Escarlata O´Hara, la primera heroína Ficciones, Pikagramas

¿Qué tiene ‘Lo que el viento se llevó’, una película con tintes androcéntricos y racistas, que nos impacta y nos llega tanto? María Castejón desgrana las rupturas con los roles de género de su protagonista

Escarlata

Seguro que no es la primera heroína cinematográfica. Seguro que existe alguna más en décadas anteriores. Pero para mí como espectadora –y sé que para muchas otras gentes más- Escarlata O´Hara (Vivien Leigh), la beldad del condado de Georgia, nacida para ser la esposa de algún terrateniente sureño, es una de las primeras heroínas cinematográficas, uno de nuestros primeros referentes.

En la guerra, desaparecidos los pretendientes, acaba huyendo del trabajo de enfermera; el cuidado no es lo suyo. Además, rompe con el luto por la muerte de su primer marido

¿Qué tiene esta historia, llena de referencias esclavistas e incluso al Kukux-Klan, llena de androcentrismo, que nos impacta y nos llega tanto?¿Por qué una mujer manipuladora y caprichosa se pude convertir en una heroína feminista?

Por una parte podemos apelar a la épica. A la épica de una novela, escrita por la periodista Margaret Mitchel (Atlanta 1900-1949) escrita en el año 1937. Y a la épica de una película (1939) producida por David O. Selznick, cuyo proceso de gestación, con diversos directores, un sinfín de guionistas, intensas demoras tanto por problemas económicos como por problemas derivados de la elección de un elenco de star systems con fuertes vinculaciones con diversos estudios del Hollywood de la época, merecería un artículo aparte. Por otra podemos referirnos a las múltiples rupturas que personifica Escarlata desde su posición inicial de joven de excelente familia. Rupturas que iremos desgranando a continuación.

La guerra como punto de inflexión
Lo que el viento se llevó nos habla de una época y de una sociedad muy concreta, la sociedad esclavista de los propietarios de las grandes plantaciones del Sur norteamericano, en los momentos previos a la Guerra de Secesión, la guerra civil norteamericana que asoló el Sur durante los años 1861-1865. Nos narra la forma de vida de una sociedad clasista, racista y misógina en la que los hombres están destinados a ser grandes caballeros, gracias al trabajo de los y las esclavas, y las mujeres tienen la sagrada misión de perpetuar este orden a través de la sumisión y del matrimonio.

La guerra dinamita esta sociedad que tras la derrota, intenta sobrevivir y mantener el pasado glorioso, especialmente mediante el feroz intento de sus mujeres de trasmitir los códigos de esta vida pasada. Nos encontramos en los dos momentos históricos  con una sociedad masculina en la que los hombres tienen una presencia absoluta en el espacio público y las mujeres son relegadas al espacio privado. Lo que el viento se llevóExisten diversos ejemplos de esta organización; destacamos una de las secuencias iniciales en la barbacoa de la familia Wilkes en la que las jóvenes son relegadas a una habitación a echarse la siesta y los hombres se dedican a hablar de sus asuntos, en este caso de la guerra.

Este es el escenario en el que se desenvuelve Escarlata O´Hara. Y es el escenario y el destino que transgrede. Y por eso Escarlata es un referente en la genealogía de personajes de ficción, porque es  una heroína que rompe con su destino impuesto de mujer y por eso nos gusta tanto. Desde un protagonismo absoluto –tanto en la novela como en la película- la  hija de Gerald y de Elena, abocada por cuna y linaje a seguir los pasos de su honorable madre  -casarse con un buen hombre del condado y ser una respetable madre de familia- nos ofrece una cartografía de rupturas excepcionalmente considerable para la época.

