Ellas ocupan la jaima Crónica, Planeta

La resistencia de las saharauis protagoniza el primer congreso que el Gobierno marroquí permite celebrar en los territorios aún colonizados del Sahara Occidental

La resistencia de las saharauis protagoniza el primer congreso que el Gobierno marroquí permite celebrar en los territorios ocupados.- Andrea Momoitio

La resistencia de las saharauis protagoniza el primer congreso que el Gobierno marroquí permite celebrar en los territorios ocupados.- Andrea Momoitio

A las autoridades marroquíes les gustan las profesoras. Y es probable que les permitan acceder sin dificultades a El Aaiún. Sin embargo, periodistas y parlamentarias no son recibidas con la misma reverencia. La actitud de este país ante las muestras de apoyo al pueblo saharaui es conocida por quien les visita y, cuando se debe franquear la primera aduana, la mejor opción es declararse ‘Profesora’. Las herramientas del amo, en esta ocasión, son la única vía para visitar esta ciudad. Llegar a la capital del Sahara Occidental, Estado reconocido por 84 países del mundo, es una odisea. Para poner pie sobre su asfalto es obligatorio declarar el lugar de alojamiento, sea hotel o vivienda. Les gustan las profesoras, sí, pero para poder ocupar un país durante cuarenta años, Marruecos ha tenido que aprender a desconfiar.

-¿Profesoras?

-Sí, profesoras.

-¿A qué vienen?

-A conocer la ciudad

-¿Dónde se quedan?

-En casa de Hayat.

-¿Algalia?

Los policías marroquíes, que aparecieron sigilosos para montar barullo cuando el funcionario estaba a punto de sellar uno de los pasaportes, deben de reconocer por el nombre de pila a los más de 210.023 ciudadanos y ciudadanas que, según el último censo marroquí de 2004, viven en El Aaiún. Eso o que conocían a Hayat Algalia [nombre ficticio de nuestra anfitriona], activista saharaui encargada de alojar en su casa a tres vascas, teóricamente profesoras, que acudieron al El Aaiún para apoyar la resistencia pacífica de las saharauis en los territorios ocupados. Sabían a lo que iban, pero Marruecos debe estar cambiando de estrategia ante la presión internacional para que se reconozcan los Derechos Fundamentales en el Sahara Occidental. El cambio de postura de Estados Unidos, que pide ahora a Marruecos el cumplimiento de estos derechos, puede haber marcado un punto de inflexión. No hay visos de que vayan a reconocer aquello que saharauis esperan desde 1976: el derecho a la autodeterminación.

La capital del Sahara Occidental no debe ser fácilmente atisbada desde el aire: Pocos edificios cuentan con más de tres o cuatro alturas y todos están pintados del mismo color de la arena del desierto que los rodea. El paisaje es el único elemento discreto de El Aaiún. La ciudadanía saharaui –pero también, y de rebote, la marroquí– está acostumbrada a ver cómo filman cada uno de sus movimientos. Cientos de hombres registran el día a día de saharauis y visitantes. No saben qué es la discreción y se pasean por la ciudad, en una persecución estrambótica, con videocámaras que ni intentan ocultar. La policía marroquí tiene un archivo visual del pueblo saharaui que haría las delicias de cualquier amante de la antropología.

Marruecos debe estar cambiando de estrategia ante la presión internacional para que se reconozcan los Derechos Fundamentales en el Sahara Occidental

El pequeño aeropuerto de El Aaiún vivió un ajetreo inusual durante la segunda semana del pasado junio. Alrededor de cincuenta activistas, la mayoría del Estado español, pero también de Francia, llegaron poco a poco a la ciudad. Nadie se libró del interrogatorio policial. Algunas activistas denuncian haber sido filmadas mientras esperaban, en ningún caso menos de media hora, a que marcasen el sello en sus pasaportes. Otras se quejan de haber sido advertidas de que su presencia no era grata en la ciudad. Ninguna se reunió con los activistas y las activistas saharauis que les esperaban sin escuchar antes un “Bienvenidos a Marruecos”, acompañado de una gran sonrisa: La comunidad internacional aún no ha advertido a Marruecos sobre ese sarcasmo.

