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No van a regular el amor Voces

La legislación nunca llegará a regular las relaciones intrapersonales. Artículo de opinión de Bárbara G. Vilariño.

Conviene recordar, “volver a traer al corazón” en el sentido etimológico, para repensar el presente. No quiero que algún futuro lector de 2112 lea este artículo y piense en las trabas que padecía el colectivo LGTBQ en manifestar sus afectos en una sociedad que se creía liberal solo en materia pecuniaria.

En 2012, la Ley 13/2005 que regula los matrimonios entre personas del mismo sexo se tambalea frente a una derecha que liberaliza mercados y esclaviza derechos al conservadurismo. Bajo un eufemístico cambio en la denominación confirman que mi significado social y jurídico para el mayoritario heterocentrismo no se encuentra al mismo nivel. ¿Acaso el matrimonio civil no altera el sentido primigenio de la unión? ¿Los divorcios no son también un ataque a esa misma palabra?

No queremos las respuestas de esa neo-lengua que tan bien disfraza los recortes, la crisis y la recesión. Poco a poco, la apertura de los paradigmas “matrimonio” y “familia” enriquecerá a los individuos, acabando con el machismo y el sexismo que derivan en problemas sociales como la violencia o los trastornos de alimentación y personalidad. ¿No debería ser esta extensión de derechos transversal a cualquier cariz político? Enuncio en negativo: no van a regular el amor. Si algún día nos casamos, o nos unimos, o vivimos juntxs, solo queremos tener las mismas facilidades sociales, jurídicas y económicas que el resto del heterocentrismo. A mis impuestos no les ponen tantas trabas.

No van a regular el amor, ni siquiera el homoerotismo, fin último de la cruzada heterocentrista. No van a regular el género, seremos mujeres, hombres, intersexo, como queramos denominarnos. No van a regular el amor que huye del cliché romántico plastificado y listo para llevar. Reavivemos las consignas de los sesenta: lo personal es político.

“Un asunto ruidoso. Matrimonio sin hombre”

No van a regular el amor
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Periodista. Tributo al Estado como asesora de comunicación realizando cobertura informativa para instituciones y empresas privadas. Fuera de horario laboral escribo sobre cultura, género y teoría queer. http://www.gepuntovilarinho.com/

    Comentarios recientes

    1. Rebeca

      Después de leer esto me pregunto qué es el amor para quien lo escribe.

      1. Bárbara G. Vilariño

        Rebeca, en el artículo no escribo sobre lo que considero que es el amor, concluyo que por muchas leyes que quieran modificar o suprimir, las relaciones humanas son imposibles de regular. ¿O es que en los países donde no existe matrimonio legalizado no hay parejas homosexuales?

        La modificación que desea realizar el PP quiere relegar a un segundo plano este tipo de uniones, pero no se da cuenta de que por mucho que quieran encasillarnos en una línea inferior a lxs heterosexuales no van a eliminar las relaciones afectivas.

        En cuanto al resto de comentarios, creo que se confunden términos: por casarse homosexuales no va a dejar de perpetuarse la especie. Y en caso de pensarse así, ¿los matrimonios heterosexuales estériles o que deciden no tener hijos son también un atentado a la humanidad? No entiendo porque se atacan las libertades individuales de esta manera. En el fondo se trata de eso: libertad.

        1. Rebeca

          Hola Bárbara,

          Me paso por aquí y veo que has contestado. Sí, totalmente de acuerdo. Para mí los partidos políticos deberían estar relegados en todo campo (una estrecha línea de un gran campo) referido a la libertad más individual de la persona. Pero ese es otro tema.

          Consideré “importante” o digamos no-fuera de lugar mi pregunta por el simple hecho de que el tema principal es el amor. Claro, cada persona lo vive de manera diferente desde el simple hecho, pieza base, de que para cada “humano” también lo es. Era simple curiosidad.

          Gracias.

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