¿En qué consisten estas rupturas, y en qué planos se dan? Situémonos en punto de partida del relato. En una sociedad preocupada por las fiestas y acontecimientos sociales de la temporada, Escarlata se presenta como una joven excepcional por su belleza y vitalidad que, consciente del poder que tiene, disfruta sometiendo a los hombres a su voluntad.  Alejada de la decencia que caracteriza a sus iguales, coquetea con un buen número de muchachos, uno de los primeros síntomas que hacen de ella un personaje diferente al resto.  Vive un gran amor en secreto. Está enamorada de Ashley Wilkes (Leslie Howard), un hombre que no es para ella y que se va a casar con la virtuosa Melania Hamilton (Olivia de Havilland). Cejar en este amor imposible  es el primer síntoma de su resistencia, que la lleva a casarse por despecho con Carlos Hamilton (Rand Brooks). vlcsnap-2013-08-22-02h34m19s172

En la evolución del personaje principal y en el resto, la guerra supone una más que significativa inflexión. Barre la civilización anterior, a la que únicamente son capaces de sobrevivir las personas fuertes que no se aferran al pasado. Y Escarlata es una de estas personas.  Antes de la guerra, Escarlata se nos presenta como un personaje manipulador que utiliza conscientemente su mayor fuente de poder, la belleza, para conseguir beneficios.  En la guerra, desaparecidos los pretendientes, no se limita a las obras benéficas ni a ejercer de enfermera, un trabajo que no le gusta y del que acaba huyendo. El cuidado y la entrega a los demás no es una de las cualidades del personaje.

En un ambiente bélico en el que las costumbres se relajan y el control sentimental y amoroso también, Escarlata va más allá y rompe con el luto que padece por la muerte de su primer marido; no sólo asistiendo al baile, sino bailando con Reth Butler (Clark Gable).

vlcsnap-2013-08-22-02h48m36s31La guerra la hace una mujer fuerte y la posguerra una mujer dura y cabeza de familia en Tara. Es ahí donde pasará agudas penurias económicas y hambre bajo la responsabilidad de mantener a su familia y la plantación. Matará a un soldado yanqui  y proferirá su ya mítico monólogo: “A Dios pongo por testigo de que nunca más volveré a pasar hambre. Ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que  matar ser ladrona o asesinar, a Dios pongo por testigo”.

Mujer de negocios

Escarlata es una mujer práctica e inteligente. Entiende que para salvar Tara -su plantación- de los especuladores, la única carta que posee es ella misma y su propio cuerpo. Por eso, tras la guerra, convertida ya en una mujer dura, no duda en hacerse un vestido con las cortinas para intentar hacer sucumbir a Reth a sus encantos  y conseguir el dinero que necesita. Incluso ofrece su cuerpo. Es más, cuando Reth la rechaza, no duda en engatusar a Frank Kennedy (Carroll Nye)  el prometido de su hermana, y casarse con él para poder pagar la contribución. Escarlata se casa con un hombre que no ama.

En la novela, Mammy  (Hattie MacDaniel, la primera mujer negra en recibir un Óscar) no desaprueba su actitud, como en la película. Es más, en todo el complicado cortejo por parte de Frank Kennedy, Escarlata contará con el apoyo de ésta, fomentando las estrategias femeninas dentro del patriarcado para conseguir un fin concreto, en este caso salvar Tara.
Escarlata, ya como señora Kennedy, se convierte en empresaria desafiando las convenciones de la época y diferenciándose de todasvlcsnap-2013-08-23-18h32m44s221 las mujeres de su entorno, que como ya se ha comentado, viven confinadas en el hogar salvaguardando los viejos valores. Escarlata trasciende el espacio doméstico,  delega el cuidado de su hijo y su hija, que en la película no aparecen y se convierte en una mujer de negocios. Para ella el dinero es lo más importante: “Me he dado cuenta de que el dinero es la cosa más importante del mundo y no estoy dispuesta a que me vuelva a faltar.” Y si bien su actitud provoca de forma directa la muerte de su marido, en esa memorable escena en la que las mujeres tejen mientras esperan, ella en ningún momento deja de seguir hacia delante con sus proyectos.

Dos anti relaciones románticas

Uno de los aspectos principales en la construcción del personaje de Escarlata es su relación con los dos hombres de su vida, Ashley Wilkes y Rett Butler.  De Ashley se enamora cuando es una joven niña caprichosa. Mantendrá su enamoramiento a través de los años a pesar del matrimonio de éste y de que la relación que le une es de casi hermandad –consciente o no- con su esposa, Melania. El amor de Escarlata deviene en obsesión por su propia perseverancia y por el tibio rechazo del caballeroso y pusilánime Ashley. Éste mantiene con Escarlata una relación difusa. Nunca la rechaza del todo, pero siempre impone entre ambos la barrera del honor y de respeto a su virtuosa e inocente esposa.

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El virtuoso caballero sureño, no hace sino, salvo el breve detalle de no consumar, reproducir el orden patriarcal de la santa y la puta. Mantiene, sin duda, una atracción física e incluso animal hacia Escarlata, que no lleva a cabo por cuestiones morales que en algunos momentos está casi dispuesto a dinamitar, pero en última instancia apela a sus obligaciones maritales. Tras la guerra, rotos sus referentes, no es capaz de sobrevivir si no es gracias al apoyo económico de Escarlata.

El disoluto Reth Butler es el claro antagonista a Ashley. Expulsado por su familia de la sociedad de Charleston porque no quiso casarse con una joven que llegó unas horas tarde a su casa, con el consiguiente deshonor,  se enamora perdidamente de Escarlata desde el primer momento en el que la ve en la biblioteca de Los Doce Robles.  Individualista, descreído, ácrata, ferozmente inteligente, especulador, representa una masculinidad alternativa a la masculinidad sureña. Reniega del código del honor que rige las relaciones sentimentales y le ofrece a Escarlata otra forma de amar en la que se incluye el ocio y las diversiones. La forma en la que vive la paternidad de la malograda Bonnie también es un rasgo que le diferencia. Reth se implica en la crianza de su hija. No reniega de su género. Cuando Mammy se disculpa porque su primogénito no sea un niño, el responde contundente: “¿Quién quiere un chico? los chicos son una calamidad, ¿no soy yo una buena prueba de ello?” vlcsnap-2013-08-22-02h48m10s27

La relación a amorosa entre Escarlata y Reth, una de las relaciones románticas y heterosexuales de referencia en la historia del cine, es una relación complicada por el carácter de ambos y por el fantasma de Ashley, es una relación complicada no exenta de ciertos tintes de violencia. La virulencia de sus choques es antológica y demuestra la complejidad y brutalidad que ambos asumen y que son del agrado de Escarlata.

Las dos relaciones amorosas que definen la película, lejos de adscribirse al género melodramático, se convierten en casi dos anti relaciones románticas. El amor de Ashley y Escarlata en última instancia se presenta como un ensueño infantil de la protagonista que se desmorona en cuanto ella toma real consciencia de la débil personalidad del idealizado caballero. La relación entre Escarlata y Reth, la verdadera historia de amor, tiene un final francamente brusco en el que él la abandona a su suerte con un elegante y lacónico “francamente querida (lo que tú vayas a hacer) no me importa”. Reth abandona a nuestra heroína a su suerte, abatida por unos segundos, quien se recompone para lanzarnos desde un feroz primer plano aquello de que “realmente mañana será otro día”.

Personajes femeninos

vlcsnap-2013-09-17-23h17m55s68Además de Escarlata, en la película existen otros personajes femeninos. El primero de ellos es Elena O´Hara (Barbara O´Neill), la madre de Escarlata, dedicada a las labores propias de la mujer de un terrateniente sureño: crianza de sus hijas, labores de caridad o apoyo de su marido labores relacionadas con el ámbito doméstico.  Es uno de los referentes principales de Escarlata. No asemejarse a ella e incumplir todos sus dictados es fuente de pesar y conflicto para ésta, hasta que se desliga de la senda de todas las mujeres virtuosas y decentes. En la película es un personaje secundario, pero en la novela destaca su matrimonio con Gerald O´Hara motivado por un imposible amor anterior, que la aboca con premura a una vida, no infeliz, pero sí no deseada.

Melania Hamilton, con posterioridad Melania Wilkes, es una joven dulce, amorosa y sin apenas maldad. Vale la pena mencionar que en la novela, a diferencia de la película, su personaje no resulta tan inocente ni tan pusilánime.  De la misma manera, el libro construye a Escarlata desde un punto de vista que muestra las consecuencias de sus contradicciones,  y enriquece los matices de la sólida relación que construyen ambas con los años.  Melania representa la quintaesencia de la feminidad sureña: esposa, madre abnegada y entregada, cumple a la perfección con los mandatos de género.

