fbpx

Deseo queer Cuerpos

Beatriz Gimeno recuerda que la atracción puede dirigirse hacia cuerpos, identidades o roles no normativos, independientemente de la orientación sexual

Deseo queer

Señora Milton

Cuando pensamos en lo queer pensamos en alguien queer, en personas queer. Cuerpos que no siguen la normatividad corporal, identidades que rompen con la coherencia que se espera entre género y sexo, orientaciones completas del deseo que rompen también con la relación entre cuerpo, identidad y deseo, roles sociales y sexuales no normativos…Todas estas cosas podemos pensarlas como propias de personas queer, pero pocas veces pensamos en la posibilidad de un deseo queer autónomo de lo anterior. Pero el deseo, y no me refiero a las prácticas, ni a la orientación sexual tal como la conocemos, puede ser queer aunque pocas veces hablemos de ello o lo visibilicemos. El deseo “raro” permanece sumergido en la invisibilidad o se visibiliza, como mucho, en los márgenes, en la oscuridad de los espacios mentales y físicos en los que ocultamos lo que, por la razón que sea, sabemos que no es aceptable, que no goza de legitimidad para expresarse.

Hombres y mujeres pueden sentir un deseo autónomo por mujeres heterosexuales con pene, por hombres heterosexuales sin pene, por lesbianas con pene, por lesbianas sin tetas, por gais con tetas, clítoris o vagina… Y estas y más combinaciones corporales o identitarias podemos mezclarlas con identidades diversas, con orientaciones diferentes, con roles sexuales y sociales y con prácticas diversas que muestran poca o ninguna coherencia con la norma sexual y social

Por ejemplo, sabemos, todo el mundo lo sabe, que muchos hombres sienten deseo por cuerpos biológicamente masculinos, o genitalmente masculinos al menos, pero que tengan al mismo tiempo tetas y que asuman un rol social femenino, aunque puedan asumir roles sexuales masculinos…(o no). Por lo general, el único espacio en el que este deseo concreto se visibiliza es en la prostitución, en la demanda de mujeres transexuales con genitales masculinos funcionales. El hecho de que el único espacio de visibilización sea en la prostitución hace muy fácil estigmatizar este deseo o convertirlo en algo sórdido, como todo lo que rodea la prostitución.

Solemos despachar el asunto con el argumento fácil y rápido de que en realidad, los demandantes de este tipo de prostitución son gais vergonzantes que se hacen pasar por heterosexuales, que en realidad lo que buscan cuando dicen buscar una mujer es una buena polla. Así, los heterosexuales respetables los desprecian por gais y las personas LGTB los despreciamos por armarizados, por imaginarles presos de una enorme dosis de homofobia internalizada. Es una manera de poder dar coherencia a todo el lío; si buscan una polla son gais, sin más y el resto: el cuerpo, el rol sexual o la identidad femenina son la excusa para hacerse pasar, ante sí mismos y ante los demás, como heterosexuales. Pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si simplemente hay hombres heterosexuales que desean mujeres con pene y si las buscan en la prostitución es porque es el único lugar donde encontrarlas? ¿Y si un deseo como éste –u otros- fuera autónomo de ninguna razón, de ninguna explicación, de ninguna falta?

Aunque supongo que habrá entre todos esos hombres algunos, o muchos, gais con un alto grado de homofobia internalizada, podemos suponer también que no tienen por qué serlo todos ellos; podemos pensar que el deseo, el de las mujeres y el de los hombres, puede simplemente dirigirse a cuerpos, a identidades, a orientaciones, a roles queer, es decir, extraños, no coherentes, no normativos. Hombres y mujeres pueden sentir un deseo autónomo por mujeres heterosexuales con pene, por hombres heterosexuales sin pene, por lesbianas con pene, por lesbianas sin tetas, por gais con tetas, por lesbianas femeninas con pene, por lesbianas masculinas con tetas, por lesbianas sin tetas, por gais con clítoris y vagina… Y estas y más combinaciones corporales o identitarias podemos mezclarlas con identidades diversas, con orientaciones diferentes, con roles sexuales y sociales y con prácticas diversas también que muestran entre ellos poca o ninguna coherencia con la norma sexual y social. Y eso sin contar, además, con la posible fluidez de cualquier deseo, con el cambio, con la posibilidad de estar en un determinado lugar del deseo y cambiar y estar en otro.

Los deseos queer son deseos sin más, que no expresan ningún problema de quien los siente, aunque son deseos socialmente peligrosos porque ocupan espacios sociales y mentales que rompen con la coherencia normativa que rige respecto a la sexualidad.

Estos deseos, y cualquier otro que se nos ocurriera, además, pueden darse sin que el deseo en sí tenga por qué decir nada de la persona que los experimenta, sin que dichos deseos expresen ninguna falta, ningún problema; son deseos sin más, aunque son deseos socialmente peligrosos porque ocupan espacios sociales y mentales que rompen con la coherencia normativa que rige respecto a la sexualidad. Todos estos deseos se expresan en espacios, materiales e imaginarios, que se suponen imposibles de pensar y que, sin embargo se piensan y que también encuentran siempre manera de gozarse. Con la expresión de estos deseos se rompe el edificio de la sexualidad hegemónica y normativa y no es posible identificar al cuerpo y la identidad dominadora (el hombre) y al cuerpo y la identidad dominada (la mujer) con lo que se pone de manifiesto la artificialidad de todo el edificio.

