Una Doctoranda y un Doctor luchan por su tesis Participa

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Rosanna Moreda

De izquierda a derecha, Jorge y Rosanna

Decidí realizar un Doctorado en Educación, Género e Igualdad, en el 2012, un año después de finalizar un Máster en Estudios de Género, cuando residía en Barcelona. Dado que la tesina de este Máster fue aprobada con un notable alto, y que el tema de análisis era la disidencia femenina focalizada en el plano sexual, quise seguir transitando por este terreno, pero centrarme para el Doctorado en la escritura de mujeres en red. Sabía desde el principio que sería una elección difícil por varios motivos: el primero y más importante de todos es el abordaje teórico que utilizo, cien por ciento subjetivo y antropológico en el sentido de que por un lado me incluyo desde la autoobservación como escritora en red que se estudia a sí misma. En segundo lugar, propongo la introducción radical de la creatividad en la ciencia, y cuestiono el poder y la jerarquía que representa el conocimiento científico tal y como se entiende hoy en día en Occidente.

Supe desde el principio que esto sería un reto, puesto que ser crítica con la línea imperante en la Academia de corte plenamente ortodoxo, como es el caso de la Universidad de Santiago de Compostela donde realizo el Doctorado, es muy riesgoso. En otras Universidades, sin ir más lejos, en la de Barcelona, esto no hubiera ocurrido. En un informe realizado por un “supuesto experto” elegido por una Comisión de Doctorado, a nadie con un nivel de inteligencia mínimo se le hubiera ocurrido escribir como una de las objeciones a mi tesis, que la creatividad puede ser abordada como objeto de estudio, pero nunca como tejido teórico-práctico.

Afirmar esto, es una aberración muy peligrosa. Y no soy la primera en sostenerlo. Ya lo llevan diciendo Remedios Zafra y Amador Fernández-Savater desde hace tiempo, con sus abordajes en buena medida anti-intelectuales, centrados en la conexión y la afectividad. Las palabras emoción y afecto son dinamita pura para la ciencia positivista. Sin embargo, rechazar la creatividad como alimento en proyectos educativos, es un caldo de cultivo para mentes borregas.

Cuestionar la mirada científica desde parajes que transitan por las poéticas, el lenguaje bloguero, los manifiestos políticos, y de los movimientos postpornos feministas como muchas de las cunas del input en mujeres conectadas… (pero de una manera inclusiva y rigurosa, lo cual debería ser considerado también científico) es por lo tanto muy polémico.

El CIFEX es el centro de investigación feminista y de Estudios de Género de la Universidad de Santiago de Compostela. Se creó en el 2006 por Consejo de Gobierno y su rol, pese a que es de extrema importancia por focalizarse en temas de Género, es desafortunadamente muy “ninguneado” en dicha Universidad. Tampoco existe un consenso que avive y dinamice el depósito de tesis en el mismo. Es un tema preocupante, que urge investigar, porque no existe Universidad que se precie, si carece de un Centro específico, bien avalado y promocionado de Estudios de Género. Hay en esta Universidad una carencia muy significativa de tesis plenamente feministas. Con deciros, que desde el 2006, solo se han depositado dos tesis en el CIFEX: la mía, y otra anterior dirigida por María Xosé Agra.

Pero he de decir que tengo la satisfacción de haber producido texto bajo la firma del CIFEX, que fue publicado en revistas científicas tanto en España como en el exterior. No obstante, y aunque hay salida de publicaciones y trabajo con base en este Centro, el material producido no es suficiente. Aprovecho para resaltar la labor del secretario, Jorge García Marín, quien a su vez es mi director de tesis, cuya línea de investigación centrada en la educación transformativa-radical, es muy similar a la mía. Pero volviendo a lo anterior, comento como ejemplo casi caricaturesco de esta invisibilización absoluta, que cuando fui a realizar trámites de información para mi primer depósito, en la misma Comisión de Doctorado, que deberían ser expertos en cada rincón de su Universidad; me preguntaron que qué era el CIFEX. Mis oídos no dieron crédito.

Porque lo que ha estado ocurriendo desde septiembre del 2015 hasta la fecha, es una pesadilla más que kafkiana. La respuesta a este primer depósito se demoró mucho. No me llegó hasta diciembre. Recibo un escrito muy escueto donde se resaltan varios puntos de mi tesis de una manera muy desconsiderada. Esto nos llama hasta tal punto la atención a Jorge García Marín y a mí, que decido realizar una muy vasta “defensa” a mi trabajo, al que venía dedicando la mayor parte de mi tiempo de manera intensiva desde el 2012. Claro que si este escrito hubiera sido redactado de una manera respetuosa, y en cierto modo “agradecida” hacia el intenso trabajo que implica una tesis, yo nunca hubiera realizado una defensa escrita, y me limitaría a corregir los puntos mencionados, tal y como ocurre en una dinámica de corrección predefensa pública normal. Pero lo ocurrido es que este informe fue realizado por alguien que confundió, por poneros un solo ejemplo, el estilo innovador de redacción, con carencias muy graves de redacción. Si tuviera tales carencias, no estaría publicando en diferentes medios, tanto libros como artículos, de forma digital y en papel, desde los años 90.

