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Para la prensa, la víctima es Pistorius En red, Opinión

El drama es el fin de su carrera, no que se imponga sobre las víctimas de violencia machista el recuerdo de que nunca fueron lo suficientemente importantes, importantes para vivir y para ser resarcidas

Marta Mediano García

El caso Pistorius, visto por Señora Milton

Señora Milton

«(…) Pistorius ha seguido la lectura de su testimonio llorando y cabizbajo (…) el deportista estaba desconsolado, hasta el punto que el juez se ha apiadado de él y ha ordenado un receso de unos minutos para que se serenara o pudiera hablar con sus familiares. “Lo siento, lo siento”, se ha podido oír al atleta decir entre sollozos cuando el magistrado le preguntaba si podía seguir en la sala.

El padre, el hermano, una hermana, tíos y amigos han seguido toda la sesión con rostros compungidos e incluso musitaban plegarias, como el mismo Pistorius. El abogado también se ha hecho eco de la declaración de los mejores amigos de la pareja, que han coincidido lo mucho que se querían, que “juntos disfrutaban inmensamente” y que nunca, en su corto noviazgo, les habían visto discutir o quejarse uno del otro. Es más, Pistorius “nunca había sido más feliz con Reeva que con sus otras novias” (…). Además, uno de los mejores amigos de Pistorius recuerda que el atleta le habría comentado recientemente que Reeva podría ser “la que un día se convirtiera en su esposa”, algo que, según la amiga más cercana de la víctima, a ésta le hubiera encantado y hubiera respondido que sí».

Fuente: El País

Si el asesino/maltratador se llama Manolo y vive en Villacañas, la reportera entrevistaría a sus vecinos: «era muy buena persona», «lo daba todo por ella y por su familia», «jamás se les escuchó una palabra más alta que otra», y cerraría la pieza con el número víctimas ese mes por violencia machista.

Se han organizado tertulias, programas especiales, decenas de editoriales. Pero, ¿para reparar a la víctima? ¿Para analizar el porqué de esta violencia contra las mujeres? No, para que la honestidad de este hombre triunfador no pueda ser cuestionada

Si el presunto autor se llama Oscar Pistorius -y entonces se recalca bien el «presunto»-, la historia no es que cambie pero saca a relucir todas las contradicciones del discurso machista de andar por casa de los medios de comunicación.

Como Pistorius es el héroe nacional de una comunidad minoritaria y blanca en África y el prototipo del hombre blanco europeo capaz de superar cualquier adversidad y lograr el éxito, el hecho de que presuntamente haya disparado a su novia provocándole la muerte, ha producido un pequeño revuelo internacional.

Se han organizado tertulias paralelas en los telediarios, programas especiales en prime time y decenas de editoriales en los principales periódicos. Pero, ¿para reparar a la víctima? ¿Para analizar el porqué de esta violencia contra las mujeres? No, para que la honestidad de este hombre triunfador no pueda ser cuestionada.

Frente al juez, Pistorius llora desconsolado. Manolo también podría haberlo hecho cuando le visitó la Guardia Civil. Todos sus amigos lo atestiguan, ya sean futbolistas del Manchester City, ya sea la cuadrilla del Bar «Los Montes»: «La quería con locura, era lo más grande, su mujer». Y por supuesto, lo afirman con rotundidad conocidos y amigos, ni Reeva ni la mujer anónima se quejaron jamás del trato de sus parejas, pero nadie se pregunta si es eso posible cuando se convive con el miedo a morir.

De Reeva no se sabe más que su profesión y su nombre, y la prensa la define como una modelo con aspiraciones de protagonizar un programa de televisión. «Igual este buen hombre tenía miedo de, por su discapacidad, no estar a la altura de las circunstancias», dicen en un programa

Las víctimas son una y otra vez agredidas y golpeadas, sufren humillaciones incluso después de muertas, una auténtico ataque a su condición humana premeditado y a sangre fría. No queda rastro de ellas en las noticias, nadie las nombra. De Reeva no se sabe más que su profesión y su nombre, y la prensa la define como una modelo con aspiraciones de protagonizar un programa de televisión. El drama no es que cada día millones de mujeres sean víctimas de algún tipo de violencia machista. Tampoco que muchas de ellas pierdan la vida a manos de un hombre. El drama no es que su ausencia sea envuelta en silencio. Primero una capa. Después otra capa. Decenas de vueltas que aseguren al culpable la impunidad. El drama no es que nadie pueda alzar la voz por ellas, que se imponga sobre ellas el recuerdo de que nunca fueron lo suficientemente importantes, importantes para vivir y para ser resarcidas.

El drama en los medios es que Pistorius deja a los sudafricanos, a los amantes del atletismo y a los hombres occidentales, huérfanos de un líder al que seguir. El drama es que al renunciar a participar en las próximas carreras a causa del proceso judicial abierto por el asesinato de su pareja, el atleta de 26 años no podrá competir en Australia, Brasil, Estados Unidos y Manchester.

