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De la princesa domesticada a la heroína indomable Ficciones, Pikagramas, Secciones

Estrenamos sección sobre cine y televisión analizando Brave y la evolución de las protagonistas de Disney

María Castejón Leorza*

Disney, en solitario o, desde 1995, junto a Pixar, es además de una macro industria que genera millones de ganancias la gran creadora de referentes infantiles. Sus películas son acontecimientos sociales apoyados por una eficaz e inteligente campaña de merchandising que inunda el imaginario de niños y niñas. Éstos y éstas no sólo ven las películas. Pueden dormir entre sábanas de Mickey o Minnie, beber de vasos de Buzz Lightyear e incluso vestirse con calcetines de Cars y chubasqueros de princesas.

La representación de los personajes femeninos en Disney ha experimentado una  evolución cuanto menos curiosa. Desde Blancanieves y los 7 enanitos (1937) hasta Brave (2012), Disney ha construido personajes como la propia Blancanieves , Cenicienta (1950) o La bella durmiente (1959) que representan modelos de feminidad sumisos,  amables, adscritos al ámbito doméstico, y con apenas margen para la acción. Son las protagonistas de las historias, pero necesitan de un príncipe que las salve y dote sus vidas de significado. Son películas producto de épocas pasadas, que mantienen su vigencia como modelo de referencia por su arraigo en el imaginario colectivo, amén de que siguen presentes,  como ya se ha apuntado, en infinidad de productos (os propongo  una prueba: a la próxima fiesta infantil que acudáis, comprobad cuántas niñas van disfrazadas de princesa Disney) .

Estos modelos de princesas han evolucionado hacia personajes como La sirenita (1989), La bella y la bestia (1991), Pocahontas (1995) o incluso en el personaje de la prostituta Vivian (Julia Roberts)  de Pretty Woman (1990), una suerte de cenicienta moderna adscrita al melodrama romántico, en una película producida y distribuida por Buena vista, la distribuidora de Disney.

En este largo intervalo de décadas, Disney ha sido capaz a su vez —de ahí lo curioso de la evolución—,  de construir personajes como Mary Poppins (1964), aquella niñera joven, trabajadora y libre que  marcaba las reglas del juego en su relación cuasi sentimental con el deshollinador y finalmente  se elevaba por el cielo londinense hacia un futuro elegido por ella,  quizá a cuidar a los niños de otra madre rica y sufragista. En La bruja novata (1971) una solterona capitaneaba el surrealista viaje en cama en una Inglaterra ocupada por los nazis. En épocas más recientes en la saga Piratas del Caribe (2003, 2006, 2007, 2011), una valiente Elizabeth Swann (Keira Knightley) decidía romper con su destino de joven aristócrata y convertirse en pirata, y una irreverente pirata Angelica (Penélope Cruz)  ponía en serios apuros al capitán Jack Sparrow (Johny Deep). Tampoco podemos olvidar las superheroínas, madre e hija, de Los increíbles (2008) o el personaje de Tiana  de Tiana y el sapo, la primera protagonista negra que, curiosamente, es la única que tras conseguir a su príncipe trabaja en un restaurante.

Tampoco podemos olvidar los personajes de Mulan (1998), la audaz guerrera travestida que lucha contra la deshonra que implica trascender su destino de casadera, de EVA, la letal heroína de Wall-e (2008) o a la princesa Rapunzel, más aventurera que transgresora, en Enredados (2011) .

Brave (Indomable) (2012), más allá de las polémicas, es la primera película con la implicación directa de una mujer, Brenda Chapman (cuyo trabajo se reconoce en los créditos).

Brave (Indomable) dinamita las convenciones del cine principesco femenino de Disney. El argumento no es nuevo; una princesa casadera que no acepta su destino.  La novedad radica en el peso y la disposición de los personajes. Ya no existe un príncipe. Los pretendientes, los tres herederos de los clanes vecinos, los Macintosh, McGuffin, y Dingwall no se adscriben al modelo de príncipe azul. Existe una figura materna. La historia de amor se traslada a la relación madre e hija; relación que es  el motor de la trama. Construida desde la oposición, visibiliza el eterno conflicto que surge de  las diferentes concepciones de feminidad, en este caso encarnadas en madre e hija.

Puro feminismo. Eleanor, la reina madre quiere hacer de su hija una princesa.  La somete a un férreo control, excelente metáfora del poder patriarcal ejercido desde las feminidades, porque una princesa persigue siempre la perfección y no puede escapar de su destino. Una princesa nunca tiene armas, nunca deja el arco encima de la mesa, y siempre es compasiva. Pero Mérida no acepta el modelo. A Mérida le gusta cabalgar con su caballo Angus  y disparar con su arco. Mérida no quiere casarse, quiere ser libre.  Como princesa inteligente, urde un plan que la salve de su destino. Como princesa inteligente, activa y valiente,  consigue sobrevivir en el bosque. Pescar resulta más útil que ser una comedida princesa.

Las rupturas van más allá y son muy simbólicas. Mérida se rebela contra la indumentaria que la oprime y le impide moverse libre.  El vestido que su madre le obliga a ponerse  para recibir a los pretendientes se convierte en metáfora del control sobre los cuerpos de las mujeres. Control que paraliza y domestica. Mérida revienta las costuras cuando coge su arco de nuevo. Pura catarsis.

Las masculinidades son secundarias y se representan desde un punto de vista cómico. Las acciones de los hombres y los jóvenes son secundarias para el relato. Los papeles se invierten. La acción pasa por Mérida y Elianor. Mientras ellas luchan por su relación y por romper con el hechizo, ellos se entretienen luchando entre sí y cazando osos. Su universo se convierte en paralelo y se muestra como débil y manipulable.  Sus actuaciones grupales se acercan al ridículo entrañable. Son ellos los que se equivoca, es a ellos a quienes se les levantan las faldas.

El personaje de la bruja se moderniza. Ya no es la bruja maquiavélica de películas anteriores. La bruja deviene en una moderna chamana que  no inspira temor. No engaña a la joven princesa porque esta ya no tiene la dócil inocencia de las anteriores.  Mérida reconoce a la bruja y es quien pide el hechizo. Ya no es una manzana, símbolo del pecado original; es un pastel. La bruja-chamana de Brave es una bruja muy ocupada que además de realizar conjuros se va a la feria de la gaita a vender sus artesanías. Se rompe así uno de  los mitos fundacionales de la narrativa Disney. La pérfida y malvada bruja combina su maldad con intereses comerciales, y la pobre e inocente princesa primorosa se convierte en una joven sagaz y decidida que hace un uso consciente de la sabiduría brujeril.

Otra ruptura notable y significativa es la estética de las protagonistas. El verde, el esmeralda y el azul destierran al rosa. Los ornamentos sobran. Ya no hay carrozas. Hay arcos, flechas, caballos y una cabellera rabiosamente pelirroja, rebelde e indómita que quedará grabada en nuestras retinas.

Más allá de la catarsis y del importante salto cualitativo que permite Brave, sería deseable y necesario que no quede en la historia del cine de animación como una película única, como lo es en la comedia dramática la ya clásica Las mujeres de verdad tienen curvas (Patricia Cardoso, 2001).  Es igualmente deseable y necesario que estas rupturas del (hegemónico) orden de representación patriarcal  no vengan de forma tan notable del  trabajo de mujeres profesionales cuyo acceso a la profesión cinematográfica sigue siendo minoritario.

*Estrenamos colaboradora para escribir sobre cine y televisión. María Castejón Leorza es especialista en representaciones, género y medios de comunicación. Es editora del blog Las princesas también friegan, donde escribe sobre cultura y feminismos.

De la princesa domesticada a la heroína indomable
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María Castejón Leorza es Doctora en Historia. Tiene diversas especialidades de conocimiento como la historia y teoría de género, pero sobre todo es especialista en representaciones, género y medios de comunicación. Es editora del blog Las princesas también friegan, donde escribe sobre cultura y feminismos. Es autora del libro "Fotogramas de género. Representaciones de feminidades y masculinidades en el cine español (1977-1989)" (Logroño, Siníndice, 2013)

    Comentarios recientes

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    2. susana moo

      Estupenda Brave. Realmente le encuentro muchas similitudes a esta heroina con la personalidad de la diosa mítica Diana Cazadora… una vez más: nada nuevo bajo el sol.

    3. CORAL HERRERA GÓMEZ

      Me ha encantado!! Hay que seguir destripando mitos y estereotipos, y nos quedan tantas pelis, anuncios, series de tv, personajes y tramas…
      Felicidades, María!

    4. Smerdiakov

      ¿Hegemónico orden de representación patriarcal? ¿Dónde os habéis quedado? Hace tiempo que no veis cine o series, porque eso se quedo en la época de blancanieves, cenicienta, etc De hecho, casi se podría decir que ahora hay un hegemónico orden de representación matriarcal. O están los dos, o mejor dicho, no hay ninguno, solo paranoias y ganas de ver discriminaciones donde ya no hay.

    5. julia

      Hola, vi hace unos días Brave en el cine con mi hija y mi novia. Y mira….a mí hay cosas que me chirrían en el asunto….claro que han evolucionado desde la Disney, si no…poco venderían! Aunque el ‘merchandising’ del princeserío se mantenga!. Muy Brava, vale…me gustó cuando se pide su propia mano (excelente, lo reconozco), pero:
      1. La relación madre-hija de diván….la madre se presenta como el brazo ejecutor del patriarcado…el padre, que es de buen rollito, es el que le regala el arco a la joven, el que la defiende, el que pone cara de circunstancias cuando se habla de matrimonio…vamos…el bueno, el cómplice, el comprensivo! El peso de la opresión y de ser opresoras sigue sobre las mujeres. Mira que yo no soy de maternidad esencialista, que soy de la Gimeno y eso…pero se pasan con las madres una barbaridad!

