criterio editorial.

  3. Pau

    Esto es una justificación, sí. No me creo especial y no me defino como feminista. Me identifico en el ambiente que describe el articulo, la verdad. Algunas veces me siento algo cohibido precisamente por parecer que postureo, sobretodo entre gente que no conozco bien. Este artículo me cohíbe más si cabe, no es una crítica al artículo, que creo es acertado, pero después de leerlo me costará más utilizar el femenino plural en entornos ajenos. Y creo que no solo me pasará a mi. Dejaré de ser vulnerable, una cosa me gusta (sin postureos) al ver levantada ante mi una tapia defensiva. Sé que no debería opinar sobre esta cuestión por la parte que me toca, pero no puedo evitar intervenir, a veces uno necesita cierta complicidad, llámalo retorno, para reafirmarse en ciertas cosas en ciertos ambientes. Bueno, y después de esta justificación de mierda un apunte serio, la revista mola.

  4. Jul

    Ellos, nosotras…problemático punto de partida para deconstruir. De acuerdo con los comentarios de Sorgintxo.

  5. Kibray Andaluna

    Muy buen articulo, desde mi experiencia personal puedo dar fe, de como muchos hombres que dicen ser sensibilizados han resultado ser (a mucho pesar mio) un machos sensibilizados (no dejo de aplaudir sus avances) pero tampoco dejo de criticarles y cuestionarles, pues desde sus discursos teóricos realizan un análisis de desmontar al patriarcado pero desde sus practicas diarias y cotidianas no renuncian a sus privilegios… pero ahí que estar atentas, el articulo solo nos previene de la ingenuidad y de no dejarnos ir por las apariencias, el patriarcado esta en lo mínimo, que a veces actitudes y practicas que parecen tan normales tiene una carga ideológica fuertemente patriarcal.
    Un articulo para reflexionar, que bueno que se vean posturas tan diversas.

  6. ingeniero

    No puedo estar más de acuerdo. Los hombres feministas y en especial aquellos que se mueven en círculos de activismo, son varones que carecen del más mínimo sentido del compromiso, capacidad de sacrificio, ambición profesional y otros valores tan desprestigiados como el esfuerzo, el honor y el deber. Encuentran en el ideario feminista la coartada perfecta para su vagancia, fracaso laboral o falta de metas vitales. En el mejor de los casos, habrán conseguido un puesto de funcionario público, preferiblemente sin pasar por oposición y gracias a sus contactos políticos o sindicales, que en ningún caso considerarán como privilegio. Libres de toda competencia de otros varones, procurarán seducir a compañeras de activismo con una clara preferencia por las más jovencitas, usando su pseudo compromiso político y su charlatanería barata como armas de seducción. El poliamor, el rechazo a los celos y la teoría sobre maternidades subversivas y familias alternativas serán su mejor excusa para eludir sus responsabilidades paternales en el caso de que estas sobrevengan. En fin, las feministas estáis abocadas a tratar con lo más bajo del espectro masculino. Y eso salta a la vista.

  7. Angela Down

    ¡Hola Bárbara!
    Tu texto me parece interesante, pero me salen ciertas preguntas. Por ejemplo, has escrito lo siguiente:
    «Ellos están junto a nosotras en nuestras luchas, ellos son conscientes de sus mochilas de privilegios, ellos escuchan, ellos entienden, ellos cuidan. Ellos jamás alojarían su deseo en los cuerpos heteronormativos. Ellos nunca forzarían, de ningún modo, una relación sexo-afectiva. Ellos rechazan, con toda su rabia, el uso de la violencia en las relaciones emocionales.»
    Osea, por lo que das a entender «ellos» ya están haciendo el trabajo que les pides al final de tu texto («Pero sí es su responsabilidad desmontar todo eso, desmontarse, capa a capa y deshacerse de ello…»). Como sabemos, este trabajo no acaba nunca; el patriarcado está tan metido en todas y cada una de nosotras que lo único que podemos hacer es ir desandando el camino siendo conscientes de que este camino no acaba. Hay que seguir andando y andando.
    En este sentido estoy (más o menos) de acuerdo con algunos de los posts. Criticar a quien está recorriendo este camino, a quien está intentando, a quien quiere cambiar, … no es nada alentador. Al contrario.
    Cuando alguien está intentando, no me parece constructivo atacarle por no ser perfecto. ¡Claro que queda trabajo por hacer! ¡Y mucho! Pero en ese intento yo no veo nada de perverso, al contrario de lo que afirmas en el texto.
    Al acabar el texto con la siguiente frase: -Y, si nos sois capaces, compañeros, al menos desmontad y deshaceros de ese maldito personaje, para que así podamos veros venir desde lejos, para que así podamos defendernos.- a mí me da la impresión de que todo el texto es fruto de una experiencia vivida, de un desengaño, de una situación dolorosa. Quizás, ojalá, me equivoque, pero es lo que a mí me trasluce.
    Aunque así fuera, el texto no deja de parecerme interesante, pero me parece interesante como ejercicio de sanación, para sacar la rabia y el dolor, pero por otro lado me parece contraproducente. ¿En que ayuda a la lucha feminista criticar tan duramente a quien intenta, activamente, cambiar su rol y acercar posiciones?
    ¿Acaso no desmoraliza a los hombres (bio-hombres) que están desandando el camino?
    ¿Acaso no genera desconfianza y desesperanza en las mujeres (bio-mujeres) que creen que pueden generar cambios?
    En fin, estas son mis dudas.

  8. nadieponesunombre

    ¿Pero no era que «lo personal es político»? así pues todo lo que se escibe se hace desde la experiencia personal. Yo he vivido lo que dice Barbara. Lo vivo dentro y fuera de los espacios de «militancia», aunque si, seguramente duele más cuando son hombres que consideras «compañeros». No creo que este texto pretende bajonear a nadie, aunque de todos modos: supérenlo chicos, vayan entomando algo porqué sino se vuelve una vez más un tema de privilegios, por los cuales los hombre no tienen porqué escuchar según que cosas, no vayamos a incomodarlos siendo unas deslenguadas!.

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