En este país de tradición nómada, con bandera, territorio, historia e himno, pero sin pasaporte propio, las fuerzas de seguridad de Mohamed VI responden con virulencia a cualquier acto político que intenten llevar a cabo las y los saharauis. La presencia de activistas y periodistas extranjeros es, si no prohibida, sí boicoteada y perseguida. La rebeldía es el día a día para los y las saharauis que viven allí: comprar el pan, pasear por el centro, llevar a los niños y a las niñas a la escuela son situaciones de riesgo.

Resistir en la azotea

El Gobierno marroquí ha prohibido las jaimas en El Aaiún, pero la ciudadanía saharaui, consciente del cambio de estrategia del colonizador, echó un pulso a esta prohibición el pasado 15 de junio y organizaron el primer acto a favor del Sahara Occidental que se celebra en las zonas ocupadas por Marruecos desde 1976, año en el que España ignoró su obligación con el proceso de autodeterminación de este territorio: El único estado africano aún colonizado. Las organizadoras, miembras de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS), vinculada al Frente Polisario, instalaron una jaima en la azotea de una vivienda particular. El lugar, visible desde los tejados de otros edificios, fue filmado por policías marroquíes durante toda la jornada. Ellas no se escondieron. La cita histórica quiso conocer y reconocer el papel de las mujeres en la lucha por la liberación del Sahara Occidental. Esa jaima fue un ejemplo de su labor. Ataviadas todas por sus melfas [traje tradicional de las saharauis] alzaron la voz ante la represión y ocupación.

Las autoridades marroquíes han amputado los dedos índice y corazón a muchos saharauis para que no puedan realizar el símbolo de la victoria.- Andrea Momoitio

Las autoridades marroquíes han amputado los dedos índice y corazón a muchos saharauis para que no puedan realizar el símbolo de la victoria.- Andrea Momoitio

Nadie se atrevió a celebrar el triunfo hasta que el micrófono se encendió por primera vez. La policía marroquí, minutos antes de dar comienzo a la cita, pidió que todas las extranjeras que se encontraban en el edificio salieran a su encuentro. En ese momento, se temió lo peor, pero la estrategia de intimidación no pudo evitar que Galia Yumani, miembra de la organización, encendiera el micrófono. Hasta ese momento, Yumani se había estado moviendo nerviosa por la jaima. No corría el aire. Los retales de colores con los que se confeccionó el espacio se mezclaban con las melfas de las asistentes. Un centenar de mujeres, portadoras todas de historias dramáticas, esperaban atentas los testimonios de sus compañeras.

El Sahara Occidental es el único estado africano aún colonizado

Entretejidas en árabe, castellano y francés, sus reivindicaciones no entienden de idiomas: independencia, justicia y reparación. Estas peticiones también fueron filmadas, desde una azotea cercana, por los policías marroquíes, a quienes cientos de mujeres les dieron la espalda concentradas en escucharse. Los más de doscientos pares de zapatos que aguardaban fueran de la jaima forman parte ya de la memoria audiovisual de la resistencia saharaui, también en manos del Gobierno de Marruecos.

Las saharauis de los territorios colonizados están en primera línea política: son voz y altavoz de las reivindicaciones por la autodeterminación de su pueblo. Su actividad política es innegable, tanto en los campamentos de refugiados y refugiadas como en los territorios ocupados. No se vieron por primera vez en la azotea. Antes se habían reunido en Argel y en los campamentos de Tindouf (Argelia). Uno de los objetivos de las primeras conferencias era, precisamente, celebrar la resistencia pacífica de las mujeres también en las zonas ocupadas. El ambicioso objetivo se materializó en la III Conferencia Internacional de Apoyo a las Mujeres Saharauis: la resistencia de las mujeres en los territorios ocupados del Sahara Occidental

¿Dónde están nuestros hijos e hijas?

