El monstruo de ‘Las Quemadillas’ Voces

La imagen que se ha dado de José Bretón fomenta la idea de que los crímenes de odio son aislados y cometidos por locos desalmados, señala M en Conflicto

Señora Milton

Hace unos meses tuve la suerte de asistir a un taller con Dean Spade en Madrid. Dean es abogado, activista trans y profesor en Estados Unidos y ha escrito un fantástico libro llamado ‘Normal Life’ en el que reflexiona sobre el funcionamiento del sistema legal norteamericano y los efectos que las demandas de los movimientos sociales han tenido en él.

Retratar a Bretón como un loco peligroso ansioso de venganza nos permite seguir tranquilxs en nuestros sillones, porque la monstruosidad le convierte en un “otro” que nada tiene que ver con nuestras vidas

En el taller dedicamos un tiempo a pensar sobre los mitos de nuestros contextos culturales. Un mito para nosotrxs sería, por ejemplo, que hay igualdad. Al pretender que nuestro sistema es no discriminatorio se invisibilizan las desigualdades, desactivando las posibles protestas. Podemos verlo cuando una mujer se queja de haber sido agredida en el espacio público y tiene que escuchar que se trata de un hecho aislado, porque “esas cosas ya no pasan en nuestra sociedad, porque somos igualitarios y bla, bla, bla”. La supuesta igualdad formal individualiza las desigualdades estructurales convirtiéndolas en un problema de algunos hombres concretos con algunas mujeres concretas y desactivando la posibilidad de protesta colectiva.

Otra de las cosas sobre las que nos habló fueron las leyes sobre los “crímenes de odio”. Estas leyes penan en mayor medida las agresiones si estas han sido motivadas por la raza, el género, la religión, la identidad u orientación sexual de la persona agredida. Dean consideraba que el hecho de que los movimientos sociales pusieran el foco de sus luchas en el castigo a este tipo de crímenes tenía dos efectos colaterales. Por una parte reforzaba el sistema punitivo, que finalmente ejercería su fuerza discriminatoria sobre lxs más vulnerables, y por otra parte contribuía a fomentar la idea de un crimen aislado, cometido por monstruos, locos o fanáticos, que nada tenían que ver con el resto de la sociedad.

El reclamo popular es la instauración de cadena perpetua revisable. No se reclaman acciones contra la violencia de género, que es lo que sustenta el caso

En estos días en que los medios se regodean en mostrarnos todos los detalles del caso de los niños desaparecidos de Córdoba, no puedo dejar de acordarme de Dean. Desde el principio se ha construido una imagen de José Bretón como un monstruo desalmado, un loco peligroso lleno de ansias de venganza. De esta forma podemos seguir todxs tranquilxs, sentadxs en nuestros sillones, porque la monstruosidad y la locura le convierten en un “otro” que nada tiene que ver con nuestras vidas. En mi opinión profesional, aún con los datos limitados que tengo, a José Bretón no le diagnosticaría un trastorno mental. Más bien parece uno de esos señores educados que dan los buenos días en el ascensor cuando vuelven de hacer un horno crematorio en el jardín.

De paso, el presunto crimen se presenta como el caso aislado de “ese hombre trastornado de odio por esa mujer”, pasando de puntillas sobre la situación de violencia de género que lo sustenta. El reclamo popular en respuesta es la instauración de cadena perpetua revisable. No he visto carteles en las manifestaciones que reclamen prevención, intervención o acciones contra la violencia de género; sólo peticiones de cadena perpetua.

En un momento en el que el Gobierno recorta un 70% el presupuesto para la sensibilización contra la violencia, en el que las muertes suben (llevamos 30 mujeres y 5 niñxs exterminadxs en 2012), y las denuncias bajan, tenemos que pensar muy bien si queremos trabajar para hacerle el favor a Gallardón con sus reformas legales punitivas, asumiendo las consecuencias que esto pueda tener, o seguir peleando por abordar la raíz del problema. Porque ni Bretón está loco, ni este es un caso aislado.

El monstruo de ‘Las Quemadillas’
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M en conflicto

Médico, psiquiatra, feminista y drag king. En proceso de conciliar lo irreconciliable. Blog: http://menconflicto.blogspot.com

    Comentarios recientes

    1. Amaia

      Muy interesante, es una manera de desactivar la reflexion y la responsabilidad social. Por otro lado, es posible segun lo que apuntan los informes que Breton sea un psicópata. Un psicópata no es un loco, es una persona que conserva facultades pero se relaciona de una determinada manera no empática. La configuracion de la personalidad y sus trastornos no se da de manera individual, sino que la sociedad tiene una función y es en los actos del psicópata, en este caso en la atrocidad de los crimenes de odio y de violencia machista donde se refleja los propios síntomas sociales.

