“Nosotras no estudiamos la migración. Nosotras dibujamos lo vivido” En red

Este año, el colectivo de arte Migrantas cumple una década. Y lo celebra en Berlin, con nueve talleres, una exposición en el Ayuntamiento y acciones de intervención urbana. Es parte de su serie Bundesmigratinnen, en la que recogen, en forma de pictogramas, las voces y experiencias de las mujeres migrantes en Alemania.

Participantes en distintos talleres de los últimos 5 años

Participantes en distintos talleres de los últimos 5 años

Marula y Florencia llegaron a Berlin en 2002. Dejaban atrás una Argentina sumida en una profunda crisis económica, que meses más tarde desembocaría en el ya famoso corralito. “Empecé a hacer dibujos sobre cómo me sentía siendo extranjera”, recuerda Marula. “Para mí, era una situación nueva. A través de mis dibujos, que compartía con Florencia, empezamos a hablar muchísimo de lo que nos estaba pasando.” Aquellos dibujos, convertidos en pictogramas, se editaron como afiches, se expusieron en Buenos Aires y se publicaron en un pequeño libro, que se agotó. “Era diciembre de 2003. Se estaba marchando mucha gente de Argentina. Recibimos un montón de emails preguntándonos cómo nos sentíamos, cómo se conseguían los visados… Incluso si aquello no era una campaña del Gobierno para que la gente no se marchara”.

Lápiz, papel y diez minutos para contestar: qué quieres que los demás sepan de tu vida en este país, como extranjera. Cada dibujo se convierte en un pretexto para narrarse a sí misma frente a las demás y frente a la sociedad

Entonces, Florencia mostró aquel libro a una trabajadora de origen peruano, miembro de una asociación de mujeres. “Nos dijo: esto es muy lindo pero… Es una parte mínima de la experiencia de la migración. Hay muchas otras miradas.”

Y así, al concepto inicial se añadieron los talleres. Una pieza clave, pues es ahí donde la diversidad del fenómeno migratorio deja de ser una abstracción y toma cuerpo, en las historias personales que comparten las participantes.

A Marula y Florencia, artista y diseñadora gráfica respectivamente, se unió Estela, socióloga especializada en los desaparecidos de la dictadora argentina. “Así se gestó el formato actual. Se parte de un dibujo en el que cada participante cuenta cómo se siente. Los dibujos se seleccionan y se pasan a pictogramas y esos pictogramas van a la calle”.

Carteles, postales o inserciones en los medios… Los pictogramas de Migrantas se inscriben en el espacio público como una suerte de señalética de la migración: sintética, accesible y sin barrera idiomática. “Este sistema, que habíamos hecho para nosotras mismas, sigue siendo la base de nuestro trabajo”.

“La nuestra es una mirada desde la acción”

Lápiz, papel y diez minutos para contestar, mediante un dibujo, a una pregunta sencilla: qué quieres que los demás sepan de ti, de tu vida en este país, como extranjera. Y empiezan a brotar las experiencias. “El dibujo es la expresión más inmediata, después de la palabra. En ella se vuelcan, de forma consciente o inconsciente, un montón de cosas”. Cada dibujo se convierte así en un pretexto para narrarse a sí misma frente a las demás y frente a la sociedad, ese afuera que a menudo desconoce la realidad cotidiana de las migraciones.

“Aquí en Alemania se estudia y se escribe mucho sobre la migración, pero lo hacen los propios alemanes. Nosotras no estudiamos la migración. Nosotras hacemos base. Nosotras decimos: empiecen a escribir ustedes también, señoras. La nuestra es una mirada desde la acción, desde lo vivido. Nosotras dibujamos como todas las demás, en un diálogo horizontal. Eso es lo hace verídico”.

Acción urbana, proyecto Sevilla Plural, festival Zemos98, Sevilla 2010.

Acción urbana, proyecto Sevilla Plural, festival Zemos98, Sevilla 2010.

