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La paja en el ojo ajeno Voces

A estas alturas nadie duda de que el uso del velo represente -entre otras cosas- una clara discriminación hacia las mujeres. Lo que me gustaría es visibilizar que algunas de las costumbres y prácticas estéticas de Occidente también discriminan y oprimen a las mujeres y que, sin embargo, pocas veces son foco de análisis.

Foto de Sarai Martín

Invitada por el Forum Feminista María de Maeztu, Rosa Cobo impartió en Gasteiz recientemente una conferencia -brillante- bajo el título ‘El velo, ¿libertad individual o mandato cultural?’. En su intervención, esta profesora titular de Sociología de la Universidade da Coruña apuntó, en clave feminista, lo que subyace tras el velo con el que algunas mujeres musulmanas cubren sus cabezas: el mandato patriarcal y la esclavitud cultural. Cobo también remarcó el hecho de que el velo reserva a las mujeres la responsabilidad de salvaguardar las tradiciones, el hecho de que su uso no rige para los hombres y la “voluntariedad no libre” de las mujeres que lo llevan.

A estas alturas nadie duda de que el uso del velo represente -entre otras cosas- una clara discriminación hacia las mujeres. No es esa la cuestión que quiero traer aquí a colación. Lo que me gustaría es visibilizar que algunas de las costumbres y prácticas estéticas de Occidente también discriminan y oprimen a las mujeres y que, sin embargo, pocas veces son foco de análisis. Si las pusiéramos en tela de juicio, evitaríamos “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro”.

La escritora marroquí Fatema Mernissi, en su libro ‘El harem de occidente’, mantiene que la talla 38 es la tiranía estética de las mujeres occidentales. A esto yo añadiría las faldas hipercortas y los zapatos de tacones imposibles, que hacen temblar los tobillos de muchas adolescentes y jóvenes hasta el punto de que algunas, para poder pisar firme, tienen que caminar agarradas a otra persona. Esto se traduce en dependencia física y en falta de libertad de movimiento, algo muy limitador en caso de tener que salir corriendo.

Dietas milagro, reconstrucción del himen, depilaciones… Por no hablar del piercing en el clítoris, el dry sex o la cirugía vaginal para reducir los labios menores, prácticas catalogadas por la OMS como formas de mutilación genital femenina, según recuerda la antropóloga Adriana Kaplan. Todas estas prácticas son propias de occidente y también responden al mandato patriarcal, a la esclavitud cultural y a esa “voluntariedad no libre” que apuntaba Rosa Cobo al referirse al velo.

Dejemos, pues, de hacernos cruces cuando hablamos del velo (o hagámonoslas), pero revisemos también las prácticas estéticas a las que estamos sometidas aquí. Así, por un lado, la sociedad dejará de victimizar a las mujeres musulmanas que llevan velo y, por otro, la lucha por la igualdad será mucho más solidaria.

En su intervención, Rosa Cobo no tuvo tiempo para ahondar en esta cuestión. Sin embargo, a juzgar por algún comentario que lanzó al aire cuando ya estaban a punto de cerrar la sala, calculo que estaría de acuerdo con mis apreciaciones.

Victimizar a las mujeres que llevan velo significa colgarles la etiqueta de oprimidas, vulnerables y débiles, calladas y sumisas. Sin embargo, las revueltas que recientemente se han sucedido en el mundo árabe han evidenciado, hoy tal vez más que nunca, que esos estereotipos poco o nada se ajustan a la realidad.

Millones de mujeres forman parte del frente de lucha en varios países árabes. Incluso lideran algunas revoluciones valiéndose, en ocasiones, de Youtube o de Twitter, como la joven Asmaa Mahfouz en Egipto, la bloguera tunecina Lina Ben Mehenni o la activista yemení Tawakul Abdel-Salam Karman.

También es destacable el papel de las madres de varias personas asesinadas durante los primeros días de la revuelta en Egipto, que se negaron a realizar ceremonias hasta que la revolución no hubiera conseguido poner fin al régimen de Mubarak.