    2. Sarastro

      El artículo me parece una manera algo inconsistente de agarrar el rábano por las hojas y creo pertinente decirlo.
      En primer lugar, sobre este desgraciado tema, sinceramente, a mí me faltan datos (podríamos analizar cuáles y por qué) y yo aún pongo en reserva la versión oficial porque hace aguas por distintas vías. No obstante, como ejercicio intelectual, démosla por buena.

      Imaginemos que este hombre coge a sus hijos, posiblemente lo más querido que tiene, los mata, los descuartiza y quema sus cuerpos, no imagino técnicamente cómo, a ochocientos grados.

      El decir que puesto que la violencia estructural contra las mujeres existe (y existe), el caso Bretón “no es un caso aislado” denota, desde mi punto de vista, un desenfoque de la realidad de amplias dimensiones.

      La brutalidad de los sucesos (insisto, dándolos por buenos) es de una dimensiones comparables a la de célebres asesinatos que han terminado llegando a la historia de la literatura. ¿Cómo que no es un caso aislado?

      Y otra cuestión. definir “loco” es complejo, lo sé. Pero matar a los propios hijos, sea quien asesina hombre o mujer, creo que denota o locura o enloquecimiento y me cuesta imaginar que nadie con hijos pueda pensar de manera muy distinta.

    3. truly

      Parece que hay un mantra ahora en el feminismo que es el de atribuir absolutamente todos los crímenes masculinos a la violencia de género. Llega hasta el punto en que se creen juzgadores y juzgadoras de las palabras que se deben utilizar para mandar a la sociedad el “mensaje correcto”. Las élites feministas de este pais dictaminan que llamar “monstruo” a Jose Bretón es casi que justificarlo, porque como dicen no acude a lo estructural del asunto. Para ese feminismo lo estrucutral del asunto, la cuestión final es lanzar el mensaje que cualquier hombre puede cometer dicho crimen u otro parecido. Solo ese sería el paradigma del mensaje a enviar. Cualquier cosa que se salga de decir que lod eBreton fue un acto de violencia de género (que por supuesto,también lo es) es que se está justificando de una forma u otra o que como dicen “nos deja en una posición de tranquilidad al resto”. Pues claro que es un monstruo. La inmensa mayoría de hombres (y mujeres, recordemos las estadísticas de violencia contra los menores) detestan semejantes actos, les repugnan, les vacían y les causan ansiedad. Pero no, no pensamos que porque un hombre haya cometido tales actos, el resto vayamos a tener parte de dicha responsabilidad.

      No se llega a cometer esos crimenes por el simple hecho de ser hombre educado en el patriarcado. Hay muuuuchos factores mas.La psicopatía, la carencia absoluta de empatia, la falta de culpa. ESas cosas no las proporciona el “patricarcado”. Claro que son hechos aislados, afortunadamente son hechos aislados, al menos en nuestra sociedad, que por mucho que se empeñen en decir lo contrario, si que ha llegado a cotas de igualdad que hace treinta años hubieran sido impensables, que manía de seguir negando esos avances, ¿¿que interés tendrán los que lo hacen????

    4. truly

      y aqui un ejemplo de lo que digo. La prensa dice que Dos millones de mujeres tienen miedo de que su marido maltratador mate a sus hijos. DOS MILLONES!!!!!!!! ¿¿pero que clase de locura es esta?? para empezar no me creo en absoluto esa cifra (menudo sistema judicial sería ese donde hay dos millones de maridos separados maltradores).

      http://www.abc.es/20120916/espana/abci-mujeres-asesino-hijos-violencia-201209141655.html

      Y por favor, no soy un negacionista del género, ni de la violencia de género, pero estos articulos, este sensacionalismo, ESTAS MENTIRAS, no hacen ningun favor a ninguna causa.