En los talleres de Migrantas no se habla de políticas migratorias, ni de la subjetividad migrante, ni de desequilibrios globales. Para eso, hay otros lugares. Se habla de la experiencia íntima y cotidiana. De las infra-historias. Del aislamiento o el miedo al futuro. De los logros, las expectativas y los aprendizajes. Esta centralidad de la experiencia es una de las razones por las cuales sus talleres resultan tan empoderantes: porque lo subjetivo produce significado. Porque, como dijo la poeta afroamericana Audre Lorde, “la destilación de la experiencia genera pensamiento, igual que los sentimientos generan ideas, igual que el conocimiento genera (y precede) al entendimiento”.

“Vengo del agua”

Tanto en Alemania como en España, donde Migrantas han llevado a cabo sus talleres, la nacionalidad se transmite por derecho de sangre. Es decir, por filiación. Las hijas e hijos de inmigrantes no adquieren automáticamente la nacionalidad del país en el que han nacido. “En Alemania hemos hablado con migrantes de segunda o tercera generación. Que nacieron acá, vivieron acá y que te dicen que no son de acá. Es un poco… Es complejo para el avance de la persona. Y para la sociedad misma porque supone no reconocer al otro. Pero a la vez, tampoco tienen ni la menor idea de la cultura de sus ancestros. Lo que tienen es una interpretación de esa cultura real. Esto desgaja un montón de relaciones con el lugar y la cultura, se crean abismos”.

Las mujeres migrantes están más relacionadas con estructuras de organización colectiva. “Con ellas es más rápido el empoderamiento. Hay un entendimiento inmediato hacia lo íntimo, lo subjetivo”

Sin embargo, las experiencias de migración encontradas en ambos países han sido radicalmente distintas. “España fue para nosotras otro mundo. Las problemáticas fueron totalmente otras. El idioma ya no era el tema, un poco más entre los africanos, pero tampoco, a diferencia de Alemania donde tiene una importacia central. Fue la primera vez que hicimos talleres con hombres y le pregunté a uno: ‘¿Vos de dónde venís?’ y me dijo: ‘Vengo del agua’. Era alguien que había llegado en patera. Y pensé: estoy viendo aquello que hace años leí que sucedía en Europa”.

“Con ellas, no tenés que explicar”

Acción urbana en Colonia, dentro del proyecto Bundesmigrantinnen

Acción urbana en Colonia, dentro del proyecto Bundesmigrantinnen

Este año, vuelven a hacer talleres en Berlin. Seis con asociaciones de mujeres turcas, griegas, kurdas, africanas, latinoamericanas y tres con grupos abiertos, más cercanos al mundo del arte, en la Casa de las Culturas del Mundo (HKW, Haus der Kulturen del Welt) y el Instituto Cervantes, donde hay un “interés especial”, debido a la nueva ola migratoria en procedencia del Estado español.

¿Pero existe una experiencia migratoria específica de las mujeres? Migrantas no lo duda. “Los hijos y la familia son una preocupación constante. Con todas las diferencias entre cada caso, esta es una conexión clara. En tu país podés tener una preocupación, un hormigeo en torno al futuro de tus hijos, pero acá está mucho más presente.” Además, al menos en Alemania, las mujeres migrantes están más relacionadas con estructuras de organización colectiva. Ellos van “al café o a los locales de apuestas” mientras que ellas, monitorizadas por su propia comunidad y por el Estado, se juntan en asociaciones. “De kurdas, de turcas, de griegas… Aquí hay muchos colectivos de mujeres. Son centros de ayuda a la familia o que dan cursos de idioma, grupos organizados donde las mujeres se juntan de forma regular.” Pero, ante todo, añade Marula, “con ellas es más rápido el empoderamiento. Hay un entendimiento inmediato hacia lo íntimo, lo subjetivo. Muchas cosas que una ya sabe, que simplemente con una, dos pautas ya es suficiente. No tenés que explicar”.

Web: http://www.migrantas.org/
Migrantas en Facebook: http://www.facebook.com/pages/migrantas/144071052327456?fref=ts

“Nosotras no estudiamos la migración. Nosotras dibujamos lo vivido”
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