No obstante, despliega una actividad nada despreciable en un buen número de asociaciones posteriores a la guerra y que de alguna manera le hará subvertir su situación de esposa confinada en el hogar. vlcsnap-2013-08-23-18h38m45s242

La relación que irá afianzando con Escarlata, a pesar de las reticencias de la última, ya que Melania es la esposa de su amado y el único aparente  impedimento para que su amor pueda desarrollarse, desmonta uno de las más eficientes dogmas del patriarcado: la enemistad femenina, de forma especial por conseguir la atención masculina.

vlcsnap-2013-08-22-02h41m11s193Otro de los personajes femeninos es el de Belle Watling (Ona Munson), la prostituta. Representa el  modelo de la prostituta honrada y bondadosa. Su peso en la trama es relevante. No deja de ser llamativo el hecho de que por su protección se salven un buen puñado de honorables sureños. No obstante, la sociedad la rechaza. Las mujeres sureñas en los tiempos de guerra no admiten sus donativos ya que consideran que su dinero está manchado. Mantiene una relación sentimental con Reth, que se rompe, porque Reth vuelve con Escarlata.

vlcsnap-2013-08-23-18h28m11s47Mammy es una esclava negra que lleva con la familia O´Hara desde el matrimonio de Elena y Gerald. Es una esclava que se ha encargado del cuidado de las hijas de Elena y de la intendencia de la casa. Asume con orgullo su condición de esclava y los trabajos que ha realizado para que la vida de su señora y sus hijas sea más cómoda. Ha tenido un papel activo en la educación de las niñas y en la trasmisión de valores de la sociedad que la condena a ser un ser inferior.

Lo que el viento se llevó en última instancia nos ofrece una heroína épica poderosa y rompedora, que ha trascendido  las décadas. Una mujer fuerte que comienza siendo una bella joven caprichosa que utiliza el poder de su belleza, pero que va más allá y construye un personaje femenino único, capaz de romper con todos los dictados patriarcales que pretendían escribir su vida, capaz de seducir a cualquiera, capaz de hacer negocios con sus antiguos enemigos, capaz de casarse sin amor como mera estrategia de supervivencia, capaz de reinventarse haciendo un vestido de unas viejas cortinas. Capaz de afirmar que todo lo que le preocupa lo pensará mañana, capaz de grabarnos con fuego aquel maravilloso “realmente mañana será otro día”.

Scarlett O'Hara

Escarlata O´Hara, la primera heroína
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María Castejón Leorza es Doctora en Historia. Tiene diversas especialidades de conocimiento como la historia y teoría de género, pero sobre todo es especialista en representaciones, género y medios de comunicación. Es editora del blog Las princesas también friegan, donde escribe sobre cultura y feminismos. Es autora del libro "Fotogramas de género. Representaciones de feminidades y masculinidades en el cine español (1977-1989)" (Logroño, Siníndice, 2013)

    Comentarios recientes

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    2. DeVera

      Os habéis equivocado en las fechas por un siglo…

      Por lo demás, me gusta mucho el análisis de la historia. Se me ocurre que existe un paralelismo entre Scarlett O´Hara y la Medea clásica: se las presenta en dos etapas distintas (pero reconocidas dentro del mismo personaje, que es algo difícil para analizar), la de joven que usa sus “poderes” para obtener sus metas particulares, que se da de cara con la realidad y que duda. Ambas incumplen con el mandato de esposa y madre abnegada.

      No son historias paralelas, pero no es impensable que haya cierta inspiración simbólica.

    3. Niemans

      He observado en este website que existen ciertos usuarios comunes y regulares en los foros de los artículos, que se dedican a provocar y criticar a aquellos que no están en la línea editorial de la revista. No sé si es una estrategia del staff para provocar discusiones y así ganar más visitas, o si simplemente son unos cuantos trolls independientes que por puro aburrimiento se dedican a hacer estas cosas. En cualquiera de los dos casos, es un fenómeno curioso. Aunque desde luego no es algo raro, ni mucho menos, ya que ocurre en otros foros e incluso en otros medios.