      Malaprensa, como siempre, muy acertada:

      http://www.malaprensa.com/2012/09/dos-millones-de-mujeres-maltratadas-con.html

    5. Blasco

      Lo que quiere manifestar M en el artículo es que este asesinato es una manifestación (extrema, cruel, etc, no vamos a negarlo) de la violencia de género de nuestra sociedad. M señala que no podemos olvidar el factor cultural que subyace a este tipo de actos. Es importante reconocer que, en una sociedad igualitaria, ésto no ocurriría. Hagámos las siguientes reflexiones: de los asesinatos que se dan en un país, ¿por qué son mayoritariamente hombres quienes los perpetran? de las agresiones a sus parejas (físicas, psicológicas, etc.), ¿por qué se repite esta tendencia? ¿es diferente en las agresiones sexuales? También es fundamental que los hombres no rechacemos el feminismo y nos pongamos a la defensiva pensando, pero debemos reconocer qué nos han enseñado como hombres, qué valores se nos transmiten para que nos creamos con el derecho de ejercer la violencia.

      De todas formas, recomiendo que lean sobre Igualdad de Género, o Violencia de Género para reconocer el alcance, dimensión y profundidad que tiene el patriarcado; seguro que así entenderían lo que se expresa en el artículo.

    6. yomisma

      Buenísimo el artículo, estoy de acuerdo 100% con tus palabras, M en conflicto.

      Es una discusión que he tenido en repetidas ocasiones por diferentes situaciones. Es un hecho que la mayoría de crímenes se cometen por personas “normales”, sin ningún tipo de patología, y el querer apuntar que quien lo hace es un enfermo, que es “una cosa aislada” nos hace desviar el punto de atención que debería ser el central. Me recuerda al típico discruso de “aquél que pega o mata a su mujer es un enfermo”, pues no, no es un enfermo, es un machista, sin más. Puede haber algún enfermo mental, pero incluso en estos casos que son la inmensísima minoría es sintomático que recurra a la violencia contra su mujer.

      Por poner un ejemplo que seguro que levanta ampollas… ¿todos los que fueron partícipes del régimen nazi e hicieron posible el llevar a término los campos de concentración y las cámaras de gas eran enfermos? Claramente no, eran personas normales contaminadas por un tipo de ideología que llevaron sus ideas hasta las consecuencias que fueran necesarias.

    7. truly

      Que los hombres debemos repensarnos es algo que llevo diciendno también mucho tiempo, que debemos dejar de pensar que ALGUNOS de nuestros condicionantes de género son negativos también. Y lo que es peor para nosotros, que los asumimos como positivos, puesto que el principal condicionante de género que tenemos los hombres es el de NO QUEJARNOS.

      Pero a veces, sinceramente no pienso que el feminismo, en sus manifestaciones nos quiera ayudar a dicho proceso. Lo siento pero lo veo así. No es tener excesivo celo “corporativo” cuando creo que mensajes como los que se envian desde determinados medios de comunicación (lease lo del ABC que puse antes) solo hacen que culpabilizar a los varones, como conjunto, hagan lo que hagan. Se que direis que no es ese el mensaje que se manda, ya discutí esto más veces, pero lo siento, muchas veces lo percibo asi.

    8. truly

      Creo que somos un grupo importante de varones, que intentando acercarnos a lo positivo del feminismo, con amplitud de miras, con ganas de mejorar y aprender de lo que dicha ideología predica, nos hemos visto “abofeteados” de alguna manera.

      No es por sacar aqui nuevos debates, pero hace tan solo un par de décadas era inviable que hubiera varones pidiendo la Custodia Compartida. Hoy los hay y son menospreciados continuamente por un tipo de feminismo, que le pone no se cuantas condicones previas para que su petición sea legítima. Y no hablo como padre con hijos puesto que no lo soy. Y tampoco hablo en nombre de algunas de esas asociaciones que se han radicalizado y que sirven a muchas feministas de chivo expiatorio. Hablo del cambio cultural en los hombres, que también se está produciendo.

      1. Smerdiakov

        La razón del desprecio y las condiciones por la custodia compartida es porque nos tienen calados, saben de nuestras malignas intenciones violentas de opresión machista, y por ello, para intentar evitar los casos practicamente diarios como el de Bretón, nos ponen trabas o se nos niega la custodia compartida, o directamente la custodia para el padre. Es una buena medida, porque así nos tienen controlados, que es lo que nos hace falta para curar nuestra mente animal y enferma, que aun no esta preparada para integrarse en la sociedad de las nobles Valkirias y los magnánimos Dioses del Olimpo gays y transexuales,

    9. Itziar

      Truly y Sarastro; por si las razones que aporta M. en Conflicto no fueran suficientes, el mismo José Bretón debió de decir en alguna ocasión algo así como que le iba a dar a su exmujer, Ruth Ortiz, en donde más le dolía. Si eso no es violencia de género, ya me diréis qué es.