      2. Escasa crítica al papel masculino…en un momento se apunta que los príncipes también deberían tener el derecho de escoger a sus pretendientAs…pero es como un flash…se pasa….la imagen masculina sigue siendo garrula a más no poder…poco personaje masculino positivo o igualitario…como si esto del patriarcado no fuera con ellos…es que son asín.

      En resumen, para mí, un poco de oportunidad perdida…tenía más expectativas, aix, que pava que soy!

      júlia

      1. QuiradeColores

        Totalmente de acuerdo. Yo también quedé con la impresión de que el padre es el comprensivo, el cómico, buena honda…. ahí ya no me caló mucho!

      2. Smerdiakov

        jajaajaj venga va, no si todavía va a resultar que es machista la película, cuando es una crítica evidentíiiisima al machismo y a los roles de género.

        1. Liz

          Yo opino como Julia, la película prometía mucho y me decepcionó.
          No soy muy buena en esto de plasmar lo que pienso con palabras. Una de las cosas que me gusto es que al final no apareció un «hombre» aunque fuera majo (como sucedía en mulan, por ejemplo) y la bruja es sinceramente genial.

          Pero la historia en si no me transmitió nada más que unos bonitos paisajes y algunas escenas buenas, no pasará a la historia como un clásico disney.

          1. Angelica

            Pues a mi me gusta mas Mulan, incluso con el error del final que la hace bastante típica. Mulan es la belleza personificada, la flor tardía que le cuesta ser bella, la mujer que va encontrando su propio camino y tomando sus propias decisiones abstrayéndose de las sogas que la sociedad pretende impregnar en ella. Y no venía sola. Traía un grillo, un dragón, un caballo y mogollón de buena suerte. Tenía buenos compañeros y un coraje demencial. Y triunfó. Está película también triunfó, maravillosa

    6. la Ziga

      Kariña, brava tú!!!! Siempre me iluminas descifrando la repercusión que las feministas hemos provocado inevitablemente en la cultura mediática, ¡incluso en disney! Me arrancas del fatalismo autocomplaciente. Imagina, mientras releo «El final del patriarcado».
      Qué necesaria es la crítica fílmica feminista, qué enaltecedora eres tú!

    7. srchinaski

      Pues lo cierto es que a mí, este tipo de heroínas (Mulán también va un poco en la misma línea, me resultan más bien negativas, porque siempre me parece que lo que vienen a hacer es invisibilizar el lesbianismo de sus protagonistas). Porque, a fin de cuentas, si lo leo desde el heteropatriarcado, me queda un discurso protofeminista, que ya está en el fantástico discurso de Marcela, que Cervantes escribió en el Quijote, pero claro, eso es del siglo XVII… No sé si me explico. Esa especie de reivindicación de «independencia» alejada de los hombres, esa masculinización de los personajes, esa atribución de características femeninas, pedirían a gritos que el personaje fuese, al menos, una tomboy y, sin embargo, por muy progres que se quieran poner los de la factoría Disney, el lesbianismo ni se nombra. Porque, ya se sabe, lo que no se nombra, no existe.

      En cualquier caso, enhorabuena por la crítica cinematográfica desde un prisma de género, María: lúcida, coherente y tan necesaria.

      1. Angelica

        Tienes bastante razón, de todas formas a mi si me gusta Mulan porque el personaje se me hae sensible y natural, al contrario que Brave que me parece forzada, además es una princesita, jajaja. A ver si animan con hablar del lesbianismo en alguna película de dibujos animados.

        1. Parnassus

          no solo del lesbianismo, si no de la homosexualidad en general, que yo sepa no se ha tratado en peliculas o series de animación para todos los publicos

      2. Perfidia

        Menuda gilipollez. De modo que las princesas que no siguen el patrón es porque son lesbianas no declaradas. Flaco favor al feminismo decir estas cosas. Puede ser rebelde y cañera, autónoma e independiente y totalmente heterosexual. Presuponer lo contrario juega a favr de los retrógrados que asumen que ser feminista ds ser gay. Me niego a sustuir un arquetipo de mierd com otro aún peor. Acabáramos. La sexualidad del personaje no es un asunto principal en la trama de ESTA película. Quizás habría qie hacer otras donde sí, pero querer buscarlw los tres pies al gato es demencial.

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    11. sofia martínez

      Me agradó, visualmente es una película estupenda pero la historia no tanto pues a mí me pareció demasiado común, sin embargo vale la pena verla y disfrutarla un rato con los más pequeños. . Este es el sitio oficial http://www.hbomax.tv/programacion.aspx donde pueden checar los horarios de transmisión para poder verla en línea.

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