En la intervención de apertura, Galia Yumani destacó el papel de las saharauis en la lucha pacífica de su país por la autodeterminación: “Siempre hemos estado al lado de nuestros hermanos, mano a mano, trabajando por la liberación de nuestro pueblo. Hemos dejado sudor y sangre en esta tierra”. Quiso agradecer su presencia en El Aaiún a las delegaciones y asociaciones extranjeras. Este agradecimiento fue una constante entre todas las ponentes, quienes abogaron por una mayor internacionalización del conflicto. La intervención fue interrumpida para escuchar las palabras, vía telefónica, de Fatma El Mehdi, secretaria general de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS), quien remarcó la importancia del evento. Ante esta llamada, Yumani recordó su compromiso con su interlocutora, con la organización a que representa y con “el Frente Polisario en la liberación del Sahara Occidental”. Los aplausos de las asistentes le dieron el tiempo necesario para controlar la emoción.

La actividad política de las saharauis es innegable, tanto en los campamentos de refugiados y refugiadas como en los territorios ocupados

Las ovaciones y los gritos de “¡Sahara horra!” [Sahara libre] fueron la antesala de las lágrimas y los silencios que provocaron las palabras de Fatimetu Dashour, encargada de hablar a todas las asistentes de una de las realidades más duras de los saharauis en territorios ocupados: las desapariciones forzosas. “Vuestra presencia aquí es importante para que todo el mundo sepa la humillación, opresión y malos tratos que por parte del ocupante estamos sufriendo”, aseguró esta mujer que ha estado 16 años en un centro clandestino marroquí. “No podíamos comer, ni ducharnos. No nos daban medicamentos, no nos dejaban ir al baño cuando queríamos. La tortura es física, fuerte y muy dura”. El 22 de diciembre de 2005, quince jóvenes no volvieron a casa. Sus familias aún no saben qué pasó con ellos. El Gobierno marroquí asegura que murieron intentando emigrar a Canarias. Jabuga Leglifi, representante de una asociación de familiares de estos jóvenes, abogó entre lágrimas por la resistencia de las mujeres. “Llorar no es una cuestión de debilidad sino que sale de la profundidad de una persona llena de dolor”, aseguró en un intento de justificar sus lágrimas. La asociación que representa Leglifi está hermanada con la Asociación de Madres de la Plaza de Mayo.

Derecho de autodeterminación

Los niños y las niñas saharauis tampoco escapan de la violencia que ejerce el Gobierno marroquí. Maluma Abdelaha forma parte del Observatorio Saharaui para la Protección de los niños y las mujeres: “Los malos tratos y la tortura afectan psicológicamente también a nuestros hijos e hijas”. Muchos no están escolarizados y se forman en casa para evitar posibles agresiones durante los trayectos al colegio. La educación que les ofrece el Gobierno marroquí no reconoce su identidad y en las zonas ocupadas no hay universidad, lo que evita que necesiten una formación reglada que les permita el acceso. Las más afectadas, las niñas. Abdelaha recordó que Naciones Unidas debe asegurar que se cumplan los Derechos Humanos para evitar situaciones de este tipo. La MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sahara Occidental) es la única que no monitoriza el cumplimiento de los Derechos Humanos. Las delegaciones extranjeras entregaron, durante los días posteriores al congreso, un documento al encargado de esta misión en El Aaiún. Denunciaban la vulneración de los Derechos Humanos en el Sahara Occidental y exigían a las Naciones Unidades que trabajasen para protegerlos. En el mismo documento, los activistas y las activistas mostraban su rechazo al acoso que sufrieron durante aquellos días y pedían que, para próximos encuentros, MINURSO asegurase un lugar seguro donde reunirse.

Las niñas y los niños de los territorios ocupados también sufren la violencia del Gobierno marroquí

Desde que Marruecos ocupó el Sahara Occidental en 1976, el pueblo saharaui lucha por el derecho a la autodeterminación en las zonas ocupadas y los campamentos de refugiados. “El Aaiún es una ciudad invadida ilegalmente. Necesitamos apoyo jurídico para seguir luchando y dejaremos aquí la última gota de sangre hasta la liberación total de nuestro pueblo”, aseguró Sukeina Yesdelu, presidenta del Nuevo Foro para las Mujeres Saharauis.

Las saharauis son voz y altavoz de las reivindicaciones por la autodeterminación de su pueblo.-Andrea Momoitio

Las saharauis son voz y altavoz de las reivindicaciones por la autodeterminación de su pueblo.-Andrea Momoitio

Y después de Gdeim-Izik

En noviembre de 2010, las fuerzas de seguridad marroquíes desmantelaron Gdeim-Izik [Dignidad]. Este campamento, considerado por Noam Chomsky el comienzo de la Primavera Árabe, llevaba dos meses instalado a 12 kilómetros de El Aaiún. El objetivo: hacer visible su situación. Las cifras bailan según la fuente, pero se estima que en torno a 20.000 saharauis dormían allí cuando el Gobierno marroquí decidió poner fin al improvisado campamento. La Oficina del Ministerio de Territorios Ocupados de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) habló entonces de más de 4.500 personas heridas y alrededor de 2.000 detenidas. Murieron once policías marroquíes y tres activistas saharauis. Uno de ellos, Said Batma. Este joven fue asesinado a quemarropa por la policía marroquí durante el desmantelamiento del campamento. Su hermana Matu manifestó durante el Congreso que “todos estamos dispuestos a morir por la justicia”. Su hermano es un símbolo de la resistencia del pueblo saharaui, que nombra a sus asesinados como mártires y los recuerda constantemente en un intento de hacer justicia a su memoria. En febrero, un tribunal marroquí condenó a cadena perpetua a ocho activistas saharauis acusados del asesinato de los policías. Las autoridades marroquíes no han sido juzgadas por la muerte Batma. Aún hoy, la familia no ha podido enterrar su cuerpo.

Noam Chomsky sitúa el comienzo de la Primavera Árabe en el campamento de Gdeim-Izik

En el comunicado que se emitió tras el Congreso, la primera de las exigencias pasa por la liberación de los presos políticos saharauis “encabezados por el grupo de Gdeim Izik”. En el documento también se pide que se esclarezca el paradero de los desaparecidos y las desaparecidas, así como la investigación de “ejecuciones extrajudiciales”. En el Sahara Occidental, afirman, no se respetan los derechos “de expresión, reunión y manifestación pacífica” ni los derechos sociales relacionados con la “sanidad, enseñanza y servicios sociales”. El mandato de la MINURSO, aseguran, debe incluir la facultad de observar el cumplimiento de todos ellos. Las delegaciones extranjeras que acudieron al acto recogen en sus conclusiones su compromiso para hacer pública la situación en el Sahara Occidental. Piden también que los gobiernos demócratas reproben, condenen y no apoyen al régimen marroquí.

Ellas toman la palabra

Las saharauis necesitan ser escuchadas. Las rondas de intervenciones estaban a punto de acabar cuando Fatma Daoui pidió la palabra. En mayo se manifestó en la Avenida Esmara, una calle simbólica para la resistencia saharaui en El Aaiún. La protesta fue brutalmente reprimida por la policía marroquí. Le amputaron los dedos índice y corazón: “Esta es mi mano”, dijo mientras la mostraba ante el público. En el hospital, fue maltratada y no supo hasta tener el alta si estaba o no detenida. “Me trataron como una presa, no como una víctima”. Ya no puede hacer el símbolo de la victoria, pero no duda de que vayan a lograrla: “No soy la primera ni la última víctima de esta lucha. No importa perder una mano o un pie. Seguiremos”, aseguró antes de continuar su relato: Su hijo está en la cárcel de El Aaiún, conocida entre los saharauis como Cárcel Negra y por los marroquíes como Prisión Civil de El Aaiún.

Las delegaciones extranjeras piden que los gobiernos demócratas reproben, condenen y no apoyen al régimen marroquí

Es menor de edad. Su familia no sabe de que se le acusa, no ha tenido juicio. No saben si está bien. En 2005, un miembro de la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFADEPRESA) consiguió sobornar a un policía marroquí para introducir una cámara en la Cárcel Negra. Las imágenes, que circulan desde entonces en Internet, no pueden dejar muy tranquila a Daoui.