      Brillante, M. en Conflicto. También yo iba a escribir al respecto, pero no encontré el hueco, así que gracias por el artículo!

    10. Sarastro

      Me resulta difícil aportar mucho más de lo que truly ha expresado. Recalcar y aplaudir que “esto no es un hecho aislado” es una afirmación que atenta contra los principios más elementales del sentido común. ¿En serio pensáis quienes defendéis cosas como esta que la beligerancia extrema aporta algo a la necesaria lucha por la igualdad? ¿Qué es eso de que en una sociedad igualitaria no se producirían asesinatos de mujeres? Podríamos acordar, con matices, que las desigualdades económicas, sociales o de género contribuyen al crimen, es así, pero de ahí a hacer la afirmación contraria va un abismo.
      Me ha gustado la expresión de truly de “los hombres que intentamos acercarnos al feminismo”, yo me siento así, pero no perdamos el oremus.
      Si de lo que se trata es simplemente de buscar la confrontación, dígase y vemos qué hacemos. Si lo que se pretende es buscar una sociedad más justa, no es el camino. Con eso no gana nadie, ni hombres ni, por supuesto, mujeres.

    11. Amor libre

      Truly cuando dices “Hay muuuuchos factores mas.La psicopatía, la carencia absoluta de empatia, la falta de culpa. ESas cosas no las proporciona el “patricarcado”” dejas claramente en evidencia que desconoces bien el concepto de Patriarcado, la falta de formación e información (como dice blasco) es indispensable para entender este artículo.Esos aspectos que defines no son patriarcales por necesidad pero si forman parte de la educación y papel con el que educa el patriarcado al hombre. Eso no significa que el 100% de los hombres lo sufra, ni tampoco que todos en igual medida, el caso de Breton es de los más graves pero no tan aislado como creemos. Teniendo en cuenta las cifras de violencia de género y si lees como se producen esos asesinatos veremos esa misma psicopatía, carencia afectiva etc en los autores, por lo tanto desvincular esas características de la educación patriarcal es negativo para la concienciación de la sociedad.
      Por ultimo, siento que hayas tenido esa mala experiencia con el feminismo, pero tu mismo dices que no se generalice, lo mismo te pido, yo milito como feminista con varones y no tenemos problema. Describir el feminismo de forma negativa solo por una mala experiencia es muy imprudente y desacertado.

    12. Smerdiakov

      Efectivamente, es una filosofía totalmente cierta, realista y nada exagerada. El caso de Bretón no es aislado, ocurre con mucha frecuencia, es decir, practicamente cada semana un padre mata y quema a sus hijos por vengarse de su exmujer, son casos que vemos en el telediario todas las semanas y a veces varias veces. Por ello, pretendo transimitir el mensaje oculto y sutil que puede que alguien no haya pillado, y directamente lo ecxpongo y digo que los hombres efectivamente somos maltratadores y violentos por naturaleza. Todos sin excepcion, y muy especialmente los heterosexuales, tenemos la violencia en los genes, así como el deseo oculto de oprimir a las mujeres, transexuales y homosexuales, pero solo la presion y el control social nos lo impide. Por lo tanto, y como lo demuestran los casos casi diarios como el de Bretón, el hombre debe ser controlado por una corte de amazonas y princesas guerreras, y seguir fomentando leyes no absurdas y no discriminatorias al varón, simplemente son leyes que ponen a un género de la especie humana, el varón heterosexual, en el peldaño que se merece respecto al resto y evolucionados humanos.

    13. Elena

      Aunque la violencia física haya sido dirigida hacia dos niños indefensos (que a él no le molestaban porque no tenía la custodia y, si así hubiera sido, podría haber renunciado a ella) la principal perjudicada después de éstos es la madre de los niños, contra la que su expareja ha ejercido una violencia sicológica difícil de imaginar.

      Otra cuestión es la de los niñ@s que son obligados a ver a progenitores masculinos, con antecedentes de violencia de género contra la madre de éstos, dando así por sentado que, aunque queda reconocido que pueden ser peligrosos para la madre, no van a serlo para los hijos.

    14. JM

      El caso de Bretón es un caso claro de violencia de género-

      Ruth decide emanciparse y liberarse y él, considerándola como una posesión propia y en venganza, secuestra, mata y quema a los niños.

      Lo que lo hace “monstruoso” para muchas personas es la frialdad conque se conduce y expresa Bretón.

      Pero en realidad, como se ha comentado ya, esto se trata solo por su perfil psicopático.