Sin ir más lejos, acabo de publicar un ensayo para una Editorial con base en Alemania, sobre demonización sexual de mujeres disidentes, que dicho sea de paso, se trata de la publicación íntegra de mi tesina de Máster que como he dicho, tan bien acogida fue en la UB en su momento… Retomando entonces con mi historial de rechazos, ante un segundo informe igual de agresivo que se demoró hasta marzo del 2016, donde mi defensa escrita no se acepta, conformando de este modo una segunda negativa, paso a realizar los cambios sugeridos que fueron cinco puntos exactamente, la mayor parte de ellos sin fundamento, como la perla de la creatividad a la que me refiero arriba. Cabe señalar que todo ello volviendo a abonar las matrículas correspondientes, con el gasto económico que esto supone para mí, y residiendo el exterior. Con cero miramientos la Comisión ante mi queja absoluta hacia este profesional incompetente que de manera anónima todas las veces se limitó a ridiculizar mi trabajo. En todas las ocasiones también, solicito cambio de profesional para la elaboración de informes, y que estos no sean realizados de manera anónima, y siempre se me denegó, pasando totalmente por alto mis derechos como estudiante.

Es como si, pongamos por caso algo práctico, vas a una Escuela de idiomas, no te gusta el profesor y solicitas otra, no una sino varias veces, y no te la ofrecen. Cuando es un derecho, pues pagas por ello. La cuestión es que demoro exactamente desde marzo hasta septiembre del 2016 para realizar todos los cambios sugeridos, y cuando la deposito, la respuesta en diciembre nuevamente, es realizada por el mismo sujeto, y afirma sin pelos en la tinta que no se ha realizado ningún cambio. ¡Cuando invertí medio año borrando, agregando y modificando data que supuse sería del agrado de dicha persona, pero sin perder claro está la ideología, el estilo y la esencia. Estos fueron los verdaderos motivos del rechazo!

No obstante, lo más insólito de todo, fue la absoluta falta de claridad, concreción y sentido en estas últimas críticas, con lo cual, el ajuste es a todas todas imposible para cualquier persona. Es decir, no se me ofreció un plan B pormenorizado y riguroso donde poder sostenerme, como haría un académico digno de ese nombre.

Es por ello, que ese mismo mes, en diciembre, redacto un contundente Recurso de Alzada al Rector de la Universidad, quien, luego de pasarse abiertamente el plazo de respuesta, que era hasta marzo del año pasado, termina dando la razón a la Comisión. Lo cual no es de extrañar. Honestamente, ahora mismo me encuentro en una etapa muy frustrante de esta lucha, puesto que hace más de un año que busco abogada para que me apoye en esto, y denunciar a la Comisión como se debe, pero nadie se moja. ¿Cómo es posible que estas personas (que por cierto, cabe destacar, conforman dicha comisión que no cumple con la ley de paridad de género, siendo que de 12 o 14 miembros, solo hay dos mujeres), pongan en práctica tal abuso de poder? La única oportunidad que se nos ha brindado hasta ahora de hacer pública esta gran injusticia hasta la fecha, ha sido en Pikara magazine. Estamos por ello, plenamente agradecidas.

En definitiva, creo que he recibido estas respuestas y críticas porque la Academia es un reflejo del mundo exterior, solo que disfrazada. Por supuesto que hay investigaciones radicales, plenamente combativas, pero no son la mayoría, y desafortunadamente, el cuerpo docente universitario está inyectado de positivismo. Tengo una amiga profesora universitaria que cuando presentó su tesis de Doctorado que como la mía, era subjetivista casi que cien por cien, tuvo que modificarla bastante para que se la aceptaran, por el maldito tema del sello científico. ¿Desde cuándo la subjetividad no es aceptada como científica? ¿Por qué ha de ser así? Es ante estas preguntas que me enfrento, porque si queremos un mundo más inclusivo para con otros saberes y maneras de aprehenderlo, la ciencia ha de abrirse, sí o sí. LA CIENCIA DEBE DE IR DE LA MANO CON LA JUSTICIA GLOBAL. Una prueba de ello es el trabajo que realizan las médicas y médicos en algunos hospitales de París.

Otro amigo antropólogo italiano, me explicó hace muchos años, (pues ya se veía venir este gran problema), que las recetas de estas profesionales, no eran suficientes para tratar a personas de algunos países africanos. Hasta que decidieron aceptar la Antropología médica e incluir a curanderos de África para los tratamientos. Pues comprobaron que sin esa coordinación ciencia-magia, era imposible llegar a resultados positivos con pacientes de esos países, que han nacido y crecido en entornos mágicos. ¿Os imagináis en un Hospital de cualquier ciudad de España a un médico de bata blanca trabajando codo a codo con curanderas? ¡Claro que desafortunadamente sería impensable! Pero yo con mi tesis, y desde la escritura de mujeres conectadas, quiero demostrar que eso es posible, aunque no lo acepten…

También la ignorancia sobre un tema determinado, es el mejor abono para el despotismo, que es lo único que he recibido hasta el momento de esta Comisión. Recuerdo cuando hablé por teléfono durante casi una hora con la secretaria de la misma, y me dijo de manera cristalina que simplemente no había expertos para mi tema, y que me tenía que conformar con esa persona. Una persona insensible e incompetente, que arruinó mi vida. Así de lamentable. Esta es la situación actual de muchas Universidades españolas. Tampoco puedo dejar de resaltar en este rechazo, el papel que cobra el machismo académico en las mismas. Recuerdo mis años de Máster cuando la profesora Cristina Borderías nos comentó con qué desprecio miraban a las feministas, profesores machirulos de otros departamentos, que pululan por doquier, y que no entendían cómo podía impartirse un Máster de feminismo. ¡Y estamos hablando de los años 2008-2011, hace nada!

Pues quién me iba a decir a mí, que lo iría a sufrir en carnes propias poco tiempo después. Lo más triste de todo, es que en la USC, un profesor no hace mucho, haya cometido abuso sexual verbal hacia varias alumnas, que lo denunciaron pero sin demasiado éxito. Creo que la Secretaría de Igualdad debería trabajar full time en esta Universidad. Desde luego que no le faltaría trabajo.

En cuanto a Jorge García Marín, como digo, el director de mi tesis, me está ayudando desde el principio. Se implicó con la misma desde el comienzo, pues él tiene una manera de ser y de trabajar muy transparente e inclusiva, poco intelectual, en el sentido de no cerrarse en banda a lo estrictamente académico. No es el típico ratón de biblioteca que tacha de no científico un tipo de conocimiento así porque sí. Él se interesa, rasca, indaga de manera indiscriminada. Sin prejuicios. Trabaja cien por ciento desde la horizontalidad, desde la pedagogía transversal, emocional y antijerárquica, que es precisamente lo que yo buscaba. Según él, mi tesis merecería una matrícula de honor y ya ves. Más bien fue catalogada como matrícula de deshonor. Lógicamente Jorge está muy afectado con todo esto, pues él no solo es Director de la misma, sino el que pone la cara. En su momento, claro que se enteró gente. Es totalmente insólito que una tesis se rechace por tres veces consecutivas, y Jorge tuvo y tiene que dar explicaciones (o solicitarlas), pues trabaja diariamente en la USC.
Ante esta publicación por ejemplo, podría enfrentarse a muchas críticas que en toda Universidad son pan de cada día, mientras que yo me quedo a miles de kilómetros, refugiada en Budapest. Esta valentía de su parte es algo que debo tener en cuenta y mucho.

En lo que respecta a las próximas actuaciones que voy a llevar a cabo, en estos momentos me encuentro en la fase de encontrar una abogada feminista cañera, que denuncie e la USC por todos estos motivos que expuse. Lo que nunca imaginé es que la situación fuera tan rocambolesca, que la Comisión trabaje de una manera tan inquisitorial que pueda darse el lujo de no enfrentarse a un juicio. Y yo me pregunto, ¿por qué tienen que tener 12-14 personas que no vienen a ser más que unos funcionarios al fin de al cabo, todo el poder en sus manos? ¿Por qué una estudiante no puede comenzar un 12 de mayo particular (el ejemplo no puede ser más literal y reverberante) y alzar la voz a su vez de miles de universitarixs que están pasando por lo mismo? Me resulta difícil de creer que ninguna abogada me apoye en esto, que lo vean una causa perdida, de ahí mi grandísima frustración.

Por eso aprovecho también esta oportunidad para tirar de la capa de alguna buena defensora que no le tenga miedo a la Universidad, que se arriesgue. Es lo que más deseo. Enfrentar el poder oscurantista de la Comisión de Doctorado de la USC. Esta es la actuación que más necesito. Además de continuar con mi denuncia en diversos medios, claro está. No lo hago solo por mi tesis, sino por todas las tesis no aceptadas sin fundamento.

¿Qué hay detrás de esos rechazos? Nada ni nadie nos frenará.

Una Doctoranda y un Doctor luchan por su tesis
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