 

En la jaima, el interés por escucharse fue recíproco. Las saharauis hablaban, desde el dolor y la resistencia, de su día a día. Las mujeres que viajaron hasta El Aaiún para escucharlas registraban cada historia. Entre aplausos, lágrimas y abrazos, coincidían en la importancia de nutrirse unas de otras. Las intervenciones de las ponentes extranjeras hicieron énfasis en la discriminaciones de género, que también sufren las saharauis. Las violaciones también son utilizadas como arma de guerra en el Sahara Occidental y el empoderamiento de las mujeres resulta un elemento indispensable, no sólo para la autodeterminación de este territorio, sino también para la propia autodeterminación de las mujeres, proceso que aún no se ha llevado a cabo en ninguna parte del mundo. Hablaba María Rosario Arrizabalaga, en representación de la Red Vasca de Apoyo a la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, cuando una llamada telefónica alteró el ambiente de la jaima: ciudadanos marroquíes estaban acercándose a la vivienda en la que se organizaba el congreso con banderas de su país y gritando consignas contrarias a la independencia del pueblo saharaui. Tras unos momentos de tensión, se decidió obviar las provocaciones: “Tenemos que seguir”, aseguró Itziar Fernández, representante de Emakumeak Garapenerako Elkarlanean (EGE) y miembra de la organización del Congreso.

 

El equipo mediático grabó y colgó en la red la Conferencia.- Andrea Momoitio

El equipo mediático grabó y colgó en la red la Conferencia.- Andrea Momoitio

El salto a la red

El ‘Equipo mediático’ –así se autodenominan quienes llevan la difusión de la resistencia saharahui– salieron a la calle en un intento de filmar las protestas. La jaima, símbolo emblemático de la tradición nómada del pueblo saharaui, estaba dotada de incontables aparatos electrónicos. Aquella cita histórica, de la misma manera que cada acción que llevan a cabo, estuvo instantáneamente colgada en la red. Marian Bourhini, periodista, aseguró que el Gobierno marroquí “está utilizando todas las técnicas a su alcance para evitar que recojamos la percepción de nuestra población.

Las intervenciones de las ponentes extranjeras hicieron énfasis en la discriminaciones de género, que también sufren las saharauis

Ahora mismo nos están grabando desde todos lados, pero nosotros no podemos hacer lo mismo”. Recordó también que las periodistas saharauis sufren una represión brutal y, en nombre de todas ellas, aseguró que tienen voluntad de seguir trabajando para “alzar la voz de todo nuestro pueblo”. Internet y las redes sociales han marcado un antes y un después en la resistencia de la población saharaui, disponible instantáneamente en la red para quien quiera saber qué está pasando.

Este congreso supone un antes y un después en la postura que toma el Gobierno marroquí ante el apoyo internacional al Sahara Occidental. Nunca antes habían permitido que se celebrase un acontecimiento así en territorios ocupados. La primera vez ha tenido como objetivo apoyar la resistencia de las mujeres saharauis en el camino a la autodeterminación de su pueblo. Encendieron los micrófonos para hablar de su lucha, pero no olvidaron prender los fuegos para dar de comer a los asistentes y coger después la escoba para barrer la jaima. Todo en orden. Comienza un nuevo día.

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Ellas ocupan la jaima
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Andrea Momoitio

Periodista. En la coordinación de Pikara Magazine. Adicta a los macarrones con tomate. Extímida, incombustible e indomable. Lesbiana y feminista, en ese orden. Contacto: andreamomoitio@pikaramagazine.com

Comentarios recientes

  1. Amazigh

    El Sahara es marroqui y siempre quedarà marroqui apesar de todo, estudien un poquito de historia antes de hablar //

  2. Zahra Ramdán

    Quisiéramos felicitar a la autora de éste gran trabajo sobre la gran resistencia y la digna labor que están desempeñando las mujeres saharauis en las ciudades ocupadas saharauis quienes se enfrentan diariamente a la represión erigida en sistema por las autoridades de ocupación marroquíes. Este reportaje escrito y gráfico es muy importante ya que versa sobre la histórica conferencia internacional sobre las Mujeres Saharauis la cual es la primera vez que se organiza un evento de ésta índole desde que el vecino Marruecos invadió y ocupó por las fuerzas de las armas la patria de l@s saharauis. Felicidades de nuevo a la autora del artículo ya que con ello ha demostrado al mundo no solamente su profesionalidad sino también ha podido transmitir el mensaje de justicia y de paz del pueblo saharaui y muy particularmente sus mujeres quienes son un ejemplo de emancipación y empoderamiento en el mundo árabe y los países de religión islámica.

  3. Harto

    “El Sahara Occidental es el único estado africano aún colonizado”

    TOMA YA

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