      Los psicópatas ven al resto de personas como meros objetos, no sienten empatía hacia ellas, así que las usas, sin remordimientos, en su propio provecho. El psicópata es el ególatra por excelencia.

      La psicopatía no es un trastorno mental, los y las psicópatas, aunque para ellas no tenga ninguna carga ética o moral sus actos, distinguen lo que la sociedad entiende como bien y mal.

      Lo cierto es que para muchos puestos de trabajo se buscan perfiles con cierta psicopatía.(Seguro que habeis hecho alguna vez uno de esos test piscotécnicos en una entrevista de trabajo). En el ejército son muy valorados.

      El o la piscópata no tiene por qué ser un delincuente o una asesina, como digo conocen perfectamente los códigos éticos y sociales de la sociedad en la que viven y se adaptan a ellos.

      En el caso de Bretón, los hijos son solo unmedio para conseguir su fin: hacer sufrir a la madre. Y, si lo pensais, él prefiere negar el asesinato porque cree que la madre sufrirá más con la duda de si están vivos o muertos (ahora, con los últimos avances en la investigación parece que la duda ha quedado resuelta).

      Resumiendo, un claro caso de violencia de género llevada a cabo, en este caso, por un psicópata.

      Por último, el llamado complejo o síndrome de Medea (padre o madre que mata o hace daño a sus hijos para vengarse del otro progenitor) ofrece unas estadísticas donde, ligeramente, son más las mujeres las que ejercen este tipo de violencia filial que los hombres.

    15. Mepongomorada

      Confieso que quizá porque voy a ser madre en breve, yo era de quienes se negaban que José Bretón fuera culpable. Cuando la niña y el niño habían desaparecido, yo me negaba que un padre hubiera podido perpetrar esos hechos horribles, y le decía a mi compañero (que lógicamente va a ser padre en breve) que era imposible, que nadie es capaz de algo así…
      Pero mi compañero me decía que sí, que Bretón lo hacía como venganza, para castigar a su exmujer… Y yo ya lo sabía, sólo que me parecía algo tan bestial que no quería ni creerlo… pero lo creo, claro que lo creo. Y este artículo de M viene muy bien a las descreídas como yo… Eskerrik asko, M.

      Mi compañero es un tío feminista, lo digo así porque es verdad, porque nuestra relación es igualitaria y siempre lo ha sido, porque tenemos proyectos comunes y espacios privados, porque se está currando todo el proceso de su paternidad del mismo modo que yo me curro el de la maternidad… Y él no se siente identificado con José Bretón. Me refiero a que parece que hay hombres que tienen un sentimiento muy fuerte de pertenencia al grupo “hombres”, no sé cómo explicarlo, y que cuando se menciona que quienes agreden no son locos, sino machistas, parece que se sienten cuando menos, “mencionados”, como si atacar a un cromañón fuera atacarles a ellos de refilón. Nadie está metiendo en el mismo saco a todos los hombres, desde luego, ninguna feminista que yo conozca, creo que todo el mundo diferencia entre hombres feministas y hombres no feministas. Porque señores, para ser feminista no hace falta ser mujer. Ni sentirse mujer, ni pensar como una mujer ni ninguna puñeta. Para ser feminista hay que creer en la igualdad entre seres humanos, ni más ni menos. Y ningún hombre feminista de los que yo conozco (y conozco a varios, no vayan a pensar) se siente ofendido ni mencionado cuando se habla de hombres machistas agresores no locos (lo que ha costado dentro de la violencia de género aseverar que no existe “perfil de maltratador”), de sinvergüenzas que jamás se ocuparon de sus hijos e hijas cuando vivían en pareja pero que ahora que hay divorcio es cuando piden la custodia compartida para evitar tener que pagar la pensión de alimentos, de maltratadores que amenazan a las mujeres (igual que Bretón) de “dar donde más duele” (su prepotencia de machos por encima incluso de sus hijos)… Porque un hombre feminista no tiene ningún sentimiento de pertenencia a ese grupo de “hombres”… De hecho, habría que hablar de nuevos modelos de masculinidad igualitarias, que cuestionan el modelo de masculinidad única y niegan pertenecer a ella porque la critican y la rechazan… Truly, Sarastro, Smerdiakov, parece que se sienten mencionados, o dolidos con los comentarios aquí expuestos, como si estuviéramos hablando de ellos, y sinceramente no lo comprendo… Pero ya me ha pasado más veces con otros hombres, aunque claro, hay que decir que nunca con hombres feministas…

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