      No se puede descalificar a un usuario llamándole machirulo o loco solo porque no esté de acuerdo con cierto tipo de feminismo, o con algún artículo o idea concreta. Creo que no es nada inteligente para la revista, ni para el movimiento que creeis que representais, exibir ese tipo de actitudes intolerantes y groseras. Desde luego que hay que respetar la libertad de expresión, pero si yo fuera el admin. de esta web, tendría mucho más en cuenta ciertas normas que están escritas justo encima del apartado de comentarios, porque estos usuarios restan mucha credibilidad y objetividad. Y desde luego ganaríais también en coherencia, al aplicar vuestras propias normas.

      Con respecto a los artículos, he leído un par de ellos y no están mal. Algunos son más sensacionalistas y otros más científicos y objetivos, como en todos los medios de comunicación. Quizás abundan más los primeros, pero bueno, como he dicho realmente lo peor son los trolls que infectan la revista.

      Un saludo.

    4. Jssdvg

      Gracias a María Castejón por traer y focalizar sobre este clásico cinematográfico y sensacional novela.

      La pregunta ¿Qué tiene ‘lo que el viento se llevó’? me la hice por mucho tiempo, no en vano era mi película de referencia, hasta (Memorias de África) y completa o incompleta la habré disfrutado más de una veintena de veces.

      No podría analizarla, como la autora del artículo, desde una perspectiva de género. Mi atracción, creo que se gesta en la evolución de los personajes principales, (situados en un tiempo convulso y de continuas pérdidas de referencias, morales y éticas); Escarlata nunca es un arquetipo plano, y la razón y la pasión la llevan a transformarse, incluyendo errores fatales, en los que se renueva; Butler se enfrenta a contradicciones internas, pero su crecimiento interior se debe a su relación con Escarlata y como los cambios de ella le cambian. Justo cuando intentan cambiarse por la fuerza entre ellos es cuando fracasan, cuando recuperan sus espacios, se complementan, que se amen o no, no parece realmente importante en su sinergia, aunque todos los espectadores, deseamos que se amen. (Hay más carga de amor romántico en las butacas que en la pantalla)
      Esa tensión, Escarlata-Butler, luego se ha explotado en películas y sobre todo en series hasta el aburrimiento.

      Ver esa evolución en un personaje de película, no era lo normal; en la vida real, la mujer que eclosiona, evoluciona y no queda atada a los estereotipos del patriarcado es lo habitual (casi imprescindible) ya sea por conciencia o por necesidad; en países donde la mujer además, es de la que depende la familia alargada, en sustento y afectivamente, Escarlata tendría poco que decir; pero ella ya dijo lo suyo en la pantalla y en un tiempo donde no se decía todo el tiempo.

      Jesús

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    6. AYN RANDiano2

      “El virtuoso caballero sureño, no hace sino, salvo el BREVE DETALLE de no consumar, reproducir el orden patriarcal de la santa y la puta”

      Ese “breve detalle” es la diferencia entre querer matar a alguien y matarlo efectivamente.

      El caballero sureño -Ashley- es una figura totalmente incomprensible para la escritora del artículo, y se nota: Ashley y María Castejón están -éticamente- a años luz.

      Por cierto, los detalles son “pequeños”, “insignificantes”, “mínimos”…pero, ¿”breves”?.

    7. SVEVO1976

      Interesante análisis.
      Lo único que el mensaje final del film, desde la óptica heteronormativa y dado la época que es, no lo veo tan triunfal, sino más bien como otra mujer que es castigada a vivir sin pareja por no acatar y transgredir las normas.

    8. Gabriela Polanco

      Realmente disfrute del análisis del discurso de este film – y novela- y entiendo que para los parámetros de la época pudiera tratarse de una historia con ciertos tintes feministas; pero definitivamente este producto cultural no deja de ser patriarcal hasta la nausea.

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