Por tanto hay personas queer y hay deseos queer que pueden darse –y que de hecho se dan- en personas que no son queer o que no se identifican como tales; hay deseos raros, hay deseos no normativos, hay deseos que luchan por visibilizarse desde los márgenes, desde lo que no se considera legítimo y, desde luego, tampoco igual. En todo caso, es hora de (re)pensar el deseo y no sólo las identidades, las orientaciones y los cuerpos.

Señora Milton se une a Pikara para aportar sus estimulantes ilustraciones. Puedes ver más trabajos suyos aquí.

Deseo queer
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

Beatriz Gimeno

Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

    Comentarios recientes

    1. Lola

      Este artículo me parece muy interesante. Más que nada porque veo esa fascinación-reproche hacia los hombres transexuales en mi entorno laboral inmediato y lo interpreto como homofobía, que imagino que en parte si que es así.. Lo que no imaginaba es que también pudiera haber un deseo reprimido. En cualquier caso, me parece muy interesante abrirse a la multiplicidad del deseo en todas sus formas. Lo que no entiendo pero respeto es esa necesidad que tenemos de someter nuestro cuerpo a operaciones quirúrgicas para cambiar el sexo. Es decir, creo que podemos aprender a amar y desear en la diversidad sin esa necesidad que no se hasta que punto es producto de las represiones, impedimentos, miedos, imposiciones que se nos transmiten socialmente en contextos particulares. Digo esto siempre bajo el respeto a la libertad individual y responsable en la toma de decisiones.

      Un saludo

    2. Anarres

      Increíble. Escribir sobre personas con tetas y pene, o con vagina y sin tetas, y solo referirse a hombres y mujeres. ¿Es que no hay más opciones? O hablar sobre «gustos raros», dirigidos a cuerpos no-normativos, y solo usar las palabras: gay, lesbiana, heterosexual. ¿Y así es cómo pretende la autora visibilizar otras opciones?

      En fin, estoy de acuerdo con la idea de fondo, pero desde luego, no con los medios.

      1. Lola

        Partimos de esas etiquetas y de ahí degeneramos, rompemos con eso… Pero entonces, ¿ cómo explicarías toda esa confusión a la que nos ha llevado la dualidad hombre/mujer? ¿ Qué términos utilizarías tú Anarres? ¿ «Personas en su multiplicidad, diversidad, preferencia sexual, deseo»?

        1. Anarres

          Frente a la dualidad hombre/mujer: transgénero.

          Frente a la dualidad homo/heterosexual: bisexual, polisexual, pansexual, sexual a secas, etc.

          Y si alguna de estas palabras no gustan, por múltiples y variadas razones, es mejor inventar otras antes que limitarse a nombrar las posibilidades binarias y obviar las demás. ¿No habéis oído nunca lo de «lo que no se nombra, no existe»? Es el principio que da fuerza a la visibilidad lésbica, o en general, el principio que lleva a usar las etiquetas personales como declaración política.

    3. Latxu

      Me ha parecido un articulo interesante…en cualquier caso me gustaria añadir otra caracteristica mas dentro de la deconstruccion de sexualidades..el pelo. Como mujer hirsuta que soy sigo peleando con mi identidad y mi cuerpo, me siento mujer pero a veces no se como definirme cuando me miro..y es que tengo pelo en el pecho ( no bello, cuidado) y me crece barba..me veo en una performance muy particular, bien lejos de las que he visto.. he aprendido a vivir con ello llena de dignidad ( no es facil ser hirsuta..), con buenos y malos dias. SEgura de lo que soy, llena de matices..DEseada, si, no siempre, ojo.

      ALgo que he ido aprendiendo es que el deseo tambien esta reprimido y totalmente desdibujado por costuras tejidas en una sociedad miope.

    4. angélica

      me parece muy ineresante lo que estais diciendo, hace reflexionar. Yo no puedo decir si estoy a favor o en contra,o tal vez cada uno y una que decida comó sentirse y vivir sin que importe mi opinión, ya que creo que me falta mucha información, conocimiento sobre todo esto.
      Yo lo que puedo aportar en este tema es decir que he conocido transexuales que se sienten mujeres y quieren vivir como tal, otras que no se sienten transexuales , aún habiendose operado de sus genitales y pene y se sienten lesbianas.

      Lo que si que siento es que la descontrucción de la sexualidad es importante porque entonces igual, no lo sé, creo que nos empezartíamos a relacionar desde el concepto persona, sexo… y seríamos más abiertos a respetar las diferentes opciones que podemos encontrar y sentir en la vida. NOs quiatríamos esas etiquetas que nos oprimen y hacen que tengamos que definirnos antes de que nos conozcamos y después no permitan movernos porque ya nos hemos etiquetado.

      bueno, todo esto que he dicho que quede claro que es una reflexión desde un punto de mi sentido común y desde la falta de información. Perdonad si digo alguna burrada. TOdo va desde el cariño y respeto a todas las personas.

    Los comentarios están cerrados

    Uso de cookies

    Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies