Mujeres periodistas en la ficción: el caso de Lois Lane Análisis, Ficciones

De la damisela en apuros a la periodista de prestigio avalada por un Pulitzer. El autor analiza la evolución de la emblemática coprotagonista de ‘Superman’ desde 1951 y su lucha contra la alargada sombra del superhéroe.

Héctor Ruiz Andrés

La actriz Margot Kidder, en su papel como Lois Lane

“Necesito un trabajo que me permita estar al día de lo que pasa en el mundo, en el que la gente no se vuelva a mirarme cuando quiera ir a algún sitio peligroso a hacer preguntas” (Snyder, 2013), esa es la explicación de que Clark Kent decida hacerse corresponsal. El caso de Superman no es el único que confirma la estrecha vinculación que los superhéroes mantienen con los medios de comunicación. El alter ego de Spider-man (Raimi, 2002-07), Peter Parker, y su profesión como fotógrafo en el Daily Bugle es otro de los conocidos casos al que podríamos añadir, por ejemplo, el de la periodista April O’Neil en Las tortugas ninjas (Liebesman, 2014). No obstante, es en la saga de Superman donde el componente de ciencia ficción unido a periodismo van más de la mano. Y no solo porque el protagonista sea un reportero, también por su pareja, Lois Lane.

La primera vez que el hombre de acero voló del cómic al cine fue en 1951 con Superman y los hombres topo[1] (Sholem, 1951), y la última ha sido durante este año con La liga de la justicia (Snyder, 2017). Entre la primera y la última se ha producido un sinfín de versiones, tanto en papel como en cine y televisión. Para este estudio se han analizado en especial las cintas que dan origen a cada uno de los reinicios de la saga: la ya mencionada Superman y los Hombres topo; Superman: la película (Donner, 1978); Superman Returns (Singer, 2006); y, por último, El hombre de acero (Snyder, 2013).

Todas las versiones cuentan con su propia Lois Lane. La inclusión de este papel femenino —al igual que ocurre en la mayoría de películas de este género— suele ser como interés romántico del protagonista. “A pesar de su caracterización como mujeres fuertes y aguerridas, las periodistas del cine fantástico justifican su existencia como novias o amadas de. En no pocas ocasiones se convierten además en el punto débil del héroe, que pierde parte de su independencia y, por tanto, de su imbatibilidad, al implicarse románticamente” (Osorio, 2009, p. 142).

No obstante, Lois Lane ha gozado de ser una de ‘las novias de’ con más peso y personalidad de todas. Una reportera intrépida, obstinada, atractiva y con un cierto humor mordaz son los rasgos que más han perdurado en las distintas versiones. La primera de ellas en el cine, interpretada por Phyllis Coates, es probablemente una de las menos recordada[2]. Sin embargo, ya comienza a asentar las bases para las sucesoras. En este caso, la reportera del Daily Planet no tiene un peso significativo en la trama, de hecho, su presencia en pantalla es bastante reducida. Aunque tiene ciertas pinceladas de valentía, Lois se convierte enseguida en una víctima que grita para que Superman acuda en su rescate. Obviamente, es fácil que cuando el protagonista se enfunda las mallas, toda la atención recaiga sobre él, pero Lois ni siquiera destaca como periodista en presencia de Clark Kent. Por ejemplo, cuando ambos investigan la muerte de un vigilante de un pozo petrolífero, la periodista acepta la explicación más fácil sin plantearse si puede haber algo más. Será Kent el que decida continuar con las pesquisas.

En consecuencia, Lois Lane no encuentra un espacio en el que destacar en la obra de 1951, algo que cambia en 1978 con el reboot[3] de la franquicia. Esta vez, se decide explotar mucho más el lado de Clark Kent como un ser torpe y retraído. Su identidad no solo es escondida tras unas gafas y una caracola en el flequillo, la diferencia de personalidad con su alter ego, Superman, se convierte en la mejor máscara del periodista. Es ahí donde Lois Lane, interpretada esta vez por Margot Kidder, encuentra su lugar, convirtiéndose en una profesional con más garra que su compañero. Muchas son las características positivas que hacen de esta interpretación de la reportera una de las más recordadas: su vocación como periodista viene desde niña, ambición, carácter, sentido del humor, un cierto toque de descaro y arrogancia… incluso su empoderamiento en el terreno sexual. Todos ellos son rasgos muy frecuentes en las periodistas cinematográficas de los setenta, tal y como hemos visto anteriormente.

La actriz Phyllis Coates

No obstante, el comportamiento desinhibido de Lois le perjudica como profesional. Eso si tenemos en cuenta uno de los encuentros con Superman, donde éste acude en calidad de entrevistado, y ella no duda en hacer insinuaciones referentes al tamaño de su miembro o cuestiones sobre el color de su ropa interior. A la poca ética profesional hay que sumarle las constantes faltas ortográficas que tiene Lane, unas dudas que solventa con la ayuda del fotógrafo, Jimmy Olsen. Podemos decir que la adaptación de 1978 supone un gran paso para el personaje femenino porque se le dota de presencia y personalidad. Sin embargo, como periodista todavía tiene importantes y llamativas lagunas.

En las siguientes entregas, Lois Lane gana en profesionalidad. Es algo que podemos observar en televisión con Terri Hatcher en Lois y Clark: Las nuevas aventuras de Superman (ABC, 1993-1997) y Erica Durance en Smallville (The WB, 2001-2011). La vuelta al cine en 2006 en Superman Returns lo confirma. La actriz Kate Bosworth es la encargada de dar vida a Lois Lane en esta ocasión, que ofrece un personaje menos descarado, y en consecuencia menos sensacionalista, que el de Margot Kidder. Además, puede presumir de tener un premio Pulitzer en su estantería. Incluso se le intenta quitar el estigma de doncella en apuros concediéndole ciertas escenas heroicas de cortesía, donde la vemos rescatando al superhéroe de ahogarse.