Y es que las peores evidencias de los medios de comunicación una las descubre cuando está enferma. Llevo varios días en casa, calmando mi soledad y mi malestar con la caja tonta. A las cuatro de la tarde, Pistorius volvió a ser el tema central de un programa: «Es que su novia iba a entrar en un reality, igual este buen hombre tenía miedo de, por su discapacidad, no estar a la altura de las circunstancias».

Es aberrante escuchar como alguien es capaz de justificar de esa manera la violencia sobre las mujeres, el que no sólo se les arrebate la vida, sino la dignidad, y que además de todo ello, la víctima sea sólo nombrada en un segundo plano como el cristal que se quebró accidentalmente y que dejó al descubierto que el muchacho travieso aún estando castigado, había salido a jugar al balón.

Para la prensa, la víctima es Pistorius
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Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

Comentarios recientes

  1. Amaia

    Es terrible como están justificando este asesinato. Fantastico articulo!

  2. Luisma

    Es increíble como nos maleducan y nos hacen ver las como no son.

    El artículo es maravilloso, no vi nunca nada igual.

  3. Norma

    Las «respetuosas» palabras tales como «maniquí» al referirse a la asesinada y expresiones como que «todo el mundo tiene luces y sombras» y que estas eran las de Pistorius, que se pueden encontrar en el artículo del día 15 en la versión en papel del Diario Vasco y escrito por Julián Méndez no hacen más que confirmar esto…

  4. Lohi

    Muy buen toque de atención, era muy necesario. Me gustaría complementar la crítica añadiendo lo mucho que me sorprende que ningún medio se haya cuestionado tampoco el uso de las armas en este caso. ¿Es que en el caso de que hubieran sido ladrones (tal y como mantiene Pistorius) hubiera sido comprensible que Pistorius disparase contra ellos, sabiendo como sabemos que no disparó en defensa propia? Precisamente, al no cuestionar el uso de las armas (y dar a entender que es legítimo disparar contra ladrones), los medios se apoyan en el argumento de que pudo equivocarse, evitando así el debate sobre la violencia de género.

  5. Anarres

    Decir que para la prensa la víctima es Pistorius me parece un poco exagerado… Mi sensació en este tema es que para la prensa las víctimas son los aficionados al deporte (en masculino), por la caída de un «héroe». Y por eso muchos piden poco menos que crucificarlo.

    Lo que echo de menos yo, a parte del ema de las armas, es una crítica a la relación entre los valores del deporte y los valores del machismo. Es decir, creo que el deporte en general aporta, o puede aportar, valores positivos (como compañerismo, respeto hacia el resto de personas, asumir que no siempre se puede ganar, etc.). Pero a menudo se vincula con cosas que pueden no ser tan positivas: la exaltación de la masculinidad, perder la objetividad en qué es lo importante (ganar por encima de cualquier otra cosa), etc. Creo que es un tema que sería interesante abordar.

  6. Jonko

    Pistorious ha sido retratado por todos los medios como un héroe caído, pero también como una persona sobre la que abrumadoramente cae la sospecha de ser el asesino de su pareja.
    No se puede uno invertar reiteradamente la realidad para sostener cualquier discurso ideológico. Hay que escribir con más rigor.
    Y en todo caso, es necesario apuntar referencias a lo que se está defendiendo como cierto. Si la única que se ha podido aportar es la afirmación sacada de un programa de cotilleos, sin ni siquiera identificar el programa o al autor («es que su novia iba a entrar en un reality, igual este buen hombre tenía miedo de, por su discapacidad, no estar a la altura de las circunstancias») es que nos hemos tenido que inventar el enemigo para soltar nuestra proclama.
    Pistorious no es víctima de nada, y ningún medio medianamente serio lo ha retratado como tal.
    Saludos

  7. Pingback: Machismo y medios: lo peor de 2013 | impunemex.com

  8. perico de los palotes

    Pistorius es un asesino a todos los efectos, con la ley en la mano se merece la cadena perpetua. Todo lo demás son pamplinas. La excusa de que pensaba que era un ladrón no se la cree nadie, es tan absurda que daría risa si no fuera por la gravedad del caso. Toda la pantomima que ha hecho no es más que una estrategia defensiva. Está claro que nadie quiere convertirse en asesino -excepto algún pirado-, y el arrepentimiento y todo eso es comprensible y creíble, no solo por compasión hacia la asesinada y su familia sino por lo que se te viene encima, etc. pero si uno se carga a tiros a una persona se convierte en asesino y esto es lo que hay.
    Se ha librado de una condena mayor por ser discapacitado a la par que famoso, exitoso y rico, por ser un modelo de superación para muchos otros discapacitados, etc. Es una pena que la sociedad valore más a este tipo de personajes que a los que se dedican a estudiar, investigar o hacer obras sociales. ¿Alguien piensa que la justicia es igual para gente como Cristiano Ronaldo, Fernando Alonso, etc. que para cualquier hijo de vecino? La raiz del problema está en la sociedad capitalista y en los «personajes» que crea y destruye, etc.

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