Las mujeres están alzando sus voces y sus cuerpos contra las dictaduras de los países y están participando en la violenta y hostil vida social y política para tratar de construir sociedades más libres y más justas. Algunas con velo y otras sin él, son mujeres combativas. De calladas y de sumisas, nada.

La paja en el ojo ajeno
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Agente para la igualdad de mujeres y hombres. Escéptica, perversa y peleona. En permanente movimiento y construcción.

    Comentarios recientes

    1. Magapola

      Estoy de acuerdo en todo y el título del artículo es muy acertado. Sólo quería hacer uan reflexión que sobre el tema y tras muchos debates me ha surgido y es que las tiranías de Occidente que has mencionado no se encuadran dentro de las tiranías que se inculcan en el seno familiar, casi todo lo contraría. En cambio, aunque no siempre, el velo empieza por ser una imposición familiar que luego se extiende. Me refiero a que, como regla general, los padres quieren que sus hijas lleven velo, pero en Occidente los padres no quieren que sus hijas lleven tacones. No sé si me explico y tampoco sé si es una reflexión con valor alguno, pero me ha surgido y quería compartirla.

      1. yo

        Hola,

        yo soy mujer occidental (de madrid) y puedo decir que hasta que mi padre dejó de mirarme mal y decirme que si hacía falta que fuera así, cuando íbamos a cenar fuera de casa en verano en pantalones cortos y yo con mis piernas sin depilar, pasaron muchos años y muchas recriminaciones.

        Es sólo un ejemplo.

        También los tengo del tipo, “ten cuidado que te estás poniendo fondona”… dicho por toda mi familia…

        o “por qué no pintas los ojos más a menudo con lo guapa que estás”…

        o “mira qué zapatos más bonitos (de tacón), no te los quieres probar?, es que siempre con esas botas….”

        y mi familia, es de las que podría calificarse de “poco machista”…

        besos a todas

    2. Miriam

      Pues con la película de dibujos animados o el gran libro Persépolis de Marjane Satrapi, a mi me quedó muy claro el tema de la elección del velo que por dar pistas, las niñas (obligadas en el cole a llevarlo) se quitaban el velo en cuanto llegaban a casa, de la misma manera que las chicas (manipuladas por la estética) se quitan los taconazos cuando llegan a su casa…

    3. Magapola

      Creo qeu no me he explicado bien. No quiero decir que el velo o los tacones se lleven en casa, calro que no, en casa uno va en pijama o como quiera. Me refiero a que es la propia familia le que le dice “cuando salgas a la calle sal con el velo” y no le dice “cuando salgas a la calle sal con tacones”. Tal vez estoy liando más el tema. Como decía, es una reflexión que me surge, pero no he podido elaborarla, así que siento si no me exlico bien. Sólo digo que es una diferencia, pero no quita que ambas sean tiranías igualmente.

      1. Itziritzi

        Hola Magapola! Te has explicado perfectamente bien a la primera, eh!? Me he quedado pensando sobre lo que dices y tengo dudas… Es cierto que en casa no nos dicen “cuando salgas a la calle, sal con tacones”. Sin embargo, sí que tenemos que oír “cariño, vístete bien”. Y, socialmente, en ese “vístete bien” no tienen cabida las botas de monte, por ejemplo…

        En mi opinión, también en el seno de la familia se fomenta a menudo la tiranía estética, a través de dos formas mayoritarias:

        1- al dirigir la imagen que tenemos que tener “para no llamar la ateción” cuando salgamos a la calle.
        2- por omisión, al no reforzar la imagen que escoge cuando no se ajusta a lo que está de moda, a lo que se lleva.

        En los casos más escandalosos, la familia fomenta la tiranía estética regalando a las niñas y adolescentes una tarde de shopping, animando su participación en concursos de belleza y su inscripción en academias de modelaje (o como se llamen), consintiendo cirugías estéticas en su cumple de 15 o regalando celebraciones como esta: http://www.euroresidentes.com/Diversion/Fiestas_Cumpleanos_Barbie.htm

    4. Pingback: la termomix - caladona.org – FotoMagazine núm.7 (abril 2011): reflexions sobre el vel Itziar Abad, Wassyla Tamzali, Fina Birulés i Mercè Otero

    5. Magapola

      ¡Hola, Itziar! Estoy contigo en que hay tiranías en la forma de vestir de una mujer que vienen desde el seno familiar. Pero, fíjate, hay más contradicciones en este punto que creo que es donde la mujer occidental cae en la trampa: como dices, se nos dirige la imagen para no llamar la atención, sin embargo una minifalda y unos tacones (mencionados en el texto) sirven para todo lo contrario. Muchas veces la franja entre mujer y puta, como adjetivo con connotaciones peyorativas, en el mundo Occidental es muy frágil y se utiliza según convenga a los intereses de los poderosos, siempre ajenos a los intereses de la mujer.