A pesar de todo, Lois Lane todavía tiene que luchar con la alargada sombra de Superman. Su vida, tanto personal como profesional, gira en torno a él. De hecho, el Pulitzer que consigue es por un artículo titulado: ¿Por qué el mundo no necesita a Superman? Cuando parece que Lois consigue librarse del hombre con capa —difícil porque en esta película ambos tienen un hijo en común— este regresa de su exilio por el universo y la reportera es incapaz de disimular el efecto que ejerce sobre ella, que pierde el conocimiento dejando atrás la fuerza con la que intentaban caracterizarla. Además, ante el regreso del hombre de acero, su superior le aparta de cualquiera otra investigación porque “todos los medios tienen a una atractiva periodista esperando a Superman” (Singer, 2006).

Por todo ello, Superman Returns presenta a una Lois Lane más profesional que en la cinta de 1978, pero menos desarrollada y sugerente como personaje. Una tendencia que continúa en El hombre de acero; en la que Amy Adams fue la elegida para ser la reportera. Igual que la anterior, vuelve a tener un Pulitzer en su poder —ahora por un artículo que no tiene nada que ver con el kryptoniano—. Es una reportera aún más valorada que su predecesora, incluso los elogios a su atractivo físico por parte de compañeros y superiores dejan paso a valoraciones estrictamente en el ámbito profesional. Su olfato periodístico es envidiable, algo que ya ocurría con Kate Bosworth, y es capaz de detectar la noticia donde otros ni la intuyen. Aun con todo, sus fortalezas dentro del Daily Planet no son suficiente. Así lo denunció en una entrevista la actriz Margot Kidder a HeyUGuys: “They took one of the best American actresses’ around, Amy Adams, and didn’t give her anything to do! ¿I mean, how stupid is that? They made her what used to be, the girlfriend, which kind of ended in the 60s with women’s rights”[4] (Kidder, 2016).

Los motivos para las declaraciones de la antigua Lois Lane sobre la actual es que la interpretada por Amy Adams, a pesar de estar muy presente en el largometraje, no es un personaje suficientemente desarrollado y resulta poco visible tras la figura de Superman. La mayoría de críticos coinciden con Kidder, como por ejemplo Jordi Costa de El País: “La película peca de grandilocuente y vacía de todo poder de seducción a personajes tan emblemáticos como Lois Lane” (Costa, 2013). Algo en lo que coincidieron otras cabeceras como La Razón o ABC, esta última afirmó que la reportera aparece “hipnotizada por la ‘S’”[5] (Rodríguez Marchante, 2013).

A la falta de profundidad de Lois en esta nueva saga hay que sumar el imán que tiene para los problemas. Aunque en ocasiones intenta protagonizar escenas heroicas, sus acciones no llegan a buen término, e incluso la convierten en una víctima que necesita ser rescatada. El caso más evidente está en Batman v Superman: El amanecer de la justicia (Snyder, 2016), cuando Lane intenta sacar de un pozo un arma, pero termina perdiendo el conocimiento bajo el agua y su novio, Superman, tendrá que acudir en su rescate.

Como rasgo positivo podríamos indicar que en la saga actual del universo de comics DC se nos muestra a un Superman más frágil emocionalmente. Además, aunque en la historia no se hace referencia a ello, Amy Adams y Henrry Cavill (Clark Kent) tienen una diferencia de edad de casi diez años, siendo la actriz mayor. Se confirma que en el nuevo siglo se empieza a perder el miedo a formar parejas románticas en las que ellas sean mayores. Incluso se plantean escenas en las que Lois sirve de apoyo emocional a su pareja y no a la inversa.

Dado que la de Superman es una historia adaptada una y otra vez en el cine, las diferentes versiones de Lois Lane sirven para ejemplificar la evolución del papel femenino de la periodista en Hollywood y para confirmar muchas de las conclusiones extraídas del análisis de los personajes femeninos. Aunque en 1978 con Superman: la película consiguió convertirse en un icono por su lucha de la igualdad en el trabajo —similar a otros más potentes de la época como la princesa Leia en Star Wars (Lucas, 1977)—, a medida que ha pasado las producciones se ha desarrollado menos como personaje. Sin embargo, en la redacción se ha difundido una imagen profesional cada vez más positiva, indudablemente superior a la de Clark Kent. Aunque eso no basta para convertirlo en un personaje atractivo, solo hay que remitirse a la frase que la protagonista de Crepúsculo, Bella Swan, dirige a su pareja en la ficción, Edward Cullen, para que este la convierta en vampiro: “No quiero ser siempre Lois Lane, también quiero ser Superman” (Hardwicke, 2008).


[1] Esta película sirvió de episodio piloto de la primera serie televisiva de acción real del personaje: Las aventuras de Superman. La ficción contó con un total de seis temporadas y tuvo que ser interrumpida por el suicidio de su protagonista, George Revees.

[2] En general el filme no ha perdurado en la memoria colectiva, posiblemente debido a los escasos recursos en materia de efectos especiales de la época. Eso unido a que se trata de una versión del personaje todavía poco desarrollada y poco similar a la imagen que tenemos de él hoy en día.

[3] Reinicio.

[4] Cogieron a una de las mejores actrices americanas actuales, Amy Adams, ¡y no le dieron nada que hacer! Quiero decir, ¿no es estúpido? La han convertido en lo que solía ser, la novia; algo que, de algún modo, terminó en los 60 con los derechos de las mujeres” (traducción del autor).

[5] En referencia a la enorme ‘S’ que luce Superman en su traje.

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