    6. Estibaliz

      Muy buen artículo. Hace tiempo que insisto en que, además de denunciar las opresiones en otros contextos culturales, hagamos una revisión crítica de las nuestras propias, que son elegidas pero no dejan de ser opresiones

      1. Aitziber

        Ze ona Itziar, esan bezala,¡un gusto leerte!
        y ahora si entrando al trapillo: respecto al último comentario y al hilo de este amable debate, no sabría decir dónde está el límite entre algo elegido o no, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad costumbres patriarcales que tenemos normalizadas. No sé hasta que punto una elige depilarse, como muchas sabéis me encanta ese ejemplo, pero no es mi intención entrar a ese detalle aquí. Algo que me hace pensar es el poco peso que tienen las críticas lejanas a las prácticas de occidente, como las reflexiones de la citada Fatema Mernissi. Esto nos hace rozar otro límite dificil de identificar: el componente racista que puedan esconder todas estas críticas.
        Al igual que tenemos tan fácil la identificación y la crítica de prácticas patriarcales ajenas(culturales, tradicionales, religiosas, me da igual), ojalá tuvieramos también la fuerza para romper con esos estereotipos homogeneizadores de “culturas”, “pueblos” o “costumbres” de otros lugares.

      1. cansada del tema

        …(va por ti itziar)…pues que con las multas no se consigue luchar por la igualdad de derechos, y que siempre somos las mujeres las que acabamos pagando el pato, putas, mujeres con velo integral, me da qué pensar. La clave está en la coeducación, la educación sexual, y otro tipo de medidas, no en las coercitivas.

    7. Mepongomorada

      Yo añado para el debate, que estoy un poquito harta de que las blancas occidentales siempre consideremos a las mujeres que llevan velo como “menores de edad”, que seamos tan arrogantes como para considerar que ellas no tienen ninguna decisión sobre si desean llevar velo o no, y que decidamos que si lo llevan es porque les es impuesto… Estoy harta de que nos enarbolemos como salvadoras porque “el velo es malo porque lo decimos las blancas”… ¿Y si algunas deciden llevarlo porque les da la gana, qué pasa, a nosotras que nos importa? ¿Es que no hay libertad de vestuario o qué? ¿Sólo se puede llevar el vestuario que digamos nosotras?

      Del mismo modo que en el Occidente de las blancas quien hace dieta, se opera las tetas o se depila lo hace PORQUE QUIERE (porque opciones hay), y porque quiere encajar en un patrón determinado… Igual que en otra línea estética, la mujer que decide raparse el pelo con un corte nada favorecedor, no depilarse en absoluto, vestir con pantalones vaqueros y camisas de cuadros lo hace PORQUE QUIERE, quiere encajar en otro patrón determinado, ¿por qué no podemos plantearnos que quien lleva velo quiere encajar en otro patrón diferente al nuestro?

    8. Daniela

      Hola chicas, soy una chilena viviendo en India, y bueno la realidad del velo se vive muy fuerte aqui, la población musulmana es muy numerosa y a una como occidental le pega fuerte tambien la curiosidad…
      aqui les dejo un extracto de un libro buenisimo que cambio mi manera de pensar respecto de la imposición del velo, creo que vale la pena abrir el dialogo a lo que es el condicionamiento del cuerpo de la mujer, como expresion de las demandas del patriarcado, sea cual sea la cultura en la que estamos inmersas.
      Un beso chicas, y a despertar se ha dicho!
      http://www.revistadeantropologia.es/Textos/N2/La%20trampa%20del%20velo.pdf

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